AGRADABLE SORPRESA (CUENTO DE SERGUÉI ALEXÉIEV)
Artemi Teplov, obrero de Tula, escribió una carta a su aldea natal. Le resultó bastante breve. Apenas seis palabras: "Esperen visitas con una agradable sorpresa".
Los campesinos se rascaron la cabeza, se encogieron de hombros, sin saber qué pensar.
- Esto es incomprensible. No está claro quién vendrá ni para qué. ¿Cuál será esa agradable sorpresa?
Pasaron unos diez días. De pronto, llegó de Tula una delegación obrera. Claro, no venía con las manos vacías. Traía hoces, guadañas, horquillas y ejes de hierro para carretones, bisagras, clavos y muchas otras menudencias metálicas.
Los aldeanos se quedaron asombrados.
- ¡Esta sí que es una sorpresa! -exclamaron.
Porque en aquella época las hoces, guadañas. y otros artículos y herramientas de hierro eran muy escasos en el campo y los labradores tenían que ingeniárselas de mil maneras para ir tirando.
A los aldeanos se les iluminaron los ojos.
- ¿Las van a vender?
- No -respondieron los obreros.
- ¿Quiere haber un trueque?
- Tampoco.
Los campesinos los miraron sin comprender.
-Las hemos traído de regalo -explicaron los recién llegados-. De parte nuestra, de la clase obrera.
El asombro de los aldeanos no tuvo límites.
- ¿Gratuitas?
- Sí, ¡de todo corazón! ¡Reciban este regalo de los obreros!
Ante tamaña riqueza, los campesinos creyeron vivir un sueño.
Después de apresurados preparativos, invitaron a los delegados a una casa y los sentaron en la mesa.
Los obreros comieron.
- Gracias -se despidieron después-. Hasta luego. Ya es hora de que volvamos a la fábrica.
Hicieron una reverencia y partieron.
- Vaya cosas que están pasando -los aldeanos no salían de su asombro-. ¡Herramientas gratuitas! Sólo porque se les antojó hacernos un regalo. ¡Vaya milagro!
Pronto vino a la aldea el propio Artemi Teplov.
- ¿Qué tal las guadañas y las hoces? ¿Se llevaron o no una agradable sorpresa?
-¿Y lo preguntas? -respondieron con entusiasmo sus paisanos-. Pero, para nosotros, la sorpresa más agradable ha sido saber que la clase obrera es nuestra hermana de sangre.
La Cheka ha extraído este cuento del libro Cuentos de la historia de Rusia. Moscú: Editorial Ráduga, 1976.