Viajar no era para tí,
para mí tampoco.
Un cúmulo de humanos,
que quieren trasladar sus pertnencias
y sus cuerpos,
a veces por negocios,
a veces por turismo.
Preferías el hogar:
el calor de tu casa de poesía,
¿cuantos ladrillos-palabras
habrán cobijado
tus formas celestes?;
son iguales en nuestro linaje:
enormes bibliotecas que suelen protegernos
de la ciudad vulgar que se desmadra.
Sóla,
en tu cuarto imaginaste
la canción
que duerme el niño,
al inocente;
con un candor que vino de tus manos
a dibujar la letra del poema
que susurra lo que somos
en las noches.
Sola,
penetraste con el falo del espíritu
la paciencia del amor universal,
y del recogimiento.
para mí tampoco.
Un cúmulo de humanos,
que quieren trasladar sus pertnencias
y sus cuerpos,
a veces por negocios,
a veces por turismo.
Preferías el hogar:
el calor de tu casa de poesía,
¿cuantos ladrillos-palabras
habrán cobijado
tus formas celestes?;
son iguales en nuestro linaje:
enormes bibliotecas que suelen protegernos
de la ciudad vulgar que se desmadra.
Sóla,
en tu cuarto imaginaste
la canción
que duerme el niño,
al inocente;
con un candor que vino de tus manos
a dibujar la letra del poema
que susurra lo que somos
en las noches.
Sola,
penetraste con el falo del espíritu
la paciencia del amor universal,
y del recogimiento.