Karachi, situada en la costa del mar Arábigo, es la ciudad más poblada de Pakistán. Con una gran mezcla de grupos étnicos, sindhis, baluchis, mekranis y gujaratis. En 1947 la mayor parte de la población hindú de la ciudad fue expulsada, en lo que se convertiría en la mayor migración humana de la historia.
Esta gran mezcla de culturas y pensamientos se fusiona en una de las ciudades más pobladas del planeta, ofreciendo una curiosa tradición legendaria. Bienvenidos a Karachi, arte en la carretera.
Esta extraordinaria tradición de decorar los camiones tiene su origen en los días del Raj, cuando los artesanos hicieron gloriosos carruajes de caballos, preparados exclusivamente para la aristocracia.
En la década de 1920 las empresas de autobuses de la ciudad, pidieron a los maestros artesanos, decorar sus vehículos para atraer a los pasajeros. El proyecto fue encomendado a una comunidad de artistas de la ciudad de Punjab Chiniot, cuyos antepasados habían trabajado en grandes palacios y templos de la época del imperio Mogol.
Una tradición que a lo largo de los años ha ido popularizandose y extendiéndose como parte esencial de la cultura de Karachi. Ya no se cuenta con los maestros artesanos, sino que cada cual adorna su vehículo, aportando un estruendo de colorido y imaginación. Los materiales utilizados se han desarrollado a partir de madera y pintura para metal, de oropel, de plástico y cinta reflectante.
Este popular arte móvil, ha convertido las calles de la ciudad, en galerías de arte sin paredes en formato libre. Multitud de tiendas se despliegan a lo largo de la ciudad, ofreciendo extravagantes adornos y accesorios, para un pueblo fervorizado con su tradición Fareed, transmitida durante generaciones de padres a hijos.