Los 10 paisajes naturales más bellos de África Para nuestra entrada de hoy hemos seleccionado algunos de los paisajes más bellos que atesora el continente africano, el tercero más grande del mundo por extensión territorial tras Asia y América. Un continente de contrastes que alberga áridos desiertos, brumosas selvas de montaña, arrecifes coralinos, lagos, humedales y caudalosos ríos. Un continente conocido como la cuna de la Humanidad, pues de él proceden las sucesivas especies de homínidos y antropoides que finalmente dieron lugar a los seres humanos hace tan solo 190.000 años, cuando hollaban estas mismas tierras los primeros Homo sapiens, la única especie conocida del género Homo que aún perdura, para luego expandirse a lo largo y ancho de todo el globo. Una tierra donde todavía imperan las leyes de la vida salvaje que antaño sometieron al hombre, donde habitan los mayores mamíferos terrestres de nuestro planeta. Mosi-oa-Tunya: Las Cataratas Victoria La espectacularidad de las Cataratas Victoria no sólo radica en el enorme caudal de agua que desplazan, que puede aumentar hasta diez veces en la época de lluvias, sino también a la abisal fosa de casi dos kilómetros de ancho que el Río Zambeze ha labrado abriéndose paso a través de la meseta de roca basáltica durante miles de años, moldeando estos imponentes cañones. El explorador escocés David Livingstone las bautizó con el nombre de la reina Victoria, aunque localmente se las conoce como Mosi-oa-Tunya, un nombre que podría traducirse como "la niebla que truena", debido a la inmensa cortina de agua pulverizada que se difumina en su espectacular caída, sumado al encolerizado rugido que originan sus quinientos millones de litros de agua por minuto desciendendo hacia la profunda sima. El mar de dunas de Erg Chebbi El vocablo "erg" se emplea para definir las zonas arenosas del desierto del Sahara, donde las dunas se extienden hasta donde alcanza la vista. Un término que se contrapone a "hamada", el nombre que reciben los desiertos pedregosos. Las dunas de Erg Chebbi conforman el único erg del Sahara en Marruecos. Un mar de dunas que se extiende a lo largo de veintidós kilómetros. Un oceáno de arena que es el resultado de la meteorización de las rocas, pues son fragmentadas hasta minúsculos tamaños debido a los severos contrastes de temperatura, obligando a las rocas a dilatarse de día y contraerse de noche, provocando su fragmentanción. Un lento proceso que se ha prolongado durante miles de años, mientras el viento se encarga de transportar la arena a grandes distancias, dando forma a estas interminables y bellas dunas. El Lago Nakuru: La belleza salvaje de Kenia El naturalista y ornitólogo americano Roger Tory Peterson, uno de los pioneros del movimiento ecologista del siglo XX, describió el parque nacional como "el mayor espectáculo de aves en la Tierra", pues Nakuru es, sin lugar a dudas, el más famoso y bello de los lagos del Gran Valle del Rift de Kenia. Aunque las aguas del lago son muy alcalinas, en ellas habita una gran abundancia de algas y zooplancton, que atraen a miles de flamencos. En algunas épocas del año más de un millón de estas aves anidan en sus costas, conformando un asombroso espectáculo de color y vida. Además, en los alrededores del lago y formando parte del parque nacional, los bosques y pastizales integran un santuario para los grandes mamíferos en peligro de extinción, como la Jirafa de Rothschild o los rinocerontes blancos y negros. Wendy Lin Paul Mannix IUCNweb David Creighton Franco Pecchio Alan Green Xiaojun Deng Los arrecifes coralinos del Mar Rojo: Una exhibición de diversidad y color Cuando esta estrecha franja de mar de poco más de trescientos kilómetros de ancho se abrió hacia el sur hace varios millones de años, se convirtió en una aislada y gigantesca piscina del Océano Indico. Un mar que ha estado ligado a la historia de las antiguas civilizaciones y a leyendas bíblicas. Un lugar donde se encuentra uno de los mayores tesoros naturales de nuestra planeta: el mayor sistema de arrecifes del continente africano y el tercero del mundo. Pues en el Mar Rojo las plataformas coralinas se extienden a lo largo de más de dos mil kilómetros de las costas de Egipto, Sudán y Eritrea, albergando una exuberante vida marina y una auténtica exhibición de diversidad y color. Derek Keats Silke Baron Malcolm Browne Andreas März El inmenso y perfecto cráter del Ngorongoro Ubicado al norte de Tanzania, en el corazón de la sabana, el cráter del Ngorongoro se alza imponente, integrando la mayor caldera intacta de un volcán que no se encuentra activo ni está inundado, presentando sus suelos cubiertos por pastizales abiertos y pequeñas zonas boscosas, por contrario a otros grandes cráteres del planeta que se encuentran anegados, conformando inmensos lagos. Un cráter que cobró forma cuando un gigantesco volcán colapsó sobre sí mismo hace unos tres millones de años, posibilitando este inmenso recinto natural que alberga una espectacular concentración de vida silvestre, conformando una de las grandes maravillas naturales de nuestro planeta. Aproximadamente, veinticinco mil mamíferos hacen vida sobre el extinto volcán, desde el rinoceronte negro al hipopótamo, la cebra de Burchell o el ñu, los antílopes y las gacelas, así como los búfalos, los elefantes, hienas, chacales o leones. Harvey Barrison Harvey Barrison Harvey Barrison Prasad Pillai Kilimanjaro: La cima de África El majestuoso Kilimanjaro y su mayor cumbre, el Kibo, reinan sobre estas tierras desde hace más de medio millón de años, conformando con sus 5891 metros de altura el punto más elevado del continente africano. Un coloso que nos muestra sus cimas cubiertas de nieves perpetuas, alzándose solitarias en medio de las planicies de la sabana, por lo que es conocido por los masai como "Ol Doinyo Oibor", que podría traducirse como la «montaña blanca» o «montaña brillante», debido a la refracción de la luz sobre sus níveas cumbres. Desgraciadamente, los científicos preveen que el Kilimanjaro, uno de los mayores volcanes del planeta, perderá sus mantos de hielo en un período de entre quince y veinte años debido al cambio climático. Mike McHolm Ninara Sossusvlei: Las dunas de Namibia Sossusvlei integra el área más conocida del Parque nacional de Namib-Naukluft y uno de los lugares más fotografiados del África subsahariana. Un paisaje caracterizado por las altas dunas de fina arena, por sus tonos encarnados y naranjas intensos, como consecuencia del alto porcentaje de hierro que contiene la arena y los consiguientes procesos de oxidación. En Sossusvlei podremos contemplar algunas de las dunas más altas del mundo, muchas de ellas por encima de los doscientos metros. Un lugar donde blanquecinos lechos lacustres se intercalan con inmensas montañas de arena hendidas por las pequeñas huellas de los insectos y jaspeadas por verdes arbustos. Un lugar hermoso y atormentado por el sol, donde los fugaces ríos mueren en las arenas para posibilitar su sorprendente vida. Joachim Huber Greg Willis Marc Tarlock Tsingy de Bemaraha: La Selva de Piedra de Madagascar La palabra malgache de "Tsingy" se traduce como "el lugar donde no se puede caminar descalzo", lo cual parece evidente cuando observamos las afiladas agujas de roca caliza que despuntan como saetas hacia el cielo. El Tsingy de Bemaraha conforma un escabroso laberinto de roca y angostas gargantas, de bellas formaciones kársticas sobre mesetas que encierran bosques en sus entrañas, conformando un aislado y bello relicto de una época arcaica. Un lugar dominado por la riqueza y singularidad de su fauna y su flora, que poseen una increíble tasa de endemismo cercana al ochenta y cinco por ciento. Las Montañas Simien: La belleza del macizo de Abisinia Durante millones de años, la fuerza de la erosión ha moldeado el macizo de Abisinia hasta convertirlo en uno de los paisajes más espectaculares del mundo. Un sistema montañoso ubicado al norte de Etiopía donde se encuentra el célebre Lago Tana, la fuente del Nilo Azul, así como las majestuosas Montañas Simien, declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1978. Un horizonte dominado por los picos, los abisales valles, las altiplanicies y los escarpados precipicios que dan cobijo a diversas especies de mamíferos endémicos, como el gelada, el lobo etíope o la cabra de Abisinia, una cabra montesa que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. El Delta del Okavango El Delta del Okavango compone una llanura casi perfecta, con apenas dos metros de inclinación en sus quince mil kilómetros cuadrados, conformando un imponente oasis ubicado en las entrañas de uno de los desiertos más grandes del mundo. La ofrenda de un río que muere en estas tierras gestando la vida, atrayendo con la exuberancia de su flora a los grandes mamíferos del planeta e integrando una de las mayores concentraciones de fauna silvestre del continente. Un recuerdo de lo que África debió ser antes de la era del hombre.
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