Hoy os traigo una receta muy, muy sencilla, pero resultona y sabrosa con la que os garantizo que vais a chuparos los dedos, si es que os gusta este tipo de cocina, claro :-). Es rápida, si no tenemos en cuenta el tiempo de maceración, e ideal para sentarse delante de la tele, en un picoteo o en una cena informal con los amigos. Crujientes, calentitas y con un toque agridulce y picante, estas alitas podéis acompañarlas también de una buena ensalada, o cualquier acompañamiento que os guste, para convertirlas en un plato más completo, pero sea como sea, dudo que seáis capaces de probar solo una. Como muchas otras cosas, aprendí de qué manera hacer estas alitas observando en mi "wok de cabecera". Qué gran invento este de los woks donde vemos a los cocineros en su oficio. Son ágiles, rápidos y muchas veces se sacan los ingredientes prácticamente de las mangas y en botes blancos a granel, pero, si os acercáis a preguntar con educación seguro que os contestan con una sonrisa todo lo que queráis saber y más. Probadlo. Luego en casa lo podéis adaptar a vuestro gusto y eso es precisamente lo que hoy quiero compartir con vosotros. Mi versión de alitas picantes chinas. Ingredientes: Una decena de Alitas de pollo (aprox.) sal y pimienta a vuestro gusto Para el aderezo: 2 cucharas soperas de azúcar 1 cuchara sopera de vinagre de módena 3 cucharas soperas de salsa de soja 30 gr. de salsa ketchup 2 cucharillas (de café) de salsa tabasco 1 cucharilla (de café) de pimentón picante 1 cucharilla colmada de maizena 1 pastilla de concentrado de pollo 250ml. de agua Necesitareis, además, aceite de oliva suave para freír. Preparación: Limpiad bien las alitas bajo el grifo, con el fin de quitarles cualquier rastro de sangre o de plumas que pudiera haber. Una vez estén limpias las secáis. Cortad as alitas por las articulaciones descartando las puntas. Si os da pena tirarlas podéis hacer con ellas un fondo de caldo, o congelarlas para hacerlo en otra ocasión, pero para este plato es mejor descartarlas. En un bowl grande, disolved la pastilla de concentrado en el agua y añadid el resto de ingredientes para preparar un macerado. Mezclad bien el azúcar, el vinagre, la soja, el tabasco, el pimentón y el ketchup junto con el caldo. Salpimentad las alitas e introducidlas en el bowl. Si queréis podéis desleír también la maizena en este macerado, o bien lo hacéis después al cocer la salsa. Como queráis. Tapad el bowl con un papel film y dejad las alitas en maceración un tiempo mínimo de 2 horas para que se impregnen bien del sabor. A ser posible a temperatura ambiente, ya que el frío ralentiza este proceso. Dos cosas me gustaría comentaros acerca de este macerado: En primer lugar que los ingredientes os sirvan de referencia ya que, posiblemente, lo que para mí sea picante para vosotros sea una leve insinuación. En principio, y para mis gustos, 2 cucharaditas de tabasco y una de pimentón, son suficientes para darle un toque picante, pero esto es algo que podéis adaptar a vuestros gustos, ya sabéis que a mí no me gustan especialmente los condimentos fuertes con lo que éste macerado es relativamente suave. Más tarde, cuando estéis cociendo la salsa, podréis probarla y rectificar a vuestro gusto si así lo deseáis.Lo segundo que quería comentaros es acerca del método del maceración y me gustaría contaros mi experiencia al respecto. Los macerados podéis prepararlos en la víspera y dejar en la nevera toda la noche, con lo cual dejáis que sea el tiempo quien haga todo el trabajo. Pero si no habéis caído en prepararlo a tiempo y/o no disponéis de 2 o 3 horas para que la salsa dé sabor a la carne, podéis llevarlo al microondas unos minutos, como 5 o 6 (dependiendo del grosor de la carne y siempre dentro del bowl y tapado con el papel film), o hasta que veáis que la carne ha perdido el aspecto crudo. Ojo, no es necesario que se cueza del todo, pero sí lo suficiente como para que el calor haga que en unos minutos la carne tome el sabor del macerado, a la vez, en este caso, conseguiremos también que se frían más rápidamente en el aceite. Esto suelo hacerlo también cuando quiero cocer carnes al horno en piezas muy grandes o con grandes huesos, como pollos enteros o la pierna o espalda de cordero, en primer lugar porque, hecho correctamente, la carne se cuece sin perder jugosidad, más rápido que en el propio horno, y a la vez conseguimos un buen ahorro en energía eléctrica, algo también muy interesante. Después termináis la cocción por el método tradicional que habíais elegido con lo que os quedará una cocción perfecta y relativamente rápida. Haced este macerado como prefiráis, pero tened en cuenta que necesitareis de uno de estos dos factores, tiempo o calor. Para esta entrada simplemente dejé que maceraran buena parte de la mañana. En un wok, si es posible, disponed una buena cantidad de aceite de oliva, el suficiente para que queden totalmente cubiertas las alitas, y dejadlas freír completamente. El fuego medio-alto. Idlas volteando para que se frían de manera regular. Cuando estén bien doraditas reservadlas sobre un papel secante o servilleta de cocina para eliminar el exceso de grasa. Aparte, en otro wok, disponed la salsa con la que se ha macerado el pollo, dejándola reducir hasta que se convierta en una salsa espesa. Si no habíais incorporado la maizena al macerado, éste sería el momento de hacerlo. Dejad reducir teniendo en cuenta que no se trata de un plato con salsa, sino de que debemos conseguir justo la cantidad suficiente para envolver las alitas. En cuanto haya reducido la probáis y la rectificáis si fuera necesario. Tened presente que probándola así, sola, siempre parecerá más fuerte que cuando esté acompañando al pollo, donde la combinación será menos intensa. Una vez la salsa esté a vuestro gusto incorporad las alitas, les dais una vuelta rápida para que se impregnen bien, pero sin entreteneros, para que no se reblandezca la corteza frita del pollo y se mantengan crujientes. Recordad dejar la salsa lo más reducida que os sea posible. Las sacais del wok y ya estarán listas. Así es como quedará: Como ya os he comentado, podéis servirlas acompañadas una buena ensalada, unas verduras salteadas, un puñado de arroz blanco, fideos de soja o, si no tenéis problemas con el bikini, unas patatas fritas o unos aros de cebolla. Si cuidais el tiempo en el momento de mezclar con la salsa, os quedarán las alitas muy crujientes, para mí es un atractivo añadido ya que me gustan de esta manera, pero si no os gustan así podéis introducirlas en la salsa mientras ésta se reduce. Quedarán de textura más suave y no crujirán. Si os preocupa el tema de las frituras podéis utilizar el horno, reservando la salsa mientras las alitas se tuestan en él. Luego, mezclad el jugo que obtengáis de la cocción al horno a la salsa del macerado y dejad que se reduzcan ambos caldos juntos. A partir de aquí seguís la receta de la misma manera.
Hot wings, alitas picantes al estilo chino
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