Se fue.
Todos parecen relajarse. Respiro profundo. Se fue. Los caballeros se aflojan sus corbatas y las señoritas cambian esa rígida postura, por una más relajada. Todos parecen distenderse pero nadie emite una palabra, todavía están atemorizados. “¿Se le apetece un canapé mi lady?” dice el mayordomo tratando de romper el hielo, como si nada hubiera pasado. “¿Un canapé? ¿Me está usted tomando el pelo?”. El empleado se retira rápidamente, sabiendo que no es momento indicado. Algunos empiezan a intercambiar miradas. ¿Qué haremos ahora?, preguntaban sus ojos. Incertidumbre, esa es la palabra. Un señor se agarra la cabeza, una dama rompe en llanto.
Se fue y les dejó esa noticia. Seguía sin poder creerlo. Mi mirada reposaba perdidamente, repasando cada uno de los muebles de la casa, pero no me animaba a mirar a nadie. Yo sabía que debía hacer. Siempre lo supe.
La desesperación en los rostros de los demás no me sorprendió, ni en lo más minimo. Todos teníamos miedo, el futuro da miedo. Y algunos de los que me rodean todavía no han superado su presente. “Su día es hoy” dijo antes de irse.
Todos parecen relajarse. Respiro profundo. Se fue. Los caballeros se aflojan sus corbatas y las señoritas cambian esa rígida postura, por una más relajada. Todos parecen distenderse pero nadie emite una palabra, todavía están atemorizados. “¿Se le apetece un canapé mi lady?” dice el mayordomo tratando de romper el hielo, como si nada hubiera pasado. “¿Un canapé? ¿Me está usted tomando el pelo?”. El empleado se retira rápidamente, sabiendo que no es momento indicado. Algunos empiezan a intercambiar miradas. ¿Qué haremos ahora?, preguntaban sus ojos. Incertidumbre, esa es la palabra. Un señor se agarra la cabeza, una dama rompe en llanto.
Se fue y les dejó esa noticia. Seguía sin poder creerlo. Mi mirada reposaba perdidamente, repasando cada uno de los muebles de la casa, pero no me animaba a mirar a nadie. Yo sabía que debía hacer. Siempre lo supe.
La desesperación en los rostros de los demás no me sorprendió, ni en lo más minimo. Todos teníamos miedo, el futuro da miedo. Y algunos de los que me rodean todavía no han superado su presente. “Su día es hoy” dijo antes de irse.