
1. Isla Ibo, Mozambique
Las 32 islas de coral del Archipiélago de Quirimbas, que han sido proclamadas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad por su biodiversidad y armonía cultural, hacen hincapié en los bosques de manglares y playas de bancos de arena. Las espumosas aguas turquesas llenas de vida marina son excelentes para bucear en sus profundidades. La isla de Ibo es una de las islas más accesibles e históricas en Quirimbas, llena de arquitectura de piedra con la influencia políglota de los colonos árabes, indios y portugueses.

2. Isla Phu Quoc, Vietnam
La isla más grande del Golfo de Tailandia, Phu Quoc, está más cerca de Camboya que la parte continental de Vietnam. Como resultado, existe una gran fuerza militar considerable en este destino turístico subdesarrollado de únicamente 103.000 habitantes, conocido por sus playas despejadas y la mejor salsa para el pescado del país, un ingrediente vietnamita clave. Hay playas blancas color vainilla con casas de huéspedes que bordean la costa en pequeñas aldeas, las cuales pueden ser visitadas en moto, el vehículo más común de la isla. Pero para una más amplia variedad de opciones, la mayoría de las personas eligen la costa este de Bai Truong (Long Beach), un tramo de 12 millas con balnearios. ¡El calamar a la parrilla es una especialidad local!

3. Salema, Portugal
Situado a unas tres horas al sur de Lisboa, cerca de Cabo Sagres, Salema es un pequeño pueblo de pescadores conocido por su suave rotura en plena costa atlántica, entre dos escarpados acantilados. Salema permanece admirablemente auténtico, con una calle principal, casas de estuco blanco, un mercado al aire libre que proporciona alimentos básicos para comidas campestres, y únicamente una docena de lugares para comer y beber. La falta de lujos y diversiones se traduce en ahorros para el alojamiento; “Quatros” es un opción a tener muy en cuenta es este lugar, aunque también hay apartamentos con cocina incluida.

4. Playa Cirali, Turquía
Las tortugas marinas en peligro de extinción que anidan en estas arenas de guijarros han ayudado a Cirali a mantener el desarrollo a raya. Situada en el Mediterráneo turco, entre una reserva natural y las ruinas de Olimpos-Cirali, esta playa es conocida por su belleza natural y sus pequeñas casas de huéspedes de gestión familiar “de la huerta a la mesa”. También se puede encontrar un restaurante en medio de una cascada y un molino de 250 años de edad, un pueblo hippie con cabañas y otras chozas que venden crepes de queso feta y hierbas. Un recurso puntual muy curioso es La Quimera, un fuego de gas natural que emana de las rocas de la cumbre del Parque Nacional Olimpos.

5. Todos Santos , México
La colonia de artistas de Todos Santos es mucho más fresca en temperatura y temperamento que muchas otras playas. Las brisas del Pacífico agitan unas ásperas olas que han hecho de esta comunidad un paraíso para los surfistas. Al igual que San Miguel Allende, Todos Santos ha atraído a expatriados creativos y está lleno de galerías y cafeterías. Los huéspedes del Rancho Pescadero puede utilizar de forma gratuita las tablas de surf, boogie y bicicletas, mientras que una estancia en el Guaycura Boutique Hotel and Spa viene con servicios clásicos de playa, como una piscina en la azotea y un bar. El primer Festival de Música de Todos Santos se celebró en enero de 2012.

6. Puako, Isla Grande, Hawaii
Ubicada entre el aeropuerto de Kona y los complejos lujosos de la costa de Kohala de la Isla Grande, Puako es un pequeño enclave residencial con una carretera principal, una tienda general y alquileres de vacaciones encantadores y asequibles, como Turtle Reef. Los buzos, kayakistas y bañistas pueden visitar a las honu (tortugas marinas protegidas) en las piscinas de los arrecifes Puako, mientras que los surfistas se pueden dirigir al sur para tomar unas olas muy salvajes en la playa pública Paniau. Si sigues caminando, llegarás al complejo Mauna Lani y un campo de antiguas tallas rocosas conocidas como los petroglifos Puako.

7. Playa escondida, islas Marietas, México
Esta franja de arena en las Islas Marietas, frente a la costa de Puerto Vallarta, es tan secreta que no se puede ver desde el mar ni se llega por tierra. Además, hay que nadar a través de un largo túnel submarino desde el Océano Pacífico para llegar hasta él. La playa del Amor es un accidente geográfico resultado de una serie de bombardeos del gobierno mexicano a principios del siglo XX. Las islas fueron usadas como sitio de pruebas militares por varios años, hasta que un grupo de ecologistas protestaron contra dichas bombas en los años 60. Al final la zona se convirtió en un área de conservación nacional donde la pesca y la caza quedaron prohibidas. Después de permanecer intacta durante varios años, la madre naturaleza comenzó a trabajar en las que habían sido dañadas por las bombas, incluyendo la hermosa cavidad que ahora es la Playa Escondida.

