Las Cuevas perdidas del arroyo Maldonado Cáp. 7
De Jorge Benito
(Recomiendo buscar los capítulos anteriores,en Taringa, sino no van a entender nada)
No podía creer que todos esos monjes templarios fueran malos, que todos hubieran pactado. Que todos fueran adoradores de Baphomet, ese ser blasfemo y malévolo, en lugar de súbditos de Dios.
Y no era así. Por suerte
Fui descubriendo, que varios templarios consiguieron llegar a salvo a las costas de América, sin problemas, sin tener que pactar con los seres de agua.
Y fui descubriendo que varios de ellos, comandados por Severus de Marsella, fundaron una nueva orden, la Púrpura Carmesí, al ver los pecados cometidos por sus hermanos.
Una orden secreta dentro de otra orden secreta. Se juramentaron para evitar que los seres híbridos dominaran al mundo.
Encontré varios cuentos donde se relata esta época.
En el medio de aquel bosque...
De Jorge Benito
Lo peor de saber que es real, es que no estoy loco...Yo pensaba que la soledad me había trastornado, pero no, no era eso. Y si esto es la verdad, tantas otras cosas también podrían serlo...
Hace un mes que llegué a mi casita del árbol, como la bautice, soy el guardafuego en el bosque de Arkhan, rodeado de montes, alejado de todo.
Es una casa de material, por las dudas, elevada por medio de pilotes. En el medio del bosque, sobre los árboles.
Vigilando que este bosque, el mas grande, antiguo y solitario no se prenda fuego
El más solitario, ni pájaros se escuchan, cantando o saltando en las ramas de sus árboles centenarios.
Los primeros días, al recorrerlo y ver las formas retorcidas de muchos árboles me extrañaba de que pudieran vivir pero fui descubriendo que eran muy antiguos, mucho mas que la humanidad... por eso habían crecido así... ramificándose... formando seres fabulosos con sus ramas que a simple vista me llenaban de espanto y desasosiego.
Y ahora gracias a los préstamos europeos, estaba protegido con los últimos adelantos en técnicas contra el fuego.
Los guardafuegos cumplíamos turnos de tres meses en el refugio, uno por vez, no había plata para más, y en realidad tampoco se necesitaba todos los sistemas eran automáticos... solamente había que vigilar que nada les pasara.
Y aquí estaré, por otros dos meses, solo y sin ver a nadie, en la estación de los incendios.
¿Solo?
¿Realmente solo?
Hacía varios días que me despertaba con la sensación de que alguien había estado ahí conmigo.
Cómo que había pequeños cambios en las cosas de todos los días, orden en donde no recordaba haber ordenado.
Como que la casa no se ensuciaba tanto como mi casa de la ciudad...
Claro que yo le echaba la culpa a mi provisión de anís de Chinchón, que me había traído de casa de mi madre, allá en el pueblo...Debo de reconocer que estaba tomando mucho... y es que extrañaba demasiado aquel orujo de don Ruperto...
Pero igual, por las dudas, hubiera algún vagabundo que me estuviera robando la comida (o lo que es peor la bebida...) la mañana del primer día que lo noté, bajé a investigar pero no había una sola huella nueva en los alrededores de mi casita del árbol... Solo las de cuando llegué...
Ahí, empecé a notar la falta de animales en el bosque (juguemos en el bosque mientras el lobo no está...) y aquel terrible, atroz, silencio que me rodeaba como si la maldad de tanto árbol viejo impidiera entrar nada vivo... y estuvieran esperando que yo tampoco lo estuviera mucho tiempo mas...
Si, cuando daba mi ronda de la mañana, los árboles miraban con envidia, mis caminatas. Yo sentía que se iban cerrando a mí alrededor buscando asfixiarme, buscando que me perdiera
Empecé a odiarlos cada día más.
La de la noche era peor, los árboles empezaban a moverse por el viento, pero solo las ramas mas altas, nunca me llegaba a mí el dichoso vientecito... y era así cada noche de cada día...
No extraña que después de eso, me refugiara en mi querido anís
Matando la soledad
Hasta que la otra noche, soñé algo muy extraño, lo mas extraño que había soñado en la vida. Yo salía de la cabaña atraído por la música (en realidad un ruido medio hipnótico que aún sigue resonando en mi cabeza) y unos cantos muy extraños en un lenguaje que tenía resonancias muy antiguas como anterior a la humanidad...
Fui caminando e internándome en el bosque más y más, alejándome de la seguridad del refugio
Penetrando en el bosque y en su soledad.
Soledad que de pronto fue quebrada por su presencia, estaban ellos, unos seres... horrorosos no es la palabra pero no tengo otra para describir su fealdad... ¡esas bocas...! Esas bocas!
Se balanceaban, como enloquecidos, por las ramas de los árboles.
¿Dos brazos, cuatro... seis?
Los brazos les habían crecido tan torcidos como las ramas a los árboles. ¿ Por eso eran tan amables los unos con los otros...?
La danza se hizo más frenética, los cantos subieron de volumen, ya eran ensordecedores para mis oídos ya acostumbrados al silencio de todos los días.
Empezaron a mezclarse entre sí, hombres y mujeres, ¿cuales hombres, cuales mujeres?. Es que la danza tenía algo de ritual de apareamiento, no se porque sentía eso, tal vez por el olor tan pero tan terrible que inundaba todo, y a mí
No sabía que los olores llegaban a nuestras pesadillas...
Los cuerpos saltaban de rama en rama, a veces se atajaban unos a los otros n el aire... y luchaban por cual rama era la elegida para quedarse
Creí ver que hasta se peleaban entre ellos por los favores de las hembras mas agraciadas
Y hasta sentí unos ojos que me miraban...
Ahí me desperté ( o me desmaye en el sueño, harto de tantos horrores). Confortado porque ya era la mañana y estaba en mi cama.
Cuando salí a realizar mi ronda de todos los días, pensando que la normalidad había despertado conmigo.
Había una sorpresa...
Uno de los seres de mi sueño estaba tirado sobre una rama, la espalda rota. No se porque sabía que era una mujer...
Entonces, había sido todo verdadero y no un sueño...
Corrí desesperado de vuelta a la casa, caí exhausto en mi cama, abrazado a mi anís ...
Tal vez me desmaye o me dormí, era lógico ahora sabía que no había dormido en toda la noche...
Al despertar, me esperaba el último horror
En mi mesa de luz había una flor, amorosamente colocada en un florero.
Y comprendí, que eran aquellos detalles que aparecían todos los días, ¡Mimos! una de aquellos seres se había enamorado de mí y buscaba mimarme...
Fue demasiado para mi mente
Saber que todo era cierto...
Y saber que había empezado la época de apareamiento...
Y en otros cuentos vemos el accionar de la Púrpura Carmesí
Un regalo para mi novia
De Jorge Benito
Venía toda contenta con un paquetito en la mano.
Era un regalo.
Los celos me carcomieron, sólo yo puedo hacerle regalos a mi novia. O sólo yo debería hacerle regalos...
-Mirá, Lara me regalo esto...
-¿Lara?
-Si, la chica nueva, esa que estuvo preguntando por tu familia..., por tu viejo pueblo de Arkham...
Lara.
-Ah, esa... (Empecé a transpirar... justo esta noche era la elegida... nada tenía que salir mal.)
Desenvolvió el regalo.
Apenas vi el medallón comprendí.
Tenía los símbolos de protección de la Púrpura Carmesí. Lara debía ser de ellos... y esa noche era la elegida para el sacrificio a Lucthu, y mi novia era la elegida para ser sacrificada... claro que esto, ella no lo sabía...
Pero, maldita sea Lara, se adelantó a nuestros planes (¿cómo lo habría sabido?). Ahora mi novia estaba bajo la protección de la Púrpura Carmesí... ya no la podríamos sacrificar.
Y como decírselo a mi gente...
Bueno, por lo menos no tendría que seguir manteniéndola virgen
Veo que la Púrpura carmesí es muy activa, me llena de esperanza. Tal vez puedan ayudarme a encontrar la verdad
La gárgola, cerca de mí
De Jorge Benito
De vuelta en mi casa de la niñez, la recorro despacio, deteniéndome... viendo desde la ventana de mi cuarto, a mi gárgola...
Siempre dije que era mía, siempre la sentí cerca (eso que ahora vivo cerca de la catedral de Burgos, que esta llena de gárgola y de otros edificios góticos...). Que mejor para un químico, que vivir cerca de los lugares donde nació la alquimia medieval.
Vivíamos en esos años infantiles, al lado de una iglesia y la gárgola del tejado miraba hacia mi cuarto. Y allí, yo tan niño, le hablaba y la hacía participe de mis juegos.
Pasaron los años, la casa se fue quedando vacía, de eso se encargaron mis familiares, vendiendo todo lo posible, total yo estaba lejos...
Y hoy la recorro, viendo los lugares por donde corría, la chimenea que era mi baticueva
(Me tomo de la repisa y finjo arrojarme por los batitubos...
-Pero, aquí hay algo suelto...
Hago un poco de fuerza y saco un panel
-¡Fotos de la gárgola!
En realidad, pronto vi que eran dibujos, algunos parecían muy antiguos.
Había libros y papeles, escritos en un lenguaje extraño... apenas pude reconocer las palabras Púrpura Carmesí, escritas en el lomo...
Me recomendaron ir a la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires, allí habría algún diccionario o alguien que me orientara.
Ahí estaba yo, viendo que era todo eso, cuando pasó un sueño por mi lado...
Alta... rubia... ojos verdes... Tan parecida a Sofía Zamolo...
-Eso es arameo, me dice
Cuando pude cerrar la boca, dije una de mis frases más inteligentes.
-¿Eh?
-Lo que tenés ahí, esos libros... ¿Sabes arameo?
En ese momento no sabía ni castellano...
Pero ella era tan dulce que me ayudó. Trabajaba en el departamento de lenguas antiguas ¡Era la especialista en arameo!
Y así seguí yendo a que me tradujera las cosas, y nos fuimos enamorando (Bah, ella se fue enamorando despacio, yo ya estaba enamorado a los cinco segundos de conocerla...)
Fuimos descubriendo que la gárgola había sido en realidad, un antepasado mío, dedicado a la magia negra, hasta que un sacerdote (tal vez templario, tal vez de la púrpura carmesí) lo había detenido y con un conjuro lo había convertido en piedra, y su propia maldad lo había convertido en la gárgola más horrible...
Las últimas palabras, fueron que se vengaría, tomando posesión de un descendiente y alcanzando la inmortalidad.
Me quedé mudo, era evidente que el candidato elegido era yo...
Siempre me había estado vigilando.
Pero el sacerdote había dejado instrucciones para terminar con la maldición...
Había que reducir a pedazos la gárgola.
Pero no cualquier día, sino el 25 de mayo, cuando la luna se alinearía con el resto de los planetas del sistema solar... y eso era pronto.
Con mi experiencia en como químico, decidimos que lo mejor era una bomba...
Y ese día estábamos ahí.
-Esperá, hoy cumplimos un mes de novios y te traje un regalo, quiero dártelos ahora por las dudas, son unos pendientes de esmeralda, le dije mientras se los ponía. Según la alquimia te protegerán y además demuestran mi amor.-
Con cuanta dulzura me beso.
Emocionado, tal vez asustado, tal vez temblando... subimos y trepamos al tejado.
Puse la bomba bajo la gárgola, en una noche serena y calma...
Empezamos a recitar los conjuros, la luna avanzaba en el cielo.
Todo tenía que ser hecho en el momento preciso.
Se acercaba el momento, mi corazón flaqueaba...La luna ya estaba alta en el cielo...
Debería ser una noche romántica entre ella y yo, festejando nuestro primer mes...y en cambio...
-Ahora, dice, mitad en castellano y mitad en arameo.
Y aprieto el detonador.
Y...
No pasa nada.
Miro la conexión, estupefacto... no entiendo. La luna sigue su curso, sin enterarse de nada, blanca, como mi cara...
Y ella, corre a abrazar a la gárgola.
-Fue una trampa... me dice
-Es que él me dará la vida eterna.
Y lo abraza, mientras sigue diciendo el conjuro, en arameo, que yo no entiendo. Conjuro para que la gárgola posea mi cuerpo...
La sombra de la iglesia toca la gárgola... y esta se despereza. Se mueve, baila...
La cara de ella brilla de alegría, bajo la luna.
-Yo decía que vos eras un regalo de Dios, le digo lentamente
-Tu jefa decía lo mismo, que justo habías llegado al departamento de lenguas, cuando te necesite y que eras tan perfecta para el trabajo.
Y supe que no podía ser verdad,
Sos demasiado linda, no podías enamorarte, así como así, de mí.
Yo siempre tuve novias “normales” y vos eras un “10”
Tenía que ser una trampa. Imaginé que ibas a desactivar la bomba...
-Y viste los aros de esmeralda que te regalé y que insistí en ponerte (me miró aterrada, abrazándose a la gárgola con desesperación, buscando ayuda...) Ahí, puse la bomba.
Llorando, apreté el detonador verdadero...
Dejando los cuentos de lado, también encontré, en los libros de esta biblioteca del Faar, ciertos datos reales (parece mentira, después de tantas cosas como ya he vivido, todavía no puedo creer que estos hechos sean verdaderos... que el aquelarre que vi, ella , sus ojos verdes y su hijo desaparecido, la maldad del gran Maestre, todo, no sea un sueño)( o tal vez una pesadilla...)
Parece ser que alrededor de 1840, casi consiguen que Cthulu llegue a nuestro mundo (ver en futuros episodios, la saga de Salvatore Tuficci, ex soldado que sigue a Garibaldi a nuestras tierras y termina enfrentando a una tribu de híbridos que vivía en una isla del Paraná).
Entonces a partir de ciertos materiales obtenidos por procesos alquímicos y ciertos ritos iniciaticos, Juan Bautista de la Pera, gran maestre de la orden en ese momento, construye un medallón que mantiene cerrada la puerta que comunica los espacios infinitos donde mora Cthulu, hace eones, con los de nuestra tierra.
El medallón... debía ser el mismo medallón que había encontrado aquel otro niño, el de la foto, el que sería viejo ahora, y que había atraído la atención del periodista Juan Francisco
Pero entonces, ¿Estábamos todos a salvo?
No, lamentablemente no, porque además de cerrar la puerta el gran maestre hibrido, había descubierto que el medallón también permitiría abrir la puerta...
-Claro, eso es... Lo que están buscando es el medallón, el chico debe saber algo, por eso lo secuestraron...
De repente se escucharon ruidos, la luz de la biblioteca del FAAr, titilaba...
Las luces empiezan a apagarse en mi dirección, foco a foco.
Todo empieza a temblar, y yo también. Las estanterías vibran
Es como si un monstruo se acercara.
Los libros van cayendo, uno a uno.
No se que hacer. Estoy paralizado.
Siguen cayendo los libros, ahora mas cerca.
La oscuridad ya es total.
No puedo ver nada.
El terror es más grande que si pudiera verlo.
De repente, un grito me alerta.
Entre las estanterías aparece una luz.
Es el viejito.
Tomo mis cosas. Corro, cayéndome.
Creo sentir unas manos gelatinosas que me tocan...
Y el olor...
De repente, surgió un olor a siglos olvidados, a siglos putrefactos, a basura, sudor, pescado podrido, orines de dromedario, no se..., algo por demás horripilante...
El viejito sostiene una puerta de emergencia, entre las estanterías, llego a colarme, pero una garra atrapa al viejo, destrozándolo...
Ya no puedo hacer nada.
Huyo.
Pero se cobraron otra víctima inocente.
Corro, corro y me escapo.
Ya no tengo donde ir.
Mi casa esta tomada, no puedo ir a casa de los amigos porque sería peligroso para ellos.
¿Que podré hacer?
CONTINUARÄ
De Jorge Benito
(Recomiendo buscar los capítulos anteriores,en Taringa, sino no van a entender nada)
No podía creer que todos esos monjes templarios fueran malos, que todos hubieran pactado. Que todos fueran adoradores de Baphomet, ese ser blasfemo y malévolo, en lugar de súbditos de Dios.
Y no era así. Por suerte
Fui descubriendo, que varios templarios consiguieron llegar a salvo a las costas de América, sin problemas, sin tener que pactar con los seres de agua.
Y fui descubriendo que varios de ellos, comandados por Severus de Marsella, fundaron una nueva orden, la Púrpura Carmesí, al ver los pecados cometidos por sus hermanos.
Una orden secreta dentro de otra orden secreta. Se juramentaron para evitar que los seres híbridos dominaran al mundo.
Encontré varios cuentos donde se relata esta época.
En el medio de aquel bosque...
De Jorge Benito
Lo peor de saber que es real, es que no estoy loco...Yo pensaba que la soledad me había trastornado, pero no, no era eso. Y si esto es la verdad, tantas otras cosas también podrían serlo...
Hace un mes que llegué a mi casita del árbol, como la bautice, soy el guardafuego en el bosque de Arkhan, rodeado de montes, alejado de todo.
Es una casa de material, por las dudas, elevada por medio de pilotes. En el medio del bosque, sobre los árboles.
Vigilando que este bosque, el mas grande, antiguo y solitario no se prenda fuego
El más solitario, ni pájaros se escuchan, cantando o saltando en las ramas de sus árboles centenarios.
Los primeros días, al recorrerlo y ver las formas retorcidas de muchos árboles me extrañaba de que pudieran vivir pero fui descubriendo que eran muy antiguos, mucho mas que la humanidad... por eso habían crecido así... ramificándose... formando seres fabulosos con sus ramas que a simple vista me llenaban de espanto y desasosiego.
Y ahora gracias a los préstamos europeos, estaba protegido con los últimos adelantos en técnicas contra el fuego.
Los guardafuegos cumplíamos turnos de tres meses en el refugio, uno por vez, no había plata para más, y en realidad tampoco se necesitaba todos los sistemas eran automáticos... solamente había que vigilar que nada les pasara.
Y aquí estaré, por otros dos meses, solo y sin ver a nadie, en la estación de los incendios.
¿Solo?
¿Realmente solo?
Hacía varios días que me despertaba con la sensación de que alguien había estado ahí conmigo.
Cómo que había pequeños cambios en las cosas de todos los días, orden en donde no recordaba haber ordenado.
Como que la casa no se ensuciaba tanto como mi casa de la ciudad...
Claro que yo le echaba la culpa a mi provisión de anís de Chinchón, que me había traído de casa de mi madre, allá en el pueblo...Debo de reconocer que estaba tomando mucho... y es que extrañaba demasiado aquel orujo de don Ruperto...
Pero igual, por las dudas, hubiera algún vagabundo que me estuviera robando la comida (o lo que es peor la bebida...) la mañana del primer día que lo noté, bajé a investigar pero no había una sola huella nueva en los alrededores de mi casita del árbol... Solo las de cuando llegué...
Ahí, empecé a notar la falta de animales en el bosque (juguemos en el bosque mientras el lobo no está...) y aquel terrible, atroz, silencio que me rodeaba como si la maldad de tanto árbol viejo impidiera entrar nada vivo... y estuvieran esperando que yo tampoco lo estuviera mucho tiempo mas...
Si, cuando daba mi ronda de la mañana, los árboles miraban con envidia, mis caminatas. Yo sentía que se iban cerrando a mí alrededor buscando asfixiarme, buscando que me perdiera
Empecé a odiarlos cada día más.
La de la noche era peor, los árboles empezaban a moverse por el viento, pero solo las ramas mas altas, nunca me llegaba a mí el dichoso vientecito... y era así cada noche de cada día...
No extraña que después de eso, me refugiara en mi querido anís
Matando la soledad
Hasta que la otra noche, soñé algo muy extraño, lo mas extraño que había soñado en la vida. Yo salía de la cabaña atraído por la música (en realidad un ruido medio hipnótico que aún sigue resonando en mi cabeza) y unos cantos muy extraños en un lenguaje que tenía resonancias muy antiguas como anterior a la humanidad...
Fui caminando e internándome en el bosque más y más, alejándome de la seguridad del refugio
Penetrando en el bosque y en su soledad.
Soledad que de pronto fue quebrada por su presencia, estaban ellos, unos seres... horrorosos no es la palabra pero no tengo otra para describir su fealdad... ¡esas bocas...! Esas bocas!
Se balanceaban, como enloquecidos, por las ramas de los árboles.
¿Dos brazos, cuatro... seis?
Los brazos les habían crecido tan torcidos como las ramas a los árboles. ¿ Por eso eran tan amables los unos con los otros...?
La danza se hizo más frenética, los cantos subieron de volumen, ya eran ensordecedores para mis oídos ya acostumbrados al silencio de todos los días.
Empezaron a mezclarse entre sí, hombres y mujeres, ¿cuales hombres, cuales mujeres?. Es que la danza tenía algo de ritual de apareamiento, no se porque sentía eso, tal vez por el olor tan pero tan terrible que inundaba todo, y a mí
No sabía que los olores llegaban a nuestras pesadillas...
Los cuerpos saltaban de rama en rama, a veces se atajaban unos a los otros n el aire... y luchaban por cual rama era la elegida para quedarse
Creí ver que hasta se peleaban entre ellos por los favores de las hembras mas agraciadas
Y hasta sentí unos ojos que me miraban...
Ahí me desperté ( o me desmaye en el sueño, harto de tantos horrores). Confortado porque ya era la mañana y estaba en mi cama.
Cuando salí a realizar mi ronda de todos los días, pensando que la normalidad había despertado conmigo.
Había una sorpresa...
Uno de los seres de mi sueño estaba tirado sobre una rama, la espalda rota. No se porque sabía que era una mujer...
Entonces, había sido todo verdadero y no un sueño...
Corrí desesperado de vuelta a la casa, caí exhausto en mi cama, abrazado a mi anís ...
Tal vez me desmaye o me dormí, era lógico ahora sabía que no había dormido en toda la noche...
Al despertar, me esperaba el último horror
En mi mesa de luz había una flor, amorosamente colocada en un florero.
Y comprendí, que eran aquellos detalles que aparecían todos los días, ¡Mimos! una de aquellos seres se había enamorado de mí y buscaba mimarme...
Fue demasiado para mi mente
Saber que todo era cierto...
Y saber que había empezado la época de apareamiento...
Y en otros cuentos vemos el accionar de la Púrpura Carmesí
Un regalo para mi novia
De Jorge Benito
Venía toda contenta con un paquetito en la mano.
Era un regalo.
Los celos me carcomieron, sólo yo puedo hacerle regalos a mi novia. O sólo yo debería hacerle regalos...
-Mirá, Lara me regalo esto...
-¿Lara?
-Si, la chica nueva, esa que estuvo preguntando por tu familia..., por tu viejo pueblo de Arkham...
Lara.
-Ah, esa... (Empecé a transpirar... justo esta noche era la elegida... nada tenía que salir mal.)
Desenvolvió el regalo.
Apenas vi el medallón comprendí.
Tenía los símbolos de protección de la Púrpura Carmesí. Lara debía ser de ellos... y esa noche era la elegida para el sacrificio a Lucthu, y mi novia era la elegida para ser sacrificada... claro que esto, ella no lo sabía...
Pero, maldita sea Lara, se adelantó a nuestros planes (¿cómo lo habría sabido?). Ahora mi novia estaba bajo la protección de la Púrpura Carmesí... ya no la podríamos sacrificar.
Y como decírselo a mi gente...
Bueno, por lo menos no tendría que seguir manteniéndola virgen
Veo que la Púrpura carmesí es muy activa, me llena de esperanza. Tal vez puedan ayudarme a encontrar la verdad
La gárgola, cerca de mí
De Jorge Benito
De vuelta en mi casa de la niñez, la recorro despacio, deteniéndome... viendo desde la ventana de mi cuarto, a mi gárgola...
Siempre dije que era mía, siempre la sentí cerca (eso que ahora vivo cerca de la catedral de Burgos, que esta llena de gárgola y de otros edificios góticos...). Que mejor para un químico, que vivir cerca de los lugares donde nació la alquimia medieval.
Vivíamos en esos años infantiles, al lado de una iglesia y la gárgola del tejado miraba hacia mi cuarto. Y allí, yo tan niño, le hablaba y la hacía participe de mis juegos.
Pasaron los años, la casa se fue quedando vacía, de eso se encargaron mis familiares, vendiendo todo lo posible, total yo estaba lejos...
Y hoy la recorro, viendo los lugares por donde corría, la chimenea que era mi baticueva
(Me tomo de la repisa y finjo arrojarme por los batitubos...
-Pero, aquí hay algo suelto...
Hago un poco de fuerza y saco un panel
-¡Fotos de la gárgola!
En realidad, pronto vi que eran dibujos, algunos parecían muy antiguos.
Había libros y papeles, escritos en un lenguaje extraño... apenas pude reconocer las palabras Púrpura Carmesí, escritas en el lomo...
Me recomendaron ir a la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires, allí habría algún diccionario o alguien que me orientara.
Ahí estaba yo, viendo que era todo eso, cuando pasó un sueño por mi lado...
Alta... rubia... ojos verdes... Tan parecida a Sofía Zamolo...
-Eso es arameo, me dice
Cuando pude cerrar la boca, dije una de mis frases más inteligentes.
-¿Eh?
-Lo que tenés ahí, esos libros... ¿Sabes arameo?
En ese momento no sabía ni castellano...
Pero ella era tan dulce que me ayudó. Trabajaba en el departamento de lenguas antiguas ¡Era la especialista en arameo!
Y así seguí yendo a que me tradujera las cosas, y nos fuimos enamorando (Bah, ella se fue enamorando despacio, yo ya estaba enamorado a los cinco segundos de conocerla...)
Fuimos descubriendo que la gárgola había sido en realidad, un antepasado mío, dedicado a la magia negra, hasta que un sacerdote (tal vez templario, tal vez de la púrpura carmesí) lo había detenido y con un conjuro lo había convertido en piedra, y su propia maldad lo había convertido en la gárgola más horrible...
Las últimas palabras, fueron que se vengaría, tomando posesión de un descendiente y alcanzando la inmortalidad.
Me quedé mudo, era evidente que el candidato elegido era yo...
Siempre me había estado vigilando.
Pero el sacerdote había dejado instrucciones para terminar con la maldición...
Había que reducir a pedazos la gárgola.
Pero no cualquier día, sino el 25 de mayo, cuando la luna se alinearía con el resto de los planetas del sistema solar... y eso era pronto.
Con mi experiencia en como químico, decidimos que lo mejor era una bomba...
Y ese día estábamos ahí.
-Esperá, hoy cumplimos un mes de novios y te traje un regalo, quiero dártelos ahora por las dudas, son unos pendientes de esmeralda, le dije mientras se los ponía. Según la alquimia te protegerán y además demuestran mi amor.-
Con cuanta dulzura me beso.
Emocionado, tal vez asustado, tal vez temblando... subimos y trepamos al tejado.
Puse la bomba bajo la gárgola, en una noche serena y calma...
Empezamos a recitar los conjuros, la luna avanzaba en el cielo.
Todo tenía que ser hecho en el momento preciso.
Se acercaba el momento, mi corazón flaqueaba...La luna ya estaba alta en el cielo...
Debería ser una noche romántica entre ella y yo, festejando nuestro primer mes...y en cambio...
-Ahora, dice, mitad en castellano y mitad en arameo.
Y aprieto el detonador.
Y...
No pasa nada.
Miro la conexión, estupefacto... no entiendo. La luna sigue su curso, sin enterarse de nada, blanca, como mi cara...
Y ella, corre a abrazar a la gárgola.
-Fue una trampa... me dice
-Es que él me dará la vida eterna.
Y lo abraza, mientras sigue diciendo el conjuro, en arameo, que yo no entiendo. Conjuro para que la gárgola posea mi cuerpo...
La sombra de la iglesia toca la gárgola... y esta se despereza. Se mueve, baila...
La cara de ella brilla de alegría, bajo la luna.
-Yo decía que vos eras un regalo de Dios, le digo lentamente
-Tu jefa decía lo mismo, que justo habías llegado al departamento de lenguas, cuando te necesite y que eras tan perfecta para el trabajo.
Y supe que no podía ser verdad,
Sos demasiado linda, no podías enamorarte, así como así, de mí.
Yo siempre tuve novias “normales” y vos eras un “10”
Tenía que ser una trampa. Imaginé que ibas a desactivar la bomba...
-Y viste los aros de esmeralda que te regalé y que insistí en ponerte (me miró aterrada, abrazándose a la gárgola con desesperación, buscando ayuda...) Ahí, puse la bomba.
Llorando, apreté el detonador verdadero...
Dejando los cuentos de lado, también encontré, en los libros de esta biblioteca del Faar, ciertos datos reales (parece mentira, después de tantas cosas como ya he vivido, todavía no puedo creer que estos hechos sean verdaderos... que el aquelarre que vi, ella , sus ojos verdes y su hijo desaparecido, la maldad del gran Maestre, todo, no sea un sueño)( o tal vez una pesadilla...)
Parece ser que alrededor de 1840, casi consiguen que Cthulu llegue a nuestro mundo (ver en futuros episodios, la saga de Salvatore Tuficci, ex soldado que sigue a Garibaldi a nuestras tierras y termina enfrentando a una tribu de híbridos que vivía en una isla del Paraná).
Entonces a partir de ciertos materiales obtenidos por procesos alquímicos y ciertos ritos iniciaticos, Juan Bautista de la Pera, gran maestre de la orden en ese momento, construye un medallón que mantiene cerrada la puerta que comunica los espacios infinitos donde mora Cthulu, hace eones, con los de nuestra tierra.
El medallón... debía ser el mismo medallón que había encontrado aquel otro niño, el de la foto, el que sería viejo ahora, y que había atraído la atención del periodista Juan Francisco
Pero entonces, ¿Estábamos todos a salvo?
No, lamentablemente no, porque además de cerrar la puerta el gran maestre hibrido, había descubierto que el medallón también permitiría abrir la puerta...
-Claro, eso es... Lo que están buscando es el medallón, el chico debe saber algo, por eso lo secuestraron...
De repente se escucharon ruidos, la luz de la biblioteca del FAAr, titilaba...
Las luces empiezan a apagarse en mi dirección, foco a foco.
Todo empieza a temblar, y yo también. Las estanterías vibran
Es como si un monstruo se acercara.
Los libros van cayendo, uno a uno.
No se que hacer. Estoy paralizado.
Siguen cayendo los libros, ahora mas cerca.
La oscuridad ya es total.
No puedo ver nada.
El terror es más grande que si pudiera verlo.
De repente, un grito me alerta.
Entre las estanterías aparece una luz.
Es el viejito.
Tomo mis cosas. Corro, cayéndome.
Creo sentir unas manos gelatinosas que me tocan...
Y el olor...
De repente, surgió un olor a siglos olvidados, a siglos putrefactos, a basura, sudor, pescado podrido, orines de dromedario, no se..., algo por demás horripilante...
El viejito sostiene una puerta de emergencia, entre las estanterías, llego a colarme, pero una garra atrapa al viejo, destrozándolo...
Ya no puedo hacer nada.
Huyo.
Pero se cobraron otra víctima inocente.
Corro, corro y me escapo.
Ya no tengo donde ir.
Mi casa esta tomada, no puedo ir a casa de los amigos porque sería peligroso para ellos.
¿Que podré hacer?
CONTINUARÄ