Somos sabios al nacer,
pues al venir lloramos.
Oh vagina primigenia,
tan pestilente,
pero a pesar de ello,
menos repugnante que este mundo.
De un puñetazo
nos pondrán en vereda,
y el que más larga la tenga
nos la pondrá sin vaselina.
Sin piedad,
construimos la vida,
danzando en carne viva,
sangrando.
pues al venir lloramos.
Oh vagina primigenia,
tan pestilente,
pero a pesar de ello,
menos repugnante que este mundo.
De un puñetazo
nos pondrán en vereda,
y el que más larga la tenga
nos la pondrá sin vaselina.
Sin piedad,
construimos la vida,
danzando en carne viva,
sangrando.