Caminos
Desde muy temprano tuvo la convicción de que ese seria un día diferente. El despertador sonó y ella ya estaba en la ducha, en raras ocasiones despertaba sola sin la ayuda de la musiquita de turno, esa que cada tanto cambiaba solo porque si. Pronto estaba lista ; café con leche en mano, corrió la cortina y el umbral del día se dejó ver... el cielo sonrojado, el frondoso árbol, ese que aun no entiende en que tiempo creció tanto, se mostraba en flor...encantadoras caricias que invitaban a volver a mirar una y otra vez. En ese instante ayudaría a su destino resolviendo no subirse a su coche hoy, viajaría en subte, hacía mucho tiempo que no lo hacia, era rápido y seguro, así que salió hacia la oficina, lugar que ya sentía su segundo hogar.
Que largas se hicieron aquellas cuadras. Cayó en la cuenta que no disfrutaba ya caminar. Intentó relajarse, bajar el paso, cuando un fuerte viento la sacudió, la despeinó alborotando su cabello. Ella renunció y dejó que por esta vez dirigiera el juego el aire. Esa brisa fuerte no la dejaba casi ver, la fastidió, la embriagó y sintió desconfianza; el torbellino la manejaba a su antojo y eso pocas veces sucedía, nunca, nada ni nadie administró su camino. Pensó que esto no era casualidad, así que se plantó con fuerzas, su gesto se endureció, sus piernas se volvieron firmes, sus puños se cerraron y el viento entendió que ella mandaba aún, que faltaba mucha furia de su parte para llevarla, para guiarla y desviarla del camino que ella quería tomar.
Casi sin querer se encontró en la boca de subte. Sintió otra vez su pelo flotar, el aire subía por sus piernas, pero esta vez era tibio. Bajó la escalera casi corriendo, como escondiéndose de quien busca poseerla, conducirla, dominarla; acomodó su largo cabello y al tacto lo sintió áspero y enredado, el aire había podido con él. Buscó rastros del viento en otra gente, una mirada cómplice, un comentario, pero todo parecía tranquilo, como si sólo ella hubiera tenido que atravesar el difícil y ventoso camino. Al otro lado del andén , una mujer, algunos años mayor que ella, secaba sus ropas empapadas y pretendía enderezar el paraguas que ella, hubiese descartado ya, y buscaba, en otra gente, vestigios de la tremenda lluvia caída minutos antes, la lluvia que la dejó literalmente chorreando agua, que arruinó su maquillaje dejando sus mejillas graciosamente negras.. Continuó mirando y descubrió un hombre mas joven que ella, acurrucado en un rincón; tenía un largo sobretodo negro y temblaba de frío, soplaba sus manos tratando de calentarlas y se las llevaba a la cara, su nariz colorada resaltaba todavía mas su palidez, evidentemente antes de llegar al refugio pasó frío, mucho frío y este hombre, buscaba en otra gente, alguna señal de la increíble y brusca bajada de temperatura que dejo helada a la ciudad. Siguió mirando, buscando más, cuando dos luces, asomaban iluminando el oscuro túnel y se acercaban de prisa hacia ella... otra vez acondicionó su pelo, parpadeó para humedecer sus ojos que sentía secos , miró su reloj, llegaría a tiempo a la oficina, el subte siempre fue un medio de transporte rápido y seguro
Silvana
05/03/2011
Desde muy temprano tuvo la convicción de que ese seria un día diferente. El despertador sonó y ella ya estaba en la ducha, en raras ocasiones despertaba sola sin la ayuda de la musiquita de turno, esa que cada tanto cambiaba solo porque si. Pronto estaba lista ; café con leche en mano, corrió la cortina y el umbral del día se dejó ver... el cielo sonrojado, el frondoso árbol, ese que aun no entiende en que tiempo creció tanto, se mostraba en flor...encantadoras caricias que invitaban a volver a mirar una y otra vez. En ese instante ayudaría a su destino resolviendo no subirse a su coche hoy, viajaría en subte, hacía mucho tiempo que no lo hacia, era rápido y seguro, así que salió hacia la oficina, lugar que ya sentía su segundo hogar.
Que largas se hicieron aquellas cuadras. Cayó en la cuenta que no disfrutaba ya caminar. Intentó relajarse, bajar el paso, cuando un fuerte viento la sacudió, la despeinó alborotando su cabello. Ella renunció y dejó que por esta vez dirigiera el juego el aire. Esa brisa fuerte no la dejaba casi ver, la fastidió, la embriagó y sintió desconfianza; el torbellino la manejaba a su antojo y eso pocas veces sucedía, nunca, nada ni nadie administró su camino. Pensó que esto no era casualidad, así que se plantó con fuerzas, su gesto se endureció, sus piernas se volvieron firmes, sus puños se cerraron y el viento entendió que ella mandaba aún, que faltaba mucha furia de su parte para llevarla, para guiarla y desviarla del camino que ella quería tomar.
Casi sin querer se encontró en la boca de subte. Sintió otra vez su pelo flotar, el aire subía por sus piernas, pero esta vez era tibio. Bajó la escalera casi corriendo, como escondiéndose de quien busca poseerla, conducirla, dominarla; acomodó su largo cabello y al tacto lo sintió áspero y enredado, el aire había podido con él. Buscó rastros del viento en otra gente, una mirada cómplice, un comentario, pero todo parecía tranquilo, como si sólo ella hubiera tenido que atravesar el difícil y ventoso camino. Al otro lado del andén , una mujer, algunos años mayor que ella, secaba sus ropas empapadas y pretendía enderezar el paraguas que ella, hubiese descartado ya, y buscaba, en otra gente, vestigios de la tremenda lluvia caída minutos antes, la lluvia que la dejó literalmente chorreando agua, que arruinó su maquillaje dejando sus mejillas graciosamente negras.. Continuó mirando y descubrió un hombre mas joven que ella, acurrucado en un rincón; tenía un largo sobretodo negro y temblaba de frío, soplaba sus manos tratando de calentarlas y se las llevaba a la cara, su nariz colorada resaltaba todavía mas su palidez, evidentemente antes de llegar al refugio pasó frío, mucho frío y este hombre, buscaba en otra gente, alguna señal de la increíble y brusca bajada de temperatura que dejo helada a la ciudad. Siguió mirando, buscando más, cuando dos luces, asomaban iluminando el oscuro túnel y se acercaban de prisa hacia ella... otra vez acondicionó su pelo, parpadeó para humedecer sus ojos que sentía secos , miró su reloj, llegaría a tiempo a la oficina, el subte siempre fue un medio de transporte rápido y seguro
Silvana
05/03/2011