Aun no entiendo si estoy viva o muerta, si ese maldito ángel está jugando con mi mente.
A lo lejos veo un hermoso caballo negro, hermoso. Camino hacia él, no puedo creer que este solo. Subo a él como si ambos nos conociéramos, como si fuéramos uno solo. Al momento de subir mi cuerpo siente una gran paz, una armonía inmensa, pero de la nada comienza a correr.
Toda esa armonía y paz se van, ahora mi corazón late muy fuerte, siento que se me va a salir. Todo se ve tan rápido, no sé ni para donde me lleva, nos alejamos de donde fue aquella confusa batalla.
Llevamos ya varios días, solo paramos cuando el hermoso caballo tiene sed, me siento rara ya que ha pasado un tiempo que llevo sin matar.
-No te preocupes Anat pronto llegaremos a nuestro destino. Me dice el caballo.
Como es posible que hable, es tan sorprendente. Pero yo no me llamo Anat. Te has equivocado lindo caballo mi nombre es María.
-No, tu nombre es Anat. ¿Recuerdas a tus padres?
Si, respondo ellos me metieron en este mundo de asesinar personas.
-Bueno ellos me han mandado, bueno más que ellos, aquel arcángel con el cual tuviste esa batalla. Me ha enviado por ti, esa batalla significo mucho para él, ya que el mismo quiere que sigas con la misión que te dio. Tu padre.
Él no puede ser mi padre, mis padres son humanos, bueno sé que yo no soy humana, ya que el arcángel que tú dices, el mismo me dijo que soy una de ellos y que el mismo me mataría si no cumplía con mi misión. Pero un padre no podría matar a su propia hija, no puede ser.
-Temo que si puede ser, y por lo mismo este castillo que está enfrente de ti, dice tu nombre…
A lo lejos veo un hermoso caballo negro, hermoso. Camino hacia él, no puedo creer que este solo. Subo a él como si ambos nos conociéramos, como si fuéramos uno solo. Al momento de subir mi cuerpo siente una gran paz, una armonía inmensa, pero de la nada comienza a correr.
Toda esa armonía y paz se van, ahora mi corazón late muy fuerte, siento que se me va a salir. Todo se ve tan rápido, no sé ni para donde me lleva, nos alejamos de donde fue aquella confusa batalla.
Llevamos ya varios días, solo paramos cuando el hermoso caballo tiene sed, me siento rara ya que ha pasado un tiempo que llevo sin matar.
-No te preocupes Anat pronto llegaremos a nuestro destino. Me dice el caballo.
Como es posible que hable, es tan sorprendente. Pero yo no me llamo Anat. Te has equivocado lindo caballo mi nombre es María.
-No, tu nombre es Anat. ¿Recuerdas a tus padres?
Si, respondo ellos me metieron en este mundo de asesinar personas.
-Bueno ellos me han mandado, bueno más que ellos, aquel arcángel con el cual tuviste esa batalla. Me ha enviado por ti, esa batalla significo mucho para él, ya que el mismo quiere que sigas con la misión que te dio. Tu padre.
Él no puede ser mi padre, mis padres son humanos, bueno sé que yo no soy humana, ya que el arcángel que tú dices, el mismo me dijo que soy una de ellos y que el mismo me mataría si no cumplía con mi misión. Pero un padre no podría matar a su propia hija, no puede ser.
-Temo que si puede ser, y por lo mismo este castillo que está enfrente de ti, dice tu nombre…