Te extraño y extraño a tu vieja. La recuerdo todo el tiempo. Era tan linda la vida, verla despierta, despabilada, teniendo siempre algo que hacer. Tan bonita yendo constantemente buscando la felicidad, como si fuera un lugar donde pudiese mostrarles a todos. Estoy tan lejos de todo eso. De aprender de tu amor. De aprender del esfuerzo de tu vieja. La vida se terminó como un partido suspendido. Tan cobarde que no respeta reglas. Con lo simple, como mirar abrazar un beso al entrar otro al salir otro por placer. Cerró la puerta y ya atrás no hay picaportes. Ni llaves. Quisiera entrar en algún lugar. Es pronto, lo sé. Pero quiero estar en algún lugar que quiera estar.
Llevo días sin completar la noche sin completar el sueño tengo horas de más en el calendario. Quisiera que mi cabeza sea el lugar donde se dirigía tu vieja todo el tiempo. Que vengan se acerquen y compartir la verdad y la justicia. Decirles que todo va estar bien. Y acariciar sus cabezas. Y decirles las cosas que necesitaban oír.
Me desvela el abandono como desprendimiento. Quiero ser un ángel, con todo lo que significa, aunque tenga que dejar la piel. Quisiera poder dar sin que vean mi dolor. Perdóname. Estoy en una encrucijada, de la vida.
Quisiera vivir en mis fantasías, en todas, las que tenían que ver con vos. Quisiera escuchar que es mentira. Que tú mama está en la cocina. Que yo te espero para comer. Que estamos yendo los tres a ser feliz. Quisiera. Es la vida. Ridícula.
Tras cartón, o posdata. Vas estar bien. Cuando estés mal recordá los días buenos. Te deseo todo el bien del mundo que no sufras ni una sola malaria y si te toca que de ello aprendas. Enfoca en lo que sirva, sacá partido, juga y divertite con lo que merezcas. No me hagas caso. Haz lo que te plazca. Vas a sonreír, y eso después de tanto llanto, en tu rostro es oro.
2017. 26 de Marzo.