Hola a todos. Hace unos días debido a una renovación del Carnet de Salud me tuve que hacer el examen de VIH. Al pensar objetivamente sabía que no tenía nada de que preocuparme, siempre en cada una de mis relaciones sexuales uso preservativo, no solo para cuidarme a mí, sino también para cuidar a la otra persona; pero algo en el interior me hacía dudar, quizás fue la ansiedad, no lo sé.
Los resultados me demoraron 4 días por que justo me lo hice un viernes y hasta el lunes no me los entregaban aunque normalmente en 24 horas están listos.
Ese fin de semana me quedé en casa a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, no salí con mis amigos, no fui a bailar, me dediqué a pensar en qué pasaría si resultaba ser VIH positivo, cómo reaccionaría, que pensaría, me llegue a preguntar si realmente tendría el valor de enfrentarlo, recordé a las personas que conozco cero positivas y admiré su voluntad de vivir, su fuerza.
La noche del domingo simplemente no pude dormir, no paraba de pensar en el resultado de mi examen; trataba de recordar todas la veces que tuve sexo y darme ánimo sabiendo que siempre me había cuidado, que no me había expuesto a factores de riesgo como jeringas o demás situaciones que te pueden hacer dudar; pero nada era suficiente, por más que yo trataba de calmarme, el miedo de haber contraído el virus me estaba ganando.
Al llegar el lunes por la mañana, fui al hospital a por mis análisis, y cuando el médico me entregó los resultados, una fuerte sensación recorría todo mi cuerpo, no sabía si mirarlo o no... después de un momento me senté en una silla cercana y respiré profundo. Lentamente abrí el sobre y pude leer el tan esperado resultado. Hoy puedo decir que soy VIH negativo, no se detectó el virus en mi cuerpo.
Simplemente quería compartir esta pequeña historia con ustedes y que puedan sacar sus propias conclusiones.