LAS 2 MUERTES DEL NEGRO OLMEDO
¿Qué mejor forma para llamar la atención que morirse? Eso mismo habrán pensado un 4 de mayo de 1976 los que rodeaban a Alberto Olmedo el día del estreno de "El chupete" por la pantalla de Canal 13, ciclo que encabezaba el rosarino, con libros de Jorge Basurto y Juan Carlos Mesa.
"En este horario y por este canal debía salir al aire hoy el primer programa del año de El Chupete. Infortunadamente, esto no será posible, debido a la desgraciada circunstancia de que su protagonista, Alberto Olmedo, ha desaparecido. Este hecho nos ha llenado a todos de consternación. Sorpresivamente su familia, sus amigos, sus compañeros, el país todo, se ve privado de la presencia física de quien tanto quiere. Olmedo, el Negro Olmedo, ha hecho esta vez un viaje inesperado que terriblemente, por primera vez, no causa gracia. El Negro se ha ido. No tenemos más palabras. Guardémosle cariñoso recuerdo, viendo uno de sus últimos programas del año pasado".
Sin una sola muesca cómplice, el locutor del canal Jorge Mauricio Nicolao, anunciaba a las 20.27hs la cancelación del nuevo ciclo, y mirando seriamente hacia otra cámara en el estudio, dijo: "Adelante señor director".
Los medios y el público se consternaron. Aun no se conocía el curso de los acontecimientos, pero el hecho es que el "Negro" había muerto. Las radios difundían la información. Aquel 4 de mayo no sabíamos lo que hoy: que Olmedo muere doce años después en trágicas circunstancias. De haberlo sabido los argentinos no hubieran empalidecido en esa primera, de las dos muertes de Alberto Olmedo.
Mientras tanto en la pantalla una escena mostraba al elenco probándose la ropa de capocómico desaparecido. El gag asomaba: Alberto, pícaro y con la sangre caliente, entraba a cuadro diciendo: "¿Qué pasa?, ¿acaso no se puede llegar tarde?"
La broma le costó una suspensión de dos años propiciada por el Cómite Federal de Radiodifusión, fueron despedidos los actores del ciclo, los guionistas y aun Nicolao, a pesar de la (también seria) desmentida en el bloque que siguió.
El humor cuenta con una ventaja: que no habla en serio. Lo que no funcionó esa noche fue el código necesario para la risa. El manosanta genera la carcajada mientras de éste lado sepamos que la pobre "nena" (protagonizada por Adriana Brodsky) no acudía a él en busca de una ayuda verdadera. El acto ficcional relaja y nos permite disfrutar.
La pérdida del código necesario entre humorista y público anula la diversión. Como también la anuló la crudeza de la realidad: esa otra muerte irreversible -imposible de desmentir dos bloques después- en los finales de un verano marplatense. El inconveniente fue que, hasta que supimos de la chanza, las dos muertes se parecieron bastante.
Yo era chico pero recuerdo algunas imágenes de la segunda, la real. Tengo escenas que no puedo borrar. Los noticieros mostraron más de lo que yo hubiera querido ver en el rostro del Negro.
fuente: http://www.igooh.com.ar/Nota.aspx?IdNota=5081
¿Qué mejor forma para llamar la atención que morirse? Eso mismo habrán pensado un 4 de mayo de 1976 los que rodeaban a Alberto Olmedo el día del estreno de "El chupete" por la pantalla de Canal 13, ciclo que encabezaba el rosarino, con libros de Jorge Basurto y Juan Carlos Mesa.
"En este horario y por este canal debía salir al aire hoy el primer programa del año de El Chupete. Infortunadamente, esto no será posible, debido a la desgraciada circunstancia de que su protagonista, Alberto Olmedo, ha desaparecido. Este hecho nos ha llenado a todos de consternación. Sorpresivamente su familia, sus amigos, sus compañeros, el país todo, se ve privado de la presencia física de quien tanto quiere. Olmedo, el Negro Olmedo, ha hecho esta vez un viaje inesperado que terriblemente, por primera vez, no causa gracia. El Negro se ha ido. No tenemos más palabras. Guardémosle cariñoso recuerdo, viendo uno de sus últimos programas del año pasado".
Sin una sola muesca cómplice, el locutor del canal Jorge Mauricio Nicolao, anunciaba a las 20.27hs la cancelación del nuevo ciclo, y mirando seriamente hacia otra cámara en el estudio, dijo: "Adelante señor director".
Los medios y el público se consternaron. Aun no se conocía el curso de los acontecimientos, pero el hecho es que el "Negro" había muerto. Las radios difundían la información. Aquel 4 de mayo no sabíamos lo que hoy: que Olmedo muere doce años después en trágicas circunstancias. De haberlo sabido los argentinos no hubieran empalidecido en esa primera, de las dos muertes de Alberto Olmedo.
Mientras tanto en la pantalla una escena mostraba al elenco probándose la ropa de capocómico desaparecido. El gag asomaba: Alberto, pícaro y con la sangre caliente, entraba a cuadro diciendo: "¿Qué pasa?, ¿acaso no se puede llegar tarde?"
La broma le costó una suspensión de dos años propiciada por el Cómite Federal de Radiodifusión, fueron despedidos los actores del ciclo, los guionistas y aun Nicolao, a pesar de la (también seria) desmentida en el bloque que siguió.
El humor cuenta con una ventaja: que no habla en serio. Lo que no funcionó esa noche fue el código necesario para la risa. El manosanta genera la carcajada mientras de éste lado sepamos que la pobre "nena" (protagonizada por Adriana Brodsky) no acudía a él en busca de una ayuda verdadera. El acto ficcional relaja y nos permite disfrutar.
La pérdida del código necesario entre humorista y público anula la diversión. Como también la anuló la crudeza de la realidad: esa otra muerte irreversible -imposible de desmentir dos bloques después- en los finales de un verano marplatense. El inconveniente fue que, hasta que supimos de la chanza, las dos muertes se parecieron bastante.
Yo era chico pero recuerdo algunas imágenes de la segunda, la real. Tengo escenas que no puedo borrar. Los noticieros mostraron más de lo que yo hubiera querido ver en el rostro del Negro.
fuente: http://www.igooh.com.ar/Nota.aspx?IdNota=5081