Desde aproximadamente 1450 a 1530, la costa occidental de América del Sur prosperó bajo un enorme imperio Inca. A su altura, se podía comparar a los Inca con la antigua sociedad romana. Los éxitos de los Inca (sus carreteras, su gobierno y su sistema de cuentas) les ayudaron a dominar una zona enorme de América del Sur. Construyeron caminos entre Ecuador hasta la frontera sur de Argentina y Chile, creando un extenso sistema de comunicación. A lo largo de cada camino había mensajeros o "chasquis" para llevar mensajes de un lado al otro con una eficiencia impresionante. La red de caminos contribuyó al gran éxito de los Inca, simplificando los esfuerzos del gobierno de controlar el imperio Aunque los Inca no tenían un sistema de escritura, tenían un complejo método de cuentas y archivo llamado "quipu." El quipu para distribuir a diferentes sitios a lo largo de la costa occidental de América del Sur. Lago Titicaca Algunas de estas nuevas formas de vida se dirigieron a Cuzco, más tarde conocida como la ciudad grandiosa de los Inca. Desde el río Titicaca, Manco Capac se dirigió hacia Cuzco por cuevas subterraneas. Finalmente, llegó con sus hermanos y todas sus esposas a una cueva en el Valle de Cuzco. Después de derrotar a sus tres hermanos, los que se convirtieron en piedra después de la muerte, y después de llevarse a las esposas de los hermanos, Manco Capac se convirtió en el primer gobernador de los Inca. De él, descendieron todos los gobernadores de los Inca. La piedra era el material más importante para construir las estructuras de los Inca, pero también tenía otro gran significado. La piedra fue muy importante en la historia de la creación de los Inca. Dentro de la piedra vivía el espíritu o poder que tenía la capacidad de convertirse en hombre o viceversa. Por esta razón los Inca adoraban las piedras y apreciaban la sustancia actual en vez de lo que so podría construir con piedras. Este respeto por la piedra y sus poderes dio lugar a su dominio y pericia con la albañilería. Usaban piedras de tamaños inusuales y las pegaban sin ningún pegamento para hacer paredes; las piedras estaban tan bien situadas que una hoja de papel no se podía poner entre estas. La superficie era tallada lisa y sin ángulos rectos para que parecieran que estaban vivas. Este albañil detallado se puede ver en Machu Picchu, "La ciudad perdida de los Inca." Esta antigua ciudad está situada encima de una montaña de 8.000 pies de altura, y está prácticamente en la forma que estaba cuando vivían allí los Inca. Por causa de su altura y localización, los conquistadores españoles nunca encontraron Machu Picchu Otro ejemplo de la aptitud que tenían los Inca con piedras es Sacsahuaman. Los Inca describieron Cuzco como un puma o un león de las montañas con Sacsahuaman como su cabeza. La antigua fortaleza en Cuzco era posiblemente un almacén que contenía cosas como armas, ropa, y grandes cantidades de joyas, oro y plata. Es muy probable que tardaron varias generaciones en terminar esta inmensa estructura que demuestra un trabajo muy delicado y fino de piedras en las paredes. Los Incas no solo eran expertos esculpiendo piedras, sino también desarrollaron un sistema de riego para conquistar las dificultades ambientales que les enfrentaron. Los Andes, una región de laderas empinadas y tierra inadecuada para la agricultura, posaron un reto a los Incas. Para conquistar estas condiciones difíciles, los Incas hicieron unas terrazas a lo largo de las montañas. Para regar sus cosechas, cambiaron la ruta de los ríos para proveer canales para las terrazas. Esta innovación fue tan exitosa que muchas de aquellas terrazas todavía existen y están en uso hoy La dedicación mostrada hacia la albañilería de piedras también se ve en la escultura Inca. Moldearon y tallaron en gran escala, produciendo edificios como el sagrado Templo del Sol en Cuzco, pero también realizaron muchas obras más pequeñas. En la época de la conquista, los archivistas describieron las extraordinarias estatuas y esculturas hechas de oro y plata, pero desafortunadamente pocas existen hoy porque los españoles las fundieron. Solo hay algunas figuritas todavía, y muchas de estas fueron enterradas junto a los muertos como ofrendas o usadas en ceremonias religiosas. De plata o de oro, estas figuras solían ser vestidas completamente, casi cubriendo totalmente el metal precioso Los nobles fueron llamados por los españoles “orejones”. Esto se debió a la impresión que le causaron sus enormes orejas, ampliadas por los grandes pendientes que usaban. Los “orejones” se educaban en escuelas especiales durante cuatro años. Cursaban lengua quechua, religión, quipus, historia, geometría, geografía y astronomía. Al terminar los estudios eran graduados en una ceremonia solemne, en la cual demostraban su preparación superando algunas pruebas. Se los vestía de blanco y se los reunía en la plaza de Cuzco. Todos los candidatos llevaban cortados los cabellos y tenían la cabeza rodeada de un llautu negro con plumas. Tras unas plegarias al Sol, la Luna y el Trueno, subían a la colina de Huanacaui, donde guardaban ayuno, participaban de competencias y bailaban. Más tarde, pasaban a la presencia del Inca quien les entregaba unos pantalones ajustados, una diadema de plumas y un pectoral de metal. Finalmente les perforaba personalmente las orejas con una aguja de oro, para que pudieran usar sus característicos pendientes, signo de su categoría. Los “orejones” tenían numerosos privilegios, entre ellos los de poseer tierras y ser polígamos. Los curacas constituían la nobleza local, algunos con ancestros más antiguos que los mismos emperadores. Una vez conquistadas sus comunidades por los incas, accedieron a incorporarse en la estructura imperial, a cambio de conservar parte de sus privilegios. Dentro de estas prerrogativas, se encontraba el derecho a cobrar tributo a los miembros de su comunidad. El ayllu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban el mismo territorio. El Estado entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia. Anualmente, el jefe local o curaca, asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes. Las tierras eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad. Regularmente debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y a los curacas. El tejido era otro arte con mucho significado para los Inca. Semejante a su gobierno, los tejidos eran muy bien organizados. Usando diseños geométricos y colores brillantes como decoración, los tejidos valían mucho. Además, el comercio se basaba en el intercambio de tejidos. Algunos de los tejidos tenían marcado ciertos eventos, los cuales se podía interpretar como una forma de escritura. Aunque la dieta de los incas era muy variada, había muchas diferencias entre los alimentos que consumían los distintos sectores de la sociedad. La gente del pueblo tomaba sólo dos comidas al día. El plato usual de los Andes era el chuño, o harina de papa deshidratada. Se le añadía agua, ají o chile, y sal y se ponía a hervir. También preparaban el locro con carne seca o cocida, con mucho ají, pimienta, papas y frijoles. Comían, además, gran cantidad de frutos, como la tuna del cactus o el tarwi. El maíz era bastante consumido y se preparaba hervido o tostado Los nobles y la familia real, se alimentaban mucho mejor que el pueblo. En la mesa del Inca no solía faltar la carne, tan escasa para el pueblo. Comía carne de llama, de vicuña, de patos salvajes, de perdices de la puna, de ranas, de caracoles y de pescado. La comida comenzaba con frutas. Luego venían los manjares, presentados sobre una estera de juncos trenzados que se tendía en el suelo. El Inca se acomodaba en su asiento de madera, cubierto con una tela fina de lana, y señalaba el que le apetecía. Entonces, una de las mujeres de su séquito, se lo servía en un plato de barro o de metal precioso, que sostenía en sus manos mientras el Inca comía. Las sobras y todo cuanto el Inca había tocado, debía ser guardado en un cofre y quemado luego, dispersándose las cenizas. Los Incas bebían alcohol después de comer o en las fiestas y celebraciones. Cualquier ritual de pasaje (nacimiento, pubertad, matrimonio o muerte), y hasta cualquier trabajo extraordinario, iba acompañado de abundante ingestión de alcohol La chicha era su principal bebida alcohólica. Se obtenía principalmente del maíz. Su elaboración se encargaba a las mujeres ancianas, que tenían gran experiencia y sabían darle el punto adecuado. Ellas masticaban los granos y los escupían en una vasija, donde fermentaba gracias a las encimas de la saliva. La pasta obtenida se trasladaba a un cántaro con agua, que se enterraba, para que el calor activase mejor la fermentación. Aunque el imperio Inca era grande y avanzado, floreció solo por un corto plazo. Empezando alrededor de 1450, duró menos que un siglo. En 1532 los españoles llegaron al mando de Pizarro quien atacó y mató a Atahualpa (el inca que gobernaba el imperio) y fue el fin. Después, fundió todo el oro de los Incas Fuente del texto: http://es.wikipedia.org/wiki/Civilizaci%C3%B3n_Inca
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