Bueno, la semana pasada tuve que leer demian, para literatura. En lugar de tomarnos una prueba, nos hicieron hacer una reseña. Aca les dejo la que hice yo, espero que les sirva
Demian de Herman Hesse
RESEÑA
El escritor alemán Herman Hesse (1877 – 1962) publica en 1919, justo después de la “Gran Guerra” una de sus novelas más notables: Demian, la que escribiera entre los meses de septiembre y octubre de 1917.
Durante la Primera Guerra Mundial, Hesse fue enviado a la ciudad de Berna, donde se encargaba de ayudar a los prisioneros de guerra. Sin embargo, durante este periodo comenzó a experimentar una especie de crisis existencial, vinculada con la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo y la esquizofrenia de su esposa, por lo que fue retirado de su puesto y sometido a una terapia psiquiátrica.
Su analista se llamaba Carl Gustav Jung, quien le mostró un mundo totalmente nuevo para él. Hesse amplió y desarrolló así su imaginación y además se fue enfocando cada vez más en objetivos y valores espirituales, los cuales sustituyeron a los tradicionales.
Podría decirse que Carl Jung, influyó de manera muy considerable en la obra Demian, ya que en esta novela se desarrollan muchos de los conceptos y de las enseñanzas que Jung inculcó en Hesse, como por ejemplo la existencia de dos mundos diferentes y adversos que interactúan entre si, que en la obra se manifiestan a través del mundo de “La Luz” y el de “La Oscuridad”. Otro concepto es la del “Demiurgo”, una entidad que es tanto el bien como el mal, o Dios y demonio. En la novela podemos observar que Hesse expresa esta idea mediante la utilización del dios Abraxas.
La formación y el desarrollo espiritual y personal que Hesse experimentó durante su tratamiento se ven reflejadas en el protagonista de la novela, el cual mediante el transcurso de la historia se va adentrando cada vez más en el mundo de la espiritualidad y el autodescubrimiento. El nombre que Hesse eligió para su protagonista fue Emil Sinclair, exactamente el mismo nombre que Herman utilizaba como seudónimo para sus obras.
Demian narra la historia de Emil Sinclair, un pre-adolescente que vive en Alemania justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Ya desde el principio de la obra se ve acentuado el hecho de que Sinclair pertenece al mundo de la luz, de la religión, de lo considerado en esa época “correcto”, Aún así, también se observa el hecho de que Sinclair simpatizaba de cierta manera con el otro mundo, el de la oscuridad, lo prohibido, como de hecho le suele suceder a los adolescentes de todas las épocas. Esto se visualiza, por ejemplo, cuando expresa sus pensamientos acerca de su criada. Sinclair la describe como un ser perteneciente al mundo de la luz cuando estaba en su casa, pero también pertenecía al mundo adverso, ya que ella le solía contar historias de ladrones, borrachos, prisiones, entre otras cosas. Este es el primer acercamiento que tiene Emil Sinclair con el hecho de que existen dos mundos, los cuales se relacionan muy estrechamente entre si y se encuentran separados por una línea demasiado delgada.
La novela presenta una coherencia y un orden cronológico, desde el comienzo hasta el final. El encuentro que Sinclair tiene con Max Demian, es el primer hecho destacable dentro de la novela, ya que Demian lo protege y lo resguarda de una persona del mundo oscuro y adverso. Es entonces que Sinclair comienza a desarrollar un gran fanatismo e idolatría por Demian, quien influye considerablemente en él, debido a la forma que tiene de ver y percibir el mundo, oscilando entre el bien y el mal.
Por la mitad de la obra podemos ver una especie de desviación o descarrilamiento de Sinclair, quien abandona en cierto modo la senda del “Buen Mundo” para adentrarse cada vez más y más en la oscuridad.
Por otro lado, se produce el encuentro entre Sinclair y Pistorius, un ex clérigo que vuelve nuevamente a enseñarle a Sinclair que existe un mundo de luz y un mundo de oscuridad y que si bien son adversos, ambos se complementan y coexisten. Se puede ver una similitud entre Pistorius y Demian, ya que ambos tienen una forma muy peculiar de ver el mundo, aceptando el hecho de que existen dos mundos y que ambos están en contacto. Al igual que Demian, Pistorius es una influencia muy importante en la vida de Sinclair y es él quien lo introduce y acentúa la curiosidad que Sinclair siente por el dios Abraxas, quien es mencionado por primera vez cuando Demian le escribe una nota diciendo: “El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas”.
Esta frase indica con claridad el tema principal de la obra y con ella podemos interpretar que para poder crecer, madurar y para que un niño se convierta en adulto, debe aceptar que existen dos mundos y afrontar el hecho de que debemos “romper” con uno de estos mundos, aunque siempre estaremos situados en esa fina línea entre la oscuridad y la luz, o quizás que los seres humanos, queriéndolo o no, tenemos algo de esos dos mundos no sólo afuera, sino también dentro nuestro y que lo que hacemos con ellos, marca la diferencia
Según mi opinión, creo que Hesse expresa de manera muy clara el problema que sufre y que debe afrontar cada uno de los adolescentes: tener que decidir y discernir entre el bien y el mal, tomando decisiones y recorriendo caminos para poder llegar siempre al estado de adultez. Es oportuno destacar la gran habilidad que Hesse tiene para poder plasmar en la obra sus propios problemas, esos que él sufría durante la época en que escribió Demian y relacionarlos de forma tan clara y precisa con un conflicto que hoy en día afecta a la mayoría de los adolescentes, que están en busca de su camino y que se encuentran muchas perdidos en la búsqueda de esa pizca de sabiduría que les permita discernir sin equivocarse, entre el bien y el mal.
por Agustín Correa Cuciz
Demian de Herman Hesse
RESEÑA
El escritor alemán Herman Hesse (1877 – 1962) publica en 1919, justo después de la “Gran Guerra” una de sus novelas más notables: Demian, la que escribiera entre los meses de septiembre y octubre de 1917.
Durante la Primera Guerra Mundial, Hesse fue enviado a la ciudad de Berna, donde se encargaba de ayudar a los prisioneros de guerra. Sin embargo, durante este periodo comenzó a experimentar una especie de crisis existencial, vinculada con la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo y la esquizofrenia de su esposa, por lo que fue retirado de su puesto y sometido a una terapia psiquiátrica.
Su analista se llamaba Carl Gustav Jung, quien le mostró un mundo totalmente nuevo para él. Hesse amplió y desarrolló así su imaginación y además se fue enfocando cada vez más en objetivos y valores espirituales, los cuales sustituyeron a los tradicionales.
Podría decirse que Carl Jung, influyó de manera muy considerable en la obra Demian, ya que en esta novela se desarrollan muchos de los conceptos y de las enseñanzas que Jung inculcó en Hesse, como por ejemplo la existencia de dos mundos diferentes y adversos que interactúan entre si, que en la obra se manifiestan a través del mundo de “La Luz” y el de “La Oscuridad”. Otro concepto es la del “Demiurgo”, una entidad que es tanto el bien como el mal, o Dios y demonio. En la novela podemos observar que Hesse expresa esta idea mediante la utilización del dios Abraxas.
La formación y el desarrollo espiritual y personal que Hesse experimentó durante su tratamiento se ven reflejadas en el protagonista de la novela, el cual mediante el transcurso de la historia se va adentrando cada vez más en el mundo de la espiritualidad y el autodescubrimiento. El nombre que Hesse eligió para su protagonista fue Emil Sinclair, exactamente el mismo nombre que Herman utilizaba como seudónimo para sus obras.
Demian narra la historia de Emil Sinclair, un pre-adolescente que vive en Alemania justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Ya desde el principio de la obra se ve acentuado el hecho de que Sinclair pertenece al mundo de la luz, de la religión, de lo considerado en esa época “correcto”, Aún así, también se observa el hecho de que Sinclair simpatizaba de cierta manera con el otro mundo, el de la oscuridad, lo prohibido, como de hecho le suele suceder a los adolescentes de todas las épocas. Esto se visualiza, por ejemplo, cuando expresa sus pensamientos acerca de su criada. Sinclair la describe como un ser perteneciente al mundo de la luz cuando estaba en su casa, pero también pertenecía al mundo adverso, ya que ella le solía contar historias de ladrones, borrachos, prisiones, entre otras cosas. Este es el primer acercamiento que tiene Emil Sinclair con el hecho de que existen dos mundos, los cuales se relacionan muy estrechamente entre si y se encuentran separados por una línea demasiado delgada.
La novela presenta una coherencia y un orden cronológico, desde el comienzo hasta el final. El encuentro que Sinclair tiene con Max Demian, es el primer hecho destacable dentro de la novela, ya que Demian lo protege y lo resguarda de una persona del mundo oscuro y adverso. Es entonces que Sinclair comienza a desarrollar un gran fanatismo e idolatría por Demian, quien influye considerablemente en él, debido a la forma que tiene de ver y percibir el mundo, oscilando entre el bien y el mal.
Por la mitad de la obra podemos ver una especie de desviación o descarrilamiento de Sinclair, quien abandona en cierto modo la senda del “Buen Mundo” para adentrarse cada vez más y más en la oscuridad.
Por otro lado, se produce el encuentro entre Sinclair y Pistorius, un ex clérigo que vuelve nuevamente a enseñarle a Sinclair que existe un mundo de luz y un mundo de oscuridad y que si bien son adversos, ambos se complementan y coexisten. Se puede ver una similitud entre Pistorius y Demian, ya que ambos tienen una forma muy peculiar de ver el mundo, aceptando el hecho de que existen dos mundos y que ambos están en contacto. Al igual que Demian, Pistorius es una influencia muy importante en la vida de Sinclair y es él quien lo introduce y acentúa la curiosidad que Sinclair siente por el dios Abraxas, quien es mencionado por primera vez cuando Demian le escribe una nota diciendo: “El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas”.
Esta frase indica con claridad el tema principal de la obra y con ella podemos interpretar que para poder crecer, madurar y para que un niño se convierta en adulto, debe aceptar que existen dos mundos y afrontar el hecho de que debemos “romper” con uno de estos mundos, aunque siempre estaremos situados en esa fina línea entre la oscuridad y la luz, o quizás que los seres humanos, queriéndolo o no, tenemos algo de esos dos mundos no sólo afuera, sino también dentro nuestro y que lo que hacemos con ellos, marca la diferencia
Según mi opinión, creo que Hesse expresa de manera muy clara el problema que sufre y que debe afrontar cada uno de los adolescentes: tener que decidir y discernir entre el bien y el mal, tomando decisiones y recorriendo caminos para poder llegar siempre al estado de adultez. Es oportuno destacar la gran habilidad que Hesse tiene para poder plasmar en la obra sus propios problemas, esos que él sufría durante la época en que escribió Demian y relacionarlos de forma tan clara y precisa con un conflicto que hoy en día afecta a la mayoría de los adolescentes, que están en busca de su camino y que se encuentran muchas perdidos en la búsqueda de esa pizca de sabiduría que les permita discernir sin equivocarse, entre el bien y el mal.
por Agustín Correa Cuciz