[b]Sobre las tumbas
flota
el espectro de las vindicaciones,
que con su susurro me llama,
y me dicta este poema:
Pequeño hombre
de lágrimas caídas,
¿a quién perseguías?.
Ah...
tu rostro angélico ansiaba las cadencias
de otra espuma,
ansiaba el horizonte sin finales;
a donde guarecerse para siempre.
Ah...
la sal te fue cubriendo,
y miraste hacia atrás,
con un Jack Daniels ronco en una mano.
Fue tarde
hasta que el simple dedo atroz
hizo su gesto.
Fue tarde,
hasta que fuiste señalado.
Y el film fue terminado,
con la escena del hondo sentimiento.
[/b]
flota
el espectro de las vindicaciones,
que con su susurro me llama,
y me dicta este poema:
Pequeño hombre
de lágrimas caídas,
¿a quién perseguías?.
Ah...
tu rostro angélico ansiaba las cadencias
de otra espuma,
ansiaba el horizonte sin finales;
a donde guarecerse para siempre.
Ah...
la sal te fue cubriendo,
y miraste hacia atrás,
con un Jack Daniels ronco en una mano.
Fue tarde
hasta que el simple dedo atroz
hizo su gesto.
Fue tarde,
hasta que fuiste señalado.
Y el film fue terminado,
con la escena del hondo sentimiento.
[/b]