Los Bebés
del Narcoterrorismo FARC

Los bebés que nacen en los campamentos de los narcoterroristas cocaleros FARC son bebés que estorban. La práctica de deshacerse de los recién nacidos por los narcoterroristas Farc es tan frecuente, como las violaciones sexuales a niñas y jóvenes menores de edad dentro de las filas de esos delincuentes
Según investigaciones realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia y la Niñez, UNICEF, a las madres no sólo las obligan a abandonar a sus hijos recién nacidos en casas de familias controladas por la narcoguerrilla, sino que las conminan a entregárselos al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, o incluso a abortarlos.
Alias "Catalina" puede dar fe de ello. Ella estuvo nueve años en el narcoterrorismo y vio de todo hasta que le tocó a ella el turno :
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“Yo tengo 21 años de edad. A los 12 ingresé a la guerrilla porque una amiga me dijo que eso era muy bueno y que allá daban de todo. A mí me preguntaron como en cinco veces que si en verdad quería quedarme y yo les dije que sí. Quedé en el Frente 58. Mi mamá siempre nos había dicho que cuando una de sus hijas sacara un pie de la casa, ahí mismo tenía que sacar el otro. Entonces yo sabía que no podía volver a la casa. Hoy sigo sin saber por qué me fui, porque a nosotras como pobres no nos faltaba nada. Finalmente decidí salirme porque no me aguantaba al comandante, alias ‘Rogelio Rojas’. Él me quitó a mi hijo, se lo llevó a los quince días de nacido y hasta hoy no lo he podido ver. “Yo tuve al bebé en el hospital de Nariño (Antioquia). Lo iba a tener con una partera en una vereda, pero ella me vio muy mal y dijo que si no me llevaban donde un médico o se moría el niño o me moría yo”. ¿Dónde está Samuel?
Como a ‘Catalina’ la tuvieron que ‘rajar’ para que pudiera dar a luz, tuvo que quedarse con una familia de la vereda El Limón, del municipio de Nariño, durante quince días. “La primera semana yo sí alimentaba al bebé, él era muy bonito... Pero a los ocho días le empecé a dar leche de tarro porque yo tenía que devolverme para el campamento y no lo podía acostumbrar”. Cuando ‘Catalina’ regresó al monte, el recién nacido quedó con esa familia. Ellos ya se habían hecho cargo provisionalmente de otros niños que les había entregado la guerrilla. “A los ocho días de haberlo dejado yo pregunté por él y ‘Rogelio’ me dijo que el niño estaba bien, que se iba a quedar ahí mientras se lo entregaban a mi suegra. Así me estuvieron engañando, hasta que me dijeron que lo que pasaba era que mi suegra no quería recibir al bebé. “Para mí era muy difícil comunicarme con el papá del niño. Desde que le conté que estaba esperando, él me había dicho que ese niño no era suyo. Además, desde que los comandantes supieron que yo estaba embarazada nos separaron. Como él estaba empezando mando y ya era reemplazante de escuadra, lo mandaron para otra unidad.pero yo queriendo saber dónde estaba mi niño hice la forma y lo llamé. Ahí me di cuenta de que a la suegra nunca la habían llamado, entonces confronté a ‘Rogelio’ y le pregunté que qué pasaba. Él me respondió que nadie quería recibir al niño y que entonces iba para Bienestar Familiar en Nariño”. ‘Catalina’ había llamado a su hijo Samuel, un nombre que significa ‘Dios me escuchó’. “Pero cuando lo entregaron a Bienestar le cambiaron el nombre. Lo registraron como Daniel Steven”. Después de siete meses ‘Catalina’ decidió volarse. Entonces combatía en la columna móvil Jacobo Arenas, de las Farc, que actúa en buena parte del Oriente antioqueño. “Ahora mi prioridad es recuperar a mi hijo. Ya lo encontré, está en el ICBF de otro municipio y estoy reuniendo todos los papeles y las condiciones para que me lo entreguen. “Él fue mi impulso para salirme y lo único que quiero es terminar el bachillerato, estudiar sistemas y trabajar para sacar a Samuel adelante.
Tanja Nijmeijer, la holandesa que se arrepintio de ingresar a la FARC
El Ejército Colombiano me ayudó a encontrar a mi hermana y a mi mamá, que no las veía desde los 12 años, ellas me han dado su apoyo y sé que volarme fue lo mejor que hice. Esa vida ya no la quiero ni en pintura. Es la triste realidad y que esto le sirve para que niñas como la holandesa Tanja Nijmeijer se lo piensen antes de ingresar a una banda terrorista creyendo que allí iban a ser las superchicas y solo serán las jineteras de los terorristas y si quedan preñadas muchas de la veces o las obligan abortar o las separan de sus hijos como paso con EMMANUEL".
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