¡Que el poema
no dirima el amor!
¡Que sólo se resuelva
entre los dioses!,
Un oro perdido,
trasluce
en tus ojos,
y releja la perfecta condición
que alguna vez tuvimos.
Y un destello
nace en nuestras bocas.
Una larga marcha
marca el rumbo.
Dioses que descendien
para negarnos algo.
Hados que aventuran
lo que a las almas renegadas
les es rebatido,
no dirima el amor!
¡Que sólo se resuelva
entre los dioses!,
Un oro perdido,
trasluce
en tus ojos,
y releja la perfecta condición
que alguna vez tuvimos.
Y un destello
nace en nuestras bocas.
Una larga marcha
marca el rumbo.
Dioses que descendien
para negarnos algo.
Hados que aventuran
lo que a las almas renegadas
les es rebatido,