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Paranormal4/12/2011
bueno este es mi primer post avisenme si es repost por q lo hice yo a este. Bueno sin mas preambulo aqui van El bosque de agujas De niño nunca me permitieron acercarme al bosque porque es muy peligroso, no importa que tan osado fuera la persona era muy difícil salir, si lo hacías morías a la semana de haber salido, si tenias suerte ya no regresabas. Nadie podía entrar, algunos lo hacían a escondidas, ya que siempre que uno anunciaba lo persuadían por todos los medios, pero la sed de aventuras y descubrir algo nuevo era mas que los regaños de una madre, del cura y de los amigos. Si alguien lo hacia se le preparaba un funeral decente, y no había cuerpo a menos que regresara y la persona siempre terminaba picoteada de casi todo su cuerpo menos de la cara, de ahí el nombre del bosque de agujas. Todos los que volvían tenían amnesia y nunca se sabía que les había pasado y nadie podía relatar lo que les sucedía, la verdad se la llevaban a la tumba y por todos los medios nunca podían recordar. Los viejos decían que era una bruja, otros que veneno en el aire, que había insectos venenosos, muchas teorías y sin embargo algo los hacia olvidar, solo recordaban todo antes de entrar, de ahí en adelante todo estaba en blanco. Todas las mañanas miraba por mi ventana, me recargaba en el marco y lo veía brillar, un bosque hermoso pero muy peligroso. Siempre me pregunte porque entraban, que era lo que había dentro que era tan peligroso, ahora conozco la respuesta. Han pasado ya dos años desde que alguien quiso entrar, ya todo es normal pero se vive con miedo a entrar, yo solo le tengo respeto, pero la curiosidad me mata, se que si entro ya nada será igual y moriré. Es un suicidio, siempre decían eso, cualquier persona que quiera ir debe estar mal de la cabeza, deja de pensar en tonteras, mejor dedícate a tu trabajo o a estudiar, siempre tenían miedo, además no se permitía que nadie fuera. Llego un momento en que mi vida ya no dio para mas, era vacía y monótona, si no acudía al bosque yo mismo me iba a suicidar en la casa, nadie de mis amigos sabe de mis intenciones y no lo sabrán hasta el amanecer. Si me voy a suicidar no quiero morir sin saber antes que hay ahí. No tengo miedo, lamento que mucha gente sufra por mi muerte, de todas formas me hubiera suicidado tarde o temprano. Les pido disculpas por mi prematura partida de este mundo, no quiero que me hagan un funeral, ni una tumba, solo quiero que me recuerden tal y como fui, no me lloren, ni se depriman, algún día estaremos todos juntos. Es una linda noche para morir, con la oscuridad cubriéndome salí de casa y camine un buen tramo hasta llegar afuera de la ciudad, los letreros de advertencia me indicaban el camino, ya solo seria cuestión de poco tiempo para llegar. Desde aquí puedo ver mi casa, mi ventana y mi cuarto, el lugar de donde podría verme a mi mismo si estuviera en dos lugares a la vez, me saludaría y me despediría de mi y de este mundo, pero eso es imposible. Solo un pasó más y a partir de aquí ya no hay marcha atrás, esta noche he de morir de la forma que siempre soñé, mi sueño se hará realidad sin importar que me mate a mi mismo y sacrifique mi vida en un solo sueño. Un sueño que para el resto es insignificante, estúpido y sin sentido, un anhelo que mata cumpleaños, navidades y años nuevos, pide mucho y no sabes que obtienes nada a cambio, lo que pase después es desconocido. En la mañana encontrarán las cartas que deje a mis padres, a mis hermanos, a mis amigos, a todas las personas que son queridas para mi y para quienes soy importante, ya no hay retorno. He cruzado… Pequeño ser Era de noche, me encontraba dormido cuando desperté por un extraño ruido proveniente de afuera, mire por la ventana pensando que había sido mi perro, pero el se encontraba durmiendo. Me di la vuelta y me acosté, me estaba quedando dormido cuando volví a escuchar el mismo ruido, pero esta vez provenía de mi misma pieza, doy la vuelta para ver que era… en ese momento veo un pequeño ser sentado al lado de mi silla jugando con unas extrañas luces, lo que me asustó de eso fue que el pequeño ser tenia su cara deformada como si la tuviera quemada, sus ojos eran pequeños y de color amarrillo, tenia una diabólica sonrisa como sacada de una película de terror. Se encontraba vestido con una ropa de color café oscuro. Yo no lo podía creer… ¿que era eso? Me preguntaba, el ser empezó a mover las esferas de luces mas rápido alrededor de su cuerpo… me observaba detenidamente, quise gritar pero no podía…algo me lo impedía, como si me apretaran fuerte el cuello. El ser me miraba fijamente como esperando una reacción de mi, traté de moverme pero era inútil, seguía acostado en mi cama… logré juntar fuerzas para gritar y cuando lo logré la criatura me miró, se notaba molesta por mi reacción… se levantó con la mirada fija en mi, se dio la vuelta y corrió atravesando el muro pero dejando sus esferas de luces atrás que luego de dar varias vueltas atravesaron mi techo. Cuando justo en ese momento llegan mis padres y me preguntaron por que había gritado, sabia que no me creerían, solo les dije que fue una horrible pesadilla. La niña q nunca se fue Hace 3 meses al lado de mi casa vivía una familia en la que habian 2 niñas, una pequeña y una grande y los padres y el perro. Cuando se mudaron la niña pequeña, se sentó fuera, en una roca y comenzó a hacer collares de rosas. Todo el día se encontraba allí, la niña me daba miedo ya que nunca ví a los padres. La hermana mayor a veces salia de noche, miraba la luna y recitaba un poema que yo no entendía muy bien. Una vez sali de noche y la pequeña estaba allí, me miró con los ojos fijos y me saludó con una voz muy aguda, estaba con un vestido rojo que siempre llevava. Su piel estaba pálida, pero sus mejillas se veian púrpura. La invité a mi casa y le di un refresco, le presté un abrigo y fui a buscarle unas sábanas, pero la niña no estaba allí. La niña ya estaba en su patio igual que antes. Recuerdo que los padres martillaban las paredes, siempre crei que alli colgaban cuadros pero yo oía gritar gente por cada martillaso, luego se mudaron de esa casa. La niña subió a un coche el cual desaparecio en la neblina. Nunca más los volví a ver, pero aún se escuchan los martillazos. Decidi investigar. Sali con mi prima y atravesamos la reja y con un martillo abrimos la puerta. Me encontré a la niña allí, con su vestido rojo y alrededor habían cabezas y cuerpos con sangre colgando de la pared de cuerdas en clavos. La niña me sonrió y me dijo : ¿Te gustan mis muñecos ? Salimos corriendo. Nunca más volvimos a escuchar los martillazos, pero sé que la pequeña sigue allí, pues habla, habla como si estuviera jugando con muñecas. El espíritu del niño muerto "Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales". Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar. Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban a pasarlas hablando y disfrutando de compañía. Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él. Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer. Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba justo a la mitad del camino. Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo. Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo. Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada. Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa. Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio. Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror... Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva posttraumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara... Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio. Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa... Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros. Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña... Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada. Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."
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