"Soy un hombre ridículo. Ahora me llaman loco" F. Dostoievski Una noche de noviembre en la década de 1870, el escritor ruso descubrió el significado de la vida en uno de sus sueños, o al menos, el protagonista de su historia. El relato apareció por primera vez en 'Diario de un escritor' bajo el título de 'El sueño de Queer Fellow. El narrador, que podría ser el propio Dostoievski, vaga por las calles de San Petersburgo. Mientras nos cuenta: “Se me presentaba con claridad la idea de que la vida y el mundo parecían ahora depender de mí. Incluso podría decir que el mundo, en aquel momento, estaba hecho únicamente para mí: si me suicidaba el mundo desaparecería, al menos para mí”, así "presenta" el personaje su postura vital. "Me senté despacio junto a la mesa, saqué el revólver y lo puse delante de mí. Cuando lo coloqué, recuerdo que me hice una pregunta: “¿Ha de ser así?”, y completamente convencido me dije: 'Así ha de ser'. Es decir, me suicidaré. Sabía que probablemente me suicidaría aquella noche, pero ignoraba cuánto tiempo permanecería así sentado junto a la mesa. Y sin duda alguna me habría dado un tiro en la cabeza, de no ser por aquella niña" "Hacía un rato había sentido compasión: podía haber ayudado a la niña. ¿Y por qué no la ayudé? Pues por una idea que me asaltó: cuando ella me estaba tirando del brazo y me llamaba, se me planteó una cuestión que no pude resolver. La pregunta era ociosa, y eso me enfureció. Me enfadé porque si ya había tomado la decisión de acabar con mi vida aquella misma noche, entonces todo cuanto ahora me rodeara debía serme más indiferente que nunca. ¿Por qué razón sentí de pronto que no todo me resultaba indiferente, y que sentía compasión hacia aquella niña? Recuerdo que me provocó mucha lástima; incluso, hasta producirme un dolor extraño, absolutamente inverosímil dada mi situación" El protagonista iba a suicidarse, pero algo inesperado, un rayo de luz angelical iluminó aquella lúgubre mañana. La mano de una niña le tocó para pedirle ayuda, y este desamparo provocó la clemencia del protagonista, que vió entonces el sentido de la vida, de su vida. "Una reflexión sucedía a otra. Se me presentaba con toda claridad que si yo era una persona, y aún no me había convertido en un cero, y hasta que ello sucediera, en todo caso, estaba vivo, y por consiguiente era capaz de sufrir, enfadarme y experimentar la vergüenza por mis actos. Pero si me suicidara, por ejemplo, al cabo de dos horas, ¿qué importancia tendrían para mí la niña, la vergüenza, y todo cuanto hubiera en el mundo? Si yo iba a convertirme en un cero, en un cero absoluto, ¿acaso la conciencia de que dejaría totalmente de existir, y de que, por consiguiente, tampoco nada existiría, no influiría mínimamente en el sentimiento de compasión hacia aquella niña, ni en el de la vergüenza tras haber cometido aquel acto vil?" El personaje cae dormido en el sillón y comienza a soñar con lo que no ha podido hacer: suicididarse. Ve su propia muerte, se ve dentro de su ataúd, inmovil. Ve su funeral y su propio entierro. Allí el protagonista descubre el sentido de la existencia, la razón por la cual vale la pena vivir. Lo que le da sentido a la vida es la vida misma. En la existencia de todo ser humano hay fuerzas que afirman la vida y fuerzas que la niegan. Cuando las fuerzas que afirman la vida sucumben ante sus antagonistas, el suicidio ocurre. Esta realidad que vivimos no es la mejor realidad posible, es de hecho, una realidad totalmente enajenada. Producto de la inconciencia de los amos del mundo. Sin embargo, nosotros, seres concientes tenemos elección: afirmar la vida con nuestros pensamientos y actos, o neciamente negarla. link: https://www.youtube.com/watch?v=Jd_0TKPszrQ
Cuál es el sentido de la vida? Fiodor Dostoievsky responde
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