¡Amor! El amor es la droga que necesito para vivir. Sin amor no hay vida para mí, luego
[email protected]
deben amarme; llenarme de detalles y buenos tratos, recrear ese ambiente en el que soy feliz y pleno. Solo de esa manera olvido la melancolía, las obsesiones, la depresión y el suicidio... Siempre me he preguntado, si esta es una manía mía, o es acaso una suerte de atavismo de lo que alguna vez viví... Porque hubo un tiempo, en que todo el tiempo sentía al amor rodeándome con su tibio abrazo de fluidos: cuando yo era un pequeño <<dios>> viviendo en Shangri-La. Pero luego, al nacer, al llegar al plano exterior, consciente de este mundo no olvidé mi <<divino>> origen, asi que me extrañaba sobremanera cuando lloraba y nadie acudía en mi ayuda...Cuando fui llevado a un hospicio y cuando crecí en medio de hogares de acogida, --los que nunca fueron hogares de verdad-- seguía buscando esa sensación primigenia. Recordaba un ritmo que me hacia feliz, un ritmo que me calmaba y me hacía dormir llevándome en vilo a placenteros sueños que hoy huyen de mi... Porque ya no he vuelto a soñar esos sueños, y a menudo pierdo ese ritmo que siento tan mío... Y porque tal pérdida me amarga y me entristece a muerte, solo puedo recuperar esa atmósfera, ese ritmo primigenio y esa calidez en el divino acto del amor...
Esa es una de las principales razones por las que pago semejantes cantidades a todos y todas mi [email protected] Por eso ellas usan esos ligueros y esas sexis minifaldas, por eso lucen esos sensuales escotes, porque los lucen solo para mí. Y cuando solícitas acuden a mi llamado a tomar nota de mis inspiradas palabras, siempre lo harán sentadas frente a mí mostrándome generosas sus bellas entrepiernas. ¿Lo nota Ud.? Ellas usan ropa interior de las boutiques más prestigiadas de Europa...Porque para mí, las rodillas de una hermosa mujer son como las páginas de un buen libro... Solo su apertura te llevará a encantadoras emociones, a maravillosos y desconocidos escenarios!
Ellas en todo momento están preparadas para satisfacer mis apetencias: en ocasiones necesito me abracen suavemente, otras veces de manera fuerte, un multitudinario masaje relajante, luego danzas en conjunto o de manera individual; bailes que alegran el alma y estremecen el cuerpo. Si, ellas dominan multitud de artes, y las dominan solo para mí... ¿No es maravilloso vivir así, así cobijado por tanta belleza?
Ahora permítame contarle del rocambolesco giro de la fortuna que me convirtió en archimillonario: fue hace treinta años cuando llegué a servir al señor Montenegro. En ese tiempo él ya se había desapegado del mundanal ruido y había llevado sus aficiones de anacoreta al máximo. Se puede decir que se auto-exilió en esta misma propiedad, y yo lo cuidé fielmente mientra la mayoría de sus sirvientes y colaboradores le abandonaron. Se suponía que le había sobrevenido la ruina financiera, psíquica y física. Que el señor se había convertido en un loco extraviado por una absurda melancolía... Pero yo pude ver en medio de su apatía por el mundo, la revelación de una criatura que pactaba con su voz interior y crecía para sus adentros... Casi al final de sus día se reveló el ars magna de todos los experimentos sociales...
De cómo el Sr. Montenegro se había sacudido la mugre de los falsos afectos fingiendo la ruina económica y mental... Para finalmente caer en la cuenta que SOLO YO lo había comprendido y solo yo había permanecido con él en medio de toneladas de basura y herrumbres... Finalmente me nombró su heredero universal y estuve acompañándolo hasta el último acto de su salvaje libertad, cuando decidió poner fin a sus días... Nada tuve que discutirle, solo una cosa: yo no me haría un anacoreta como él. ¿ Si él murió sosteniendo que todos los amores implícitamente incurren en default, me resignaría yo a no remediarlo para mí? Mi estimado, el dinero es una herramienta para coseguir fines superiores a la mera posesión de más dinero...Con dinero logre establecer este santuario; esta suerte de edén palaciego donde confluyen todos mis bienes... ¿No estima Ud. que soy el más lucido inversor en el mundo?
¿Se da cuenta Ud. que estoy inviertiendo en gozificar y bonificar el bien más grande que poseo: mi entera vida --mientra ésta dure--?
Por otra parte, hay lugares comunes que ha menudo evito abordar: la vejez, la enfermedad y la muerte. Porque a mi entender son contrarios a la vida. Pero en mis sueños, estos tópicos me persiguen, como en la noche anterior a esta, cuando volví a soñar con la bellísima Montserrat y con su voz de ensueño. De como me refugiaba en su abrazo, mientras ella me cantaba al oido y eran su regazo y su voz los deleites más exquisito que yo pudiera encontrar. Pero en mi sueño, ella fue envejeciendo rápidamente mientras yo contemplaba su triste metamorfosis, la cual la transformó de la beldad que era a un amasijo de canas, arrugas y decrepitud. Y en ese trance lloraba angustiado a causa de perder la fuerza de su abrazo y su voz. Luego también perdía su abrazo, y su voz se apagaba junto con su vida, y ella se convertía en polvo. Y ese polvo que alguna vez fue Montserrat fue levantado por la misma brisa que nos arrulló en nuestras tardes solariegas. Y así la vi, convertida en polvo disolverse en la inmensidad... Y me quedaba solo, solo anhelando su abrazo, su canto, su risa y su calor... Y lloré, como solo puede llorar una criatura consciente perdida entre los médanos del espacio-tiempo... Porque aún en mis sueños yo sabía que la pérdida de mi amor en la muerte, es el único vacío que nunca podré llenar.
El desamor es el verdadero vacío mi estimado. Todos nuestros esfuerzos, consciente o inconscientemente se enfocan en llenar ese vacío, en cubrir de hermosura la fealdad de nuestras vidas. Elevamos nuestras copas y brindamos por algo que muchas veces está más allá de nuestro alcance. Inventamos amores fugaces con los cuales cubrir la pérdida de un amor inmortal. Y al igual que en un velorio: llenamos de coloridas flores y perfumes de incienso el cadáver maloliente de nuestra angustia existencial.
Por ello pacto con mis obsesiones vendiendo mi demonio al alma: encauzando con dinero lo que el dinero no puede comprar...
Esa es una de las principales razones por las que pago semejantes cantidades a todos y todas mi [email protected] Por eso ellas usan esos ligueros y esas sexis minifaldas, por eso lucen esos sensuales escotes, porque los lucen solo para mí. Y cuando solícitas acuden a mi llamado a tomar nota de mis inspiradas palabras, siempre lo harán sentadas frente a mí mostrándome generosas sus bellas entrepiernas. ¿Lo nota Ud.? Ellas usan ropa interior de las boutiques más prestigiadas de Europa...Porque para mí, las rodillas de una hermosa mujer son como las páginas de un buen libro... Solo su apertura te llevará a encantadoras emociones, a maravillosos y desconocidos escenarios!
Ellas en todo momento están preparadas para satisfacer mis apetencias: en ocasiones necesito me abracen suavemente, otras veces de manera fuerte, un multitudinario masaje relajante, luego danzas en conjunto o de manera individual; bailes que alegran el alma y estremecen el cuerpo. Si, ellas dominan multitud de artes, y las dominan solo para mí... ¿No es maravilloso vivir así, así cobijado por tanta belleza?
Ahora permítame contarle del rocambolesco giro de la fortuna que me convirtió en archimillonario: fue hace treinta años cuando llegué a servir al señor Montenegro. En ese tiempo él ya se había desapegado del mundanal ruido y había llevado sus aficiones de anacoreta al máximo. Se puede decir que se auto-exilió en esta misma propiedad, y yo lo cuidé fielmente mientra la mayoría de sus sirvientes y colaboradores le abandonaron. Se suponía que le había sobrevenido la ruina financiera, psíquica y física. Que el señor se había convertido en un loco extraviado por una absurda melancolía... Pero yo pude ver en medio de su apatía por el mundo, la revelación de una criatura que pactaba con su voz interior y crecía para sus adentros... Casi al final de sus día se reveló el ars magna de todos los experimentos sociales...
De cómo el Sr. Montenegro se había sacudido la mugre de los falsos afectos fingiendo la ruina económica y mental... Para finalmente caer en la cuenta que SOLO YO lo había comprendido y solo yo había permanecido con él en medio de toneladas de basura y herrumbres... Finalmente me nombró su heredero universal y estuve acompañándolo hasta el último acto de su salvaje libertad, cuando decidió poner fin a sus días... Nada tuve que discutirle, solo una cosa: yo no me haría un anacoreta como él. ¿ Si él murió sosteniendo que todos los amores implícitamente incurren en default, me resignaría yo a no remediarlo para mí? Mi estimado, el dinero es una herramienta para coseguir fines superiores a la mera posesión de más dinero...Con dinero logre establecer este santuario; esta suerte de edén palaciego donde confluyen todos mis bienes... ¿No estima Ud. que soy el más lucido inversor en el mundo?
¿Se da cuenta Ud. que estoy inviertiendo en gozificar y bonificar el bien más grande que poseo: mi entera vida --mientra ésta dure--?
Por otra parte, hay lugares comunes que ha menudo evito abordar: la vejez, la enfermedad y la muerte. Porque a mi entender son contrarios a la vida. Pero en mis sueños, estos tópicos me persiguen, como en la noche anterior a esta, cuando volví a soñar con la bellísima Montserrat y con su voz de ensueño. De como me refugiaba en su abrazo, mientras ella me cantaba al oido y eran su regazo y su voz los deleites más exquisito que yo pudiera encontrar. Pero en mi sueño, ella fue envejeciendo rápidamente mientras yo contemplaba su triste metamorfosis, la cual la transformó de la beldad que era a un amasijo de canas, arrugas y decrepitud. Y en ese trance lloraba angustiado a causa de perder la fuerza de su abrazo y su voz. Luego también perdía su abrazo, y su voz se apagaba junto con su vida, y ella se convertía en polvo. Y ese polvo que alguna vez fue Montserrat fue levantado por la misma brisa que nos arrulló en nuestras tardes solariegas. Y así la vi, convertida en polvo disolverse en la inmensidad... Y me quedaba solo, solo anhelando su abrazo, su canto, su risa y su calor... Y lloré, como solo puede llorar una criatura consciente perdida entre los médanos del espacio-tiempo... Porque aún en mis sueños yo sabía que la pérdida de mi amor en la muerte, es el único vacío que nunca podré llenar.
El desamor es el verdadero vacío mi estimado. Todos nuestros esfuerzos, consciente o inconscientemente se enfocan en llenar ese vacío, en cubrir de hermosura la fealdad de nuestras vidas. Elevamos nuestras copas y brindamos por algo que muchas veces está más allá de nuestro alcance. Inventamos amores fugaces con los cuales cubrir la pérdida de un amor inmortal. Y al igual que en un velorio: llenamos de coloridas flores y perfumes de incienso el cadáver maloliente de nuestra angustia existencial.
Por ello pacto con mis obsesiones vendiendo mi demonio al alma: encauzando con dinero lo que el dinero no puede comprar...