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Monumentos de Capital Federal



BASILICA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO Y CONVENTO DE SANTO DOMINGO
Fines S. XVIII

Avenida Belgrano y Defensa

La Orden de los Dominicos Predicadores se asentó a comienzos del siglo XVIII en la manzana que hoy ocupan la iglesia y el convento. El templo actual, que reemplaza a las primitivas construcciones, comenzó a levantarse en 1751, según planos del arquitecto Francisco Masella.

En 1762, el alarife Francisco Alvarez se hizo cargo de las obras. A partir de 1774, intervino el Arq. Manuel Alvarez de Rocha. La iglesia fue consagrada en 1783, cuando aún faltaban trabajos de terminación en el techo y la torre izquierda. Secularizada la Orden bajo la Ley de Reforma Eclesiástica que impulsó el gobierno de Bernardino Rivadavia, se instaló en una celda del convento la primera sede del Museo de Historia Natural y, en la torre, un observatorio astronómico.

En el siglo XX la iglesia fue elevada al rango de Basílica, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. La puerta de acceso al convento -de la que Mario J. Buschiazzo hizo réplicas para la restauración del Cabildo- se destaca entre los mejores testimonios de la ciudad colonial. La iglesia tiene tres naves, la central con bóveda de cañón corrido y cúpula sobre el crucero. En las capillas laterales se conservan retablos de los siglos XVIII y XIX .

Las fachadas fueron poco modificadas a lo largo de su historia: en 1849 se levantó la torre derecha y, a fines del siglo XIX, el sencillo coronamiento curvo fue reemplazado por un frontón recto y liso. Tres arcos con rejas dan acceso al nartex; otras dos puertas, bajo las torres, se corresponden con las naves laterales. El interior mantiene el carácter simple de las iglesias del período colonial, sólo alterado, en parte, por el agregado de revestimientos de mármol esculpido en la nave principal.

Allí se conservan banderas tomadas a los ingleses durante la Segunda Invasión, cuando éstos ocuparon la iglesia, que fue desalojada tras duros combates (aún se ven marcas de las balas en la torre izquierda). El altar mayor fue destruido en junio de 1955, y lo reemplaza otro, de diseño contemporáneo. En el atrio se encuentra el mausoleo del General Belgrano, realizado en 1897 por el escultor Héctor Ximenes






CABILDO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES - S.XVIII
Calle Bolívar N° 65

Al fundar Buenos Aires en 1580, Juan de Garay, según lo establecían de las Leyes de Indias, destinó para sede del Cabildo y cárcel este solar, en uno de los bordes de la Plaza Mayor.

El Cabildo se ocupaba del gobierno de la ciudad y administraba justicia. Sus integrantes eran elegidos anualmente entre los vecinos, por votación pública. Las reuniones ordinarias del Cabildo, celebradas semanalmente en la Sala Capitular, eran convocadas al son de campana tañida.

Los cabildos abiertos deliberaban sólo en casos de emergencia pública. A partir de las Invasiones Inglesas de 1806/1807, el Cabildo asumió poder político, como organismo de legitimación de los vecinos frente a un Virrey cuestionado por la opinión general. Desde 1808, la crisis institucional derivada de la ocupación napoleónica en España acentuó su posición de referente autónomo de los sectores locales, e inició el camino de ruptura con el poder monárquico.

Ante la disolución de la Junta Central de Sevilla, el Virrey convocó al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1822, en el que se decidió su reemplazo por un nuevo gobierno. Los sucesos del 25 de mayo desembocaron en la constitución de la Primera Junta de Gobierno Patrio, que sesionó en el Cabildo. La Ley de Supresión de los Cabildos de 1821 puso fin a la institución. El edificio original del Cabildo fue demolido en las primeras décadas del siglo XVIII.

Lo reemplazó un edificio de dos plantas, proyectado por el Hermano Jesuita Andrés Blanqui, cuya construcción se terminó en 1751. Con doble arquería hacia el frente de la Plaza y una torre central, albergaba en su planta baja una capilla y oficinas, y, en la planta alta, la Sala Capitular.

En 1767 se anexó el terreno posterior, donde se construyó una cárcel para hombres, separada del edificio principal por un patio. Desde 1812 en adelante sufrió modificaciones y cambios de uso, que culminaron en 1879 con la remodelación proyectada por Pedro Benoit para adaptar al Cabildo como sede de los Tribunales de Justicia. El edificio quedó sustancialmente modificado, con el techado de los patios internos, el agregado de un cuerpo a la torre y la italianización de la fachada.

En 1889, se demolieron tres arcos del sector norte para dar lugar a la apertura de la Avenida de Mayo. En 1931, la apertura de la Diagonal Sur suprimió tres arcos del sector sur, reemplazados por una esquina en ochava.

Para entonces, la torre ya había sido demolida, por problemas estructurales. Fue restaurado en 1940 por el Arquitecto Mario Buschiazzo. Sobre la base de fuentes documentales gráficas y escritas, sondeos y cateos en obra, Buschiazzo retrotrajo al Cabildo al aspecto que ofrecía en la época colonial, reconstruyendo la torre, recuperando los tejados a dos aguas, rehaciendo carpinterías y herrería según los referentes de fines del siglo XVIII.

Hoy es sede de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, y del Museo Histórico Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo








CASA DE BARTOLOME MITRE S. XVIII
Calle San Martín N° 336

Es una de las casas más antiguas de Buenos Aires. Bartolomé Mitre la alquiló en 1860, hasta que le fuera regalada por el pueblo porteño en 1868, al término de su presidencia.

Cuando pasó a ser de su propiedad, sólo contaba con el piso bajo. Luego se levantaron, en un piso alto, el dormitorio, el baño y el escritorio privado de Mitre, que instaló en su casa un archivo, mapoteca y biblioteca, con más de 40.000 volúmenes, exclusivamente dedicada a la historia y geografía americanas.

Se destacan los documentos del General San Martín y el archivo del General Belgrano, así como papeles relativos a las Invasiones Inglesas.

De la casa del siglo XVIII se conservan elementos originales en los muros, carpinterías, herrajes y rejas de la fachada.

La vivienda, tal y como la habitara Mitre, estaba estructurada en torno a tres patios bordeados por galerías a las cuales abrían las distintas habitaciones. Conserva gran parte de las características que tuviera al fallecimiento del prócer, destacándose sus importantes bibliotecas, las trabajadas escaleras y los artesonados de los cielorrasos.

El último patio y sus dependencias fueron demolidos parcialmente en la década del '30, para la construcción de la actual sala de conferencias.

Funciona aquí el Museo Mitre.






CASA DE GOBIERNO (CASA ROSADA) Fines S. XIX
Calle Balcarce Nº 50

Se levanta en el lugar que ocupara la Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria, construida por orden del Gobernador Fernando Ortiz de Zárate en 1595.

La Fortaleza sufrió diversas modificaciones desde la caída de Rosas: demolida parcialmente para la construcción de la Aduana Nueva ( según proyecto del arquitecto Eduardo Taylor), del antiguo edificio sólo quedaron en pie el arco de acceso y uno de los edificios virreinales del interior del recinto, refaccionado para su uso como sede del Gobierno.

Durante la presidencia de Sarmiento, el edificio se pintó de rosa, inaugurando una tradición que ha llegado a nuestros días y que dio lugar a su nombre popular. También por iniciativa de Sarmiento se construyó el Palacio de Correos, terminado en 1878 en el ángulo sudoeste del predio. Poco después, el Presidente Roca ordenó levantar una nueva Casa de Gobierno, que reemplazó al antiguo edificio.

En 1894, durante la presidencia de Luis Sáenz Peña, el arquitecto italiano Francisco Tamburini fue el encargado de proyectar la unión de ambos edificios, conformado el complejo monumento que ha llegado a nuestros días.

El Correo, obra del sueco Carlos Kilhdderg, y la nueva Casa de Gobierno, obra de Enrique Aberg, eran similares pero no idénticos. Su vinculación supuso un desafío para Tamburini, que unió ambos cuerpos con un gran arco central (actualmente el acceso principal de la Casa Rosada sobre la Plaza de Mayo) y definió los restantes cuerpos sobre Paseo Colón y Rivadavia.

El resultado es de un marcado eclecticismo, en el que elementos de tan diverso origen como las mansardas francesas, las loggias y ventanas concebidas por arquitectos nórdicos, coexisten con el lenguaje clasicista característico de Tamburini. Desde la entrada principal, por la Explanada de la calle Rivadavia, se accede al Salón de los Bustos, así llamado por las esculturas que retratan a los presidentes argentinos.

Dos escaleras de honor conocidas como "Italia" y "Francia" conducen al primer piso, donde se hallan el Salón Blanco, sede de las grandes recepciones oficiales, y las oficinas presidenciales. Toda esa ala -el ala norte- está organizada alrededor del Patio de las Palmeras. El ala sur de la Casa de Correos fue cercenada en la década del '30, al rectificarse la actual calle Hipólito Yrigoyen para construir el Palacio de Hacienda. La Casa Rosada está siendo restaurada desde 1989. En su parte posterior se encontraron restos del antiguo Fuerte y de la Aduana Nueva, que fueron puestos en valor. En el edificio funciona el Museo de la Casa de Gobierno.










CASA DE DOMINGO F. SARMIENTO 1860
Calle Sarmiento Nº 1251

Finalizada su presidencia, Domingo Faustino Sarmiento compró esta casa en 1875, para vivir allí con su familia. Fue su única propiedad formal, y en ella escribió durante su vejez muchos artículos y ensayos.

Para evitar una amenaza de demolición, el Estado compró la casa en 1947, y la declaró Monumento Histórico Nacional un año más tarde.

En 1957, fue otorgada como sede al Consejo Nacional del Menor, que la ocupó durante diez años. Luego pasó a la Secretaría de Estado de Promoción y Asistencia a la Comunidad.

En 1980, el Ministerio de Bienestar Social transfirió el dominio del inmueble al gobierno de San Juan, que desde 1984 la utiliza como Casa de la Provincia de San Juan en Buenos Aires.

Es un edificio construido entre medianeras y sobre la línea municipal, en el porteño barrio de San Nicolás.

La fachada, remite a elementos de ornamentación italianizante. La casa está dispuesta en torno a tres patios. El primero es el principal y el más pequeño. Al segundo patio, con jardín, aljibe y pajarera, abre una galería de delgadas columnas de hierro a la cual dan las habitaciones. En el último patio, donde se ubicaba el área de servicios, existen plantaciones de parras y un retoño de la higuera de la casa natal de Sarmiento.

En la planta superior, que se eleva entre el segundo y tercer patio, estaba el taller de la nieta de Sarmiento. Una escalera caracol lleva a un mirador de hierro, coronado por una veleta.






CATEDRAL DE BUENOS AIRES Siglos XVIII y XIX
Calles Rivadavia y San Martín

El actual edificio de la Iglesia Metropolitana de La Santísima Trinidad de Buenos Aires, consagrada Catedral en 1836, es el sexto que se levanta en el solar que Juan de Garay le asignara al trazar la ciudad, en 1580. Se sabe que el quinto de los templos se construyó en 1682, pero su factura era tan precaria que en 1727 debió rehacerse la fachada (obra que se atribuye al arquitecto jesuita Andrés Blanqui).

Tras un derrumbe total en 1752, la Iglesia definitiva fue proyectada en 1754 por el arquitecto saboyano Antonio Masella. Tiene tres naves e importantes capillas laterales; en el crucero, la cúpula, proyectada por el Arq. Alvarez de Rocha en 1770, se eleva sobre un alto tambor; el profundo presbiterio, bajo el cual se encuentra el Panteón de los Canónigos -en el que son enterrados los dignatarios de la Catedral- termina en un muro testero recto.

La actual fachada fue diseñada en 1822 por el francés Próspero Catelin, uno de los técnicos europeos contratados por Rivadavia para trabajar en el país; el pórtico dodecástilo, de estilo neoclásico, le da un carácter más civil que religioso. La ornamentación del frontispicio, que representa el reencuentro del patriarca Jacob con su hijo José, fue realizada entre 1860 y 1863 por José Dubourdieu.

En 1877, el arquitecto Enrique Aberg reformó la capilla lateral para dar lugar al Mausoleo del General San Martín, obra del escultor Albert Carrier-Belleuse. Entre las valiosas obras de arte que se conservan en su interior, se destacan el altar mayor, obra de Isidro de Lorea; la sillería del presbiterio; y las imágenes religiosas de la Virgen de los Dolores, en la Capilla dedicada a su advocación (a la izquierda del altar mayor) y el Santo Cristo de Buenos Aires, obra del siglo XVII.










CONGRESO DE LA NACION 1906
Avenidas Entre Ríos y Rivadavia, calles Hipólito Yrigoyen y Combate de los Pozos

En este monumental edificio tiene asiento el Poder Legislativo Nacional, cuya construcción se estableció por ley votada en la antigua sede del Congreso, en 1883.

En 1889 el Presidente Miguel Juárez Celman, a instancias del Intendente Alvear, propuso su actual emplazamiento.

En 1895 se realizó un concurso de proyectos para la construcción del palacio, del que fue ganador el arquitecto italiano Víctor Meano.

En 1898 comenzaron las obras; debido a la muerte de Meano, las concluyó Julio Dormal, quien también realizó la ornamentación final y la decoración interior.

El edificio fue inaugurado en 1906, pero recién en 1946 quedó definitivamente concluido.

En el extremo opuesto a la Casa Rosada y culminando el eje cívico de la Avenida de Mayo, remata magníficamente la perspectiva urbana. Su gran cúpula de 80 metros de altura, revestida en bronce, está constituida por una estructura de casquetes metálicos cuya resolución constituyó un alarde técnico para la época.

Diseñado al estilo del Alto Academicismo Italiano de fines del siglo XIX, el edificio está íntegramente revestido en piedra caliza gris, con basamento de granito. Utiliza todos los recursos de la decoración clasicista, dispuestos en una densidad poco común.

La fachada remata en una cuádriga escultórica, obra del veneciano Víctor de Pol. El amplio frente presenta un pórtico central corintio, elevado sobre una escalinata con dos rampas simétricas para vehículos. A continuación, sobre el eje este-oeste de la composición, se disponen el Vestíbulo; el Salón Azul, revestido de mármol; el Salón de los Pasos Perdidos; el Salón de Honor, recubierto en brocato azul, con mobiliario de "manufactura real francesa", que donó el Reino de España en 1910, y el Salón Comedor, ambos de la Presidencia de la Cámara de Senadores; la Galería de los Bastones, y, finalmente, la Cámara de Diputados, cuyo hemiciclo se percibe en la fachada posterior del edificio.

Sobre el eje transversal norte-sur, a la izquierda del Salón Azul, se abren el Salón Eva Perón -ex Salón Rosa- y el Recinto de los Senadores, hemiciclo más reducido que el de Diputados, cubierto por un valioso vitral con el escudo argentino.

La línea que predomina en todos los ambientes es una conjunción de estilos finiseculares.

El edificio guarda en sus dependencias un riquísimo patrimonio escultórico y pictórico de maestros como Berni, Quinquela Martín y Blanes, y de escultores como Zonza Briano.

La Biblioteca del Poder Legislativo y el Archivo General de Documentación del Senado de la Nación, conservan toda la documentación referida a la legislación nacional y colecciones de diarios y periódicos argentinos y extranjeros.






PALACIO DE CORREOS 1928
Avenidas Leandro N. Alem y Corrientes, calles Sarmiento y Bouchard

A fines del siglo XIX , en el marco de la serie de grandes edificios públicos a través de los que el Estado Nacional buscaba proyectar su imagen de modernidad y auge económico, comenzó a gestionarse la construcción de un palacio para el Correo Central.

En 1888 el Presidente de la Nación, Dr. Miguel Juárez Celman, aprobó el proyecto elaborado por el arquitecto francés Norbert Maillart; para dar lugar a la inclusión de nuevos servicios, éste debió reformularse en 1908. Razones económicas fueron causa de otras modificaciones durante las obras, a cargo de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de la Nación.

Inaugurado el 28 de septiembre de 1928, el edificio -aunque alejado del diseño original de Maillart- resulta un exponente clásico de la arquitectura del academicismo francés. Su cuerpo simétrico , sin construcciones vecinas y con magnificas perspectivas urbanas, destaca los elementos de composición de toda obra monumental inscripta en esa corriente: basamento con arquerías de acceso, fuste de varios pisos y coronamiento con mansarda, todos ellos unificados por el lenguaje clasicista de la ornamentación.

En el interior, recientemente restaurado, se conservan el equipamiento original en las salas de atención al público, valiosos cerramientos de vitreaux, y un importante patrimonio histórico-artístico, integrado por esculturas (M.Fiot, M.Chirico y otros) y pinturas (Bernaldo de Quirós, Lola Frexas, y otros).



CAPILLA DE SAN ROQUE Fines S. XVIII
Calles Alsina y Defensa

Comparte el atrio con la Basílica de San Francisco, conformando, junto a la vecina plazoleta de San Francisco, un particular recorte en la densidad del espacio urbano de Buenos Aires.

La capilla original, construida a principios del siglo XVII, siguió funcionando como tal hasta 1751. El edificio actual, obra de Antonio Masella, tiene nave única y alargada, cubierta por una bóveda de cañón corrido y por una cúpula semiesférica sobre pechinas, sin tambor.

La bóveda está modulada por lunetos que se corresponden con las ventanas laterales. El frente y la fachada lateral, sobre la calle, fueron remodelados en 1911. El interior fue totalmente destruido por los incendios de 1955, y su restauración se realizó en 1963 / 64, restituyéndosele su carácter original. Las imágenes son del siglo XVIII y XIX.





IGLESIA DE SAN MIGUEL 1788
Calle Bartolomé Mitre Nº 886

El 13 de marzo de 1727, el gaditano Juan Guillermo González y Aragón, fundó en Buenos Aires la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, para asistir a los menesterosos en la enfermedad y en la muerte. En 1733, la Hermandad compró el solar que hoy ocupa la iglesia. González y Aragón, que se había ordenado sacerdote al enviudar, hizo construir el primer templo. En el altar mayor se ubicó la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, originaria de Cádiz. En la misma manzana de la iglesia funcionaron el Cementerio de Pobres y Ajusticiados, el Hospital de San Miguel y el Colegio de Huérfanos. En 1768, a la muerte del Padre González y Aragón, su hijo, también sacerdote, se hizo cargo de las obras de caridad y debió reedificar la Iglesia, que se inauguró el 21 de noviembre de 1788, con una sola nave, capillas laterales poco profundas, y cúpula sobre el altar. Su sencillez original fue alterada en 1920 por iniciativa de Monseñor de Andrea y obra del arquitecto y pintor italiano Ferrari. En la fachada principal, redecorada con columnas, recuadros, cruces en relieve y frisos con mosaicos venecianos, se destaca la torre, que se conserva sin mayores cambios. El lateral es sencillo: hay tres puertas, de las cuales la central es la más antigua y valiosa. El interior fue muy modificado; sólo se conservan algunas de las imágenes religiosas originales. Ferrari creó un falso ábside, con media cúpula y una carcaza interna de yeso, sobre el que pintó imágenes arquitectónicas ilusionistas, escenas bíblicas y alegóricas. En el nártex o vestíbulo, menos alterado, se aprecian los fuertes pilares de mampostería y puertas originales.





IGLESIA DE SAN JUAN 1797
Esquina de las calles Piedras y Alsina

La primitiva iglesia fue construida en 1719, gracias a la donación del Maestro de Campo de Milicias Don Juan de San Martín.

Fue totalmente reedificada a partir de 1769, y terminada en 1797.

Inicialmente funcionó como Iglesia para Curato de Indios, pero luego pasó a ser parte del Convento de las Monjas Capuchinas, llegadas a Buenos Aires en 1747.

La iglesia alberga el sepulcro de Don Pedro Melo de Portugal y Villena, quinto Virrey del Río de la Plata.

En el patio de la casa parroquial, llamado de la Reconquista, están enterrados los combatientes de las Invasiones de 1806 y 1807, tanto patriotas como ingleses. La iglesia es de nave única, cubierta por una bóveda de cañón corrido; sobre el transepto se alza una gran cúpula ciega. Se conserva aún la capilla privada desde donde las Capuchinas escuchaban misa.

El retablo del altar mayor, del siglo XVIII, fue dañado en los incendios de 1955. Al restaurarlo, treinta años más tarde, se separó la mesa para oficiar la misa de cara al pueblo.

En la composición de la fachada, realizada en 1895 por J. M. Belgrano en líneas neorrománicas y posteriormente rehecha por Rómulo Ayerza, se destaca el gran arco central con rosetón y vitrales, coronado por un frontis con pequeños arcos pensiles. La flanquean torres asimétricas, distintas en tamaño, forma y altura.





IGLESIA DE SAN IGNACIO 1722
Calle Bolívar Nº 225, esquina Alsina

En 1686, con el producido de los primeros hornos de ladrillos de Buenos Aires, comenzaron a levantarse la torre sur y los muros del frente de la iglesia, que ya existía, construida sobre muros de adobe.

Desde 1712, según planos del jesuita Juan Krauss, comenzó a edificarse la iglesia actual, que conserva aquella torre sur y muro frontal originales: junto con un tramo de galería subterránea del desaparecido Fuerte, son los elementos arquitectónicos más antiguos de la ciudad.

La construcción fue dirigida por el propio Krauss y por los Coadjutores jesuitas Andrés Blanqui y Juan Bautista Prímoli (arquitectos), Juan Wolff (maestro de carpintería), y Pedro Weger (maestro de herrería).

La iglesia se inauguró en 1722 y se consagró, ya terminada, en 1734. Es la más antigua que se conserva en Buenos Aires, para cuya defensa fue bastión durante las Invasiones Inglesas.

La iglesia, que responde a la tipología originada en Il Gesú de Roma (Arq. Vignola, siglo XVI), tiene planta en cruz latina, con una nave principal, dos laterales -cada una constituida por cinco capillas- y ábside rectangular. Características singulares de San Ignacio, que comparte únicamente con la Catedral de Montevideo, son la cúpula sobre tambor cuadrangular, en el crucero, y la doble altura de las naves laterales.

La fachada, cuya autoría se discute, muestra influencia del barroco bávaro. El Ingeniero Felipe Senillosa la completó, a mediados del siglo XIX, agregándole la torre norte, similar a la sur, ambas rematadas por cupulines revestidos en azulejos Pas de Calais.

El altar mayor, original del siglo XVII, fue tallado en madera y dorado por Isidro Lorea.

En esta iglesia, que integra la Manzana de las Luces, tuvo lugar en 1821, el acto de inauguración de la Universidad de Buenos Aires.








BASILICA DE SAN FRANCISCO 1754
Calles Alsina y Defensa

La Orden de los Frailes Menores (Franciscanos) fue la primera en establecerse en Buenos Aires: en 1583, Juan de Garay le otorgó la manzana donde está ubicada la actual Basílica.

La primera iglesia se edificó a principios del siglo XVII, pero la actual comenzó a construirse hacia 1731, sobre un proyecto del Arq. jesuita Andrés Blanqui, secundado por el sevillano Fray Vicente Muñoz. Se inauguró el 25 de marzo de 1754.

En 1807 se derrumbó la fachada, reconstruida unos años más tarde por Tomás Toribio.

En el atrio del convento adyacente, el 1º de diciembre de 1829, fue depuesto el Gobernador de Buenos Aires, don Manuel Dorrego. El pueblo fue llamado a reunirse en el atrio de la Capilla de San Roque y de la Iglesia de San Francisco por el General Juan Lavalle, donde se realizó la llamada "elección del sombrero", que lo nombró gobernador.

La Basílica adquirió su imagen actual hacia 1911, por obra del Arq. alemán Ernesto Sackman, que, inspirado en el barroco bávaro, alteró su severidad neoclásica.

Las fachadas, sobre todo la principal, son muy elaboradas, destacándose las torres, las rejas del atrio y de la portada, y la cúpula. La iglesia es de nave única, muy alargada, con capillas laterales poco profundas y presbiterio con testero recto.

La cúpula se eleva sobre un alto tambor octogonal. El altar derecho del crucero es el único original; los de las capillas laterales son de 1911. Fue una de las iglesias más afectadas en los incendios de junio de 1955, cuando se destruyó totalmente el altar mayor.

La restauración posterior simplificó cromáticamente el interior, y en lugar del retablo destruido, se colocó el tapiz diseñado Horacio Butler, "La glorificación de San Francisco".






PIRAMIDE DE MAYO 1811 - En la Plaza de Mayo
En marzo de 1811, para conmemorar el primer aniversario de la Revolución de Mayo, el Cabildo ordenó levantar un monumento en la antigua Plaza de la Victoria. Fue encomendado al alarife Francisco Cañete, que comenzó la obra el 6 de abril y la concluyó el 24 de mayo. Era un modesto obelisco de adobe cocido, de casi quince metros de altura, circundado por una sencilla verja.

El monumento se inauguró el 25 de mayo de 1811, primero de los cuatro días de festejos, que incluyeron danzas y farsas, sorteos, manumisión de esclavos e iluminación de los edificios cercanos.

En 1856 se produjo la transformación más importante que sufrió la Pirámide. Según el proyecto de Prilidiano Pueyrredón, el monumento fue revestido con ladrillos y argamasa, lo que aumentó su volumen. Se colocó una estatua de la República en la cúspide -la única que se conserva- y, en torno a la base, esculturas alegóricas a la Agricultura, el Comercio, las Ciencias y las Artes, todas ellas obra del francés Joseph Dubourdieu. Además, la antigua verja se reemplazó por otra con faroles a gas en los vértices.

En 1884 el Intendente Alvear hizo demoler la Recova vieja, que separaba la Plaza del Fuerte de la Plaza de la Victoria. La Pirámide quedó descentrada en el espacio unificado de la nueva Plaza de Mayo, por lo cual en 1912 fue trasladada a su actual emplazamiento.





PALACIO BAROLO – 1922
Avenida de Mayo N° 1370; Hipólito Irigoyen Nº 1371

Financiado por el empresario italiano Luis Barolo, que instaló la primera hilandería de lana peinada del país y produjo famosos casimires, se inauguró en 1922 y durante trece años fue el edificio más alto de Buenos Aires, hasta la construcción del Kavanagh en 1935.

Con los pisos superiores destinados a oficinas, el edificio se caracteriza por el pasaje comercial que, en planta baja, une el frente de Avenida de Mayo con el de la calle Hipólito Irigoyen, creando un espacio de escala monumental desde el que se accede a escaleras y ascensores.

Obra exuberante y espectacular, fue proyectada por el arquitecto milanés Mario Palanti según los ideales del eclecticismo, sumando a la mezcla o secuencia de estilos históricos, elementos propios de las nuevas tipologías funcionales, para lograr el "carácter" y fuerza expresiva del edificio.

Así, la estructura de hormigón armado del Pasaje Barolo, técnica constructiva de vanguardia adecuada para su tipología de "rascacielos", sostiene un edificio de fuerte carga simbólica, concebido por su autor como un "templo" a la manera medieval, pleno de alusiones cósmicas, alquímicas, religiosas, cuyas proporciones se basan en el número áureo.

Estas ideas se traducen en la compleja ornamentación (p.e. arcos y bóvedas que descansan en ménsulas con imagen de dragón), impecablemente ejecutada. La fachada, caracterizada por la densidad de sus aventanamientos, tiene un cuerpo central marcado en el plano inferior por un tímpano vidriado, y rematado por la torre superior, con un faro giratorio en la punta, a 103 metros de altura.





IGLESIA DE MONTSERRAT – 1865
Avenida Belgrano 1151

En 1755 fue creada la Hermandad de Nuestra Señora de Monserrat, cuyo culto se instaló en el Río de la Plata por influencia catalana. Un año después, la Hermandad encargó al arquitecto Antonio Masella el proyecto de una iglesia.

Construida con ladrillos de adobe blanqueados a la cal, y con un cementerio anexo, la iglesia fue erigida parroquia en 1769.

A mediados del siglo XIX, la falta de mantenimiento había deteriorado el edificio que, además, resultaba pequeño para atender a los numerosos fieles. Una comisión de vecinos tomó a su cargo la construcción de una nueva iglesia, cuyo proyecto se atribuye al arquitecto Manuel Raffo. Fue inaugurada el 1° de septiembre de 1865.

El edificio, de líneas italianizantes, tiene en la fachada un pórtico de cuatro columnas jónicas, flanqueado por dos torres de tres cuerpos que rematan en sendos chapiteles revestidos con azulejos Pas-de-Calais. La nave central tiene cubierta a dos aguas, y, sobre el crucero, una cúpula revestida con azulejos Pas-de-Calais. Las dos naves laterales tienen cubierta plana. El interior fue ornamentado a fines del siglo pasado, con pinturas sobre temas religiosos y motivos decorativos, algunos de los cuales se conservan en la actualidad.





EX CONVENTO DE LOS MERCEDARIOS - Primera mitad S.XVIII
Calle Reconquista Nº 269

El primer edificio del Convento Grande de San Ramón Nonato existía ya en el siglo XVII, anexo a una precaria Iglesia de la Merced, con la que integraba uno de los conjuntos religiosos más importantes de la ciudad.

Originalmente tenía dos pisos organizados alrededor de un patio, cerrado con galerías. Es probable que cuando el jesuita Juan Andrés Blanqui comenzó a construir la nueva iglesia, en 1721, haya iniciado simultáneamente la reconstrucción del convento. Su intervención y la del Hermano Prímoli pueden inferirse de las características técnicas y de diseño del edificio, una construcción de mampostería en la que pilares y muros soportan bóvedas de cañón corrido. A pesar de los agregados y modificaciones que ha sufrido a lo largo de doscientos años, actualmente conserva la imagen propia de la arquitectura del período colonial.

Durante las Invasiones Inglesas el convento fue ocupado por las tropas defensoras de la ciudad, y en el transcurso de la guerra con el Brasil, fue cuartel y hospital de sangre. El convento fue clausurado en 1823, por la Ley de Reforma Eclesiástica, y desde 1834 funcionó allí un Colegio de Huérfanas. Fue devuelto a los Mercedarios en 1963.





BASILICA DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED – 1779
Calle Reconquista Nº 207

Hacia 1604 existía ya una iglesia de la Merced, con el convento de San Ramón anexo, en su actual emplazamiento.

En la segunda mitad del siglo XVII, ese templo habría sido reemplazado por otro. La tercera iglesia es la que ha llegado a nuestros días.

Algunas fuentes indican que su autor fue el Arq. Andrés Blanqui, con la probable colaboración del Arq. Juan Bautista Prímoli, ambos jesuitas.

La primera piedra fue colocada en las fiestas patronales de 1721. En 1733 se habilitó gran parte del templo, pero su construcción culminó recién hacia 1779.

Durante las Invasiones Inglesas fue ocupada por las tropas defensoras de Buenos Aires y, desde el atrio, Santiago de Liniers dirigió el ataque a la Plaza Mayor.

La iglesia, precedida por ese amplio atrio, que la vincula con su entorno urbano, tiene una sola nave y capillas laterales profundas; en el crucero, una cúpula se eleva sobre tambor cilíndrico. El presbiterio, más angosto que la nave, termina con un testero recto. El interior de la iglesia conserva su carácter original, aunque las pinturas decorativas y los vitrales agregados a principios de siglo lo oscurecieron notablemente.

Los altares, excelentes muestras de los estilos barroco y rococó, poseen valiosas imágenes religiosas, entre las que se destaca el Cristo de la Humildad y la Paciencia, del siglo XVIII.

Desde el claustro del convento se aprecia parte de la fachada norte, casi intacta pese a los cambios hechos a principios de siglo, cuando se agregaron rejas, cercando el atrio; la antigua ventana del coro fue reemplazada por un rosetón con vitreaux; se colocaron estatuas en los nichos. En el frontis, cuyo remate curvo coronado por pináculos caracteriza al edificio, se agregó un grupo escultórico que representa a Belgrano ofreciendo el bastón de mando del Ejército del Norte a la Virgen de la Merced.








EDIFICIO DIARIO LA PRENSA – 1898
Avenida de Mayo 575

Fundado en 1869 por el Dr. José C. Paz, el primer número del Diario "La Prensa" se publicó el 18 de octubre de ese año. Pero recién en 1898 fue inaugurado el emblemático edificio de Avenida de Mayo, valioso ejemplo de la arquitectura de fin de siglo, basado en los cánones estilísticos de la Escuela de Bellas Artes de París.

El proyecto definitivo del edificio fue completado en Buenos Aires por los ingenieros Carlos Agote y Alberto Gainza, a partir del diseño de la fachada, que había encargado en París el Dr. Paz. Intervinieron en la obra las empresas más prestigiosas, principalmente firmas francesas, que además tuvieron a su cargo toda la decoración interior.

La estructura fue ejecutada por Moisant, Laurenti, Savey et Cie.; la herrería y fundiciones, por Val d'Osne; los solados de mosaicos, por J. Boulanger; la zinguería y pizarras, por T. Mitchelet. Spargne, de New York, instaló los ascensores; la suiza P. M. Pouille, el sistema de calefacción, y Paul Garnier, el reloj de la fachada. La gran puerta a la derecha de la entrada principal, sobre la Avenida, daba acceso a carros y carruajes. En el primer piso, además de la dirección y la redacción, se ubicaba un amplio salón de conferencias y fiestas, con palco escénico.

En el frente, una monumental farola de bronce tres mil kilos corona la torre. La estatua es una alegoría del periodismo, representado por una mujer que sostiene una antorcha en una mano y una página escrita en la otra.

La tradicional sirena de "La Prensa", que anunciaba los grandes acontecimientos mundiales, sonó por primera vez el 27 de julio de 1900, cuando asesinaron al Rey Humberto I de Italia.

Además de la actividad estrictamente periodística, "La Prensa" ofrecía servicios anexos gratuitos, como consultorios médicos y quirúrgicos, gabinete de consultas jurídicas, biblioteca con 6000 volúmenes, y observatorio meteorológico. Actualmente, en el edificio funciona la Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.








EX PROCURADURIA JESUITICA - 1730/1780
Calle Perú Nº 222

Ocupa el sector norte de lo que hoy se conoce como "Manzana de las Luces".

El conjunto, cuyos planos se atribuyen al arquitecto jesuita Juan Bautista Prímoli, fue construido entre 1730 y 1780. Era la sede del Procurador Provincial de los jesuitas, encargado de administrar el comercio de las Misiones del Guayrá.

Se alojaban también aborígenes de las Reducciones, que desempeñaban diversas tareas.

Además de oficinas y depósitos para los productos en tránsito desde y hacia las Misiones, el conjunto tenía una escuela y una botica organizada por el médico irlandés Tomás Falkner, S.J.

Expulsados los jesuitas, el conjunto fue ocupado por la Junta de Temporalidades (1767); el Tribunal del Protomedicato, que controlaba la práctica de la medicina (1780); la Imprenta de los Niños Expósitos (1783); la Universidad de Buenos Aires (1821), el Departamento de Ciencias Exactas, origen de las Facultades de Ciencias Exactas, Arquitectura e Ingeniería (1865), y la Academia de Jurisprudencia.

El conjunto está definido por un gran patio central, limitado en uno de sus lados por el muro testero del vecino templo de San Ignacio, y bordeado por galerías con arcos de medio punto, sobre pilares de mampostería. Estas, así como las dependencias, se caracterizan por sus techos de bóvedas de ladrillos, de cañón corrido y de crucería. Ya en el siglo XIX y funcionando en el edificio la Universidad de Buenos Aires, el arquitecto Carlos E. Pellegrini rediseñó la fachada, en estilo neoclásico; estaba planteada con un eje de simetría y poseía un excepcional equilibrio, perdido cuando parte del frente del edificio fue cercenado para la apertura de la Diagonal Sur.

Desde aquí se accede a la antigua red de túneles subterráneos construidos durante la época colonial, cuya función original no ha podido establecerse con certeza



ALTOS DE ELORRIAGA - Alrededor de 1820
Calle Defensa N° 183/85, esquina Alsina

Ubicado en el actual barrio de Montserrat, este lote asignado por Juan de Garay a Alonso de Escobar en el momento de la fundación de la ciudad, contaba en 1860 con una vivienda perteneciente a doña Leocadia Segurola de Elorriaga, viuda de don Juan Bautista Elorriaga y hermana del Canónigo Saturnino Segurola.

Se cree que Elorriaga mandó construir el edificio hacia 1820 (murió a fines de 1827 o principios de 1828) y algunos investigadores sostienen que fue el propio Saturnino Segurola el autor de los planos. Esta hipótesis no está confirmada, pues en la extensa biblioteca del Canónigo no se ha encontrado ninguna obra referente a arquitectura que pudiera confirmar sus conocimientos como proyectista.

La casa -es una de las pocas esquinas sin ochava que aún perduran en Buenos Aires- fue una de las primeras de altos que tuvo la ciudad en el período poscolonial.

Como era usual en la época, la planta baja se destinó a comercio, y la alta, a residencia familiar.

Las habitaciones rodeaban grandes patios interiores. Desde el mirador se podía contemplar el paisaje del río. La fachada es lisa y encalada, con balcones enrejados en el primer piso.





CONFITERIA DEL MOLINO
Avenida Rivadavia N°1801.

Hacia 1850 funcionaba en la esquina de Federación y Garantías (hoy Rivadavia y Rodríguez Peña) la denominada Confitería del Centro. Sin embargo, la presencia del primer molino harinero que se instaló en Buenos Aires, llamado "molino a vapor de Lorea", sirvió de punto de referencia y condujo a cambiarle el nombre por el de "Antigua Confitería del Molino". Al iniciarse en 1905 la construcción de la Plaza del Congreso, la Confitería del Molino se trasladó a su actual ubicación.

La construcción del nuevo edificio se realizó entre 1914 y 1917 y estuvo a cargo del arquitecto italiano Francesco Teresio Gianotti. Es un ejemplo relevante de la arquitectura antiacademicista del estilo "art nouveau", edificio de vanguardia de la belle époque.

Consta de salones para fiestas y tres subsuelos en los que se instaló una planta de elaboración integral, con fábrica de hielo, bodegas, depósitos y taller mecánico, modelo de la época. El resto es un edificio de rentas, conformado por departamentos para viviendas u oficinas.

Su proximidad con el Palacio Legislativo lo ha hecho testigo de innumerables manifestaciones de la vida cívica y de la evolución institucional de la República, que evocan épocas de esplendor en que una arquitectura suntuosa y pródiga trataba de reflejar las ansias de perduración de aquella grandeza. Sus salones reunieron personalidades de la vida social, artística, intelectual y política de envergadura nacional e internacional.








RECINTO DEL ANTIGUO CONGRESO NACIONAL – 1864
Calle Balcarce N° 139

Hacia 1862 las autoridades nacionales residían de hecho en Buenos Aires. Sin embargo, no había un edificio apropiado para el funcionamiento de ambas Cámaras del Poder Legislativo.

Entre mayo y octubre de 1862 funcionaron precariamente en Perú 272, sede de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Cuando el 12 de octubre de ese año Bartolomé Mitre asumió la Presidencia de la República, envió de inmediato al Senado un proyecto de ley, que fue aprobado, autorizando al Ejecutivo a invertir hasta 50.000 pesos en la construcción de un local destinado al Congreso de la Nación.

El Arq. Jonás Larguía proyectó y dirigió la obra, inaugurada en mayo de 1864 por el Vicepresidente Marcos Paz. Allí funcionó el Congreso Nacional hasta 1905. En 1942, al realizarse las obras del Banco Hipotecario, el edificio del antiguo Congreso fue parcialmente demolido: se conservaron el hall de entrada, el sector central de la fachada y la Sala de Sesiones. Esta, en forma de herradura, está rodeada por dos niveles de balcones que se apoyan en catorce columnas de hierro fundido.

Restaurada en 1948 por el Arq. Estanislao Pirovano, es sede de la Academia Nacional de la Historia, de la que depende el "Museo del Antiguo Recinto del Congreso Nacional".








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