"-¿Nunca ustedes o Chávez le preguntaron a Diego Uzcátegui, que era vicepresidente de Pdvsa, por qué había pedido que Antonini viajara en el avión alquilado por Enarsa?
(Se ríe a carcajadas) -No, no, no... Mira tú lo que dices... ¡Con las cosas que tiene que hacer el presidente venezolano!
(Del canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, en diálogo con LA NACION.)
Oye, chico: toda esta vaina de la valija, con la que se armó tanto berrinche, es pura coba. Es mentira, ¿no te lo digo yo? Y si después de esta demostración bien chévere que te haré ahora para que veas que todo ha sido un cuento de los gringos tú no coincides, amigo mío, pana querido, te diré con gran pena: "Mira tú, cabeza de huevo, que eres niche, despalomado y desconfiado". ¡Es todo una calumnia, un vacilón de Bush! Vete al cipote si no me crees, aunque no sepas en qué punto preciso de la república bolivariana queda el cipote, pues para eso hace falta haber nacido en Venezuela y haber escuchado los discursos de cuatro horas y media de Chávez sin pestañear y sin ponerse bizco.
Hecho número uno. Mira tú, y recuérdalo bien: la valija llena de dólares viajaba en un avión oficial argentino, o que al menos cumplía un papel oficial al momento del vuelo.
Hecho número dos: la llevaba un venezolano que hace negocios con los estadounidenses, pero que conserva de todos modos el cariño de nosotros, los chavistas, ya que fue el mismísimo número dos de la sacrosanta petrolera el que pidió a los argentinos que llevaran a su país al chivo con el aguinaldo (traduzco: al influyente con su regalito).
Hecho número tres: nadie se hubiera dado cuenta de nada si la tiquismiquis de la empleada del Aeroparque que ahora quiere patinar con Tinelli no hubiera levantado el vacilón diciéndole al viajero: "Tú no pasas sin abrir la valija. ¡Espérate un pelo!".
Conclusión: la chica era una agente de la CIA. Todos los demás son inocentes. Mira tú: sólo a un cipayo como tú no se le cae la cara de vergüenza por pensar que no es cierto...
Hugo Caligaris
FUENTE
(Se ríe a carcajadas) -No, no, no... Mira tú lo que dices... ¡Con las cosas que tiene que hacer el presidente venezolano!
(Del canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, en diálogo con LA NACION.)
Oye, chico: toda esta vaina de la valija, con la que se armó tanto berrinche, es pura coba. Es mentira, ¿no te lo digo yo? Y si después de esta demostración bien chévere que te haré ahora para que veas que todo ha sido un cuento de los gringos tú no coincides, amigo mío, pana querido, te diré con gran pena: "Mira tú, cabeza de huevo, que eres niche, despalomado y desconfiado". ¡Es todo una calumnia, un vacilón de Bush! Vete al cipote si no me crees, aunque no sepas en qué punto preciso de la república bolivariana queda el cipote, pues para eso hace falta haber nacido en Venezuela y haber escuchado los discursos de cuatro horas y media de Chávez sin pestañear y sin ponerse bizco.
Hecho número uno. Mira tú, y recuérdalo bien: la valija llena de dólares viajaba en un avión oficial argentino, o que al menos cumplía un papel oficial al momento del vuelo.
Hecho número dos: la llevaba un venezolano que hace negocios con los estadounidenses, pero que conserva de todos modos el cariño de nosotros, los chavistas, ya que fue el mismísimo número dos de la sacrosanta petrolera el que pidió a los argentinos que llevaran a su país al chivo con el aguinaldo (traduzco: al influyente con su regalito).
Hecho número tres: nadie se hubiera dado cuenta de nada si la tiquismiquis de la empleada del Aeroparque que ahora quiere patinar con Tinelli no hubiera levantado el vacilón diciéndole al viajero: "Tú no pasas sin abrir la valija. ¡Espérate un pelo!".
Conclusión: la chica era una agente de la CIA. Todos los demás son inocentes. Mira tú: sólo a un cipayo como tú no se le cae la cara de vergüenza por pensar que no es cierto...
Hugo Caligaris
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