Se desmiembra el oro en la siega del seráfico trigo en las cúspides, y al desparpajo cristalinas gotas relucen la preñez del relámpago que siembra. Ya se tientan los crepúsculos en la siesta. Más en la improvisación que en la costumbre de besar el cuerpo amado con vela de relumbre, el tiempo arenga la seducción del macho y la hembra Que a toda esencia humana aqueja la progenie de vida en el hueso, resume resonantes fragmentos de fuego y la nueva esencia estalla en nuestra pareja. Y ya mismo el niño proclama con su lengua envestido con la hermosura de tu cuerpo, tierra amanecida de albores y epicentros cuando engendras torrencial amor toda tu belleza. Plasmada en napas profundas de forestas, amanecer de júbilo cantaban azules cedros cuando socavamos la virtud en perplejo silencio el hijo manifiesto es fruto austero en la cópula tierna. Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry