Acerca de los nuevos escenarios sociales
La caída del estado de bienestar, a partir de los años setenta en nuestro país, provocó una gran crisis que generó la aparición de escenarios políticos, sociales, económicos y culturales inéditos.
El estado nacional privatizó los servicios y las empresas públicas. El mercado se internacionalizó, dando paso a un proceso de globalización financiera que impuso ajustes a la población y al mercado de trabajo, el cual requirió desregularse para lograr una mayor flexibilización y una estructura social del trabajo acorde al nuevo impacto tecnológico en la informática y la robótica.
Esta distribución social del trabajo exigió mayor producción, en menor tiempo y con el menor número de trabajadores. Fenómeno que provocó altos grados de desocupación y desempleo. Amplísimos sectores de la sociedad quedaban excluidos, desamparados, en la marginalidad, y en su gran mayoría niños, generándose nuevas formas de trabajo y explotación infantil.
La sociedad post-industrial neoliberal fomentó, por otro lado, la burocratización de la ciencia y la especialización intelectual, sobredimensionó el conocimiento técnico (primacía del conocimiento teórico sobre el empírico), que derivó en alianzas ó competencias entre políticos y técnicos (conocimiento para el control social).
La relación entre la sociedad post-industrial neoliberal y el orden político se transformó en un problema clave de poder, despolitizándose la economía y reviviendo el viejo sueño liberal: reduciendo el espacio estatal y sus funciones.
Surgen nuevas esferas públicas y nuevas agencias de socialización (medios de comunicación, cultura de lo visual vs. cultura impresa), se revoluciona el campo de lo cultural y se cuestiona el carácter benigno de la ciencia, haciendo hincapié en la inseparabilidad entre conocimiento, ciencia y ética. Se dan transformaciones en la teorización social, provocadas por movimientos sociales como el feminismo y grupos ecologistas entre otros.
Los nuevos sujetos estarán menos identificados con su país y con las especulaciones filosóficas (crisis del sujeto racional y del sujeto ciudadano), tendrán menos experiencias en la práctica política y más experiencias culturales y sociales cotidianas. Este proceso es acompañado por una evolución del individualismo enfatizando la autoexpresión, la libertad interna y su excepcionalidad; este “yo” hedonista se contradice con los requerimientos cada vez más exigentes de la estructura tecno-económica.
En este marco se plantean las reformas educativas de los 90', en líneas generales los resultados de éstas fueron: Descentralización del Estado Nacional a las Provincias ó Municipios; incremento de la matrícula en la educación básica, el problema ya no sería solamente la inclusión sino también la calidad, marcada por la repitencia y la deserción.
Perlas sin collares
Rafael Gagliano
En La Leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth describe la historia de Andreas, un hombre que, aunque posea honor, no posee domicilio, ya que duerme bajo los puentes del Sena. No tener domicilio le hace perder el honor, ya que su palabra no puede inscribirse en un lugar de referencia, que diferencie un afuera de un adentro. Los sujetos se derrumban cuando no pueden volver a un lugar seguro, a un espacio propio y afectivizado. Cuando esas condiciones se resignan, los niños se sumergen en procesos crecientes de mudez donde la palabra se fragiliza hasta tornarse inaudible.
Los niños que viven en condiciones de promiscuidad, sin intimidad, ni espacio propio alguno, construyen subjetividad sin narrativa, aislándose de sí mismos tanto como de los otros. En muchas ocasiones, la mejor política educativa es una política de vivienda, para que los niños y niñas puedan regresar a mundos
seguros y propios, donde la palabra enlaza y la mesa familiar convoca.
Estas ausencias de los espacios fuertes de la infancia tienen soluciones vicarias: los niños enmudecidos recrean una relación afectiva con los electrodomésticos, incluyendo –no podría ser de otra manera– las pantallas sucesivas del televisor, de la computadora y del celular. La intersubjetividad ha dado paso a
la interconectividad del mercado, que asegura clientes fi delizados para toda la vida. Los otros niños, también enmudecidos dirimen sus tensiones con otras armas, muchas de ellas de fuego. Nuestra sociedad le está enseñando a los niños que la solución más rápida de los problemas más superficiales y banales puede lograrse usando armas de fuego. Muchos niños saben esto, aunque no lo hayan aprendido
Mientras no quiera el tiempo
Dejarme de su mano
Saldré cada mañana
A buscar con la misma reverencia
Mi diaria salvación por la palabra
Tomás Segovia
Dejarme de su mano
Saldré cada mañana
A buscar con la misma reverencia
Mi diaria salvación por la palabra
Tomás Segovia
Los lenguajes del cuidado y los cuidados del lenguaje
Rafael Gagliano
Cuando la sociedad argentina dejó de cuidar tácitamente a sus nuevas generaciones, la escuela dudó de su tarea, dudó de su oficio de cuidar educando. Cuando la tarea de cuidar estaba distribuida en el conjunto de la sociedad, educar era una tarea más sencilla; así lo fue durante gran parte del sigo XX. El niño pequeño se sentía cuidado desde su hogar. El mismo tránsito por la ciudad tenía múltiples padres, múltiples filiaciones transitorias, muchas miradas que afectivamente lo cuidaban. Ese mundo donde los niños podían sentir intangiblemente el cuidado del adulto, es el mundo que hemos perdido. Cuando grandes mayorías sociales dejaron de reconocerse, dudaron de sus seguridades ontológicas y no pudieron entender lo que les pasaba,
política, social, laboral y tecnológicamente, la violencia sustituyó al cuidado.
Al cuidado le ha pasado lo mismo que a la pobreza, la desigualdad y la exclusión social; al cuidado lo han inmovilizado en fronteras dispersas. Tenemos que hacerlo fluir, tenemos que ponerlo en red, tenemos que invitar a que cada niño tenga no menos que 5, 7, 10 adultos que se interesen por él, a los que le importen sus vidas, que estén conectados profundamente con la única y propia luz que ese niño trae al
mundo. Necesitamos más adultos por niño porque el desamparo, la desprotección y la soledad en que viven están haciendo muy vulnerables sus procesos de crecimiento.
La movilización del cuidado, la sociedad que se moviliza por el cuidado de sus alevines irreverentes es una sociedad que no consiente que ningún niño no tenga un lugar, un aula, una mesa donde compartir los bienes materiales e intangibles con otros significativos.
recopilación de textos publicados en http://abc.gov.ar/
Los autores son citados en cada uno de los textos.
A pesar de que no he incluído una sóla reflexión personal, coincido totalmente con lo expuesto anteriormente.