Tiempo de siembra
Para cosechar los mejores resultados, primero hay que sembrar. Y abril es el mes ideal para esta tarea tan interesante que nos conecta con la creatividad, el deseo, la paciencia y la satisfacción.
Abril es uno de mis meses favoritos en el jardín. Me encanta la luz otoñal y la temperatura tan agradable que da ánimos para trabajar con las plantas . Después de un verano intenso en el que tomé notas y algunas fotos, me preparo para encarar el año con mucha energía y nuevos proyectos. El año es largo y las tareas son muchas, es por eso que es importante organizarse para que el tiempo rinda y el trabajo con la tierra dé sus frutos.
Sembrar las flores y frutos de mañana
Otoño es una estación muy propicia (especialmente en Buenos Aires) para sembrar tanto flores como hortalizas. El suelo aún se encuentra cálido para que germinen todas las semillas. Es muy emocionante ver cómo nacen esos nuevos miniplantines que luego se transformarán en ricas hortalizas o lindísimas flores en el jardín. Si bien la siembra es un método más lento que comprar la planta ya crecida en el vivero, es mucho más económico y además la satisfacción es infinitamente mayor. Por otro lado hay ciertas flores, como las amapolas, las arvejillas y otras, que difícilmente se consiguen en los viveros, ya que necesitan nacer directamente en el suelo donde van a crecer y desarrollarse.
También es el momento para sembrar el pasto de invierno, si es que queremos tener bien verde el césped cuando llegue el frío. Conviene decidirlo con tiempo , ya que la temperatura es fundamental para lograr no sólo una buena germinación sino además para que esté bien tupido para cuando caigan las primeras heladas. Es importante conocer los pros y contras de la resiembra y, sobre todo, si es realmente necesario hacerla. Para esto es fundamental asesorarse.
¿Por dónde empezar?
Como la siembra es un proceso que lleva un determinado tiempo , es importante cuidar todos los pasos para lograr el éxito en lugar de la frustración. Varios son los puntos a tener en cuenta:
- Buena preparación de la tierra o del sustrato donde se va a sembrar.
- Usar siempre semilla fresca; si es comprada, que tenga la fecha de vencimiento a la vista, una semilla vieja o vencida probablemente no germine.
- Si la semilla te la regalaron, conservarla en lugares frescos y secos o dentro de una bolsita en la heladera hasta el momento de sembrar.
- Una vez iniciado el proceso de germinación, cuidar que no le falte el agua a esos pequeños plantines. No olvidemos que las raíces son muy cortitas y un día sin agua podría matarlas.
¿Qué puedo sembrar?
Dentro del reino vegetal hay muchas plantas que son perennes (árboles, herbáceas, arbustos, etc.) y otras que son anuales, o sea que tienen un ciclo de vida de un año o menos. Estas últimas son las plantas que deben hacerse definitivamente de semilla, ya sea para consumirlas (como en el caso de la huerta ) o para admirar sus flores. Por supuesto que también existen un montón de árboles, arbustos y herbáceas que también se reproducen de esta manera, pero de ellos no nos ocuparemos en esta nota.
Siembra directa y en almácigo
De acuerdo con el tipo de planta que se trate, la forma de siembra cambiará, por lo que es importante distinguir las plantas que pueden sembrarse en almácigo (en un cajoncito con mayor densidad para ser trasplantadas luego) de aquellas que deben sembrarse directamente en el suelo (este tipo de siembra es llamada también “de asiento”) donde crecerán y florecerán sin ser trasplantadas.
¿Cómo sembrar?
Regar para humedecer bien el sustrato y luego esparcir las semillas. Cubrirlas apenas con una capita del mismo material. Mantener la humedad en la tierra (¡sin inundar!) hasta que germinen y luego regarlas periódicamente. En el caso de siembra de asiento o directa, ralear o entresacar las plantitas para que cada una tenga su lugar y pueda crecer bien. En los almácigos, trasplantar a macetitas más grandes cada plantín para luego llevarlo a su lugar definitivo.
¿Qué hacer después?
En muchos casos las semillas aparecen rápidamente después de la floración, dentro de los frutos que irán madurando a medida que la planta vaya envejeciendo. Estos frutos pueden cosecharse una vez que se han formado y pueden percibirse las semillas. No es necesario que estén secos, este proceso lo terminarán haciendo en sobres de papel o sobre algunos diarios en un lugar seco y fresco.
En el balcón
Es lindo poder alegrar el balcón con alguna flor de estación o también, por qué no, comer vegetales frescos de la propia producción. Todo es posible, siempre y cuando preparemos bien la tierra de las macetas y le demos el sol y el agua necesarios.
Si bien es lindo tener plantas que le den un marco permanente verde a la terraza o balcón, las anuales le aportan una vida nueva y especial, además de permitirnos disfrutar de una experiencia “de dos verdes”.
Como primer paso, elegir macetas de buen tamaño para que las plantas puedan desarrollar buenas raíces y crecer mejor. Las macetas plásticas, aunque no sean las más lindas, son las mejores ya que conservan la humedad por más tiempo .
En segundo lugar comprobar que tengan buenos agujeros de drenaje en la base y colocar una capa (de 5 a 10 cm) de piedras o leca. Comprar compost o resaca (nunca tierra negra, ya que ésta tiende a compactarse) y llenar bastante las macetas (al ser un material poroso va a bajar al poco tiempo ). Luego se riega y se siembran las semillas.
Tips. las plantas en macetas requieren un cuidado especial, además de una mejora permanente de su tierra, debido a que los nutrientes se lavan más rápidamente y tienen menos espacio para desarrollar raíces. Es conveniente agregar al menos una o dos veces al año humus de lombriz o compost removiendo superficialmente la tierra para ablandarla y que pueda incorporarse mejor.
En la huerta
Gracias al clima benigno de Buenos Aires podemos tener huerta todo el año. Además, con el frío nos aseguramos una huerta sana y libre de pesticidas. La clave está en elegir los cultivos apropiados para el invierno y empezar las siembras en los meses templados. Un plan inicial y una buena selección de semillas harán que nuestro trabajo brinde los mejores frutos.
El invierno es el momento ideal para la familia de los repollos, brócoli, coliflor (crucíferas), también pueden cultivarse todas las cebollas de verdeo y puerros, zanahorias, rabanitos, remolacha, rúcula y todas las hojas: lechuga, mostaza, espinaca y acelga.
Flores
Sembrar en almácigos: caléndula, conejitos, violas, centaureas y escabiosas.
Sembrar de asiento o siembra directa: amapolas, arvejillas, espuelas de caballero y nigellas.
Huerta
Sembrar en almácigo: repollo, brócoli, hinojo, lechuga, acelga, puerro, cebolla de verdeo.
Sembrar de asiento o siembra directa: arvejas, rúcula, rabanitos, espinaca, radicheta, zanahoria, remolacha, perejil.
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