Alan Maridueña, más conocido en el mundo del graffiti como Ket, es una de esas leyendas de la escena del Nueva York de los años ochenta. Su especialidad era bombardear trenes (como el de la imagen, en la que también aparece Ghost). Como muchos graffiteros, Ket ha ido redirigiendo su creatividad y su manejo de la imagen al diseño, donde se ha ganado un prestigio también considerable. En una entrevista relativamente reciente, Ket reconocía que ya no estaba realmente en activo como artista callejero, aunque de vez en cuando pintaba “aquí y allá”. Sus diseños han formado parte de las campañas de empresas tan conocidas como la MTV o Atari, e incluso ha dado bastantes conferencias en universidades explicando sus trabajos.
Sin embargo, esta semana ha saltado la noticia de que el artista y diseñador ha sido apresado por las fuerzas de seguridad y se enfrenta a una posible condena (atención) de 42 años de cárcel. Él parece haber explicado que ahora es sólo un diseñador muy respetado por sus clientes, pero parece que eso no va a influir demasiado en el veredicto final. El movimiento se engloba dentro de una campaña que empezó el ex-alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, quien llevó a cabo una política radical contra los graffitis. De hecho, hoy en día apenas se encuentran pintadas en los trenes de la ciudad mientras que hace veinte años eran una de sus señas de identidad. Detrás de la captura de Ket está el concejal Peter Vallone Jr., conocido por su anti-graffitismo, quien ha dejado claro que:
el grafitti sólo significa la destrucción de la propiedad privada y eso no lo vamos a tolerar. [...] El graffiti no tiene nada que ver con el arte. De lo único de lo que se trata con estos criminales es del aprovechamiento de los demás para beneficio propio.
Curiosa definición de la filosofía del arte callejero, ¿no? Pues parece que así están las cosas en la que ha sido mucho tiempo la capital cultural del mundo occidental. Nosotros esperamos que al final el caso de Maridueña se resuelva lo más lejos posible de una pena tan deproporcionada como la que se pretende. Y que pasen pronto estos tiempos que corren.