Registrate y eliminá la publicidad! Mazda 6, 5 puertas: para conductores especiales MADRID.-El nuevo Mazda6 es una de las berlinas más atractivas que se comercializan en España. Con respecto a la carrocería de cuatro puertas, la de cinco pierde en la parte trasera un poco de elegancia a cambio de un plus de deportividad. Por supuesto, la presencia del portón facilita mucho la tarea cuando se trata de cargar el maletero. La capacidad de éste, 510 litros, y sus formas son magníficas. Resulta muy práctico, además, el sistema que pliega el asiento trasero, en dos partes, con sólo accionar el mando del lado correspondiente del compartimento de carga. Al hacerlo, además, queda una superficie completamente plana hasta el respaldo de las plazas delanteras. Otra diferencia con la berlina de cuatro puertas reside en que el portón dispone de un dispositivo que lo cierra completamente cuando no hemos empleado la fuerza suficiente al bajarlo. Por lo demás, los responsables de Mazda no se han complicado la vida al equipar el maletero, que sólo cuenta con cuatro argollas. Ni rastro de ganchos para colgar bolsas, compartimentos independientes o dobles fondos como los que exhiben modelos de la competencia. Hablando de espacios para guardar objetos, que es uno de los terrenos donde los coches –sobre todo los monovolúmenes, pero también en buena medida los demás– han evolucionado más en los últimos años, la marca japonesa tampoco le ha dispensado la atención necesaria. La guantera y los huecos de las puertas delanteras (las traseras carecen de ellos) son aceptables, pero en el pequeño cajón situado en la parte baja del salpicadero, a la izquierda del volante, a duras penas caben un teléfono móvil y un mando a distancia de garaje. Al menos el reposabrazos delantero, que está dividido en dos partes y alberga la conexión auxiliar para MP3, brinda un espacio notable en el que poder descargar los bolsillos. Notable habitabilidad En lo tocante a amplitud interior, el nuevo Mazda6 se coloca como uno de los mejores modelos de su categoría. En las plazas traseras se disfruta, además de una gran comodidad atribuible al buen diseño del asiento, de sobrado espacio para las piernas y de altura suficiente para personas de talla normal. Del mismo modo, el puesto de conducción resulta, sencillamente, difícil de mejorar: un asiento ergonómicamente soberbio, el volante sin apenas inclinación –regulable vertical y horizontalmente– y la correcta disposición de los instrumentos son los responsables de que los kilómetros se encadenen sin cansancio. Merece una mención a este respecto el hecho de que desde el volante se puedan manejar no sólo el equipo de sonido sino también el ordenador de viaje y, lo que no es nada habitual, el climatizador y, en caso de que esté instalado, el navegador. Aunque lleva un tiempo hacerlo con soltura, creemos que es una solución digna de elogio por lo que puede representar de mejora de la seguridad. Además de la carrocería de cinco puertas, la unidad de pruebas presentaba la novedad de incorporar el retocado motor turbodiésel de la marca japonesa (no es de origen Ford, grupo al que pertenece Mazda). Aunque sus 140 caballos de potencia y su ostensible aspereza le impiden situarse a la cabeza de su segmento, este propulsor puede desempeñar un digno papel en cualquier terreno. El tiro por la culata El problema estriba en una decisión, muy extendida entre los fabricantes últimamente, de montar unos desarrollos desmesurados con el propósito de ahorrar combustible a cualquier precio y poder declarar por tanto unas emisiones inferiores de CO2, aunque sólo sea sobre el papel, es decir, en las cifras oficiales. La apuesta funciona cuando un cambio de estas características se asocia a un motor muy vigoroso a bajas revoluciones, como el TDI de 105 caballos que anima con resultado satisfactorio al Volkswagen Passat Bluemotion, pero fracasa si no se cuenta con los suficientes ‘bajos’. Y el Mazda6 CRTD no los tiene. La elección de estos desarrollos implica que el coche no responda de manera adecuada y –justo lo que se pretendía evitar– que el consumo aumente. Si circulamos a 80 km/h en quinta, como se puede hacer tranquilamente en muchos vehículos, el motor gira a sólo 1.500 revoluciones por minuto, régimen al que el Mazda está ‘muerto’. Poco más ‘vivo’ –1.900 vueltas– se halla, en sexta, a la máxima velocidad permitida en nuestras carreteras. En vías sin limitación, como algunas de las alemanas, sí se podrá viajar muy rápido sin que el consumo salga perjudicado en exceso. En España, siendo respetuoso con las normas, la sexta marcha es prácticamente inutilizable. No sólo son largas las dos últimas velocidades sino también las demás, de modo que –para no extendernos más– es necesario cambiar constantemente de marcha para evitar el traqueteo del motor. Esto puede ser del agrado de esos conductores encantados de ‘llevar’ ellos el coche, pero no es lo que se dice agradable de conducir, y menos en un vehículo diésel. La otra consecuencia de la relación de cambio escogida es un gasto de gasóleo que no puede calificarse de excesivo pero tampoco de comedido en comparación con el resto de las berlinas actuales. A este respecto hay que precisar que los neumáticos de 225 milímetros de ancho que monta la versión Sportive tampoco ayudan a ahorrar combustible. Comportamiento deportivo La marca radicada en Hiroshima ha acentuado en el nuevo modelo los rasgos en los que se cimentó el éxito del primer Mazda6 y que se resumen en una palabra: deportividad. Un coche con ese carácter tiene que parecerlo, y ya hemos adelantado que esta versión de cinco puertas tiene un aspecto que no deja dudas al respecto. Además de parecerlo, tiene que comportarse como tal, y esto lo convierte en un automóvil ideal para un tipo muy específico de conductor pero que puede no satisfacer a toda clase de clientes. Si bien sus reacciones no se diferencian de las de la mayoría de los competidores en circunstancias de conducción normales, en las más delicadas la zaga del Mazda6 resulta un tanto nerviosa, lo que puede desconcertar, y asustar, a más de uno, mientras que los conductores más avezados quizá disfruten precisamente de ello. De manera análoga, éstos valorarán la suspensión firme, aunque no en exceso, del modelo japonés y su combinación con unos neumáticos de perfil 45 montados en llantas de 18 pulgadas, de serie en las versiones Sportive y Luxury del modelo nipón. De la alianza de estos factores con una dirección muy precisa se obtiene esa sensación siempre grata de que el coche va exactamente por el sitio que se le indica. Ágil en carreteras lentas y algo incómodo ante firme en mal estado e irregularidades de la calzada, es sumamente estable y –para entendernos– más deportivo que la mayoría de sus rivales. El Mazda6 de cinco puertas se comercializa en España en tres acabados cerrados, con lo que esto tiene de limitación para personalizar el vehículo. En la versión Sportive, por ejemplo, sólo cabe pedir como opción el techo solar y el navegador, y todo lo demás –que es mucho– está incluido en el precio. Nosotros hemos echado en falta solamente las salidas de aire traseras, el cierre automático de las puertas y, considerando el creciente refinamiento del segmento de las berlinas, un freno de estacionamiento eléctrico que sustituya al ‘de mano’ de toda la vida, que en este coche además se halla en una ubicación extraña, más cerca del asiento del acompañante que del que ocupa el conductor. Estas pequeñas carencias, sumadas a las citadas antes, subrayan la impresión de que Mazda se ha concentrado en repetir la exitosa receta del modelo anterior y ha prestado menos atención a esos detalles que podrían haber hecho de su sucesor una auténtica ‘delicatessen’. El 6 sigue siendo un coche para conductores muy especiales, y ahí radica tanto su atractivo como su limitación. Características: Precio: 28.800 euros o 134.263 pesos. Dimensiones: Longitud/anchura/altura/batalla: 4,75/1,79/1,44/2,72 metros. Maletero: 510 litros. Depósito: 64 litros. Mecánica: Motor turbodiésel de cuatro cilindros, 1.998 cc y 140 CV a 3.500 rpm. Cambio: manual de seis marchas. Tracción: delantera. Seguridad: Seis airbags, ESP, testigo de presión de neumáticos. Prestaciones: De 0 a 100 km/h en 10,7 segundos. De 80 a 120 km/h en 4ª/5ª/6ª: 9/12/16 segundos. Consumo: 7 litros/100 km. Emisiones de CO2: 149 g/km. A favor: Comportamiento. Dirección precisa. Espacio en plazas traseras y de carga. En contra: Desarrollos de cambio. Pocos compartimentos para objetos. Galería de imágenes Links http://www.elmundo.es/elmundomotor/2008/07/23/coches/1216811088.html http://www.mazda-es.com/Showroom/Mazda6/
Mazda 6 (5 puertas)
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
337visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos: