El origen de lo que hoy conocemos como internet se remonta a finales de los años 60. En ese entonces existía en los Estados Unidos la llamada ARPANET (Advanced Research Project Agency).
Durante los años 70 esta red fue utilizada por el departamento de defensa y otras dependencias gubernamentales de ese país, así como por algunas universidades y grupos de investigación. En esa época surgió el famoso protocolo TCP/IP (Transmission Control Protocol/Internet Protocol), un lenguaje que utilizan las máquinas conectadas a la red para entenderse, creado con la finalidad de permitir las comunicaciones entre computadoras a través de diferentes medios físicos, como conexiones por satélite, por radio, por líneas telefónicas, etc.
Las primeras conexiones internacionales a través de la ARPANET se produjeron en 1973 con universidades de Inglaterra y Noruega, pero el asunto recién empezó a tomar forma en 1985, cuando la National Science Foundation tomó la decisión de instalar varias supercomputadoras en algunas universidades de los Estados Unidos con el fin de que fueran utilizadas por el resto de las universidades y sus grupos de investigación. Para ello creó una red basada en el antes mencionado protocolo TCP/IP, la NSFNET.
La Utilización de la misma les hizo ver que la NSFNET también podía ser utilizada para correo electrónico, transferencia de archivos y grupos de discusión. En 1987 el tráfico a través de la red se había incrementado, por lo que na NSF contrató a la empresa Merit Network Inc. para actualizar, expandir y operar la NSFNET. En Julio de 1988 la nueva red estaba terminada y conectaba 170 subredes con las supercomputadoras de la NSF; entonces, la antigua red dejó de funcionar.
La historia se consolida cuando la NSF anuncia su retiro del negocio de las redes, y en su lugar designa una serie de "puntos de acceso a la red" (NAPs, Network Access Points), a los cuales podrían conectarse otras redes manejadas por operadores privados. De esta manera, cualquiera podía desarrollar una gran red como la NSFNET, vender a terceros el derecho de conexión a ellla, y utilizar los NAPs como puntos físicos de conexión con el resto de las redes.
Por supuesto que el asunto es mucho más complicado, y se torna aún más embrollado a medida que la red se va extendiendo por el mundo, pero así fue como todo empezó. El resto lo estamos viviendo en el presente.
Durante los años 70 esta red fue utilizada por el departamento de defensa y otras dependencias gubernamentales de ese país, así como por algunas universidades y grupos de investigación. En esa época surgió el famoso protocolo TCP/IP (Transmission Control Protocol/Internet Protocol), un lenguaje que utilizan las máquinas conectadas a la red para entenderse, creado con la finalidad de permitir las comunicaciones entre computadoras a través de diferentes medios físicos, como conexiones por satélite, por radio, por líneas telefónicas, etc.
Las primeras conexiones internacionales a través de la ARPANET se produjeron en 1973 con universidades de Inglaterra y Noruega, pero el asunto recién empezó a tomar forma en 1985, cuando la National Science Foundation tomó la decisión de instalar varias supercomputadoras en algunas universidades de los Estados Unidos con el fin de que fueran utilizadas por el resto de las universidades y sus grupos de investigación. Para ello creó una red basada en el antes mencionado protocolo TCP/IP, la NSFNET.
La Utilización de la misma les hizo ver que la NSFNET también podía ser utilizada para correo electrónico, transferencia de archivos y grupos de discusión. En 1987 el tráfico a través de la red se había incrementado, por lo que na NSF contrató a la empresa Merit Network Inc. para actualizar, expandir y operar la NSFNET. En Julio de 1988 la nueva red estaba terminada y conectaba 170 subredes con las supercomputadoras de la NSF; entonces, la antigua red dejó de funcionar.
La historia se consolida cuando la NSF anuncia su retiro del negocio de las redes, y en su lugar designa una serie de "puntos de acceso a la red" (NAPs, Network Access Points), a los cuales podrían conectarse otras redes manejadas por operadores privados. De esta manera, cualquiera podía desarrollar una gran red como la NSFNET, vender a terceros el derecho de conexión a ellla, y utilizar los NAPs como puntos físicos de conexión con el resto de las redes.
Por supuesto que el asunto es mucho más complicado, y se torna aún más embrollado a medida que la red se va extendiendo por el mundo, pero así fue como todo empezó. El resto lo estamos viviendo en el presente.