InicioArte20,766 - Capitulo 1

20,766 - Capitulo 1

ArteFecha desconocida
Capitulo 1

- Estacionalo Aqui. - Dijo ella, mientras señalaba el pequeño espacio entre dos vehiculos ubicados en la Vereda del margen derecho. La calle era estrecha y ambos extremos se enocontraban atestados de autos.

- ¿ Estamos Cerca ? - Inquirio el, mientras comenzaba con la maniobra de estacionar el vehiculo Volskwagen gris que manejaba.

- Todavia no entiendo porque tuve que venir yo, al fin y al cabo, ni la conocia. -Continuo, mientras presionaba el boton de su llavero cerrando del vehiculo al mismo tiempo que un pitido le indicaba que la alarma se activo.

<< Al fin y al cabo, era una de esas raras amigas tuyas>>

- "2057, esta es la puerta" - Interrumpio, sin prestar atencion al comentario de su compañero.

Se acercaron a la totalmente roida puerta verde y tocaron el boton que actuaba de timbre que se encontraba junto a la puerta. Una camapana como de iglesia resono en el interior. Escasos segundos despues, La puerta se abrio y un hombre corpulento en un traje desalineado negro los observo de arriba a abajo con una mirada perdida y sin omitir palabra. Se retiro hacia el costado acompañando la puerta para que puedan ingresar a la propiedad. ENo sabia de quien se trataban estos dos jovenes

La puerta de acceso daba a un largo pasillo con un papel tapiz que mostraba con manchas amarillas los años de instalado que tenia, a lo largo del pasillo, hacia ambos lados, un sin fin de cuadros mostraban fotos de personas que ninguno de los dos conocian. Muchas fotos mostraban imagenes que dada la antiguedad de la foto, era casi seguro que no se los reconoceria, aun cruzandoselos por la calle.

- Ya sabes que no pienso entrar ahi - Dijo el, susurrando en el oido de su compañera. Mientras tanto y dada la angostura del pasillo avanzaban torpemente hacia adelante.

- Ahora te muestro donde es la cocina y te puedes quedar alli - Respondio ella, en susurros tambien y con una voz firme, como desaprobando el comentario.

Al final del estrecho pero largo passillo, un nuevo corredor emergia perpendicular a este, tan estrecho como el que caminaban y con el mismo papel tapiz. Nuevas caras se observaban en las fotografias de este nuevo pasillo y de fondo el mismo papel que parecia envolver como un regalo toda la propiedad.

Cuando llegaron a la interseccion, un murmullo a la izquierda les hizo involuntariamente girar la cabeza. En el fondo, se encontraba una habitacion atestada de gente. Practicamente todos vestidos de negro, algunos sentados sollozando. Otros conversando parados, elevando de a poco la voz. En el margen izquierdo de la puerta se divisaba a unos escasos ochenta centimetros de altura, el extremo inferior de un ataud, y por encima de este desbordaban algunas pequeñas rosas blancas que se mezclaban con las hojas de diferentes tipos de forrajes habituales dada la ocasion.

- Ya se hacia donde tengo que ir, dijo el, comenzando a girar hacia el extremo opuesto del corredor a esta habitacion, alejandose de su compañera.

Jhon Grimm era un hombre alto, de casi metro ochenta y cinco, algo regordete, con facciones muy marcadas y unos ojos verdes que apenas se distinguian en su cara ya que se encontraban como ententerrados dentro de su craneo. Su pelo, negro, apenas cubria los laterales de su craneo y unos pocos pelos aun peleaban, perdiendo la lucha, en la zona superior de su cabeza mostrando sendas entradas y una densidad de poblacion muy baja. "Herencias y Trabajo" como solia el decir en pos de justificar su calvicie. El resto del cuerpo, sobre todo sus cachetes, menton, patillas y comisura de la boca mostran un color gris caracteristicos de un rostro recien afeitado pero que predominaba con una gran cantidad de vello. "El problema esta en el techo y no en el sotano" como le gustaba contestar ante su problema de mala distribucion capilar.

El pasillo opuesto al de la habitacion era algo mas largo que el anterior y solo mostraba una puerta en el lateral derecho a medio camino para finalizar, como sucede en el otro extremo, en una habitacion, apenas iluminada por un velador de pie cual bombilla estaba dando su ultimo apice de vida. La iluminacion y la decoracion, le daba un aspecto triste a la propiedad, lo cual correspondia con lo que esa tarde se estaba celebrando alli.

El cuerpo de su dueña, yacia tendido en el ataud de caoba, donde sus familiares hablan entre ellos y ocasionalmente miraban al cajon, dandole el ultimo saludo a Martha Cartwright, quien habia dejado este mundo a los 78 años.

Martha era una gran amiga de Marcee, la mujer de Jhon, quien se acerco a los hijos dandole su mas sentido pesame. Marcee era una joven mujer de 30 años, apenas un año menor a Jhon. Martha fue su compañera de trabajo en los 5 ultimos años y si bien la brecha de edad entre una y otra era muy amplia, esto no impidio que se haya convertido en grandes amigas. En los ultimos años, la salud de Martha se habia deteriorado de una enfermedad que aun luego de fallecer, se desconocia la causa. Cuando descubrio que no tenia cura, decidio pasar sus ultimos años de vida sobre un avion. Como ella siempre decia "Llevarse las imagenes de lo maravillos del mundo" al mas alla. Jhon la conocia de los relatos de su mujer, simplemente de alli. Alguna que otra vez se habian cruzado, pero el dialogo solo tenia una seria de palabras, hola y adios.

Jhon odiaba los velorios, al punto tal de que jamas se acercaba al cajon del difunto. Simplemente en silencio trataba de pasar el momento sentado en las antesalas, escondido de ser posible. Creia que el velorio solamente servia para que los vivos hablen mal del muerto, vean como iniciar los tramites de la herencia y todo ese tipo de cosas superficiales.

"Marcee nunca pasara por esto" - Pensaba, mientras reconfirmada su idea de no ser velado y simplemente calcinar su cuerpo en una hoguera, u horno como se les decia en estos modernos dias.

"Al fin y al cabo, es la mejor manera de purificarse". Jhon no era un hombre que podria llamarse de Fe. Se declaraba en un termino que ni siquiera el podia definir. Sin embargo, era un amante de la historia y de los rituales de antiguas civilizaciones, por lo que sentia un profundo respeto en las creencias de todos los conjuntos humanos que formaron la historia.

Purificarse, ese proceso que los hindues utilizaban para que su alma intente alcanzar a la Trimurti.

Muy pronto, su fe se pondria en juego.
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