Para su diseño se partió de un prototipo BMW Turbo con puertas de gaviota realizado por Paul Bracq en 1972, pero fue Giorgio Gugiaro el que realmente depuró su diseño, dotándole de ese perfil afilado, muy típico de los diseños de aquella época. Con objeto de poder competir con él, se fabricaron 400 unidades en los 24 meses consecutivos del inicio de la fabricación, de coches homologados para circular en la calle pero con características comunes a las versiones de competición.
Con su altura de sólo 1,14 metros, el M1 tenía muy bajo el centro de gravedad, y luego sus 1,82 metros de ancho le daban una apariencia impresionante, parecía que volaría encima del asfalto. Su motor, de seis cilindros en línea y con culata de cuatro válvulas por cilindro, rendía unos 277 CV, que impulsaba al coche a una velocidad máxima de 264 Km/h, realizando una marca de 5,6 segundos en la aceleración de 0 a 100 Km/h.
Los pilotos que lo probaban comentaban que era un coche muy exigente de conducir cerca de sus límites, aunque dócil a un ritmo moderado. Aunque su versión de calle fue muy aplaudida, la versión de competición no lo fue menos, ya que se creó una serie de carreras exclusivas de este coche, la serie Procar, que se disputaba antes de los Grandes Premios de Fórmula 1 de la época, al igual que se disputa la Carrera Cup de Porsche actualmente.
También tuvo participación en las 24 Horas de Le Mans, encuadrado en la famosa y añorada especificación Grupo 5 FIA, ya que su diseño ancho y plano le otorgaba mucha estabilidad y buena aerodinámica en la larga recta de Mulsanne, donde se alcanzaban grandes velocidades. En América fue un coche muy admirado, ya que ganó el Campeonato Imsa GTO en 1981.
Su motor tuvo continuidad en la marca bávara, ya que dio vida a los espectaculares M635 Csi, y también al M5, aunque potenciados hasta 285 CV.