Poema 4
Cuando la tarde es roja
Y estoy muriendo.
Y las cruces se levantan
Como antorchas en el horizonte.
Cuando los peces resplandecen sobre el cemento
Y quiero saltar hacia ellos.
Y todos esos rostros
Y todos esos nombres.
Cubiertos con un velo de sangre.
El viento sostiene pequeños pétalos de flores entre la nostalgia y las lagrimas
La ultima oración, el último consuelo.
Las palabras se ocultan lentamente bajo el polvo y los rostros se pierden entre las cenizas y el smog.
Nada queda, excepto una corona de duelo.