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300 es la recreación de un suceso histórico que ha pasado a la leyenda como prototipo del acto heroico. En el 489 a.C., apenas tres centenares de soldados espartanos, acaudillados por el rey Leónidas, frenaron el avance de decenas de miles de tropas persas bajo el madno del Emperador Jerjes, el monarca más poderoso del planeta. Para conseguirlo, los espartanos entregaron sus vida en la defensa del estreho paso de las Termópilas, donde la superioridad numérica persa quedada reducida a su mínima expresión, pero con ello consiguieron una ventaja estratégica para el ejército griego que facilitaría la posterior derrota de los persas, preservando así la civilización occidental de los bárbaros asiáticos.
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Sobre el cómic
Frank Miller tenía la Batalla de las Termópilas grabada a sangre y fuego desde que en su infancia vió la película El León de Esparta (The 300 Spartans, 1962), que fue una de sus grandes influencias de la infancia, por lo que cuando se consideró capacitado para ello, dedició dar su propia interpretación de aquel hecho. Así, Miller haría en el cómic algo equiparable a lo que el director Ridley Scott hizo poco después con la película Gladiator (2000): una obra que retomaba un género totalmente abandonado en Estados Unidos (el histórico), y lo hacía a lo grande, de la mano de un autor ya plenamente consgrado, y con excelentes resultados. Siguiendo la analogía, y como pasó con Gladiator, la industria saludó la osadía con una salva de premios; en los Premios Eisner de 1999, 300 arrasó con tres de los premios más importantes: Mejor Serie Limitada, Mejor Guionista/Dibujante y Mejor Color. Es decir, algo así como si hubiera ganado el Óscar a la Mejor Película, el Mejor Director y la Mejor Fotografía. En españa, se llevó el Premio a la Mejor Obra Extranjera en el Salón del Cómic de Barcelona de 1999.
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Publicada en EEUU por Dark Horse como miniserie de 5 comic-books entre mayo y octubre de 1998, Miller concibió cada doble página como si fuera una sola plancha. Su posterior recopilación en libro de tapa dura (formato elegido directamente para su publicación en Europa) convierte esas dobles páginas en páginas únicas en formato apaisado, por lo que ya desde su misma presentación física, 300 es un cómic atípico.
Si bien 300 ha suscitado críticas de falta de rigor histórico en algunos pasajes (la indumentaria del emperador Jerjes o en algunos de los diálogos de los espartanos, que parecen apuntar que la democracia ateniense se instauró después del regimen totalitarista espartano, cuando fue al revés) o de arrastar algunas de las muletillas de su Sin City (algunos diálogos muy "macarras" o escasez de fondos para ambientar al obra), tampoco deja de ser per ello menos cierto que a pesar de ello, los aciertos de la obra no son pocos, y ya está considerada por muchos como una de las Obras Maestras de Frank Miller, uno de los mayores autores de la historia mundial del cómic, lo que no deja de ser una garantía.
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300: La película
El 9 de marzo de 2007 se estrenará en cines de EEUU 300, la película que adapta el cómic de Frank Miller, y que de momento está levantando espectativas bastante positivas con los dos trailers que se han hecho públicos. En internet ya se pueden ver varias comparaciones de viñetas del cómic con fotogramas del trailer, en las que se puede apreciar el grado de fidelidad (salvando las distancias entre ambos medios, claro) que promete el largometraje.
El film está dirigido por Zack Snyder (El amanecer de los muertos, Watchmen), y el reparto está encabezado en el papel de Leónidas por Gerard Butler (El fantasma de la ópera, Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida).
La palabra de la crítica
Las cuatro primeras páginas del cómic. El monolítico ejercito de 300 espartanos avanza en una secuencia casi muda que nos pone en situación.
"Frank Miller ha vuelto".
Así es como Dark Horse anunció el lanzamiento de 300, una serie de enigmático título que se esperaba como el último salto mortal del maestro de acrobacias sin red, el artista más osado de la carpa. Por supuesto, Miller no se había ido a ninguna parte. Su producción durante los 90 había sido tan continuada como durante los 80, cuando alcanzó la cumbre. Pero años de Sin City han provocado de que su público se divida entre seguidores incondicionales y antiguos lectores desinteresados por las correrías del último tipo duro y la última chica mona (y peligrosa) de la Ciudad del Pecado. Los primeros reciben jubilisos y fieles su ración de género negro anual. Los segundos tienen la sensación de que Miller ya ha dicho todo lo que tenía que decir y que su discurso es repetitivo y desfasado. La aparición de 300 merecía un toque de atención, y devolvió al autor parte de la visibilidad perdida. Miller abandona los callejones de Sin City para explorar nuevos territorios. Y qué territorios.
El resultado ha sido una miniserie sorprendente, provocativa y polémica. Miller recupera el color -es decir, recupera la colaboración de Lynn Varley- y vuelve a juguetear con nuevas técnicas narrativas, sacándose una vez más trucos inesperados de la chistera, especialmente en la arriesgadísima composición de página y en el discurso colectivo de los espartanos (no un conjunto de inidividuos, sino un "nosotros" monolítico). También se han reavivado viejas controversias políticas en torno a Miller: acusaciones de homofobia -debatidas intensa y apasionadamente en la página de correo de la edición USA de Sin City: ida y vuelto al infierno, su siguiente obra tras 300-, discusiones sobre el rigor histórico de los datos, sobre el maniqueismo de la obra... Escándalo, vida, pasión, admiración. Todas las señales que indican que el Gran Miller, efectivamente, vuelve a estar entre nosotros."
link: http://www.videos-star.com/watch.php?
video=0gfZnWVoqZ8
"300 está llena de hallazgos de guión y narrativos, visualmente es una maravilla, emociona a ratos. Pero también es muy irregular, poer que Miller es capaz de lo peor, como ese discurso final de Leónidas sobre una nueva era de razón y justicia, tan panfletario e impropio del autor, tan contradictorio con el papel de caudillo militar de Leónidas que no se lo cree ni él; pero también es capaz de lo mejor, como ese plano subjetivo desde el interior del yelmo de Leónidas, digno del mismísimo Eisner; o esa reflexión que Leónidas piensa sobre sus soldados, diciendo tanto con tan pocas palabras, una frase aparentemente simple pero aterradora en su existencialismo: "Preparados para morir. Creen que saben lo que eso significa." Entonces: el mejor Miller sí "ha vuelto", al menos en parte. Estamos de enhorabuena."
Clarín
"Una obra muy recomendable (y no solo para los amantes del cómic), y uno de los mejores libros que he tenido el placer de leer últimamente."
La Nación
"Una preciosa obra basada en la Batalla de las Termopilas entre Espartanos y Persas, narrando cómo 300 valientes soldados se enfrentan en una misión suicida a todo el ejército del temible rey Persa. Narración directa, inolvidable, composición de páginas muy cuidada y edición de lujo... Combina el grafismo que ya experimentó en Sin City con el lógico uso del color que aporta Lynn Varley en un excepcional trabajo. No os lo perdáis."
Página 12
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Frank Miller
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Es uno de los autores más influyentes del cómic mundial de los años 80, conocido sobretodo por haber redefinido e insuflado nueva vida durante los años 80 a Daredevil y Batman, dos personajes "urbanos" emblemáticos de Marvel y DC, en los que ha trabajado repetidamente a lo largo de los años. Durante los 90 se ha dedicado principalmente a obras de creación propia entre las que destacan la serie de género negro Sin City y el cómic épico de ambientación histórica 300.
En palabras del autor
"El León de Esparta era una película grandiosa para un chaval de cinco años; la historia de los espartanos y su sacrificio me impresionó para toda la vida. Así que se convirtió en el proyecto que siempre tenía en mente para el día en que estuviese preparado. Ni siquiera empecé a prepararme para hacerlo hasta que no hube visitado el campo de batalla en Grecia. Entonces empezó un intenso periodo de investigación, porque nunca había intentado nada parecido."
"Cuando ví El León de Esparta, lo que ví, más allá de ser un niño que veía todas esas capas rojas y esos chulísimos cascos corintios, fue mi primer contacto con una historia donde se planteaba la noción del sacrificio heroico. Hasta aquel momento para mí los héroes siempre habían sido gente que hacía lo que había que hacer y que recibía una medalla y una ovación. Nunca había visto una historia en la que alguien hiciera lo que había que hacer y le costara la vida."
"En 300 hay dos cosas que quiero dejar claras. Una es que siempre he encontrado fascinante cómo las sociedades libres dependen de sus dictaduras internas para protegerse. Es decir, cuando estamos en peligro no enviamos al Congreso de los Estados Unidos, enviamos a los marines, que están entrenados y jerarquizados com olos habitantes de un estado totalitario. Pero son nuestra línea de defensa, los necesitamos. Es uno de los aspectos paradójicos de esta historia que me encantan, que los menos democráticos de los griegos estuvieran defendiendo la democracia.
La otra tiene que ver con que últimamente se ha puesto de moda aplicar modelos de comportamiento civilizado moderno a las figuras históricas. Parece que lo único que se puede decir hoy en día de Thomas Jefferson es que tenía esclavos, y por lo tanto quedan defenestrados todos sus logros y su genialidad. Eso es muy injusto, porque fue su pensamiento, junto al de otros, el que condujo al fin de la esclavitud. (...) Así era como se hacían las cosas. Todos los griegos tenían esclavos. Faltaban miles de años para que reconocieran y acabaran con ese mal. Y Jefferson pudo ver su fin, pero no pudo conseguirlo. Así que hay muchas cosas que son repugnantes para nuestros ojos modernos que creo que no quitan ningún brillo a estos personajes antiguos."
"Me gusta sintetizar las cosas, y hay momentos de mis guiones que no me gustan demasiado porque me dejo llevar con la cháchara. 300 fue un maravilloso ejercicio de síntesis. Hay que tener en cuenta la exigencias de la historia, y además tampoco se puede hacer una historia de espartanos locuaces. Eran gente de pocas palabras."
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En otras imágenes del comic a la película
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300 es la recreación de un suceso histórico que ha pasado a la leyenda como prototipo del acto heroico. En el 489 a.C., apenas tres centenares de soldados espartanos, acaudillados por el rey Leónidas, frenaron el avance de decenas de miles de tropas persas bajo el madno del Emperador Jerjes, el monarca más poderoso del planeta. Para conseguirlo, los espartanos entregaron sus vida en la defensa del estreho paso de las Termópilas, donde la superioridad numérica persa quedada reducida a su mínima expresión, pero con ello consiguieron una ventaja estratégica para el ejército griego que facilitaría la posterior derrota de los persas, preservando así la civilización occidental de los bárbaros asiáticos.
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Sobre el cómic
Frank Miller tenía la Batalla de las Termópilas grabada a sangre y fuego desde que en su infancia vió la película El León de Esparta (The 300 Spartans, 1962), que fue una de sus grandes influencias de la infancia, por lo que cuando se consideró capacitado para ello, dedició dar su propia interpretación de aquel hecho. Así, Miller haría en el cómic algo equiparable a lo que el director Ridley Scott hizo poco después con la película Gladiator (2000): una obra que retomaba un género totalmente abandonado en Estados Unidos (el histórico), y lo hacía a lo grande, de la mano de un autor ya plenamente consgrado, y con excelentes resultados. Siguiendo la analogía, y como pasó con Gladiator, la industria saludó la osadía con una salva de premios; en los Premios Eisner de 1999, 300 arrasó con tres de los premios más importantes: Mejor Serie Limitada, Mejor Guionista/Dibujante y Mejor Color. Es decir, algo así como si hubiera ganado el Óscar a la Mejor Película, el Mejor Director y la Mejor Fotografía. En españa, se llevó el Premio a la Mejor Obra Extranjera en el Salón del Cómic de Barcelona de 1999.
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Publicada en EEUU por Dark Horse como miniserie de 5 comic-books entre mayo y octubre de 1998, Miller concibió cada doble página como si fuera una sola plancha. Su posterior recopilación en libro de tapa dura (formato elegido directamente para su publicación en Europa) convierte esas dobles páginas en páginas únicas en formato apaisado, por lo que ya desde su misma presentación física, 300 es un cómic atípico.
Si bien 300 ha suscitado críticas de falta de rigor histórico en algunos pasajes (la indumentaria del emperador Jerjes o en algunos de los diálogos de los espartanos, que parecen apuntar que la democracia ateniense se instauró después del regimen totalitarista espartano, cuando fue al revés) o de arrastar algunas de las muletillas de su Sin City (algunos diálogos muy "macarras" o escasez de fondos para ambientar al obra), tampoco deja de ser per ello menos cierto que a pesar de ello, los aciertos de la obra no son pocos, y ya está considerada por muchos como una de las Obras Maestras de Frank Miller, uno de los mayores autores de la historia mundial del cómic, lo que no deja de ser una garantía.
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300: La película
El 9 de marzo de 2007 se estrenará en cines de EEUU 300, la película que adapta el cómic de Frank Miller, y que de momento está levantando espectativas bastante positivas con los dos trailers que se han hecho públicos. En internet ya se pueden ver varias comparaciones de viñetas del cómic con fotogramas del trailer, en las que se puede apreciar el grado de fidelidad (salvando las distancias entre ambos medios, claro) que promete el largometraje.
El film está dirigido por Zack Snyder (El amanecer de los muertos, Watchmen), y el reparto está encabezado en el papel de Leónidas por Gerard Butler (El fantasma de la ópera, Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida).
La palabra de la crítica
Las cuatro primeras páginas del cómic. El monolítico ejercito de 300 espartanos avanza en una secuencia casi muda que nos pone en situación.
"Frank Miller ha vuelto".
Así es como Dark Horse anunció el lanzamiento de 300, una serie de enigmático título que se esperaba como el último salto mortal del maestro de acrobacias sin red, el artista más osado de la carpa. Por supuesto, Miller no se había ido a ninguna parte. Su producción durante los 90 había sido tan continuada como durante los 80, cuando alcanzó la cumbre. Pero años de Sin City han provocado de que su público se divida entre seguidores incondicionales y antiguos lectores desinteresados por las correrías del último tipo duro y la última chica mona (y peligrosa) de la Ciudad del Pecado. Los primeros reciben jubilisos y fieles su ración de género negro anual. Los segundos tienen la sensación de que Miller ya ha dicho todo lo que tenía que decir y que su discurso es repetitivo y desfasado. La aparición de 300 merecía un toque de atención, y devolvió al autor parte de la visibilidad perdida. Miller abandona los callejones de Sin City para explorar nuevos territorios. Y qué territorios.
El resultado ha sido una miniserie sorprendente, provocativa y polémica. Miller recupera el color -es decir, recupera la colaboración de Lynn Varley- y vuelve a juguetear con nuevas técnicas narrativas, sacándose una vez más trucos inesperados de la chistera, especialmente en la arriesgadísima composición de página y en el discurso colectivo de los espartanos (no un conjunto de inidividuos, sino un "nosotros" monolítico). También se han reavivado viejas controversias políticas en torno a Miller: acusaciones de homofobia -debatidas intensa y apasionadamente en la página de correo de la edición USA de Sin City: ida y vuelto al infierno, su siguiente obra tras 300-, discusiones sobre el rigor histórico de los datos, sobre el maniqueismo de la obra... Escándalo, vida, pasión, admiración. Todas las señales que indican que el Gran Miller, efectivamente, vuelve a estar entre nosotros."
link: http://www.videos-star.com/watch.php?
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"300 está llena de hallazgos de guión y narrativos, visualmente es una maravilla, emociona a ratos. Pero también es muy irregular, poer que Miller es capaz de lo peor, como ese discurso final de Leónidas sobre una nueva era de razón y justicia, tan panfletario e impropio del autor, tan contradictorio con el papel de caudillo militar de Leónidas que no se lo cree ni él; pero también es capaz de lo mejor, como ese plano subjetivo desde el interior del yelmo de Leónidas, digno del mismísimo Eisner; o esa reflexión que Leónidas piensa sobre sus soldados, diciendo tanto con tan pocas palabras, una frase aparentemente simple pero aterradora en su existencialismo: "Preparados para morir. Creen que saben lo que eso significa." Entonces: el mejor Miller sí "ha vuelto", al menos en parte. Estamos de enhorabuena."
Clarín
"Una obra muy recomendable (y no solo para los amantes del cómic), y uno de los mejores libros que he tenido el placer de leer últimamente."
La Nación
"Una preciosa obra basada en la Batalla de las Termopilas entre Espartanos y Persas, narrando cómo 300 valientes soldados se enfrentan en una misión suicida a todo el ejército del temible rey Persa. Narración directa, inolvidable, composición de páginas muy cuidada y edición de lujo... Combina el grafismo que ya experimentó en Sin City con el lógico uso del color que aporta Lynn Varley en un excepcional trabajo. No os lo perdáis."
Página 12
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Frank Miller
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Es uno de los autores más influyentes del cómic mundial de los años 80, conocido sobretodo por haber redefinido e insuflado nueva vida durante los años 80 a Daredevil y Batman, dos personajes "urbanos" emblemáticos de Marvel y DC, en los que ha trabajado repetidamente a lo largo de los años. Durante los 90 se ha dedicado principalmente a obras de creación propia entre las que destacan la serie de género negro Sin City y el cómic épico de ambientación histórica 300.
En palabras del autor
"El León de Esparta era una película grandiosa para un chaval de cinco años; la historia de los espartanos y su sacrificio me impresionó para toda la vida. Así que se convirtió en el proyecto que siempre tenía en mente para el día en que estuviese preparado. Ni siquiera empecé a prepararme para hacerlo hasta que no hube visitado el campo de batalla en Grecia. Entonces empezó un intenso periodo de investigación, porque nunca había intentado nada parecido."
"Cuando ví El León de Esparta, lo que ví, más allá de ser un niño que veía todas esas capas rojas y esos chulísimos cascos corintios, fue mi primer contacto con una historia donde se planteaba la noción del sacrificio heroico. Hasta aquel momento para mí los héroes siempre habían sido gente que hacía lo que había que hacer y que recibía una medalla y una ovación. Nunca había visto una historia en la que alguien hiciera lo que había que hacer y le costara la vida."
"En 300 hay dos cosas que quiero dejar claras. Una es que siempre he encontrado fascinante cómo las sociedades libres dependen de sus dictaduras internas para protegerse. Es decir, cuando estamos en peligro no enviamos al Congreso de los Estados Unidos, enviamos a los marines, que están entrenados y jerarquizados com olos habitantes de un estado totalitario. Pero son nuestra línea de defensa, los necesitamos. Es uno de los aspectos paradójicos de esta historia que me encantan, que los menos democráticos de los griegos estuvieran defendiendo la democracia.
La otra tiene que ver con que últimamente se ha puesto de moda aplicar modelos de comportamiento civilizado moderno a las figuras históricas. Parece que lo único que se puede decir hoy en día de Thomas Jefferson es que tenía esclavos, y por lo tanto quedan defenestrados todos sus logros y su genialidad. Eso es muy injusto, porque fue su pensamiento, junto al de otros, el que condujo al fin de la esclavitud. (...) Así era como se hacían las cosas. Todos los griegos tenían esclavos. Faltaban miles de años para que reconocieran y acabaran con ese mal. Y Jefferson pudo ver su fin, pero no pudo conseguirlo. Así que hay muchas cosas que son repugnantes para nuestros ojos modernos que creo que no quitan ningún brillo a estos personajes antiguos."
"Me gusta sintetizar las cosas, y hay momentos de mis guiones que no me gustan demasiado porque me dejo llevar con la cháchara. 300 fue un maravilloso ejercicio de síntesis. Hay que tener en cuenta la exigencias de la historia, y además tampoco se puede hacer una historia de espartanos locuaces. Eran gente de pocas palabras."
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En otras imágenes del comic a la película
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