Se despierta y llora,
se pregunta por qué vive,
taringuero extraño en un complejo mundo.
Llora, pero se levanta.
Enciende la computadora,
se burla de la gente de color,
los gays, las feministas y después llora.
En soledad dice anormales a otros,
luego sueña con casarse con un robot de Japón,
pero sabe que Japón está muy lejos y no tiene un peso,
y de nuevo llora.
Toma su mate con chipá o chipa,
destraba el inodoro con una sopapa,
mira una película de gore,
y de nuevo... llora.
Pega a la madre para sacarle unos pesos para la birra,
se queja de que no tiene novia y trabajo;
y nunca la tendrá,
y de nuevo llora.