EL BASILISCO
Dice la Real Academia Española (Diccionario Karten ilustrado, abril 1975): m. Animal fabuloso al que se atribuía la propiedad de matar con la mirada - Ec. Reptil del tamaño de una iguana pequeña, de hermoso color verde.
Era muy utilizado por nuestros padres y abuelos el término "Esta hecho un basilisco", o "Es un basilisco", en referencia a cuando alguien está como endiablado, enloquecido, enfurecido.
Este reptil es un animal muy extraño, semejante a una lagartija con un solo ojo en la frente redondo y sin párpados. En otros casos lo representan como una animal con cabeza de gallo y cuerpo de serpiente (seguramente proveniente de la mitología europea).
Dice la leyenda que nace de los huevos pequeños y sin yema que ponen algunas gallinas y en algunas regiones se comenta que de los huevos puestos por gallos viejos. Paleari completa este concepto diciendo que nace de "un huevo sin yema puesto por un gallo y empollado por un sapo sobre el estiércol".
El basilisco puede esconderse en cualquier recoveco de la casa y la persona que lo vea al ojo puede morir de inmediato o quedar ciega. Una forma de combatir a este prodigio es lograr que se observe en un espejo y muera del espanto.
Hay que tener cuidado de destruir los huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.
Nos dice Antonio Paleari, en su completísimo Diccionario mágico jujeño, que el término proviene del griego "basiliskós", que significa reyezuelo, rey con menguado reino. Es interesante la relación que hace el mismo Paleari entre este extraño ser y los animales de la mitología azteca, maya o chibcha; quizá estableciendo alguna relación primitiva entre las distintas civilizaciones y sus mitos.
En la zona de Jujuy y parte de la puna el reptil es semejante a cualquier lagarto, pero en la zona de los valles y parte de Tucumán, Santiago y Catamarca, muchos paisanos aseguran que tiene un solo ojo en la frente, como hemos referido anteriormente. Así como un espejo mata al basilisco, Paleari nos dice que el monstruo también muere si es visto antes por un hombre.
EL CHAJA
Nos narra Félix Coluccio en su imperdible "Diccionario Folklórico Argentino" que el chajá habita en zonas de lagunas y ríos, y si bien es un ave con habilidad para volar muy alto como las demás rapaces, vive como animal domesticado. Es un ave monógama y lo único que lo separa de su pareja es la muerte , por ello se las ha llamado aves del amor, aves inseparables.
Esta leyenda tiene influencia religiosa, y nos cuenta que dos jovencitas estaban lavando la ropa en un río cuando llegaron Jesús y San Pedro, quienes habiéndoles pedido agua para beber, las muchachas le alcanzaron agua con jabón y por eso fueron maldecidas, y al querer irse, en lugar de decir yajá (vamos, en guaraní), dijeron chajá y salieron volando convertidas en pájaro.
Desde entonces sus carnes no sirven para comerse pues es pura espuma, y como se dice comúnmente: pura espuma como el chajá.
Nos cuenta Coluccio que en el Chaco hay una versión parecida:
Dos mujeres lavaban su ropa cuando se acercó una anciana para pedir agua, éstas le acercaron agua sucia y con jabón y se dijeron la una a la otra: yajá. La viejita, que era la Virgen María, al darse cuenta de la maldad de ellas, las convirtió en aves para gritar eternamente: chajá, chajá.
Se dice que si se duerme con una pluma de chajá debajo del colchon, se tendrá un oído fino y alerta.
EL FAMILIAR
Según se dice, el Familiar es el demonio mismo, y por lo general se lo ha visto o se tiene conocimiento cabal de él en zonas de grandes establecimientos fabriles o ingenios.
Es comentado que los dueños de estas fábricas, realizan un contrato con el Diablo por el cual éste puede comerse unos cuantos peones para que la industria tenga un año próspero.
Mucha gente asegura que el familiar, la mayoría de las veces con forma de gigantesco perro negro sin cabeza y que arrastra una pesada cadena, se pasea por las noches en medio de los cañaverales a la espera del que será su próxima víctima.
En otras provincias se dice que el Familiar tiene también forma de víbora negra y con pelos o tal vez de persona.
Como a la mayoría de estos seres, la forma de contrarrestar su ataque es con un rosario, una cruz, mucha valentía o Fe.
El Lobisón o Lobizón
Este ser llegó a la Argentina a través de Brasil, y se tiene noticias de él en el Litoral (N.E.).
Si una familia tiene siete hijos varones, la maldición cae sobre el séptimo. Se dice que es un hombre alto, delgado y con mucho pelo. Antes de convertirse anda muy nervioso y se enoja fácilmente, puede transformarse en los cementerios o cercanías y sobre todo cuando el acólito florece y la luna está llena. Se alimenta con carroña y cuando anda por el monte puede morder a los desprevenidos.
Cuando muerde o salpica con sangre o saliva a sus víctimas, éstas pueden transformarse.
Según Elena Bossi, para protegerse del lobisón hace falta:
- una bala bendecida en 3 iglesias (7 según otros). No se debe apuntar al bulto sino a la sombra.
- un cuchillo bendecido que tenga forma de cruz.
- una linterna con pila bendecida (de lo contrario no alumbrará).
- una alpargata (cuando se le pega al lobisón con una alpargata, se vuelve persona).
Se lo puede atar; pero tiene que ser con lana abierta de tejer. Así se queda quietecito cuando lo enlazan. Si es perro lobisón hay que sujetarlo del cuello; si es perra lobisona, de la mitad de la espalda (media res).
Hay que herirlo sin que se dé cuenta, de lo contrario atacará y matará (sic).
EL POMBERO
Es muy parecido al Duende, pero a diferencia de aquel, se lo ha visto muy pocas veces.
Tiene los pies al revés para dificultar su búsqueda. Puede tomar la forma de cualquier animal. Según Bossi, a la distancia parece un carpincho parado en las patas traseras, sus ojos no son como los nuestros, sino chatos, como los del sapo, y con cejas de pelo largo.
Mira fijo igual que las lechuzas. Tiene la boca grande y alargada y sus dientes son muy blancos.
Se dice que es el dueño de los pájaros y del sol y señor de la noche.
Sale a pasear en los meses de Octubre y Noviembre, cuando empieza el calor (en el N.O. y N.E.).
Cuentan que una vez, el Pombero se enojó con un hachero de la provincia de Formosa: Marco Gavasa, lo sacó del rancho con cama y todo durante la noche y lo dejó en medio del monte. Esto mismo se repitió durante varias noches hasta que una vuelta lo golpeó y lo dejó paralítico. Marco Gavasa murió a los 86 años en el año 1972.
Quiere a los chicos buenos y golpea a los malos. Cuando uno le imita el grito o el silbido, éste le contesta en forma enloquecedora. Dicen que se lo ahuyenta con ajo.
Por su parte nos han contado que en Corrientes la historia es un poco distinta, allí es más parecida al duende norteño, pues es un petiso narigón con gran sombrero aludo y con gran dote masculino que aparece en los bananales a la siesta y suele perseguir en especial a las niñas. Apodado el duende sombrerudo o señor de la siesta a los niños se les hace dormir después del almuerzo para evitar encontrarse con él.
LA SALAMANCA
Es una fiesta organizada en honor al macho cabrío en algún socavón de roca alejado del poblado. En ella se sirven exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer.
En la Salamanca se encuentran brujas, almas condenadas, y demonios de los infiernos.
En Tucumán se han encontrado Salamancas en las localidades de Las Cejas, Monteros, Tafí (Salamanca del Siambón) y en otros lugares no tan conocidos (Valles Calchaquíes). Se dice que a la Salamanca pueden ingresar todos aquellos que deseen hacer un pacto con el Diablo o adorarlo. Al ingresar al socavón se debe besar los cuartos traseros de un carnero y luego entregarse a la orgía.
En las noches suele oírse el estruendo de la música y carcajadas de los condenados. Si alguien pasa cerca de la Salamanca y no desea ser tentado a ingresar, debe llevar un Rosario en la mano o bien ser un hombre de mucha Fe. La gente que participa de la Salamanca puede estar varios días sin dormir y no se les nota el cansancio, además son "agraciados" con algunas virtudes como la ejecución de instrumentos, la capacidad de canto, la oratoria, etc. signos estos característicos de haber firmado un contrato con el Diablo.
LA TELESITA
Telésfora Santillán o Telésfora Castillo -según las versiones- era una "inocente" (poca inteligencia) que vivió a mediados del siglo pasado en la región del Salado (Departamento Figueroa, Santiago del Estero). Conocida en toda la provincia como alma milagrosa, se la llama en algunos lugares, Telesita, Tele o Telésfora. Una versión cuenta que se trataba de una jovencita de poco raciocinio, que mendigaba y murió quemada al tratar de calentarse junto a un fogón.
Otra versión la presenta como a una muchacha que sólo gustaba de bailar y que, atraída por los sones de una caja, se acerco danzando a una fogata, de donde saltó una chispa que prendió en sus vestidos y la carbonizó.
En suma, todas las leyendas coinciden en la circunstancia de la muerte trágica.
La Telesita es milagrosa porque, entre otros poderes, tiene el de hacer aparecer lo perdido. Si a alguien se le extravía algo, le ofrece una Telesiada, baile con caña y música que se inicia con un chacarera... No se puede cambiar de pareja y se baila hasta caer al piso (por la cantidad de alcohol ingerido o por el cansancio).
Canal Feijóo (La expresión popular artística en Santiago del Estero) recoge la copla popular donde el que se encuentra con el alma en pena de la Telesita aprende lo que debe decir para congraciarse:
- Qué andás haciendo, Telesita.
- Aquí ando, pues.
- A ver, bailámelo, Telesita.
- Bueno, te lo bailaré.
En su Romancero criollo, el gran poeta León Benarós nos cuenta la historia de la Telesita:
LA TELESITA
Santiagueño soy, señores,
de aquella tierra bendita
donde ya suman añares
que alentó la Telesita.
y ya que el caso ha venido,
permítanme que les cuente
de la vida y los milagros
de esa criatura inocente.
Rendidos amaneceres
dormida la habrán mirado
a las orillas del Dulce,
por las costas del Salado.
Humildita y pobrecita,
fue una casita de nada,
como un brotecito tierno
que pudo quemar la helada.
Donosa en su honestidad,
linda al par de otras muchachas,
apenas la malcubría
su camisita en hilachas.
En sus grandes ojos negros
iba temblando una pena.
Sus dos trenzas daban marco
a su carita morena.
Era, en su desasosiego,
como esas estrellas puras
que, SIempre por apagarse,
desmayan en las alturas.
Temiendo servir de estorbo,
contenta con lo preciso,
vivió de la caridad,
como pidiendo permiso.
Con su carguita de leña
o su atadito pasaba,
cuidando de no perder
la limosna que lograba.
De alguna gente piadosa
conseguía merecer
un pedazo de tortilla,
quizá de pan de mujer.
Sones de caja y violín
la tienen embelesada.
Su reino es la chacarera.
Fuera del baile no es nada.
Allí donde escucha música,
azorada se encamina.
(Las pencas de los senderos
no le mezquinan espina).
Ya se le enciende la luz
de sus grandes ojos mudos.
Ya se entrechocan de gozo
sus piecesitos desnudos.
Al eco de una mudanza,
con gracia se zarandea,
bailando para ninguno
hasta que el día clarea.
Así, danzando y cantando,
libra sus penas al viento.
¡Qué pecado habrá tenido,
si le faltó entendimiento!
No tiene caudal alguno.
Poco pesa sobre el suelo.
Será por eso que Dios
le mandará ese consuelo.
¿A qué puerta llamar puede
que le den sosiego y calma?
¿Qué otro consuelo hallará
que bailar, solita su alma?
Sola vive en este mundo,
sola a su danza se entrega;
sola canta sus vidalas,
sola se va, sola llega.
Pudorosa de la lumbre
del sol y su reverbero,
su carita le mezquina
de vergonzoso lucero.
y ya un ansia la conmueve
si apunta el alba rosada,
desde que estira la luz
su primera pincelada.
Todavía los violines
llorando están sus gemidos.
A vagar entre los árboles
vuelve a sus lares queridos.
Dicen unos que la hallaron
una mañana de hielo,
tumbada sobre una acequia,
con los ojos hacia el cielo.
Aunque suponen los más
que, en una noche funesta,
viendo el incendio de un bosque
lo tomó por una fiesta.
Ciega de lo que mentían
sus pupilas asombradas,
las que miró como luces
se le hicieron llamaradas.
Poca tarea sería
para ese fuego infinito
hacerla una brasa viva,
envuelta en su vestidito.
En puñado de cenizas
lueguito iría a parar.
A quemazón semejante,
¡qué trabajo le iba a dar!
Un dijecito de plata
llevaba siempre en el pelo.
La conocieron por él,
con el más dolido celo.
Ya murió la Telesita,
en su tormento quemada.
Promesantes del lugar
la miran santificada.
Siete chacareras bailan
a tenor de su deseo,
y le dedican envites
de aguardiente con poleo.
Unos le ruegan salud.
Otros, con pedidos mil,
que las ovejas perdidas
las restituya al redil.
Unas velas de colores
le encienden a la finada.
La tierra fue su calvario,
será el cielo su morada.
Allí, donde la humildad
tiene duradero brillo,
quedita se estará el alma
de Telésfora Castillo.
LA VIUDA
Es el alma de una señora que murió al enterarse de que su marido le era infiel y firmó un contrato con el diablo para vivir eternamente y poder vengarse.
Por lo general sale de noche y sube a las ancas de los caballos de los hombres que vuelven a sus casas.
Sólo se la puede combatir con un crucifijo o un rosario y sin tener miedo. En la zona de los Valles Calchaquíes se dieron varios casos de paisanos que fueron "espantados" por la viuda.
EL ALMA MULA
Creencia llegada a nuestro suelo con los santiagueños. El recurso de inventar historias que despierten temor en los auditorios de fogones, especialmente jóvenes, fue una herramienta eficaz para transmitir oralmente, valores y principios que fueron sumamente necesarios a la hora de establecer reglas de convivencia y una escala de valores en la que se asentaría las nuevas generaciones.
En Santiago del Estero, la Mula Ánima o Alma Mula, vaga en lo espeso de los montes, arrastrando una cadena, mientras larga fuego por los ojos y los ijares. Si encuentra algún desprevenido que se aventura solo a altas horas de la noche, lo mata a patadas. La razón de la cadena, que además produce un gran ruido, es la esperanza que tiene la mujer maldita convertida en mula, de que algún varón bien varón la sofrena venciendo el miedo, y e esa manera su alma será redimida para viajar al cielo.
En la zona serrana, vaga por la falda de los cerros una mula maldita, haciendo mucho ruido mientras larga fuego por los ojos y los ijares.
Arrastra un "freno", que le produce dolor cuando pisa las riendas, que le hace gritar de manera horrible, que hiela la sangre de quien la escucha. Mata a patadas a quien encuentra vagando en la alta noche serrana. También un hombre de mucho coraje y fe, puede salvar esa alma maldita.
Deberá sofrenarla, para que se transforme en mujer, cuya alma, inmediatamente se elevará purificada al cielo.
Otras variantes, dicen que la mula maldita, recorre los alrededores de las poblaciones en días de tormenta. Antes de comenzar su periplo llega hasta la puerta de la iglesia, y luego comienza a caminar largando fuego por los ojos y la boca, arrastrando un "freno". Mientras se desplaza emite desgarradores gritos de dolor, el es producido al pisar las riendas que arrastra. Si alguien con mucho coraje quiere redimir esa alma maldita, deberá trazar el dibujo de una habitación, en el patio de la iglesia con un facón y esperar de rodillas su aparición. La forma de cruz de la empuñadura protegerá al valiente, que debe cortar el freno para conseguir el perdón divino de la mujer impura.
En todos los casos la transformación se debe a un castigo divino, dado a una mujer de vida disipada que se mezcló en amores carnales con un cura, con su padre, o con su hermano. En el Chaco los jóvenes campesinos se gastan bromas llamándose "lomo negro", en alusión a la banda oscura que tiene en el pelaje la mula, que le recorre toda la espina dorsal, desde la cabeza al nacimiento de la cola.
Dice la Real Academia Española (Diccionario Karten ilustrado, abril 1975): m. Animal fabuloso al que se atribuía la propiedad de matar con la mirada - Ec. Reptil del tamaño de una iguana pequeña, de hermoso color verde.
Era muy utilizado por nuestros padres y abuelos el término "Esta hecho un basilisco", o "Es un basilisco", en referencia a cuando alguien está como endiablado, enloquecido, enfurecido.
Este reptil es un animal muy extraño, semejante a una lagartija con un solo ojo en la frente redondo y sin párpados. En otros casos lo representan como una animal con cabeza de gallo y cuerpo de serpiente (seguramente proveniente de la mitología europea).
Dice la leyenda que nace de los huevos pequeños y sin yema que ponen algunas gallinas y en algunas regiones se comenta que de los huevos puestos por gallos viejos. Paleari completa este concepto diciendo que nace de "un huevo sin yema puesto por un gallo y empollado por un sapo sobre el estiércol".
El basilisco puede esconderse en cualquier recoveco de la casa y la persona que lo vea al ojo puede morir de inmediato o quedar ciega. Una forma de combatir a este prodigio es lograr que se observe en un espejo y muera del espanto.
Hay que tener cuidado de destruir los huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.
Nos dice Antonio Paleari, en su completísimo Diccionario mágico jujeño, que el término proviene del griego "basiliskós", que significa reyezuelo, rey con menguado reino. Es interesante la relación que hace el mismo Paleari entre este extraño ser y los animales de la mitología azteca, maya o chibcha; quizá estableciendo alguna relación primitiva entre las distintas civilizaciones y sus mitos.
En la zona de Jujuy y parte de la puna el reptil es semejante a cualquier lagarto, pero en la zona de los valles y parte de Tucumán, Santiago y Catamarca, muchos paisanos aseguran que tiene un solo ojo en la frente, como hemos referido anteriormente. Así como un espejo mata al basilisco, Paleari nos dice que el monstruo también muere si es visto antes por un hombre.
EL CHAJA
Nos narra Félix Coluccio en su imperdible "Diccionario Folklórico Argentino" que el chajá habita en zonas de lagunas y ríos, y si bien es un ave con habilidad para volar muy alto como las demás rapaces, vive como animal domesticado. Es un ave monógama y lo único que lo separa de su pareja es la muerte , por ello se las ha llamado aves del amor, aves inseparables.
Esta leyenda tiene influencia religiosa, y nos cuenta que dos jovencitas estaban lavando la ropa en un río cuando llegaron Jesús y San Pedro, quienes habiéndoles pedido agua para beber, las muchachas le alcanzaron agua con jabón y por eso fueron maldecidas, y al querer irse, en lugar de decir yajá (vamos, en guaraní), dijeron chajá y salieron volando convertidas en pájaro.
Desde entonces sus carnes no sirven para comerse pues es pura espuma, y como se dice comúnmente: pura espuma como el chajá.
Nos cuenta Coluccio que en el Chaco hay una versión parecida:
Dos mujeres lavaban su ropa cuando se acercó una anciana para pedir agua, éstas le acercaron agua sucia y con jabón y se dijeron la una a la otra: yajá. La viejita, que era la Virgen María, al darse cuenta de la maldad de ellas, las convirtió en aves para gritar eternamente: chajá, chajá.
Se dice que si se duerme con una pluma de chajá debajo del colchon, se tendrá un oído fino y alerta.
EL FAMILIAR
Según se dice, el Familiar es el demonio mismo, y por lo general se lo ha visto o se tiene conocimiento cabal de él en zonas de grandes establecimientos fabriles o ingenios.
Es comentado que los dueños de estas fábricas, realizan un contrato con el Diablo por el cual éste puede comerse unos cuantos peones para que la industria tenga un año próspero.
Mucha gente asegura que el familiar, la mayoría de las veces con forma de gigantesco perro negro sin cabeza y que arrastra una pesada cadena, se pasea por las noches en medio de los cañaverales a la espera del que será su próxima víctima.
En otras provincias se dice que el Familiar tiene también forma de víbora negra y con pelos o tal vez de persona.
Como a la mayoría de estos seres, la forma de contrarrestar su ataque es con un rosario, una cruz, mucha valentía o Fe.
El Lobisón o Lobizón
Este ser llegó a la Argentina a través de Brasil, y se tiene noticias de él en el Litoral (N.E.).
Si una familia tiene siete hijos varones, la maldición cae sobre el séptimo. Se dice que es un hombre alto, delgado y con mucho pelo. Antes de convertirse anda muy nervioso y se enoja fácilmente, puede transformarse en los cementerios o cercanías y sobre todo cuando el acólito florece y la luna está llena. Se alimenta con carroña y cuando anda por el monte puede morder a los desprevenidos.
Cuando muerde o salpica con sangre o saliva a sus víctimas, éstas pueden transformarse.
Según Elena Bossi, para protegerse del lobisón hace falta:
- una bala bendecida en 3 iglesias (7 según otros). No se debe apuntar al bulto sino a la sombra.
- un cuchillo bendecido que tenga forma de cruz.
- una linterna con pila bendecida (de lo contrario no alumbrará).
- una alpargata (cuando se le pega al lobisón con una alpargata, se vuelve persona).
Se lo puede atar; pero tiene que ser con lana abierta de tejer. Así se queda quietecito cuando lo enlazan. Si es perro lobisón hay que sujetarlo del cuello; si es perra lobisona, de la mitad de la espalda (media res).
Hay que herirlo sin que se dé cuenta, de lo contrario atacará y matará (sic).
EL POMBERO
Es muy parecido al Duende, pero a diferencia de aquel, se lo ha visto muy pocas veces.
Tiene los pies al revés para dificultar su búsqueda. Puede tomar la forma de cualquier animal. Según Bossi, a la distancia parece un carpincho parado en las patas traseras, sus ojos no son como los nuestros, sino chatos, como los del sapo, y con cejas de pelo largo.
Mira fijo igual que las lechuzas. Tiene la boca grande y alargada y sus dientes son muy blancos.
Se dice que es el dueño de los pájaros y del sol y señor de la noche.
Sale a pasear en los meses de Octubre y Noviembre, cuando empieza el calor (en el N.O. y N.E.).
Cuentan que una vez, el Pombero se enojó con un hachero de la provincia de Formosa: Marco Gavasa, lo sacó del rancho con cama y todo durante la noche y lo dejó en medio del monte. Esto mismo se repitió durante varias noches hasta que una vuelta lo golpeó y lo dejó paralítico. Marco Gavasa murió a los 86 años en el año 1972.
Quiere a los chicos buenos y golpea a los malos. Cuando uno le imita el grito o el silbido, éste le contesta en forma enloquecedora. Dicen que se lo ahuyenta con ajo.
Por su parte nos han contado que en Corrientes la historia es un poco distinta, allí es más parecida al duende norteño, pues es un petiso narigón con gran sombrero aludo y con gran dote masculino que aparece en los bananales a la siesta y suele perseguir en especial a las niñas. Apodado el duende sombrerudo o señor de la siesta a los niños se les hace dormir después del almuerzo para evitar encontrarse con él.
LA SALAMANCA
Es una fiesta organizada en honor al macho cabrío en algún socavón de roca alejado del poblado. En ella se sirven exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer.
En la Salamanca se encuentran brujas, almas condenadas, y demonios de los infiernos.
En Tucumán se han encontrado Salamancas en las localidades de Las Cejas, Monteros, Tafí (Salamanca del Siambón) y en otros lugares no tan conocidos (Valles Calchaquíes). Se dice que a la Salamanca pueden ingresar todos aquellos que deseen hacer un pacto con el Diablo o adorarlo. Al ingresar al socavón se debe besar los cuartos traseros de un carnero y luego entregarse a la orgía.
En las noches suele oírse el estruendo de la música y carcajadas de los condenados. Si alguien pasa cerca de la Salamanca y no desea ser tentado a ingresar, debe llevar un Rosario en la mano o bien ser un hombre de mucha Fe. La gente que participa de la Salamanca puede estar varios días sin dormir y no se les nota el cansancio, además son "agraciados" con algunas virtudes como la ejecución de instrumentos, la capacidad de canto, la oratoria, etc. signos estos característicos de haber firmado un contrato con el Diablo.
LA TELESITA
Telésfora Santillán o Telésfora Castillo -según las versiones- era una "inocente" (poca inteligencia) que vivió a mediados del siglo pasado en la región del Salado (Departamento Figueroa, Santiago del Estero). Conocida en toda la provincia como alma milagrosa, se la llama en algunos lugares, Telesita, Tele o Telésfora. Una versión cuenta que se trataba de una jovencita de poco raciocinio, que mendigaba y murió quemada al tratar de calentarse junto a un fogón.
Otra versión la presenta como a una muchacha que sólo gustaba de bailar y que, atraída por los sones de una caja, se acerco danzando a una fogata, de donde saltó una chispa que prendió en sus vestidos y la carbonizó.
En suma, todas las leyendas coinciden en la circunstancia de la muerte trágica.
La Telesita es milagrosa porque, entre otros poderes, tiene el de hacer aparecer lo perdido. Si a alguien se le extravía algo, le ofrece una Telesiada, baile con caña y música que se inicia con un chacarera... No se puede cambiar de pareja y se baila hasta caer al piso (por la cantidad de alcohol ingerido o por el cansancio).
Canal Feijóo (La expresión popular artística en Santiago del Estero) recoge la copla popular donde el que se encuentra con el alma en pena de la Telesita aprende lo que debe decir para congraciarse:
- Qué andás haciendo, Telesita.
- Aquí ando, pues.
- A ver, bailámelo, Telesita.
- Bueno, te lo bailaré.
En su Romancero criollo, el gran poeta León Benarós nos cuenta la historia de la Telesita:
LA TELESITA
Santiagueño soy, señores,
de aquella tierra bendita
donde ya suman añares
que alentó la Telesita.
y ya que el caso ha venido,
permítanme que les cuente
de la vida y los milagros
de esa criatura inocente.
Rendidos amaneceres
dormida la habrán mirado
a las orillas del Dulce,
por las costas del Salado.
Humildita y pobrecita,
fue una casita de nada,
como un brotecito tierno
que pudo quemar la helada.
Donosa en su honestidad,
linda al par de otras muchachas,
apenas la malcubría
su camisita en hilachas.
En sus grandes ojos negros
iba temblando una pena.
Sus dos trenzas daban marco
a su carita morena.
Era, en su desasosiego,
como esas estrellas puras
que, SIempre por apagarse,
desmayan en las alturas.
Temiendo servir de estorbo,
contenta con lo preciso,
vivió de la caridad,
como pidiendo permiso.
Con su carguita de leña
o su atadito pasaba,
cuidando de no perder
la limosna que lograba.
De alguna gente piadosa
conseguía merecer
un pedazo de tortilla,
quizá de pan de mujer.
Sones de caja y violín
la tienen embelesada.
Su reino es la chacarera.
Fuera del baile no es nada.
Allí donde escucha música,
azorada se encamina.
(Las pencas de los senderos
no le mezquinan espina).
Ya se le enciende la luz
de sus grandes ojos mudos.
Ya se entrechocan de gozo
sus piecesitos desnudos.
Al eco de una mudanza,
con gracia se zarandea,
bailando para ninguno
hasta que el día clarea.
Así, danzando y cantando,
libra sus penas al viento.
¡Qué pecado habrá tenido,
si le faltó entendimiento!
No tiene caudal alguno.
Poco pesa sobre el suelo.
Será por eso que Dios
le mandará ese consuelo.
¿A qué puerta llamar puede
que le den sosiego y calma?
¿Qué otro consuelo hallará
que bailar, solita su alma?
Sola vive en este mundo,
sola a su danza se entrega;
sola canta sus vidalas,
sola se va, sola llega.
Pudorosa de la lumbre
del sol y su reverbero,
su carita le mezquina
de vergonzoso lucero.
y ya un ansia la conmueve
si apunta el alba rosada,
desde que estira la luz
su primera pincelada.
Todavía los violines
llorando están sus gemidos.
A vagar entre los árboles
vuelve a sus lares queridos.
Dicen unos que la hallaron
una mañana de hielo,
tumbada sobre una acequia,
con los ojos hacia el cielo.
Aunque suponen los más
que, en una noche funesta,
viendo el incendio de un bosque
lo tomó por una fiesta.
Ciega de lo que mentían
sus pupilas asombradas,
las que miró como luces
se le hicieron llamaradas.
Poca tarea sería
para ese fuego infinito
hacerla una brasa viva,
envuelta en su vestidito.
En puñado de cenizas
lueguito iría a parar.
A quemazón semejante,
¡qué trabajo le iba a dar!
Un dijecito de plata
llevaba siempre en el pelo.
La conocieron por él,
con el más dolido celo.
Ya murió la Telesita,
en su tormento quemada.
Promesantes del lugar
la miran santificada.
Siete chacareras bailan
a tenor de su deseo,
y le dedican envites
de aguardiente con poleo.
Unos le ruegan salud.
Otros, con pedidos mil,
que las ovejas perdidas
las restituya al redil.
Unas velas de colores
le encienden a la finada.
La tierra fue su calvario,
será el cielo su morada.
Allí, donde la humildad
tiene duradero brillo,
quedita se estará el alma
de Telésfora Castillo.
LA VIUDA
Es el alma de una señora que murió al enterarse de que su marido le era infiel y firmó un contrato con el diablo para vivir eternamente y poder vengarse.
Por lo general sale de noche y sube a las ancas de los caballos de los hombres que vuelven a sus casas.
Sólo se la puede combatir con un crucifijo o un rosario y sin tener miedo. En la zona de los Valles Calchaquíes se dieron varios casos de paisanos que fueron "espantados" por la viuda.
EL ALMA MULA
Creencia llegada a nuestro suelo con los santiagueños. El recurso de inventar historias que despierten temor en los auditorios de fogones, especialmente jóvenes, fue una herramienta eficaz para transmitir oralmente, valores y principios que fueron sumamente necesarios a la hora de establecer reglas de convivencia y una escala de valores en la que se asentaría las nuevas generaciones.
En Santiago del Estero, la Mula Ánima o Alma Mula, vaga en lo espeso de los montes, arrastrando una cadena, mientras larga fuego por los ojos y los ijares. Si encuentra algún desprevenido que se aventura solo a altas horas de la noche, lo mata a patadas. La razón de la cadena, que además produce un gran ruido, es la esperanza que tiene la mujer maldita convertida en mula, de que algún varón bien varón la sofrena venciendo el miedo, y e esa manera su alma será redimida para viajar al cielo.
En la zona serrana, vaga por la falda de los cerros una mula maldita, haciendo mucho ruido mientras larga fuego por los ojos y los ijares.
Arrastra un "freno", que le produce dolor cuando pisa las riendas, que le hace gritar de manera horrible, que hiela la sangre de quien la escucha. Mata a patadas a quien encuentra vagando en la alta noche serrana. También un hombre de mucho coraje y fe, puede salvar esa alma maldita.
Deberá sofrenarla, para que se transforme en mujer, cuya alma, inmediatamente se elevará purificada al cielo.
Otras variantes, dicen que la mula maldita, recorre los alrededores de las poblaciones en días de tormenta. Antes de comenzar su periplo llega hasta la puerta de la iglesia, y luego comienza a caminar largando fuego por los ojos y la boca, arrastrando un "freno". Mientras se desplaza emite desgarradores gritos de dolor, el es producido al pisar las riendas que arrastra. Si alguien con mucho coraje quiere redimir esa alma maldita, deberá trazar el dibujo de una habitación, en el patio de la iglesia con un facón y esperar de rodillas su aparición. La forma de cruz de la empuñadura protegerá al valiente, que debe cortar el freno para conseguir el perdón divino de la mujer impura.
En todos los casos la transformación se debe a un castigo divino, dado a una mujer de vida disipada que se mezcló en amores carnales con un cura, con su padre, o con su hermano. En el Chaco los jóvenes campesinos se gastan bromas llamándose "lomo negro", en alusión a la banda oscura que tiene en el pelaje la mula, que le recorre toda la espina dorsal, desde la cabeza al nacimiento de la cola.