Noches y muñecas sobre sábanas deshechas. ¿Por qué huyes de la huida de las estrellas amargas?. Este precipicio no conduce al vacío, sino al tedio del tiempo, y a la costra de heridas que nunca se abrieron. ¡Oh voz que inunda esta casa hecha de espectros!. Dime mi nombre, y el de los ajenos pensamientos de la dicha.
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