Érase una vez un gallinero alborotado porque sus integrantes descubrieron que todos, tarde que temprano, iban a ser desplumados.
Los propietarios y beneficiarios del "negocio", para calmarlos, mientras tanto, les propusieron que escogieran cuidandero. La gallinácea comunidad aceptó. Sin embargo, tras largas y estériles discusiones internas no se pusieron de acuerdo. Tampoco permitieron que ninguno de ellos asumiera tal gestión de gallinera seguridad, convivencia pacífica y beneficio social.
Por lo tanto, los inversionistas y dueños del galpón propusieron y patrocinaron varios candidatos. Uno era un esbelto y joven lobo. Otro, un mañoso zorro. Uno más era un viejo y casi jubilado fara... y así otros candidatos por el estilo. Todos, eso sí, no solo antagónicos en sus pelajes y gruñidos, sino en secreto ajustados a los intereses, necesidades y bienestar, no precisamente de las gallinas, los gallos y la pollada.
La gallinácea comunidad pronto las difundidas y encaminadas propuestas de aquellos fueron embebiendo, por lo que partido fueron tomando por este, por aquel, por otros tantos más. A tal punto, que ahora las agrias discusiones por doquiera ya no eran por el tema de partida: "Que todos algún día iban a ser desplumados, como lo seguían siendo", sino por defender los engatusadores discursos y posturas de aquellos colmilludos por los que pronto irían a las urnas para elegir quién de estos cuidará mejor el gallinero.
Corolario: Elijan a quien elijan, la suerte está echada. Tal vez, en un futuro, cuando algunos de sus emplumados integrantes se preparen para dirigir, proteger y hacer mejor el gallinero, tal vez, cambie su marcado y sazonado destino.
Todas las obras de Wilson Rogelio Enciso las encuentra en Amazon.com, wrenciso.com y en tiendas de la internet. Contactos y envíos a destinos colombianos en [email protected]
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