La naturaleza humana tiende a la pereza, al
juicio apresurado, a no tomarse el tiempo y el trabajo de leer
y de reflexionar. Eso muchas veces nos impide notar que la
realidad es mas compleja que un tablero de ajedrez, en el que
están los blancos de un lado y los negros del otro. Para
sacudirse un poco la modorra intelectual ( y moral ), ésta
notita. Saludos.

Diario Clarín del 21 de marzo de 1976
ALSOGARAY EXORTO A NO APRESURARSE CON UN GOLPE
El ingeniero Alvaro Alsogaray difundió una declaración afirmando su convicción en contra de un golpe de Estado en las actuales circunstancias. Sostiene que el colapso económico que se producirá en los próximos noventa días deben afrontarlo sus responsables, quienes deberán entonces rendir cuentas. Dice asimismo que "no hay que caer en la trampa y hay que saber esperar. La Argentina se levantará".
El ingeniero Alvaro Alsogaray difundió una declaración analizando la situación nacional, donde bajo el título "Hay que saber esperar", afirma que "nada sería mas contrario a los intereses del país que precipitar en estos momentos un golpe".
La declaración se refiere en primer término al proceso de deterior económico y político que atraviesa la Nación, expresando que "los propios ministros del Gobierno y los líderes de una caduca e irresponsable oposición hablan ya abiertamente del Golpe de Estado. Frívolos intereses mundanos y materiales lo alienta".
"Nada sería mas contrario a los intereses del país que precipitar en estos momentos un golpe. Las fuerzas armadas supieron retirarse en mayo de 1973 de la escena política y no deberían volcer a ella sino cuando esté realmente en peligro la supervivencia misma de la libertad. Constituyen la última reserva y no deben ser arriesgadas sino bajo estas circunstancias", añade más adelante.
Señala que las FF.AA. entregaron el poder a los actuales líderes politicos, sindicales y empresarios, "quienes crearon el caos actual. Por lo tanto son los únicos responsables, los verdaderos y exclusivos culpablesde esta gran frustración argentina, y a ellos incumbre enfrentar las consecuencias y resolver, si pueden, el dframa enque han sumido al país".
Despúes de señalar el sombrí panorama de los próximos noventa días, con alza incontenible de precios, desocupación y violencia, la declaración de Alsogaray dice: "¿Por qué habría un golpe de Estado de liberar a los dirigentes políticos de su culpabilidad? ¿Por qué cargar con el desastre facilitándoles al mismo tiempo que escapen indemnes y gratuitamente de la trampa en que se han metido? ¿Por qué transformarlos en en mártires incomprendidos de la democracia precisamente en el momento en que se verán obligados a proclamar su gran fracaso? ¿No ha confesado el viejo dirigente radical, doctor (Ricardo) Balbín, que no tiene soluciones, pero que las hay, las hay"?
Después de afirmar que todos estos dirigentes deberán afrontar el juicio del pueblo, Alsogaray expresa que hay que dejarlos que formen un gobierno, porque "dentro de tres meses el país entero estará clamando para que se vayan, pero no como perseguidos, sino como culpables".
Señala luego que "un golpe de Estado prematuro crearía a sus autores problemas casi insolubles para los cuales no se han preparado. No deberíamos caer en el error de dar un paso en falso. No necesitamos un golpe de estado. Lo indispensable es organizarse seriamente para una operación rescate, por si las circunstancias la imponen. La convicción íntima que tienen muchos de que esa operación será inevitable no obliga a proceder apresuradamente dando todas las ventajas al adversario".
Dice luego que tres meses en la vida de un país no significan nada, pero estos tres próximos servirán para probar "el definitivo fracaso de un regimen político-económico de más de treinta años, que ya no se sostiene y cuyo salvataje por ninguna razón debería facilitarse.
Después de advertir queun golpe de Estado significará "sangre, sudor y lágrimas", dice que quienes protestan por el actual estado de cosas vilependiarán luego a los militares. "No hay que caer en la trampa. Hay que saber esperar. Ningún país queda nunca tan destruído como para que no se pueda levantar sobre sus escombros. La Argentina, sin dudas, lo hará".

Lamentablemente, los que tantas veces antes le habían prestado atención, ésta vez no le hicieron caso.
juicio apresurado, a no tomarse el tiempo y el trabajo de leer
y de reflexionar. Eso muchas veces nos impide notar que la
realidad es mas compleja que un tablero de ajedrez, en el que
están los blancos de un lado y los negros del otro. Para
sacudirse un poco la modorra intelectual ( y moral ), ésta
notita. Saludos.

Diario Clarín del 21 de marzo de 1976
ALSOGARAY EXORTO A NO APRESURARSE CON UN GOLPE
El ingeniero Alvaro Alsogaray difundió una declaración afirmando su convicción en contra de un golpe de Estado en las actuales circunstancias. Sostiene que el colapso económico que se producirá en los próximos noventa días deben afrontarlo sus responsables, quienes deberán entonces rendir cuentas. Dice asimismo que "no hay que caer en la trampa y hay que saber esperar. La Argentina se levantará".
El ingeniero Alvaro Alsogaray difundió una declaración analizando la situación nacional, donde bajo el título "Hay que saber esperar", afirma que "nada sería mas contrario a los intereses del país que precipitar en estos momentos un golpe".
La declaración se refiere en primer término al proceso de deterior económico y político que atraviesa la Nación, expresando que "los propios ministros del Gobierno y los líderes de una caduca e irresponsable oposición hablan ya abiertamente del Golpe de Estado. Frívolos intereses mundanos y materiales lo alienta".
"Nada sería mas contrario a los intereses del país que precipitar en estos momentos un golpe. Las fuerzas armadas supieron retirarse en mayo de 1973 de la escena política y no deberían volcer a ella sino cuando esté realmente en peligro la supervivencia misma de la libertad. Constituyen la última reserva y no deben ser arriesgadas sino bajo estas circunstancias", añade más adelante.
Señala que las FF.AA. entregaron el poder a los actuales líderes politicos, sindicales y empresarios, "quienes crearon el caos actual. Por lo tanto son los únicos responsables, los verdaderos y exclusivos culpablesde esta gran frustración argentina, y a ellos incumbre enfrentar las consecuencias y resolver, si pueden, el dframa enque han sumido al país".
Despúes de señalar el sombrí panorama de los próximos noventa días, con alza incontenible de precios, desocupación y violencia, la declaración de Alsogaray dice: "¿Por qué habría un golpe de Estado de liberar a los dirigentes políticos de su culpabilidad? ¿Por qué cargar con el desastre facilitándoles al mismo tiempo que escapen indemnes y gratuitamente de la trampa en que se han metido? ¿Por qué transformarlos en en mártires incomprendidos de la democracia precisamente en el momento en que se verán obligados a proclamar su gran fracaso? ¿No ha confesado el viejo dirigente radical, doctor (Ricardo) Balbín, que no tiene soluciones, pero que las hay, las hay"?
Después de afirmar que todos estos dirigentes deberán afrontar el juicio del pueblo, Alsogaray expresa que hay que dejarlos que formen un gobierno, porque "dentro de tres meses el país entero estará clamando para que se vayan, pero no como perseguidos, sino como culpables".
Señala luego que "un golpe de Estado prematuro crearía a sus autores problemas casi insolubles para los cuales no se han preparado. No deberíamos caer en el error de dar un paso en falso. No necesitamos un golpe de estado. Lo indispensable es organizarse seriamente para una operación rescate, por si las circunstancias la imponen. La convicción íntima que tienen muchos de que esa operación será inevitable no obliga a proceder apresuradamente dando todas las ventajas al adversario".
Dice luego que tres meses en la vida de un país no significan nada, pero estos tres próximos servirán para probar "el definitivo fracaso de un regimen político-económico de más de treinta años, que ya no se sostiene y cuyo salvataje por ninguna razón debería facilitarse.
Después de advertir queun golpe de Estado significará "sangre, sudor y lágrimas", dice que quienes protestan por el actual estado de cosas vilependiarán luego a los militares. "No hay que caer en la trampa. Hay que saber esperar. Ningún país queda nunca tan destruído como para que no se pueda levantar sobre sus escombros. La Argentina, sin dudas, lo hará".

Lamentablemente, los que tantas veces antes le habían prestado atención, ésta vez no le hicieron caso.