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De Viet Nam a Irak: Henry Kissinger

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Muchas veces puede conocerse la verdadera forma de un objeto a través de la visión de su sombra: si se proyecta luz sobre él desde distintos puntos y la sombra permanece igual, es probable que la figura que dibuje la sombra se acerque mucho a la realidad de la forma del objeto. Desde dos veredas distintas en cuanto a lo ideológico, dos opiniones coincidentes sobre Henry Kissinger, el ganador del Premio Nobel de la Paz candidato a ser enjuiciado por crímenes de guerra.






El silencioso regreso de Henry Kissinger

Por Tomás Eloy Martínez


MIAMI.- Su cuello parece haber desaparecido en la conjunción entre la cabeza y los hombros y la espalda se le ha arqueado dibujando una joroba. Las arrugas le dan a su rostro un aspecto artificial, como si llevase una careta de sí mismo.

A los 83 años, Henry Alfred Kissinger, unánimemente considerado el secretario de Estado más poderoso de la historia norteamericana; arquitecto de la entente con China; arquitecto del derrocamiento de Salvador Allende; Premio Nobel de la Paz de 1973, y varias veces candidato al banquillo de los acusados por crímenes de guerra, ha vuelto a reaparecer en la escena política. Aún retiene el semblante grave y la voz de barítono que le confieren ese asombroso parecido con el cómico Alberto Sordi. Pero no hay nada de gracioso en sus presentaciones.

Cada vez más, su nombre aparece asociado a las decisiones políticas más controvertidas del presidente George W. Bush respecto de la guerra en Irak; y cada vez más, la estrategia de Bush se parece a la de Kissinger en la guerra de Vietnam.



Dando buenos consejos

La primera indicación de la influencia que Kissinger tiene en la presente administración apareció en el libro Estado de negación , del periodista Bob Woodward, donde se revela que Kissinger es un asiduo visitante de los despachos de Bush y del vicepresidente Dick Cheney.

En el discurso del miércoles último, cuando Bush anunció que añadiría 20.000 soldados a los 132.000 que se encuentran en la zona, muchos analistas advirtieron, si no la mano, la sombra de Kissinger.

¿Por qué después del generalizado rechazo a la guerra en Irak que se tradujo en el resultado electoral de noviembre y cuando el porcentaje de apoyo a su gestión araña el 30%, Bush se obstina en incrementar el número de tropas?



Siguen los "buenos consejos"

El demócrata Joseph Biden, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, lo atribuye a un acto de cinismo. Según le explico al Washington Post , el gobierno hace todo lo posible para que "el tipo al que le toque aterrizar los helicópteros dentro de la Zona Verde para evacuar a la gente de los techos" sea el próximo presidente.

Kissinger pensó lo mismo a comienzos de 1971, cuando tanto él como el presidente Richard Nixon concluyeron en que una victoria en Vietnam era imposible. La cuestión entonces no era si salir o no de Vietnam, sino cómo mantenerse allí hasta después de las elecciones presidenciales de 1972.

Vietnam e Irak

Como lo documentó el historiador Jeffrey Kimball, Kissinger se comprometió entonces con el presidente chino Chou En-lai a que Estados Unidos retiraría sus tropas y dejaría "que la evolución política de Vietnam la decidiesen los vietnamitas", a cambio de "un decente intervalo", que se prolongó hasta 1974. Como entonces, Kissinger considera hoy que "la victoria sobre la insurgencia es la única estrategia coherente de salida", como lo afirmó en 2005.

No es difícil encontrar las mismas resonancias en el discurso que Bush pronunció el miércoles. Cuando declaró: "Las consecuencias del fracaso son claras: los extremistas radicales islámicos se fortalecerán y ganarán nuevos reclutas", sugería que existe, en verdad, una solución militar a la guerra civil, que consiste en incrementar el número de tropas.

Kissinger y Nixon pensaron lo mismo cuando extendieron la guerra a Camboya y a Laos, tratando de forzar, lo que llamaban "una paz honorable". Cuando, finalmente, la ilusión de la "paz honorable" se desvaneció, no fue Nixon sino Gerald Ford quien debió hacerse cargo de la derrota.

http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=874970


Pequeña reseña de vida y obra



"No comments"

Nació en Alemania en 1923. En 1938 emigró a los Estados Unidos. Entró al servicio gubernamental durante la administración Kennedy, pero comenzó a ganar prominencia al lado de Lyndon B. Johnson, cuando este lo nombra consejero para asuntos exteriores. Ocupó la Secretaría de Estado en 1973, formando con Nixon un dúo siniestro.

Su incidencia en la historia de América Latina y el Caribe fueron nefastos, por sus implicaciones en las políticas de terrorismo de Estado y su contubernio con los más connotados criminales y represores del continente.

Un artículo de Jim Lobe, analista de IPS publicado en Rebelión el 28 de marzo de 2002, da cuenta de cómo Kissinger aprobó la represión ilegal contra opositores de la última dictadura militar de Argentina (1976-1983) cuando era secretario de Estado de los Estados Unidos, según documentos de inteligencia desclasificados.

En conversaciones con su par argentino, Kissinger dijo que Washington respaldaba los esfuerzos de la junta militar para solucionar "el problema terrorista", de acuerdo con los documentos que fueron estudiados por los periodistas Martin Edwin Andersen y John Dinges.

Asimismo, los esfuerzos del entonces embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires por reducir la represión fueron frustrados por la renuencia de Kissinger a respaldarlo.


Pinochet preparando la traición.

Los citados documentos fueron desclasificados en medio de una creciente controversia sobre la política exterior de Estados Unidos dirigida por Kissinger en los años setenta. Kissinger fue asesor de Seguridad Nacional del presidente Nixon, luego su secretario de Estado y finalmente desempeñó ese mismo cargo en la administración de Gerald Ford, tras la renuncia de Nixon en agosto de 1974 por el escándalo de Watergate.


El ex secretario de Estado, quien dejó su cargo cuando Jimmy Carter asumió la presidencia en enero de 1977, es un influyente analista de política exterior y consultor de numerosas empresas multinacionales con inversiones en el extranjero. El periodista Christopher Hitchens afirmó en un libro publicado en el 2001 que Kissinger debería ser juzgado por crímenes de guerra y contra la humanidad por su papel en la formulación de las políticas de Washington hacia Vietnam, Chile, Argentina, Chipre e Indonesia entre 1969 y 1977.

Sobre la responsabilidad de Kissinger ante los horrores de las dictaduras del Cono Sur, Patricia Derian, secretaria de Derechos Humanos de la administración Carter dijo pocos meses después de que el secretario de Estado dejara su puesto: “Me enferma el hecho de que con un movimiento imperial de su mano, un norteamericano pueda sentenciar a muerte a la gente sobre la base de un capricho barato (...) Conforme pasa el tiempo voy viendo las huellas de Kissinger en un montón de países. Es la represión del ideal democrático". En 1998, el escritor norteamericano Gore Vidal respondió así a una pregunta sobre la detención de Pinochet: "Pinochet va a cantar si lo procesan. Y si lo hace, tengo la esperanza de que Henry Kissinger sea detenido y enjuiciado por lo que hizo con Chile y con Camboya.

Creo que Kissinger es el más grande criminal de guerra libre en el planeta. Si detienen a Kissinger, en Estados Unidos va a cundir el pánico, porque el país está muy comprometido. Hemos estado en eso continuamente desde 1953, volteando gobiernos y asesinando dirigentes".




Palacio de La Moneda bombardeado


Realmente atroz es lo que se ha descubierto sobre el encuentro sostenido por Kissinger y Pinochet el 8 de junio de 1976. Kissinger explica al dictador las presiones del Congreso, dominado por los demócratas, para que EE.UU. recorte su ayuda a Chile si el gobierno militar no frena la permanente violación a los derechos humanos. "Nosotros nos oponemos a las exigencias del Congreso", le aseguró Kissinger, aunque reconoció que el "problema" en torno a los derechos humanos y las protestas de los legisladores "dificulta nuestras relaciones". Luego de justificarse ante el dictador por verse obligado a intervenir ante los miembros de la OEA para hablar sobre derechos humanos, el secretario de Estado "consoló" a Pinochet anticipándole que hablará de este asunto "en general y en un contexto mundial", y que se referirá a Chile en sólo "dos párrafos". "Mi discurso no va dirigido contra Chile —señaló Kissinger. En Estados Unidos, como sabe, simpatizamos con lo que usted está intentando hacer aquí. Mi opinión es que usted es víctima de todos los grupos izquierdistas del mundo, y que su mayor pecado es que ha derrocado a un gobierno [el del socialista Salvador Allende] que se dirigía hacia el comunismo".



-Gracias por todo.
-Por favor, gracias a usted.


http://www.terrorfileonline.org/es/index.php/Henry_A._Kissinger
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