Una luz perforó
mi ventana,
en plena noche,
y de ella surgió
un rostro sin ojos
sin boca
y sin oídos.
Me dijo: "Te agradezco,
pues aquì no me trajiste,
me mantuve en lo increado,
como posible consecuencia".
Yo llorè,
y quise tocar ese bosquejo
de rostro,
que reulgente presentaba
su feliz estancia en esta suerte.
Pero la imágen se hizo arena
que pronto levantada fue por la ventisca,
sin resistencia alguna,
ante lo ufano de la vida.
mi ventana,
en plena noche,
y de ella surgió
un rostro sin ojos
sin boca
y sin oídos.
Me dijo: "Te agradezco,
pues aquì no me trajiste,
me mantuve en lo increado,
como posible consecuencia".
Yo llorè,
y quise tocar ese bosquejo
de rostro,
que reulgente presentaba
su feliz estancia en esta suerte.
Pero la imágen se hizo arena
que pronto levantada fue por la ventisca,
sin resistencia alguna,
ante lo ufano de la vida.