Después de dos meses de peregrinaciones por diversas instituciones, fallece Agustina. Esto marcara un antes y un después en la vida de Edna, ya no será la misma.
Regresa con Agustina y la entierran en el cementerio de la Chacarita, y trata de volver a su vida pero le cuesta, le duele el alma. Ya lleva varios golpes duros en su vida y aún no ha forjado una coraza resistente que la proteja.
Esta un par de meses, sin saber qué hacer, hasta que decide volver a su antiguo trabajo donde enterados de lo ocurrido, la reciben nuevamente.
Edna no está bien. Está perdida sin una razón para vivir, los dos cables a tierra que tenía han salido de su vida rápida y trágicamente.
Necesita desesperadamente un cable a tierra, que lo encuentra en Alberto, un ex convicto que ella había defendido años atrás y con el cual se encontró de casualidad en la calle. Fueron a tomar algo, ella le contó lo sucedido con su hija y su esposo. Estaba tan necesitada de un poco de cariño, que termina saliendo con Alberto y él se muda a su casa, comienzan a vivir juntos.
A Edna sus sentidos le decían que no era la persona, pero necesitaba tanto estar con alguien, que sigue adelante.
Alberto era un tipo duro, hecho en la calle, con dos condenas por robo a mano armada. Para nada arrepentido de lo que había hecho, estaba planeando junto a otros cómplices otro robo, esta vez, a un supermercado de coreanos.
Bebía demasiado, era pegador tambien. La primera vez que le pego a Edna, ella no supo cómo reaccionar entre sorprendida y asustada, lo abrazo para pararlo y tuvo efecto. Pero ya se había sentado un antecedente.
Edna tenía prohibido ir al departamento cuando Alberto estaba con sus compinches planeando algún robo. Una tarde sin saber que estaban ellos, llego y comenzaron a discutir. La cosa fue subiendo de tono, los compinches se fueron y se quedaron ellos solos discutiendo. Ese dia Edna recibió, no una trompada, sino varias y en todo el cuerpo.
Edna ensangrentada con la boca partida, se limpia como puede y sale corriendo del departamento. Está decidida a dejarlo y aparte va a hacer la denuncia policial tambien. Llega a la comisaria y la atiende el cabo Gómez que comienza a tomarle declaración, mientras tanto el comisario Ramírez mira de lejos, admirando la belleza de esa mujer sin siquiera pensar en el estado de shock en que estaba o la cara y ropa ensangrentada que tenía.
Ramírez es comisario hace 9 años, es tan o más delincuente que los que están atrás de las rejas, recibe sobornos del juego clandestino de la zona, de los prostíbulos, de las prostitutas de la calle, de vendedores de droga, participación en robos de la zona, en fin el da protección y cobertura a cualquiera que pueda pagarla.
Le ha echado el ojo a Edna, y decide que esa noche la pasara con ella sí o sí.
Haciéndose el bondadoso la invita a tomar un café en su oficina y sin preámbulos se le tira encima, forcejean, Edna trata de zafarse y lo golpea con una abrochadura de escritorio. Ramírez fuera de si la abofetea varias veces, Edna le dice que es abogada penal y lo va a denunciar y a querellar, Ramírez llama al cabo Gómez y le dice que la encierre inmediatamente. Gómez era un “soldadito”, sabía lo que había pasado, pero su trabajo, la relación con Ramírez y la buena plata que recibía eran más importantes que esta pobre imbécil. Allí va Edna a una celda, en una comisaria.
Ramírez está asustado ya paso por esto antes, pero con una abogada penal, la cosa es más complicada. Si la deja ir le arruina todo el negocio y seguramente su carrera tambien. Recurre a su amigo, el Dr. Bonadío director del Borda, un instituto psiquiátrico, conocido como el “cementerio de los vivos”, ya le ha mandado gente que lo molestaba para que la “entierren” allí un tiempo y entren en razones. Ramírez siempre paga puntualmente a Bonadío sus “comisiones”, siempre hay que tener “aceitada” la gente para cuando haga falta usarla.(14)
Bonadío le dice que no hay problema que la traiga, que allí le van a enseñar “buenos modales”. Ramírez se queda con todos los documentos y pertenencias personales de Edna, para cubrir el rastro y la envía al Borda con un parte que rezaba “encontrada en la calle, no sabe su nombre, ni sabe dónde vive, ni si trabaja”.
(14) Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda
Es un hospital psiquiátrico de la Ciudad de Buenos Aires, que ha sido una de las principales instituciones dedicadas a la salud mental en la República Argentina, así como un importante centro de investigaciones en neurobiología, psicopatología y relaciones psiquismo-cerebro.
Junto con el contiguo Hospital Braulio Aurelio Moyano, es la sede central de la escuela neurobiológica argentino-germana, crecida al abrigo del psiquiatra alemán Christofredo Jakob, que inauguraría allí dentro el Laboratorio de Clínica Psiquiátrica.
Fue fundado el 11 de noviembre de 1865 con el nombre de Hospicio de San Buenaventura, y rebautizado Hospicio de las Mercedes el 8 de mayo de 1888. Entre 1905 y 1993, el hospital dependió de la administración nacional, llevando sucesivamente los nombres de Hospital Nacional Neuropsiquiátrico de Hombres (desde 1949) y Hospital Nacional José T. Borda (desde 1967), este último en honor al psiquiatra José Tiburcio Borda, en su momento titular de la cátedra de Psiquiatría en la Universidad de Buenos Aires.
Desde 1993 está asociado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Con un pico poblacional de casi 6000 internos a fines de la primera guerra mundial, hoy aloja alrededor de 1400 y atiende ambulatoriamente a varios miles más; desde 1931 cuenta con consultorios externos de psiquiatría y neurología a instancias de la Liga Argentina de Higiene Mental.
Entre las instalaciones del hospital se cuenta la emisora de LT22 Radio La Colifata, gestionada por los propios internos y sin apoyo institucional; además funcionan diversos dispositivos con la clara idea de resaltar que quienes allí viven son sujetos de derecho y por lo tanto deben ser garantizados sus derechos, destacando su identidad e individualidad. Entre ellos se encuentran: Pan del Borda, Cooperanza y el Frente de Artistas del Borda (FAB). En el sector declarado Monumento Histórico Nacional funcionan, entre otras unidades, el Centro de Investigaciones Neurobiológicas del Ministerio de Salud, uno homónimo del mismo hospital, y un laboratorio de investigaciones especializadas en electroneurobiologia, todos integrantes de la mencionada tradición científica.
En 2010 el Congreso Nacional aprobó la Ley de Protección de la Salud Mental para que se adapten a niveles fijados en normas internacionales de salud todos los hospitales psiquiátricos del país, y se prohíbe la creación de nuevas instalaciones de ese tipo a la vez que promueve el tratamiento de los pacientes con desórdenes mentales vía externación y en subdivisiones psiquiátricas de Hospitales Públicos Generales.
La recibe la jefa de enfermeras, “La Tatuada” le decían por obvias razones visibles en sus brazos, era una mujer de unos 45 años, fornida y frustrada por tener que estar trabajando con “todos estos locos de mierda”, su papel era como casi todo el personal del Borda más de guardia cárceles que rehabilitadores sociales como debieran ser.
Hacen desnudar a Edna, le sacan toda su ropa, y le dan un delantal haraposo y sucio, la empujan hacia los dormitorios donde le muestran su colchón mugriento y lleno de piojos como casi todas las mujeres que están allí. Traen una afeitadora y la rapan dejándole 2 cm de pelo nada más, atrás de eso un vaso de agua y dos pastillas azules, que la duermen al instante.
Antes de dormirse, aun shockeada, y sin entender demasiado, Edna se pregunta porque le está pasando esto, que ha hecho ella para estar en esta situación y se promete a sí misma, que cueste lo que cueste va a salir de ese lugar y después de Argentina, ha tenido demasiado ya.
Edna está en el ala norte del pabellón de mujeres junto a 19 enfermas más, todas mujeres golpeadas por la vida, y abandonadas allí a la buena de Dios.
La enfermera a cargo del sector es “la tucumana”, vino de su Tucumán natal hace 10 años, para “zafar” de su pobre vida a Buenos Aires, estudio enfermería, pensando en poder trabajar en alguna clínica privada y recibir un sueldo decente, pero no era la época ideal, ni tampoco su tez, bien morena, la ayudaba a entrar a esos lugares donde las enfermeras por lo general son de tez blanca, parecen más “azafatas” que en enfermeras.
Una amiga le comento que el Borda estaba tomando enfermeras, ella conocía la historia del Borda, pero se dijo “estoy un tiempo, hasta que pueda ir a otro lado”, hacia 9 años de esa frase y cada vez se le complicaba más, salir de allí.
No odiaba como otras compañeras a las enfermas, más bien les tenia lastima y aun no entendía como alguna de ellas estaban allí, siendo mucho más lúcidas e inteligentes que mucha gente que ella conoció y andaba libre por la calle.
Estaba en pareja con un albañil, vivían en una casa modesta en Villa Adelina, se llevaban bien trabajaban de sol a sol para progresar, pero el país y la vida les hacían su tarea muy difícil.
Llego al pabellón a las 6AM, como todos los días, se preparó un mate cocido, y empezó a preparar la bandeja de medicamentos para su ronda de las 7. Leyendo la lista de enfermas ve que habían traído una nueva la noche anterior, la habían traído los de la comisaria de Ramírez. Era vox populi entre el personal del Borda que de la comisaria de Ramírez venia cualquier cosa menos gente enferma.
Ella había escuchado a algunas internas quejarse de que Ramírez las había mandado allí, luego de haberle descubierto algún “chanchullo” de los varios que tenía, las “enfermas” eran por lo general prostitutas, que no habían pagado su cuota de protección. La tucumana estuvo tentada varias veces de denunciar la situación, pero sabía que perdería su trabajo y Bonadío se encargaría de hacer su vida más miserable de lo que ya era.
Hace la ronda y va entregando los medicamentos. Que de medicamentos tenían poco y nada, simplemente se trataba de mantener a las enfermas calmadas y saturadas de narcóticos, nada más.
Llega a la cama de la nueva y la mira. Es una mujer joven no más de 30 años, alta y rubia, de facciones cuadradas, robusta. Tenía moretones en la cara, y el labio cortado. Se pregunta ¿qué le habrá hecho esta pobre a Ramírez para aterrizar acá?. La despierta y le da sus pastillas, la mujer la mira entre asombrada y semi dormida, sin poder coordinar muy bien sus movimientos. La ayuda, y le habla bajito calmándola, la enferma la mira con ojos de agradecimiento, por un poco de cariño. Le dice que debe vestirse e ir al comedor para el desayuno. La enferma asiente.
El desayuno se sirve en el comedor del pabellón, casi siempre es mate cocido con pan. Salvo los días de fiesta o cuando viene algún visitante importante o político que se sirve café con leche y facturas.
El estado nutricional de las enfermas deja bastante que desear, ni que hablar de su estado sanitario que es peor aún. Las enfermeras y el personal en general, reciben la misma alimentación que las enfermas, pero en la cocina siempre “sobra” algún extra para el personal. Los médicos y el personal jerárquico, reciben un “menú” diferenciado, para el cual siempre hay presupuesto, aun a costa de otras necesidades más importantes.
Edna aun no muy despierta, toma conciencia de donde está, y lo primero que decide es no tomar más esas pastillas, por lo que cuando la enfermera se las trae, hace como que las toma y luego las guarda bajo la almohada, para luego tirarlas. Mira a su alrededor y observa el panorama desolador.
Es una sala grande con 20 camas, las mujeres allí se van levantando de a poco, algunas hablan solas, otras están quejándose y gimiendo. De al lado de ella sale un “hola, soy Matilde”. Edna mira y ve a una mujer de más o menos su edad, delgada, bajita y de ojos negros.
Matilde era otra de las víctimas de Ramírez. Era una prostituta independiente, que en un principio “colaboro” con la gente de Ramírez, para que la dejaran “trabajar” tranquila, pero Ramírez no la podía controlar bien, por lo que le dijo que entrara en uno de los cabarets de la zona. Ella dijo que no, que seguiría sola. Conclusión, termino en el Borda.
Llevaba ya un año allí y había logrado un permiso por semana para salir. Pero a condición de que se “olvidara” de todo lo ocurrido.
Edna le pregunta a Matilde donde quedaba el comedor, y hacia allí van juntas. Matilde se siempre en la mesa donde están “la chola” y Felicia. Edna saluda y se sienta tambien con ellas.
La chola, había sido abandonada a los 4 años, y llevada a un “reformatorio”, donde estuvo hasta los 17, de allí a otro instituto intermedio y luego al Borda, a causa de su agresividad continua. Llevaba allí 12 años y había cambiado mucho, ya sea por los calmantes o por la falta de interés en la vida, ya todo le daba igual, estaba resignada.
Felicia estaba allí hacia 4 años. Viuda, había perdido sus 2 hijos en un accidente de tránsito. Nunca pudo recuperarse, intento suicidarse, lograron pararla y la internaron en el Borda.
Edna cuenta su historia a la mesa, y la escuchan con atención. Matilde promete hacer algo en su salida semanal para poder sacarla de allí, contándole a Edna porque ella estaba allí tambien.
De repente todas se callan. Viene la “tatuada” directo a la mesa de Edna y le dice que el Dr. Bonadío la quería ver. Edna no tuvo mejor idea que decirle que terminaba el desayuno e iba, que le dijera donde estaba la oficina. La “tatuada” llama a otra enfermera y entre las dos, la agarran de los brazos y la llevan a la rastra, mientras le iban pegando en el estómago.
Llegan a la oficina de Bonadío, casi tan grande como el pabellón donde dormía Edna. Sillones de lujo, computadora, televisor, aire acondicionado, video, biblioteca, baño y una cocinita. Una suite de hotel. La tiran delante del escritorio de Bonadío, doblada de dolor, Edna intenta pararse y recibe otro golpe en la espalda. Se queda arrodillada.
Bonadío comienza a hablar, diciendo que debía calmarse o ellos la calmarían con otros métodos. Que debía cambiar su actitud y olvidarse de lo ocurrido con Ramírez. Que si Bonadío veía un cambio de actitud, le daría permiso para salir y poder trabajar etc. Edna escuchaba impotente y sin decir nada. Hasta que la levantan y la llevan a las duchas.
Ya en las duchas, la desnudan, la ponen bajo una lluvia de agua helada, y la vuelven a golpear. Siempre repitiéndole que se olvide de todo. La dejan allí, dolorida, empapada, helada y humillada.
Como puede se viste, y sale al corredor donde venía la tucumana, que la ve, e inmediatamente la ayuda, a llegar a su cama.
Edna quebrada, se pone a llorar y le cuenta su historia a la tucumana. Esta, conmovida hasta las lágrimas, le dice que se calme, que todo se va a solucionar y que trate de descansar.
La vida en el Borda es monótona y dura. Se levantan a las 7AM reciben su “medicación”, desayunan a las 8. A partir de las 10, tres veces por semana tienen revisión médica, con los doctores a cargo. A las 12 almuerzan y tiene luego “tiempo libre” para recorrer el extenso y único patio, que tiene 3 árboles y dos bancos de plaza.
A las 16.30 meriendan y reciben “medicación” nuevamente. Cenan a las 20.30 y de allí a los dormitorios. Se apaga la luz a las 22.00 previa dosis de “medicación”.
Edna ha decidido tomar la “medicación” nocturna únicamente, esquivando cuando puede las otras dos, sabe que si las toma estará todo el tiempo dopada y depresiva.
La primera vez que visita al médico del pabellón se somete a una revisión completa y varios test psicológicos. Luego de ello le pregunta al médico porque estaba ahí, si ella estaba normal. El médico, con una sonrisa socarrona le dice que habían encontrado “algunas cositas” y que necesitaría estar allí un tiempo, como para recuperarse.
Edna se da cuenta que hablar con el medico no tiene sentido ya que forma parte del grupo que “maneja” el Borda y no podrá sacar nada.
Se da cuenta rápidamente que la mejor manera de estar allí es no llamar la atención y hacerse la “tonta”, de esa forma se olvidan de una y se vive más tranquila. Su objetivo ahora es conseguir permiso para salir de allí aunque sea una vez por semana, eso la volvería a la vida.
Matilde sale los sábados de 10 a 18hs, ha encontrado trabajo ayudando en una panadería, y se gana unos pesitos que guarda como puede. Esto en el Borda era complicado, porque o le robaban las enfermas o las enfermeras, así que Matilde había encontrado una solución temporaria. Había cerca de la panadería, un supermercado, que tenía a disposición de los clientes cofres para que dejen sus pertenencias mientras compraban, Matilde usaba uno de esos cofres para guardar sus cosas allí, andaba con la llavecita dentro del corpiño todo el tiempo.
Los sábados iba, “retiraba” o “ depositaba” según fuera el caso, su platita o pertenencias. Siempre trataba de disimular comprando alguna cosita de poco valor, y haciéndose ver por la caja.
Matilde no le ha dicho de esto a nadie, temerosa de que “las paredes oyen”. Esta juntando dinero, para comprarse un pasaje al lugar más lejano posible, escaparse de allí, y comenzar una nueva vida.
Edna le da a Matilde los datos del estudio de abogados donde trabajaba, para que dé, noticias de su paradero y poder recibir ayuda. Ella va un sábado allí, pero como era de esperar no encuentra a nadie, entonces deja un mensaje en portería. Ese mensaje será tomado en broma en el estudio por la recepcionista e ira a parar a la basura sin llegar a destino.
Los sábados van al Borda, pastores de una iglesia Evangélica a visitar a los enfermos. Estas iglesias que han proliferado últimamente están acercándose más a la gente que las iglesias tradicionales, más preocupadas por cuestiones politico-economicas que por la gente.
Uno de los pastores, Omar escucha la historia de Edna y queda conmovido. Decide que algo va a hacer para ayudarla efectivamente. Le pregunta si tiene ropa, a lo cual Edna responde que no. Tambien le pide los datos del estudio de abogados y del consulado alemán.
Omar , peluquero de toda la vida, está casado y tiene tres hijos. Al sábado siguiente vuelve con ropa juntada en su iglesia, artículos de tocador e higiene. Y le da unos pesitos para que compre alguna cosita en el kiosco privatizado del Borda.
El kiosco fue licitado en los últimos años y ha sido una perdición para el Borda. Las enfermas se roban entre si el dinero ahorrado para gastarlo allí en golosinas o pavadas, las “victimas” pierden ahorros de mucho tiempo, convertidos en chocolates o caramelos a precios exorbitantes. Antes cuando lo manejaba la cooperativa únicamente se vendía comida casera y agua mineral o gaseosas, por lo que las internas completaban su nutrición con esa comida, ahora solo venden “basura”.
Lo peor del caso es que no se puede entrar al Borda ningún artículo que venda dicho kiosco. O sea si necesita algo que el kiosco vende debe comprarlo allí a “precio de oro”, o consumirlo fuera del Borda, lo cual para las internas sin permiso es imposible.
Omar vuelve otra vez en la semana, pero esta vez para hablar con el medico de Edna. El médico le cuenta que ha hecho “progresos” en estos 6 meses, pero que aún estima otros seis meses más para darle permiso para salir.
Paralelamente ha ido al consulado alemán, donde ha expuesto el caso de Edna. Allí toman cartas en el asunto, pero le dicen que mientras verifican la historia en Alemania y hacen el requerimiento al Ministerio de Relaciones Exteriores, va a pasar un buen tiempo.
Matilde llega 15 minutos tarde al Borda. La tatuada la está esperando junto con otra enfermera, la llevan a los baños y le dan una paliza feroz. Como puede llegar a su dormitorio y se acuesta. Llora, en silencio y sin lágrimas. Ya lo decidió el proximo sábado junta sus cosas y no vuelve más.
Es sábado, Matilde se levanta junto con las otras internas, desayuna y vuelve al dormitorio, para acomodar sus pocas cosas. Le pide a Edna que la acompañe y le cuenta lo que tiene planeado hacer. Edna le dice que se quede tranquila, que ella no dirá nada, aunque sabe que la primera que van a interrogar es a ella, ya que estaban todo el dia juntas.
Matilde ha decidido ir a Clorinda, Formosa (15). Allí tiene una amiga que trabajo de prostituta en Buenos Aires, ahora retirada y en sus pagos de origen. No le ha avisado, pero sabe que la recibirá bien, cuando le cuente la historia de sus últimos años.
(15) Clorinda
Es la segunda ciudad en importancia de la provincia de Formosa , Argentina. Es la cabecera del departamento Pilcomayo. Se encuentra ubicada en la margen derecha del río Pilcomayo aproximadamente 10 km de la desembocadura en el río Paraguay.
La ciudad de Clorinda se localiza a 4 km de la frontera con la República del Paraguay y a 115 km de la capital provincial.
Se encuentra comunicada con el estado del Paraguay por el Puente internacional San Ignacio de Loyola, sobre el río Pilcomayo. En dicho puente finaliza la ruta RN 11. También se conecta con la ciudad paraguaya de Nanawa (antiguamente Puerto Elsa) a través de dos puentes.
La Patrona es la advocación mariana llamada Nuestra Señora de los Ángeles.
Contaba con 47.004 habitantes (INDEC, 2001), lo que representa un 25,67% más que los 37.592 habitantes (INDEC, 1991) del censo anterior ,actualmente cuenta con una población total de 76.880 (2010indec) lo que la ubica como el 2º centro urbano por su importancia y población de la provincia de Formosa , y el 66° de toda la República Argentina.
Formosa
Es una provincia argentina, situada en la Región del Norte Grande Argentino. Limita al oeste con la provincia de Salta, al sur con Chaco y al este y al norte con Paraguay.
Se extiende entre los paralelos 22° y 27° de latitud sur y los meridianos 57° y 63° de longitud oeste de Greenwich. Es atravesada, en su zona norte, por el trópico de Capricornio que la ubica en la región tropical del país. Ocupa gran parte del Chaco Central, conocido hasta principios de siglo XX también con el nombre de Llanos del Manso.
Es la provincia argentina más pobre, la de menor desarrollo humano y la segunda de menor PBG per cápita del país, al superar a la vecina provincia del Chaco. El 17 % de la población provincial es indigente, mientras que el 42 % de la población vive bajo la línea de pobreza. Según datos generados por la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el INDEC, en 2010 la Ciudad de Formosa tuvo el segundo índice de desempleo más bajo del país con un 2,2 %.
Sale del Borda con el paso cortito y rápido, llega a la esquina se da vuelta y mira por última vez aquel espantoso edificio. Una etapa de su vida ha quedado atrás.
Matilde se lleva la dirección del pastor Omar , a quien le escribirá para Edna y el hará de correo entre ambas.
Va al supermercado y recoge sus cosas. Sale de allí se mete en un bar y en el baño se cambia de ropa, y se arregla el pelo. Toma un colectivo a Retiro.
Con el dinero que tiene no le alcanza para ir hasta Clorinda, así que decide tomar un colectivo hasta la capital de la provincia de Corrientes, que tiene el mismo nombre que la provincia y allí vera como se arregla.
Llega de madrugada, un amanecer caluroso y húmedo. Se baja en la terminal y pregunta cómo llegar a Clorinda, está decidida a hacer “dedo”. Un diarero le dice, que en minutos pasa el camión de los diarios pasara, que porque no va con ellos que tienen el reparto hasta la ruta 11 en Resistencia, y que se baje allí y haga dedo. Llega el camión, y Matilde se va con ellos, la dejan en las afueras de Resistencia, en la ruta 11. Siente hambre y esta “empapada” por la neblina.
Pasa un auto, y para, el conductor va hacia la capital Formosa , ella le dice que no importa que la deje en la intersección con la ruta 11 que va directamente a Clorinda y sube al auto.
A media tarde la dejan en la intersección de la ruta y vuelve a hacer dedo. Esta vez para un camionero, que le dice que va hacia Clorinda. Está contenta y animada, ya está cerca.
Llega a Clorinda al anochecer, baja en la rotonda de la ruta 11 y la 86, sabe que su amiga vive a pocas cuadras del cementerio, comienza a preguntar por la dirección de su amiga, le informan y llega a una casita de material a medio terminar, en una calle de tierra. Llama a la puerta y se pone bajo la luz para que la vean, sale su amiga, está mas canosa y al principio no se reconocen, pero luego reaccionan.
Se abrazan, se saludan, y entra a la casita, cenan y Matilde le cuenta los últimos años desde que no se ven, su amiga vive sola, tiene un kiosquito y almacén al lado de la casa, y vive con lo justo, pero no le falta nada. Le ofrece trabajo y hospedaje a Matilde hasta que decida que hacer y donde, ella por supuesto acepta.
Matilde se acuesta cansadísima pero feliz, siente que la vida le ha dado otra oportunidad. Se promete a sí misma, empezar con el pie derecho y no volver a cometer viejos errores. Ya ha tenido suficiente.
En el Borda se ha armado un revuelo bárbaro. Edna y sus compañeras de mesa fueron interrogadas a ver si sabían o no lo que estaba planeando Matilde. Edna se hace la tonta y las otras dos internas realmente no tenían idea de lo que había hecho Matilde. La dirección del Borda está preocupada por dos motivos, uno porque Matilde no empiece a “boconear” sobre lo ocurrido, con quien pueda usar eso en contra de la dirección y segundo más importante aún , es que pierden un subsidio. El Borda recibe un subsidio de parte del estado muy sustancioso por cada interna o interno que tiene, normalmente el 90% de ese subsidio va a parar a los bolsillos de la dirección del Borda, de allí la preocupación.
Ramírez es avisado, y pone en búsqueda a todo su personal. Lo único que falta que esta “desgraciada” se le ocurra abrir la boca. Discute con Bonadío por las medidas de seguridad, como dice el “esos permisos boludos que les das, ¿para qué?, fijate en el quilombo que estamos ahora”.
Edna está contenta pero preocupada, hasta no recibir carta de Matilde, no se quedara tranquila sobre la suerte corrida por su amiga.
A la semana siguiente llega Omar , con una carta para Edna, que le entrega en mano. Es de Matilde, llego bien, está bien y la espera a Edna cuando quiera ir. Edna en mucho tiempo se siente feliz, no por ella, su vida es miserable, pero por lo menos ve a Matilde bien y con ganas de darse una nueva oportunidad. Edna guarda cuidadosamente la carta en su corpiño, el único lugar seguro que tiene para sus cosas privadas.
Han pasado ya 8 meses desde que Edna ingreso al Borda. Se adaptó rápido, se hace la tonta, escapa de los calmantes cuando puede, trata de no hablar mucho, esta mayormente sola. En la visita semanal al médico le dice que esta ok, que quiere volver a trabajar, que quiere olvidar y trabajar ayudaría mucho, que quiere rehacer su vida. Ella no olvidara jamás nada de lo pasado, pero sabe que decir seria firmar su prohibición de salir, así que hace como que “aquí no ha pasado nada”.
Omar el pastor se ha puesto en contacto con el estudio de abogados donde ella trabajaba y estos le han dicho que pueden darle algunos casos. Tambien la iglesia de Omar le ha juntado algunos pesitos y rentado una habitacion.
Omar le comenta esto y que quiere hablar con Bonadío, para ver que dice. Edna no sabe cómo agradecerle a este tipo, que no la conoce, y ha hecho tanto por ella. Lagrimeando le dice que sí que le encantaría salir aunque sea una vez por semana.
Omar habla con Bonadío, y le cuenta todo esto. Bonadío promete pensarlo y hablar con Edna nuevamente.
Bonadío habla con Ramírez, no quiere otro quilombo como con Matilde. Le dice a Ramírez que a él le parece bien, estaría en Capital, tienen la dirección donde trabajaría, y la del pastor, o sea estaría un poco más controlada que Matilde. Ramírez le dice que no. Igual puede escaparse y desaparecer como la otra, con qué necesidad tienen que correr riesgos. Bonadío le dice que hay algo más, que él no sabe.
Las tratativas de la embajada alemana han llegado a la cancillería argentina, y vino un funcionario de cancillería a hablar con Bonadío. Edna ahora era ciudadana alemana, y Alemania está pidiendo su vuelta allí. Le dejaron copia de los nuevos documentos alemanes de Edna.
Ramírez se deja caer en su sillón, no lo puede creer, desde que se cruzó con esta mina lo único que le trajo son problemas. Maldita la hora que le echo el ojo.
No quedándole muchas alternativas y muy presionado le da a Edna dos días por semana de permiso para salir a trabajar.
Omar hace una colecta para juntarle ropa y que pueda presentarse en su trabajo vestida decentemente. Se compra una peluca, para usar hasta que le crezca el pelo.
Ramírez sabe que la mina lo va a denunciar, ya se lo había dicho en su momento. Junta todo el dinero que puede, pide la baja de la fuerza y sin decir nada, decide volar lo más lejos posible.
Se alquila una avioneta, y sale para Mendoza , su idea es pasar por tierra a Chile.
El primer dia Edna pasa por el estudio, y cuando sale presenta un caso en tribunales contra Ramírez, el juez le toma declaración, inmediatamente ordena que traigan a Ramírez, pero la orden va a Gendarmería y no a la policia, sospecha que puede haber corporativismo entre compañeros, Ramírez es un peso pesado en la institución.
Ramírez llega a Mendoza , aterriza en el “Plumerillo” y toma un taxi rumbo al centro de la ciudad. (16)
(16) Mendoza capital.
Es la principal ciudad del oeste de Argentina y conforma la totalidad del departamento capital de la provincia de Mendoza (Argentina). Es una de las principales ciudades del país, siendo la cuarta mayor aglomeración del país, después de Buenos Aires, Córdoba y Rosario. Ubicada en el glacis de piedemonte de la cordillera de los Andes, ocupa 57 km2, aunque su área metropolitana, conocida como Gran Mendoza , se extiende 168 km².
Además es un municipio, formado íntegramente por el territorio del antiguamente conocido como Departamento Capital ( Mendoza ).
La tendencia de evolución poblacional para la jurisdicción es prácticamente neutra dado que no hay espacio disponibles para la construcción de nuevas viviendas.1 A esta situación se suma la de que muchas familias de alto poder adquisitivo eligen vivir en barrios cerrados o privados, fuera del centro de la ciudad, con lo que el incremento poblacional del aglomerado se registra en el resto de los distritos del Gran Mendoza .
La base de la ciudad actual surgió de un nuevo ordenamiento realizado en 1863 luego del terremoto de 1861, por el agrimensor francés Julio Balloffet y que incluye la disposición estratégica de cuatro plazas menores circundando a una plaza mayor. La actividad económica está vinculada con la industria (elaboración de vinos, alimentos, y otras bebidas) y la extracción y refinación de petróleo. Además, es un importante centro turístico y universitario.
Mendoza provincia
Mendoza es una provincia argentina situada en la Región de Cuyo. Limita al norte con San Juan, al este con la provincia de San Luis, al sur con La Pampa y Neuquén, y al oeste con Chile; este último límite se encuentra delimitado por la Cordillera de los Andes. Su capital es la ciudad homónima de Mendoza .
Con una superficie de 148 827 km², es la séptima provincia más extensa del país, por lo que ocupa el 5,35% de la superficie total del mismo. El censo nacional 2010 estableció una población de 1.741.610 habitantes, lo cual la convierte en la cuarta provincia más poblada del país. Dicha población equivale al 4,34% del total nacional.
La principal actividad es la vitivinicultura, siendo la provincia más importante en la producción de Vinos Argentinos. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el cultivo de la vid en Mendoza ocupa el 68,36% del total de la región centro-oeste, la cual representa el 94,13% del total de la producción nacional de vides.
La mitad de las explotaciones agrícolas mendocinas corresponden a dicha rama. Mendoza desarrolla esta actividad desde 1598, y se vio muy favorecida con la llegada del ferrocarril en 1885. En 1887 la provincia tenía 2000 hectáreas de viñedos. El sector primario tiene una fuerte tradición en esta provincia. Siguiendo en esto a ciudades como Florencia, Bordeaux, Bilbao-Rioja, Porto, Melbourne y Ciudad del Cabo, Mendoza ha sido seleccionada por la Great Wine Capitals Global Network como una de las principales regiones mundiales en materia de producción de vinos.
A pesar de esto, Mendoza comenzó como provincia olivícola. Dicha producción disminuyó su importancia con el tiempo por las características biológicas de dicho cultivo (que, por ejemplo, alcanza su madurez a los 8 años de plantado) y la ecología del lugar, que afectaron la estabilidad de la producción. Se procuró combinar ambos cultivos, pero dicha combinación no fue rentable. Pero incluso a pesar del retroceso de la actividad, Mendoza lidera la producción argentina de olivo, con un 52% del total nacional.
A principios de siglo comenzaron a realizarse cultivos hortícolas, para abandonar el monocultivo de la vid. Las principales zonas hortícolas son los oasis meridionales, la cuenca media del río Tunuyán y las zonas aledañas a la capital. El principal producto hortícola de Mendoza es el tomate, en sus variedades San Marzano y Roma, seguido por la papa y la cebolla.
En el orden de la fruticultura Mendoza es la primera productora nacional de cerezas, guindas, damascos, ciruelas, membrillos y nueces, y la segunda de duraznos, manzanas y peras.
Toma una habitacion en un hotel pequeño, pensando al otro dia en pasar a Chile, por el paso de Las Cuevas. Se levanta temprano alquila un auto, para devolver en Santiago, toma la ruta 13 rumbo a Uspallata. Llega a Uspallata al mediodía, va al centro cerca de la plaza San Martin, para en un barcito a almorzar y pregunta por el paso de las Cuevas, si había buen clima. Sabe que hoy no llega, a la frontera, y toma la ruta 7, pensando en pernoctar en Puente del Inca. Llega entrada la noche, toma una habitacion, cena, y se va a dormir. Pensando que mañana estará lejos de todo este “quilombo”, comenzando una nueva vida.
Al otro dia, temprano, chequea nuevamente el tiempo en la frontera, le dicen que está bien. Sale con rumbo a la frontera. Llega al paso internacional de las Cuevas, había varios camiones y autos, espera pacientemente, hasta que le toca a él. No está nervioso, sabe que lo buscan pero en Buenos Aires, y su gente que hará lo posible por demorar todo hasta que el cruce.
El gendarme le pide los documentos, lo mira y mira el auto, se mete en la casilla. Otros dos gendarmes se quedan con el revisando el auto. Sale el gendarme de la casilla, con otros dos más, Ramírez se pone en alerta, esto no va bien. Se presenta el responsable, del puesto y le dice que lo acompañe dentro que hay un pequeño problema, otro gendarme le pide las llaves y saca el automóvil de la ruta, y lo pone a un costado del puesto.
Antes de entrar al puesto, Ramírez ve una antena parabólica detrás del puesto, y piensa estos están en línea, deben tener los datos al dia, me la hicieron…
El capitán del puesto le dice que tiene un pedido de captura, en Buenos Aires, y que debe detenerlo por orden del juez, que pidió su captura. Lo revisan, le sacan todas sus pertenencias y lo meten en una celda. Termino su escape a Chile.
Edna va a la embajada alemana, donde estaban esperándola. No conoce a nadie pregunta por Franz que es la persona de contacto que debe ver. Le dicen que vaya al segundo piso, primer puerta a la derecha, sube, y golpea la puerta, le dicen que pase. Una lluvia de papelitos y globos, la recibe, con mucha gente aplaudiendo, con lágrimas en los ojos. Todo el mundo la abraza y la besa, Edna no puede creerlo, no da más, se quiebra y empieza a llorar.
Cuando se tranquiliza el embajador, presente allí, le dice que debe seguir al pie de la letra los permisos que le han dado en el Borda por 3 meses, luego será libre definitivamente y podrá si lo desea ir a Alemania. Se entera tambien que ha fallecido su hermano Joaquim, víctima de un ataque cardiaco, mientras jugaba al tenis. Otro golpe más, y ya van.
Edna se repone, le dice que si al embajador, que hará todo tal cual se le dijo y luego se ira a Alemania, quiere vivir allí, y disfrutar de sus sobrinos.
Regresa con Agustina y la entierran en el cementerio de la Chacarita, y trata de volver a su vida pero le cuesta, le duele el alma. Ya lleva varios golpes duros en su vida y aún no ha forjado una coraza resistente que la proteja.
Esta un par de meses, sin saber qué hacer, hasta que decide volver a su antiguo trabajo donde enterados de lo ocurrido, la reciben nuevamente.
Edna no está bien. Está perdida sin una razón para vivir, los dos cables a tierra que tenía han salido de su vida rápida y trágicamente.
Necesita desesperadamente un cable a tierra, que lo encuentra en Alberto, un ex convicto que ella había defendido años atrás y con el cual se encontró de casualidad en la calle. Fueron a tomar algo, ella le contó lo sucedido con su hija y su esposo. Estaba tan necesitada de un poco de cariño, que termina saliendo con Alberto y él se muda a su casa, comienzan a vivir juntos.
A Edna sus sentidos le decían que no era la persona, pero necesitaba tanto estar con alguien, que sigue adelante.
Alberto era un tipo duro, hecho en la calle, con dos condenas por robo a mano armada. Para nada arrepentido de lo que había hecho, estaba planeando junto a otros cómplices otro robo, esta vez, a un supermercado de coreanos.
Bebía demasiado, era pegador tambien. La primera vez que le pego a Edna, ella no supo cómo reaccionar entre sorprendida y asustada, lo abrazo para pararlo y tuvo efecto. Pero ya se había sentado un antecedente.
Edna tenía prohibido ir al departamento cuando Alberto estaba con sus compinches planeando algún robo. Una tarde sin saber que estaban ellos, llego y comenzaron a discutir. La cosa fue subiendo de tono, los compinches se fueron y se quedaron ellos solos discutiendo. Ese dia Edna recibió, no una trompada, sino varias y en todo el cuerpo.
Edna ensangrentada con la boca partida, se limpia como puede y sale corriendo del departamento. Está decidida a dejarlo y aparte va a hacer la denuncia policial tambien. Llega a la comisaria y la atiende el cabo Gómez que comienza a tomarle declaración, mientras tanto el comisario Ramírez mira de lejos, admirando la belleza de esa mujer sin siquiera pensar en el estado de shock en que estaba o la cara y ropa ensangrentada que tenía.
Ramírez es comisario hace 9 años, es tan o más delincuente que los que están atrás de las rejas, recibe sobornos del juego clandestino de la zona, de los prostíbulos, de las prostitutas de la calle, de vendedores de droga, participación en robos de la zona, en fin el da protección y cobertura a cualquiera que pueda pagarla.
Le ha echado el ojo a Edna, y decide que esa noche la pasara con ella sí o sí.
Haciéndose el bondadoso la invita a tomar un café en su oficina y sin preámbulos se le tira encima, forcejean, Edna trata de zafarse y lo golpea con una abrochadura de escritorio. Ramírez fuera de si la abofetea varias veces, Edna le dice que es abogada penal y lo va a denunciar y a querellar, Ramírez llama al cabo Gómez y le dice que la encierre inmediatamente. Gómez era un “soldadito”, sabía lo que había pasado, pero su trabajo, la relación con Ramírez y la buena plata que recibía eran más importantes que esta pobre imbécil. Allí va Edna a una celda, en una comisaria.
Ramírez está asustado ya paso por esto antes, pero con una abogada penal, la cosa es más complicada. Si la deja ir le arruina todo el negocio y seguramente su carrera tambien. Recurre a su amigo, el Dr. Bonadío director del Borda, un instituto psiquiátrico, conocido como el “cementerio de los vivos”, ya le ha mandado gente que lo molestaba para que la “entierren” allí un tiempo y entren en razones. Ramírez siempre paga puntualmente a Bonadío sus “comisiones”, siempre hay que tener “aceitada” la gente para cuando haga falta usarla.(14)
Bonadío le dice que no hay problema que la traiga, que allí le van a enseñar “buenos modales”. Ramírez se queda con todos los documentos y pertenencias personales de Edna, para cubrir el rastro y la envía al Borda con un parte que rezaba “encontrada en la calle, no sabe su nombre, ni sabe dónde vive, ni si trabaja”.
(14) Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda
Es un hospital psiquiátrico de la Ciudad de Buenos Aires, que ha sido una de las principales instituciones dedicadas a la salud mental en la República Argentina, así como un importante centro de investigaciones en neurobiología, psicopatología y relaciones psiquismo-cerebro.
Junto con el contiguo Hospital Braulio Aurelio Moyano, es la sede central de la escuela neurobiológica argentino-germana, crecida al abrigo del psiquiatra alemán Christofredo Jakob, que inauguraría allí dentro el Laboratorio de Clínica Psiquiátrica.
Fue fundado el 11 de noviembre de 1865 con el nombre de Hospicio de San Buenaventura, y rebautizado Hospicio de las Mercedes el 8 de mayo de 1888. Entre 1905 y 1993, el hospital dependió de la administración nacional, llevando sucesivamente los nombres de Hospital Nacional Neuropsiquiátrico de Hombres (desde 1949) y Hospital Nacional José T. Borda (desde 1967), este último en honor al psiquiatra José Tiburcio Borda, en su momento titular de la cátedra de Psiquiatría en la Universidad de Buenos Aires.
Desde 1993 está asociado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Con un pico poblacional de casi 6000 internos a fines de la primera guerra mundial, hoy aloja alrededor de 1400 y atiende ambulatoriamente a varios miles más; desde 1931 cuenta con consultorios externos de psiquiatría y neurología a instancias de la Liga Argentina de Higiene Mental.
Entre las instalaciones del hospital se cuenta la emisora de LT22 Radio La Colifata, gestionada por los propios internos y sin apoyo institucional; además funcionan diversos dispositivos con la clara idea de resaltar que quienes allí viven son sujetos de derecho y por lo tanto deben ser garantizados sus derechos, destacando su identidad e individualidad. Entre ellos se encuentran: Pan del Borda, Cooperanza y el Frente de Artistas del Borda (FAB). En el sector declarado Monumento Histórico Nacional funcionan, entre otras unidades, el Centro de Investigaciones Neurobiológicas del Ministerio de Salud, uno homónimo del mismo hospital, y un laboratorio de investigaciones especializadas en electroneurobiologia, todos integrantes de la mencionada tradición científica.
En 2010 el Congreso Nacional aprobó la Ley de Protección de la Salud Mental para que se adapten a niveles fijados en normas internacionales de salud todos los hospitales psiquiátricos del país, y se prohíbe la creación de nuevas instalaciones de ese tipo a la vez que promueve el tratamiento de los pacientes con desórdenes mentales vía externación y en subdivisiones psiquiátricas de Hospitales Públicos Generales.
La recibe la jefa de enfermeras, “La Tatuada” le decían por obvias razones visibles en sus brazos, era una mujer de unos 45 años, fornida y frustrada por tener que estar trabajando con “todos estos locos de mierda”, su papel era como casi todo el personal del Borda más de guardia cárceles que rehabilitadores sociales como debieran ser.
Hacen desnudar a Edna, le sacan toda su ropa, y le dan un delantal haraposo y sucio, la empujan hacia los dormitorios donde le muestran su colchón mugriento y lleno de piojos como casi todas las mujeres que están allí. Traen una afeitadora y la rapan dejándole 2 cm de pelo nada más, atrás de eso un vaso de agua y dos pastillas azules, que la duermen al instante.
Antes de dormirse, aun shockeada, y sin entender demasiado, Edna se pregunta porque le está pasando esto, que ha hecho ella para estar en esta situación y se promete a sí misma, que cueste lo que cueste va a salir de ese lugar y después de Argentina, ha tenido demasiado ya.
Edna está en el ala norte del pabellón de mujeres junto a 19 enfermas más, todas mujeres golpeadas por la vida, y abandonadas allí a la buena de Dios.
La enfermera a cargo del sector es “la tucumana”, vino de su Tucumán natal hace 10 años, para “zafar” de su pobre vida a Buenos Aires, estudio enfermería, pensando en poder trabajar en alguna clínica privada y recibir un sueldo decente, pero no era la época ideal, ni tampoco su tez, bien morena, la ayudaba a entrar a esos lugares donde las enfermeras por lo general son de tez blanca, parecen más “azafatas” que en enfermeras.
Una amiga le comento que el Borda estaba tomando enfermeras, ella conocía la historia del Borda, pero se dijo “estoy un tiempo, hasta que pueda ir a otro lado”, hacia 9 años de esa frase y cada vez se le complicaba más, salir de allí.
No odiaba como otras compañeras a las enfermas, más bien les tenia lastima y aun no entendía como alguna de ellas estaban allí, siendo mucho más lúcidas e inteligentes que mucha gente que ella conoció y andaba libre por la calle.
Estaba en pareja con un albañil, vivían en una casa modesta en Villa Adelina, se llevaban bien trabajaban de sol a sol para progresar, pero el país y la vida les hacían su tarea muy difícil.
Llego al pabellón a las 6AM, como todos los días, se preparó un mate cocido, y empezó a preparar la bandeja de medicamentos para su ronda de las 7. Leyendo la lista de enfermas ve que habían traído una nueva la noche anterior, la habían traído los de la comisaria de Ramírez. Era vox populi entre el personal del Borda que de la comisaria de Ramírez venia cualquier cosa menos gente enferma.
Ella había escuchado a algunas internas quejarse de que Ramírez las había mandado allí, luego de haberle descubierto algún “chanchullo” de los varios que tenía, las “enfermas” eran por lo general prostitutas, que no habían pagado su cuota de protección. La tucumana estuvo tentada varias veces de denunciar la situación, pero sabía que perdería su trabajo y Bonadío se encargaría de hacer su vida más miserable de lo que ya era.
Hace la ronda y va entregando los medicamentos. Que de medicamentos tenían poco y nada, simplemente se trataba de mantener a las enfermas calmadas y saturadas de narcóticos, nada más.
Llega a la cama de la nueva y la mira. Es una mujer joven no más de 30 años, alta y rubia, de facciones cuadradas, robusta. Tenía moretones en la cara, y el labio cortado. Se pregunta ¿qué le habrá hecho esta pobre a Ramírez para aterrizar acá?. La despierta y le da sus pastillas, la mujer la mira entre asombrada y semi dormida, sin poder coordinar muy bien sus movimientos. La ayuda, y le habla bajito calmándola, la enferma la mira con ojos de agradecimiento, por un poco de cariño. Le dice que debe vestirse e ir al comedor para el desayuno. La enferma asiente.
El desayuno se sirve en el comedor del pabellón, casi siempre es mate cocido con pan. Salvo los días de fiesta o cuando viene algún visitante importante o político que se sirve café con leche y facturas.
El estado nutricional de las enfermas deja bastante que desear, ni que hablar de su estado sanitario que es peor aún. Las enfermeras y el personal en general, reciben la misma alimentación que las enfermas, pero en la cocina siempre “sobra” algún extra para el personal. Los médicos y el personal jerárquico, reciben un “menú” diferenciado, para el cual siempre hay presupuesto, aun a costa de otras necesidades más importantes.
Edna aun no muy despierta, toma conciencia de donde está, y lo primero que decide es no tomar más esas pastillas, por lo que cuando la enfermera se las trae, hace como que las toma y luego las guarda bajo la almohada, para luego tirarlas. Mira a su alrededor y observa el panorama desolador.
Es una sala grande con 20 camas, las mujeres allí se van levantando de a poco, algunas hablan solas, otras están quejándose y gimiendo. De al lado de ella sale un “hola, soy Matilde”. Edna mira y ve a una mujer de más o menos su edad, delgada, bajita y de ojos negros.
Matilde era otra de las víctimas de Ramírez. Era una prostituta independiente, que en un principio “colaboro” con la gente de Ramírez, para que la dejaran “trabajar” tranquila, pero Ramírez no la podía controlar bien, por lo que le dijo que entrara en uno de los cabarets de la zona. Ella dijo que no, que seguiría sola. Conclusión, termino en el Borda.
Llevaba ya un año allí y había logrado un permiso por semana para salir. Pero a condición de que se “olvidara” de todo lo ocurrido.
Edna le pregunta a Matilde donde quedaba el comedor, y hacia allí van juntas. Matilde se siempre en la mesa donde están “la chola” y Felicia. Edna saluda y se sienta tambien con ellas.
La chola, había sido abandonada a los 4 años, y llevada a un “reformatorio”, donde estuvo hasta los 17, de allí a otro instituto intermedio y luego al Borda, a causa de su agresividad continua. Llevaba allí 12 años y había cambiado mucho, ya sea por los calmantes o por la falta de interés en la vida, ya todo le daba igual, estaba resignada.
Felicia estaba allí hacia 4 años. Viuda, había perdido sus 2 hijos en un accidente de tránsito. Nunca pudo recuperarse, intento suicidarse, lograron pararla y la internaron en el Borda.
Edna cuenta su historia a la mesa, y la escuchan con atención. Matilde promete hacer algo en su salida semanal para poder sacarla de allí, contándole a Edna porque ella estaba allí tambien.
De repente todas se callan. Viene la “tatuada” directo a la mesa de Edna y le dice que el Dr. Bonadío la quería ver. Edna no tuvo mejor idea que decirle que terminaba el desayuno e iba, que le dijera donde estaba la oficina. La “tatuada” llama a otra enfermera y entre las dos, la agarran de los brazos y la llevan a la rastra, mientras le iban pegando en el estómago.
Llegan a la oficina de Bonadío, casi tan grande como el pabellón donde dormía Edna. Sillones de lujo, computadora, televisor, aire acondicionado, video, biblioteca, baño y una cocinita. Una suite de hotel. La tiran delante del escritorio de Bonadío, doblada de dolor, Edna intenta pararse y recibe otro golpe en la espalda. Se queda arrodillada.
Bonadío comienza a hablar, diciendo que debía calmarse o ellos la calmarían con otros métodos. Que debía cambiar su actitud y olvidarse de lo ocurrido con Ramírez. Que si Bonadío veía un cambio de actitud, le daría permiso para salir y poder trabajar etc. Edna escuchaba impotente y sin decir nada. Hasta que la levantan y la llevan a las duchas.
Ya en las duchas, la desnudan, la ponen bajo una lluvia de agua helada, y la vuelven a golpear. Siempre repitiéndole que se olvide de todo. La dejan allí, dolorida, empapada, helada y humillada.
Como puede se viste, y sale al corredor donde venía la tucumana, que la ve, e inmediatamente la ayuda, a llegar a su cama.
Edna quebrada, se pone a llorar y le cuenta su historia a la tucumana. Esta, conmovida hasta las lágrimas, le dice que se calme, que todo se va a solucionar y que trate de descansar.
La vida en el Borda es monótona y dura. Se levantan a las 7AM reciben su “medicación”, desayunan a las 8. A partir de las 10, tres veces por semana tienen revisión médica, con los doctores a cargo. A las 12 almuerzan y tiene luego “tiempo libre” para recorrer el extenso y único patio, que tiene 3 árboles y dos bancos de plaza.
A las 16.30 meriendan y reciben “medicación” nuevamente. Cenan a las 20.30 y de allí a los dormitorios. Se apaga la luz a las 22.00 previa dosis de “medicación”.
Edna ha decidido tomar la “medicación” nocturna únicamente, esquivando cuando puede las otras dos, sabe que si las toma estará todo el tiempo dopada y depresiva.
La primera vez que visita al médico del pabellón se somete a una revisión completa y varios test psicológicos. Luego de ello le pregunta al médico porque estaba ahí, si ella estaba normal. El médico, con una sonrisa socarrona le dice que habían encontrado “algunas cositas” y que necesitaría estar allí un tiempo, como para recuperarse.
Edna se da cuenta que hablar con el medico no tiene sentido ya que forma parte del grupo que “maneja” el Borda y no podrá sacar nada.
Se da cuenta rápidamente que la mejor manera de estar allí es no llamar la atención y hacerse la “tonta”, de esa forma se olvidan de una y se vive más tranquila. Su objetivo ahora es conseguir permiso para salir de allí aunque sea una vez por semana, eso la volvería a la vida.
Matilde sale los sábados de 10 a 18hs, ha encontrado trabajo ayudando en una panadería, y se gana unos pesitos que guarda como puede. Esto en el Borda era complicado, porque o le robaban las enfermas o las enfermeras, así que Matilde había encontrado una solución temporaria. Había cerca de la panadería, un supermercado, que tenía a disposición de los clientes cofres para que dejen sus pertenencias mientras compraban, Matilde usaba uno de esos cofres para guardar sus cosas allí, andaba con la llavecita dentro del corpiño todo el tiempo.
Los sábados iba, “retiraba” o “ depositaba” según fuera el caso, su platita o pertenencias. Siempre trataba de disimular comprando alguna cosita de poco valor, y haciéndose ver por la caja.
Matilde no le ha dicho de esto a nadie, temerosa de que “las paredes oyen”. Esta juntando dinero, para comprarse un pasaje al lugar más lejano posible, escaparse de allí, y comenzar una nueva vida.
Edna le da a Matilde los datos del estudio de abogados donde trabajaba, para que dé, noticias de su paradero y poder recibir ayuda. Ella va un sábado allí, pero como era de esperar no encuentra a nadie, entonces deja un mensaje en portería. Ese mensaje será tomado en broma en el estudio por la recepcionista e ira a parar a la basura sin llegar a destino.
Los sábados van al Borda, pastores de una iglesia Evangélica a visitar a los enfermos. Estas iglesias que han proliferado últimamente están acercándose más a la gente que las iglesias tradicionales, más preocupadas por cuestiones politico-economicas que por la gente.
Uno de los pastores, Omar escucha la historia de Edna y queda conmovido. Decide que algo va a hacer para ayudarla efectivamente. Le pregunta si tiene ropa, a lo cual Edna responde que no. Tambien le pide los datos del estudio de abogados y del consulado alemán.
Omar , peluquero de toda la vida, está casado y tiene tres hijos. Al sábado siguiente vuelve con ropa juntada en su iglesia, artículos de tocador e higiene. Y le da unos pesitos para que compre alguna cosita en el kiosco privatizado del Borda.
El kiosco fue licitado en los últimos años y ha sido una perdición para el Borda. Las enfermas se roban entre si el dinero ahorrado para gastarlo allí en golosinas o pavadas, las “victimas” pierden ahorros de mucho tiempo, convertidos en chocolates o caramelos a precios exorbitantes. Antes cuando lo manejaba la cooperativa únicamente se vendía comida casera y agua mineral o gaseosas, por lo que las internas completaban su nutrición con esa comida, ahora solo venden “basura”.
Lo peor del caso es que no se puede entrar al Borda ningún artículo que venda dicho kiosco. O sea si necesita algo que el kiosco vende debe comprarlo allí a “precio de oro”, o consumirlo fuera del Borda, lo cual para las internas sin permiso es imposible.
Omar vuelve otra vez en la semana, pero esta vez para hablar con el medico de Edna. El médico le cuenta que ha hecho “progresos” en estos 6 meses, pero que aún estima otros seis meses más para darle permiso para salir.
Paralelamente ha ido al consulado alemán, donde ha expuesto el caso de Edna. Allí toman cartas en el asunto, pero le dicen que mientras verifican la historia en Alemania y hacen el requerimiento al Ministerio de Relaciones Exteriores, va a pasar un buen tiempo.
Matilde llega 15 minutos tarde al Borda. La tatuada la está esperando junto con otra enfermera, la llevan a los baños y le dan una paliza feroz. Como puede llegar a su dormitorio y se acuesta. Llora, en silencio y sin lágrimas. Ya lo decidió el proximo sábado junta sus cosas y no vuelve más.
Es sábado, Matilde se levanta junto con las otras internas, desayuna y vuelve al dormitorio, para acomodar sus pocas cosas. Le pide a Edna que la acompañe y le cuenta lo que tiene planeado hacer. Edna le dice que se quede tranquila, que ella no dirá nada, aunque sabe que la primera que van a interrogar es a ella, ya que estaban todo el dia juntas.
Matilde ha decidido ir a Clorinda, Formosa (15). Allí tiene una amiga que trabajo de prostituta en Buenos Aires, ahora retirada y en sus pagos de origen. No le ha avisado, pero sabe que la recibirá bien, cuando le cuente la historia de sus últimos años.
(15) Clorinda
Es la segunda ciudad en importancia de la provincia de Formosa , Argentina. Es la cabecera del departamento Pilcomayo. Se encuentra ubicada en la margen derecha del río Pilcomayo aproximadamente 10 km de la desembocadura en el río Paraguay.
La ciudad de Clorinda se localiza a 4 km de la frontera con la República del Paraguay y a 115 km de la capital provincial.
Se encuentra comunicada con el estado del Paraguay por el Puente internacional San Ignacio de Loyola, sobre el río Pilcomayo. En dicho puente finaliza la ruta RN 11. También se conecta con la ciudad paraguaya de Nanawa (antiguamente Puerto Elsa) a través de dos puentes.
La Patrona es la advocación mariana llamada Nuestra Señora de los Ángeles.
Contaba con 47.004 habitantes (INDEC, 2001), lo que representa un 25,67% más que los 37.592 habitantes (INDEC, 1991) del censo anterior ,actualmente cuenta con una población total de 76.880 (2010indec) lo que la ubica como el 2º centro urbano por su importancia y población de la provincia de Formosa , y el 66° de toda la República Argentina.
Formosa
Es una provincia argentina, situada en la Región del Norte Grande Argentino. Limita al oeste con la provincia de Salta, al sur con Chaco y al este y al norte con Paraguay.
Se extiende entre los paralelos 22° y 27° de latitud sur y los meridianos 57° y 63° de longitud oeste de Greenwich. Es atravesada, en su zona norte, por el trópico de Capricornio que la ubica en la región tropical del país. Ocupa gran parte del Chaco Central, conocido hasta principios de siglo XX también con el nombre de Llanos del Manso.
Es la provincia argentina más pobre, la de menor desarrollo humano y la segunda de menor PBG per cápita del país, al superar a la vecina provincia del Chaco. El 17 % de la población provincial es indigente, mientras que el 42 % de la población vive bajo la línea de pobreza. Según datos generados por la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el INDEC, en 2010 la Ciudad de Formosa tuvo el segundo índice de desempleo más bajo del país con un 2,2 %.
Sale del Borda con el paso cortito y rápido, llega a la esquina se da vuelta y mira por última vez aquel espantoso edificio. Una etapa de su vida ha quedado atrás.
Matilde se lleva la dirección del pastor Omar , a quien le escribirá para Edna y el hará de correo entre ambas.
Va al supermercado y recoge sus cosas. Sale de allí se mete en un bar y en el baño se cambia de ropa, y se arregla el pelo. Toma un colectivo a Retiro.
Con el dinero que tiene no le alcanza para ir hasta Clorinda, así que decide tomar un colectivo hasta la capital de la provincia de Corrientes, que tiene el mismo nombre que la provincia y allí vera como se arregla.
Llega de madrugada, un amanecer caluroso y húmedo. Se baja en la terminal y pregunta cómo llegar a Clorinda, está decidida a hacer “dedo”. Un diarero le dice, que en minutos pasa el camión de los diarios pasara, que porque no va con ellos que tienen el reparto hasta la ruta 11 en Resistencia, y que se baje allí y haga dedo. Llega el camión, y Matilde se va con ellos, la dejan en las afueras de Resistencia, en la ruta 11. Siente hambre y esta “empapada” por la neblina.
Pasa un auto, y para, el conductor va hacia la capital Formosa , ella le dice que no importa que la deje en la intersección con la ruta 11 que va directamente a Clorinda y sube al auto.
A media tarde la dejan en la intersección de la ruta y vuelve a hacer dedo. Esta vez para un camionero, que le dice que va hacia Clorinda. Está contenta y animada, ya está cerca.
Llega a Clorinda al anochecer, baja en la rotonda de la ruta 11 y la 86, sabe que su amiga vive a pocas cuadras del cementerio, comienza a preguntar por la dirección de su amiga, le informan y llega a una casita de material a medio terminar, en una calle de tierra. Llama a la puerta y se pone bajo la luz para que la vean, sale su amiga, está mas canosa y al principio no se reconocen, pero luego reaccionan.
Se abrazan, se saludan, y entra a la casita, cenan y Matilde le cuenta los últimos años desde que no se ven, su amiga vive sola, tiene un kiosquito y almacén al lado de la casa, y vive con lo justo, pero no le falta nada. Le ofrece trabajo y hospedaje a Matilde hasta que decida que hacer y donde, ella por supuesto acepta.
Matilde se acuesta cansadísima pero feliz, siente que la vida le ha dado otra oportunidad. Se promete a sí misma, empezar con el pie derecho y no volver a cometer viejos errores. Ya ha tenido suficiente.
En el Borda se ha armado un revuelo bárbaro. Edna y sus compañeras de mesa fueron interrogadas a ver si sabían o no lo que estaba planeando Matilde. Edna se hace la tonta y las otras dos internas realmente no tenían idea de lo que había hecho Matilde. La dirección del Borda está preocupada por dos motivos, uno porque Matilde no empiece a “boconear” sobre lo ocurrido, con quien pueda usar eso en contra de la dirección y segundo más importante aún , es que pierden un subsidio. El Borda recibe un subsidio de parte del estado muy sustancioso por cada interna o interno que tiene, normalmente el 90% de ese subsidio va a parar a los bolsillos de la dirección del Borda, de allí la preocupación.
Ramírez es avisado, y pone en búsqueda a todo su personal. Lo único que falta que esta “desgraciada” se le ocurra abrir la boca. Discute con Bonadío por las medidas de seguridad, como dice el “esos permisos boludos que les das, ¿para qué?, fijate en el quilombo que estamos ahora”.
Edna está contenta pero preocupada, hasta no recibir carta de Matilde, no se quedara tranquila sobre la suerte corrida por su amiga.
A la semana siguiente llega Omar , con una carta para Edna, que le entrega en mano. Es de Matilde, llego bien, está bien y la espera a Edna cuando quiera ir. Edna en mucho tiempo se siente feliz, no por ella, su vida es miserable, pero por lo menos ve a Matilde bien y con ganas de darse una nueva oportunidad. Edna guarda cuidadosamente la carta en su corpiño, el único lugar seguro que tiene para sus cosas privadas.
Han pasado ya 8 meses desde que Edna ingreso al Borda. Se adaptó rápido, se hace la tonta, escapa de los calmantes cuando puede, trata de no hablar mucho, esta mayormente sola. En la visita semanal al médico le dice que esta ok, que quiere volver a trabajar, que quiere olvidar y trabajar ayudaría mucho, que quiere rehacer su vida. Ella no olvidara jamás nada de lo pasado, pero sabe que decir seria firmar su prohibición de salir, así que hace como que “aquí no ha pasado nada”.
Omar el pastor se ha puesto en contacto con el estudio de abogados donde ella trabajaba y estos le han dicho que pueden darle algunos casos. Tambien la iglesia de Omar le ha juntado algunos pesitos y rentado una habitacion.
Omar le comenta esto y que quiere hablar con Bonadío, para ver que dice. Edna no sabe cómo agradecerle a este tipo, que no la conoce, y ha hecho tanto por ella. Lagrimeando le dice que sí que le encantaría salir aunque sea una vez por semana.
Omar habla con Bonadío, y le cuenta todo esto. Bonadío promete pensarlo y hablar con Edna nuevamente.
Bonadío habla con Ramírez, no quiere otro quilombo como con Matilde. Le dice a Ramírez que a él le parece bien, estaría en Capital, tienen la dirección donde trabajaría, y la del pastor, o sea estaría un poco más controlada que Matilde. Ramírez le dice que no. Igual puede escaparse y desaparecer como la otra, con qué necesidad tienen que correr riesgos. Bonadío le dice que hay algo más, que él no sabe.
Las tratativas de la embajada alemana han llegado a la cancillería argentina, y vino un funcionario de cancillería a hablar con Bonadío. Edna ahora era ciudadana alemana, y Alemania está pidiendo su vuelta allí. Le dejaron copia de los nuevos documentos alemanes de Edna.
Ramírez se deja caer en su sillón, no lo puede creer, desde que se cruzó con esta mina lo único que le trajo son problemas. Maldita la hora que le echo el ojo.
No quedándole muchas alternativas y muy presionado le da a Edna dos días por semana de permiso para salir a trabajar.
Omar hace una colecta para juntarle ropa y que pueda presentarse en su trabajo vestida decentemente. Se compra una peluca, para usar hasta que le crezca el pelo.
Ramírez sabe que la mina lo va a denunciar, ya se lo había dicho en su momento. Junta todo el dinero que puede, pide la baja de la fuerza y sin decir nada, decide volar lo más lejos posible.
Se alquila una avioneta, y sale para Mendoza , su idea es pasar por tierra a Chile.
El primer dia Edna pasa por el estudio, y cuando sale presenta un caso en tribunales contra Ramírez, el juez le toma declaración, inmediatamente ordena que traigan a Ramírez, pero la orden va a Gendarmería y no a la policia, sospecha que puede haber corporativismo entre compañeros, Ramírez es un peso pesado en la institución.
Ramírez llega a Mendoza , aterriza en el “Plumerillo” y toma un taxi rumbo al centro de la ciudad. (16)
(16) Mendoza capital.
Es la principal ciudad del oeste de Argentina y conforma la totalidad del departamento capital de la provincia de Mendoza (Argentina). Es una de las principales ciudades del país, siendo la cuarta mayor aglomeración del país, después de Buenos Aires, Córdoba y Rosario. Ubicada en el glacis de piedemonte de la cordillera de los Andes, ocupa 57 km2, aunque su área metropolitana, conocida como Gran Mendoza , se extiende 168 km².
Además es un municipio, formado íntegramente por el territorio del antiguamente conocido como Departamento Capital ( Mendoza ).
La tendencia de evolución poblacional para la jurisdicción es prácticamente neutra dado que no hay espacio disponibles para la construcción de nuevas viviendas.1 A esta situación se suma la de que muchas familias de alto poder adquisitivo eligen vivir en barrios cerrados o privados, fuera del centro de la ciudad, con lo que el incremento poblacional del aglomerado se registra en el resto de los distritos del Gran Mendoza .
La base de la ciudad actual surgió de un nuevo ordenamiento realizado en 1863 luego del terremoto de 1861, por el agrimensor francés Julio Balloffet y que incluye la disposición estratégica de cuatro plazas menores circundando a una plaza mayor. La actividad económica está vinculada con la industria (elaboración de vinos, alimentos, y otras bebidas) y la extracción y refinación de petróleo. Además, es un importante centro turístico y universitario.
Mendoza provincia
Mendoza es una provincia argentina situada en la Región de Cuyo. Limita al norte con San Juan, al este con la provincia de San Luis, al sur con La Pampa y Neuquén, y al oeste con Chile; este último límite se encuentra delimitado por la Cordillera de los Andes. Su capital es la ciudad homónima de Mendoza .
Con una superficie de 148 827 km², es la séptima provincia más extensa del país, por lo que ocupa el 5,35% de la superficie total del mismo. El censo nacional 2010 estableció una población de 1.741.610 habitantes, lo cual la convierte en la cuarta provincia más poblada del país. Dicha población equivale al 4,34% del total nacional.
La principal actividad es la vitivinicultura, siendo la provincia más importante en la producción de Vinos Argentinos. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el cultivo de la vid en Mendoza ocupa el 68,36% del total de la región centro-oeste, la cual representa el 94,13% del total de la producción nacional de vides.
La mitad de las explotaciones agrícolas mendocinas corresponden a dicha rama. Mendoza desarrolla esta actividad desde 1598, y se vio muy favorecida con la llegada del ferrocarril en 1885. En 1887 la provincia tenía 2000 hectáreas de viñedos. El sector primario tiene una fuerte tradición en esta provincia. Siguiendo en esto a ciudades como Florencia, Bordeaux, Bilbao-Rioja, Porto, Melbourne y Ciudad del Cabo, Mendoza ha sido seleccionada por la Great Wine Capitals Global Network como una de las principales regiones mundiales en materia de producción de vinos.
A pesar de esto, Mendoza comenzó como provincia olivícola. Dicha producción disminuyó su importancia con el tiempo por las características biológicas de dicho cultivo (que, por ejemplo, alcanza su madurez a los 8 años de plantado) y la ecología del lugar, que afectaron la estabilidad de la producción. Se procuró combinar ambos cultivos, pero dicha combinación no fue rentable. Pero incluso a pesar del retroceso de la actividad, Mendoza lidera la producción argentina de olivo, con un 52% del total nacional.
A principios de siglo comenzaron a realizarse cultivos hortícolas, para abandonar el monocultivo de la vid. Las principales zonas hortícolas son los oasis meridionales, la cuenca media del río Tunuyán y las zonas aledañas a la capital. El principal producto hortícola de Mendoza es el tomate, en sus variedades San Marzano y Roma, seguido por la papa y la cebolla.
En el orden de la fruticultura Mendoza es la primera productora nacional de cerezas, guindas, damascos, ciruelas, membrillos y nueces, y la segunda de duraznos, manzanas y peras.
Toma una habitacion en un hotel pequeño, pensando al otro dia en pasar a Chile, por el paso de Las Cuevas. Se levanta temprano alquila un auto, para devolver en Santiago, toma la ruta 13 rumbo a Uspallata. Llega a Uspallata al mediodía, va al centro cerca de la plaza San Martin, para en un barcito a almorzar y pregunta por el paso de las Cuevas, si había buen clima. Sabe que hoy no llega, a la frontera, y toma la ruta 7, pensando en pernoctar en Puente del Inca. Llega entrada la noche, toma una habitacion, cena, y se va a dormir. Pensando que mañana estará lejos de todo este “quilombo”, comenzando una nueva vida.
Al otro dia, temprano, chequea nuevamente el tiempo en la frontera, le dicen que está bien. Sale con rumbo a la frontera. Llega al paso internacional de las Cuevas, había varios camiones y autos, espera pacientemente, hasta que le toca a él. No está nervioso, sabe que lo buscan pero en Buenos Aires, y su gente que hará lo posible por demorar todo hasta que el cruce.
El gendarme le pide los documentos, lo mira y mira el auto, se mete en la casilla. Otros dos gendarmes se quedan con el revisando el auto. Sale el gendarme de la casilla, con otros dos más, Ramírez se pone en alerta, esto no va bien. Se presenta el responsable, del puesto y le dice que lo acompañe dentro que hay un pequeño problema, otro gendarme le pide las llaves y saca el automóvil de la ruta, y lo pone a un costado del puesto.
Antes de entrar al puesto, Ramírez ve una antena parabólica detrás del puesto, y piensa estos están en línea, deben tener los datos al dia, me la hicieron…
El capitán del puesto le dice que tiene un pedido de captura, en Buenos Aires, y que debe detenerlo por orden del juez, que pidió su captura. Lo revisan, le sacan todas sus pertenencias y lo meten en una celda. Termino su escape a Chile.
Edna va a la embajada alemana, donde estaban esperándola. No conoce a nadie pregunta por Franz que es la persona de contacto que debe ver. Le dicen que vaya al segundo piso, primer puerta a la derecha, sube, y golpea la puerta, le dicen que pase. Una lluvia de papelitos y globos, la recibe, con mucha gente aplaudiendo, con lágrimas en los ojos. Todo el mundo la abraza y la besa, Edna no puede creerlo, no da más, se quiebra y empieza a llorar.
Cuando se tranquiliza el embajador, presente allí, le dice que debe seguir al pie de la letra los permisos que le han dado en el Borda por 3 meses, luego será libre definitivamente y podrá si lo desea ir a Alemania. Se entera tambien que ha fallecido su hermano Joaquim, víctima de un ataque cardiaco, mientras jugaba al tenis. Otro golpe más, y ya van.
Edna se repone, le dice que si al embajador, que hará todo tal cual se le dijo y luego se ira a Alemania, quiere vivir allí, y disfrutar de sus sobrinos.