Una pelota, una muñeca o un dinosaurio de juguete pueden ser perfectos para entretener a los más pequeños de la casa. Pero si quieres que se diviertan y aprendan al mismo tiempo existen algunos coloridos juegos químicos con los que los niños se lo pasarán en grande.
Con las manos en la masa
Por ejemplo, para crear un pequeño y colorido juguete antiestrés basta con mezclar cola blanca, bórax (un producto químico presente en cualquier droguería) y colorante de tonos muy vivos. Al mezclarlo todos se obtiene una especie de goma pegajosa parecida a las bolitas antiestrés de colores flúor gracias a la mezcla del colorante y el bórax.
Explosión de colores
Otro ejemplo de sencillos experimentos para los más pequeños de la casa es la mezcla de agua oxigenada y colorante por un lado y jabón y levadura por otro. Cuando se mezclan ambas disoluciones se produce una divertida explosión de color como la que aparece en la fotografía tomada durante el Laboratorio del Color de HP.
Dibujar con una pistola de color
Finalmente, si tienes espacio suficiente en el jardín de tu casa o en la playa, puedes hacer que tu hijo emule a los campeones de tiro olímpico. Simplemente tienes que coger un papel grande y dibujarle pequeños puntos sobre los que el pequeño, con una pistola de agua precargada con tinta diluida, dispare, de modo que al final forme unas letras, un dibujo o una pista para una gincana. ¿Quién dijo que la experimentación no era divertida?