

Los seres humanos nos hemos acostumbrado, como parte de nuestra cultura, a la refrigeración de nuestros alimentos. Una nevera o heladera se convirtió en elemento insustituible de nuestros hogares. Gracias al efecto Peltier se pudieron construir neveras que funcionan a 12 voltios y con consumos que rondan en 50 vatios o menos. El efecto Peltier puede explicarse como una placa que al aplicársele voltaje por una cara esa cara se calienta tanto como 50 grados centígrados y por la otra la placa se enfría tanto como -18 grados centígrados con respecto a la temperatura ambiente. En climas costeros esas neveras permiten refrigeración de alimentos mientras que en la montaña se puede conseguir congelación. En las neveras comerciales de marcas reconocidas hay un interruptor que sirve para calentar y en otra posición sirve como refrigerador. Su costo no es mucho y cada nevera se mide según la capacidad en litros. 4 litros de capacidad (24 decímetros cúbicos) se consiguen por unos 120 dólares o su equivalente en moneda nacional. Se consiguen de menos y de mayor capacidad según la necesidad.
Una nevera de carro con efecto Peltier se conecta sin problema al vehículo, a un convertidor, a una planta eléctrica o a una de energía solar. Las neveras comerciales conocidas tienen aditamentos que permiten ambas posibilidades.
Una nevera sirve como calefactora para calentar alimentos destinados al consumo en paseos, camping o supervivencia. De otro lado sirve para transportar vacunas, cerveza, refrigerios, medicamentos, etc.