Ante todo GRACIAS a todos aquellos TARINGUEROS, que con sus aportes hacen, crean y recrean un espacio literario donde compartir.
Hay gente que escribe muy bien por estos lares, invito a todos los "adictos navegantes" de Taringa a dedicar un ratito a leer los hermosos cuentos o poesias que pueden encontrar aca.
Y dicho esto les comparto un breve cuento de mi autoria...
La tarde es casi como siempre, con su viento y las copas de los arboles en rıtmica reverencia. El cristal de la ventana esta lleno de hilos de cristal de agua, de esta lluvia que se fue instalando en las tardes de este otoño. Se me pierde la mirada buscando caminos entre las gotas para tratar de verte.
¿Vendrás? Se escondía un sí en tus últimas palabras al teléfono, pero, ¿quién sabe? De todas maneras te voy a estar esperando, por hoy y por los días que tardes en venir.
Una plaga de rumores circula a mis espaldas, se mezclan risas, llantos, confidencias, palabras y palabras. De a ratos se me hace llevadera la espera tratando de descifrar el mundo conversando.
Y por último me aíslo en tu recuerdo. Te vas haciendo realidad entre la niebla de mis pensamientos. No ha pasado tanto tiempo desde que te vi por primera vez. Volvías de tu viaje a “nosedonde”.
Mi trabajo es el de siempre, el sello cerca de mi mano derecha, la almohadilla, el cajon con los billetes rigurosamente acomodados, y al frente el vidrio con su hueco circular que como en casting de famosos ve pasar caras y más caras, que piden, bostezan, reniegan y sonríen. Rutina, rutina de mis días.
Y por detrás una larga fila de ansiedades y de urgencias. Allí fue, en la fila, donde te escapaste al cielo por sobre los otros. Nada te hacía diferente al resto, y sin embargo cuando mis ojos jugaban al péndulo, yendo y viniendo por la espera de la gente, se detuvieron en los tuyos casualmente, para encontrar tu mirada.
Es verdad, mil veces me ha pasado, y he encontrado toda clase de miradas, pero la tuya fue absolutamente distinta, si es que mis viejos recuerdos matemáticos permiten que absoluto sea igual a diferente. Tus ojos se posaron en los míos y como una alegre mariposa desplegaron la complicidad de tu sonrisa, diafana y simple.
Y después fue el turno del casting de tu cara, recortada ahora por un círculo imperfecto, como todo aquello que pone marco a una obra que no merece ser cortada. Y como la vida esta llena de sorpresas que esperamos nunca ocurran, faltaba en esta escena la llegada de tu voz, que secretamente una parte de mi suponía que seria aquello que no encajara, pero prontamente mis oídos hicieron la desmentida, formando un triangulo de perfecta calidez: voz, sonrisa y mirada.
Ya nunca sería igual el resto de los días.
La rutina tuvo una nueva invitada: la costumbre de buscarte entre los otros, en la fila del trabajo, en la calle o donde fuera que mis ojos tuvieran gente enfrente. Cambiaron poco a poco mis costumbres, aprendí de memoria vencimientos de impuestos, gas, luz y teléfono solo por la chance de encontrarte a través de mi ventana. Y hasta mi corazón aprendió a dar un vuelco cuando te buscaba y ahí estabas.
Días, meses, años, nunca tuve el don de la palabra, pero tu nombre flotaba entre todos mis papeles, y el timbre de tu voz ya sonaba a música soñada. “De la proxima vez no pasa...” me impuse con tono riguroso, mirando el almanaque buscando tu siguiente vencimiento, vendrías en viernes, justo antes de las once, y allí estabas!
Me dominaban la mano los temblores, mi garganta estaba seca, el pecho me apretaba, y como pude escribí en un papel el teléfono de casa.
¡Hasta me parecia que todo el mundo me miraba!
Con la angustia ganando la batalla deslicé el papel entre boletas, monedas y cambio. Supe que lo viste de inmediato, que también pudiste leer mi nombre y te retiraste sin un gesto, dejando tras de ti ladrillos y paredes cayendo sobre mi como un aluvión de vergüenzas.
La vida esta llena de estas cosas, de esperas infructuosas, de angustias y
desencantos y tu ausencia no hacia más que confirmarlo. Y una noche de esas, cuando la soledad sale a hacerme sus jugadas fue el sonido de tu voz en el teléfono la llave a la esperanza que esperaba.
Vinieron luego días, tardes, noches; conversaciones incansables, secretos verdaderos, historias de la vida reservadas; un ida y vuelta de los hechos.
Y aquí me ves... tratando que esperarte nuevamente duela menos... rogando que no sea mentira que haz llegado... pidiendo que hoy dejes de ser una voz en el teléfono.
¿Vendrás? ¡Y esta lluvia que no cesa! Ya las gotas no dejan que vea lejos.
¿Vendrás? ¿Te dije que te quiero? Nunca sobran las palabras...
Gracias amigos por leer...Gracias por compartir...
Hasta la proxima...





Hay gente que escribe muy bien por estos lares, invito a todos los "adictos navegantes" de Taringa a dedicar un ratito a leer los hermosos cuentos o poesias que pueden encontrar aca.
No hay bien mas preciado para quien escribe que ser leido!!!
Y dicho esto les comparto un breve cuento de mi autoria...
ENCUENTRO
La tarde es casi como siempre, con su viento y las copas de los arboles en rıtmica reverencia. El cristal de la ventana esta lleno de hilos de cristal de agua, de esta lluvia que se fue instalando en las tardes de este otoño. Se me pierde la mirada buscando caminos entre las gotas para tratar de verte.
¿Vendrás? Se escondía un sí en tus últimas palabras al teléfono, pero, ¿quién sabe? De todas maneras te voy a estar esperando, por hoy y por los días que tardes en venir.
Una plaga de rumores circula a mis espaldas, se mezclan risas, llantos, confidencias, palabras y palabras. De a ratos se me hace llevadera la espera tratando de descifrar el mundo conversando.
Y por último me aíslo en tu recuerdo. Te vas haciendo realidad entre la niebla de mis pensamientos. No ha pasado tanto tiempo desde que te vi por primera vez. Volvías de tu viaje a “nosedonde”.
Mi trabajo es el de siempre, el sello cerca de mi mano derecha, la almohadilla, el cajon con los billetes rigurosamente acomodados, y al frente el vidrio con su hueco circular que como en casting de famosos ve pasar caras y más caras, que piden, bostezan, reniegan y sonríen. Rutina, rutina de mis días.
Y por detrás una larga fila de ansiedades y de urgencias. Allí fue, en la fila, donde te escapaste al cielo por sobre los otros. Nada te hacía diferente al resto, y sin embargo cuando mis ojos jugaban al péndulo, yendo y viniendo por la espera de la gente, se detuvieron en los tuyos casualmente, para encontrar tu mirada.
Es verdad, mil veces me ha pasado, y he encontrado toda clase de miradas, pero la tuya fue absolutamente distinta, si es que mis viejos recuerdos matemáticos permiten que absoluto sea igual a diferente. Tus ojos se posaron en los míos y como una alegre mariposa desplegaron la complicidad de tu sonrisa, diafana y simple.
Y después fue el turno del casting de tu cara, recortada ahora por un círculo imperfecto, como todo aquello que pone marco a una obra que no merece ser cortada. Y como la vida esta llena de sorpresas que esperamos nunca ocurran, faltaba en esta escena la llegada de tu voz, que secretamente una parte de mi suponía que seria aquello que no encajara, pero prontamente mis oídos hicieron la desmentida, formando un triangulo de perfecta calidez: voz, sonrisa y mirada.
Ya nunca sería igual el resto de los días.
La rutina tuvo una nueva invitada: la costumbre de buscarte entre los otros, en la fila del trabajo, en la calle o donde fuera que mis ojos tuvieran gente enfrente. Cambiaron poco a poco mis costumbres, aprendí de memoria vencimientos de impuestos, gas, luz y teléfono solo por la chance de encontrarte a través de mi ventana. Y hasta mi corazón aprendió a dar un vuelco cuando te buscaba y ahí estabas.
Días, meses, años, nunca tuve el don de la palabra, pero tu nombre flotaba entre todos mis papeles, y el timbre de tu voz ya sonaba a música soñada. “De la proxima vez no pasa...” me impuse con tono riguroso, mirando el almanaque buscando tu siguiente vencimiento, vendrías en viernes, justo antes de las once, y allí estabas!
Me dominaban la mano los temblores, mi garganta estaba seca, el pecho me apretaba, y como pude escribí en un papel el teléfono de casa.
¡Hasta me parecia que todo el mundo me miraba!
Con la angustia ganando la batalla deslicé el papel entre boletas, monedas y cambio. Supe que lo viste de inmediato, que también pudiste leer mi nombre y te retiraste sin un gesto, dejando tras de ti ladrillos y paredes cayendo sobre mi como un aluvión de vergüenzas.
La vida esta llena de estas cosas, de esperas infructuosas, de angustias y
desencantos y tu ausencia no hacia más que confirmarlo. Y una noche de esas, cuando la soledad sale a hacerme sus jugadas fue el sonido de tu voz en el teléfono la llave a la esperanza que esperaba.
Vinieron luego días, tardes, noches; conversaciones incansables, secretos verdaderos, historias de la vida reservadas; un ida y vuelta de los hechos.
Y aquí me ves... tratando que esperarte nuevamente duela menos... rogando que no sea mentira que haz llegado... pidiendo que hoy dejes de ser una voz en el teléfono.
¿Vendrás? ¡Y esta lluvia que no cesa! Ya las gotas no dejan que vea lejos.
¿Vendrás? ¿Te dije que te quiero? Nunca sobran las palabras...
Gracias amigos por leer...Gracias por compartir...
Hasta la proxima...
uauuuu...mi primer post como Full User!!....mmmmm....no lo puedo dejar pasar!
GRACIAS ESPECIALES A UNOS AMIGOS ESPECIALES :
iscariote
juanesloko
proluna8
julianvcp
ivana_87
zavus
waits
VALE LA PENA LEER ALGO DE LO QUE ELLOS HACEN AMIGOS!!
juanesloko
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ivana_87
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VALE LA PENA LEER ALGO DE LO QUE ELLOS HACEN AMIGOS!!




