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Criaturas Mitologicas:Parte Final

Paranormal11/7/2012


Buenos dias gente de taringa les traigo la ultima parte de criaturas mitologicas que espero les gusten.



Muertos Vivientes.


Liche




Un liche es un muerto viviente cuyo cuerpo y alma han sido separados mediante un ritual de nigromancia.

Los límites de la magia


Incluso los magos y nigromantes más poderosos, sean humanos, elfos u otros seres, no pueden escapar al paso del tiempo y la muerte. Sus cuerpos mortales y sus necesidades biológicas son un lastre que les impide alcanzar la plenitud de su poder.



Algunos de los más sabios han conseguido resolver este problema convirtiéndose a sí mismos en muertos vivientes. De este modo, ni el hambre, ni el sueño, ni la enfermedad, distraen al nigromante de sus estudios de magia y muerte, consiguiendo ser así aún más fuertes y mortíferos.

Cómo nace un liche


El mago, una vez dispuesto a dar el paso de convertirse en muerto viviente, ha de preparar su propia muerte a través de una poción de veneno, pero antes, debe crear un objeto fetiche en el que depositará su alma una vez empiece el ritual. De este modo separará el cuerpo de su alma.

El cuerpo, levantado como un cadáver “vivo” será animado por la energía del ritual que, además, permitirá al recién creado liche mantener la inteligencia y habilidades que tenía en vida. El cuerpo del liche puede recibir ataques mortales, pero volverá a levantarse ya que su “esencia” reside en el objeto usado en el ritual.

Su alma, ahora guardada en el objeto fetiche, es la fuente de su energía y poder, por lo que este objeto debe quedar perfectamente guardado y a salvo. Esto es muy importante ya que sólo destruyendo este objeto se puede destruir al liche.

Historias sobre fetiches


El fetiche es un recipiente realmente maravilloso y especial por la función que realiza, y puede ser destinado a tal fin cualquier objeto que el mago considere seguro. Lo más sensato es que sea un objeto que pase inadvertido, como un portamonedas o una bolsita de cuero, pero puede ser más lujoso y deslumbrante, como un medallón, una gema preciosa o un cofre.

Existen historias antiguas que ya sugieren la existencia de liches y de sus valiosos objetos. En la mitología eslava se cuenta la historia de Koschéi “El Inmortal”, de quien se decía, era un ser malvado y aterrador cuya alma estaba depositada en el minúsculo ojal de una aguja, que estaba dentro de un huevo, en el interior de un patito, que a su vez estaba en una liebre, y ésta dentro de un cofre metálico que se hallaba enterrado bajo un fresno de la mítica isla de Buyán, isla que se sumergía y emergía en el mar caprichosamente. Según la leyenda, la única forma de dar muerte a Koschéi fue rompiendo el huevo del pato y liberando la magia de la aguja.



Características del liche


La palabra liche procede del alemán Leiche, que significa cadáver. Este término hace verdadero honor su aspecto; un cadáver escuálido, huesudo y con las cuencas de los ojos vacías que suelen iluminarse con llamas de distinto color según la magia usada en el ritual de conversión.

Antaño, los liches fueron poderosos magos y ritualistas, así que sus ropas recuerdan la majestuosidad de tiempos pasados; capas ostentosas, medallones de oro y piedras preciosas, amuletos de fuerza y coronas talladas decoran el cuerpo de este terrorífico ser.

Además de poder, emanan un aura de muerte y maldad que genera verdadero terror a cualquiera que tenga ante sí a un liche, aunque se trate otro muerto viviente, de manera que la huída suele ser una salida inteligente si este horrible ser aparece en escena.

Al igual que los magos vivos, el liche puede usar y mejorar sus poderes haciendo uso de un bastón. Es muy común que sus ataques con energía procedan de esta vara, creando enormes bolas de fuego o conos de hielo para atacar a sus enemigos. El bastón le permite también paralizar a sus víctimas con un solo toque.

Sobra decir que son seres muy inteligentes y maquiavélicos. Puesto que la muerte ya no es un problema para ellos, pueden urdir planes a muy largo plazo. Además, son excelentes estrategas y esto, unido a su enorme poder, hace que suelan ir encabezando ejércitos de muertos vivientes.

Los dracoliches




Existe un tipo de liche que no procede de un mago humanoide sino de un dragón. Esta criatura se llama dracoliche y tiene unas características muy parecidas a las ya descritas.

El dragón tiene que cumplir dos requisitos; ser malvado y poseer magia lo suficientemente poderosa para llevar a cabo el ritual de conversión, puesto que no todos los dragones son igual de sabios y fuertes mágicamente.

El ritual del dracoliche fue creado por un archimago perteneciente a una orden que venera a los dragones del mal. La enseñanza de este culto se ha transmitido de generación en generación a los miembros de esta orden, por lo que la conversión de un dragón en muerto viviente es un secreto que está al alcance de muy pocos.

El objeto fetiche de estos dragones suele reducirse a perlas, azabaches y rubíes, y puede estar alejado del dragón en el momento del ritual, lo que facilita su escondite. El espíritu del dragón puede permanecer indefinidamente dentro del fetiche.

El dracoliche conserva las aptitudes y habilidades que tenía en vida pero, al igual que los liches, pasa a tener un aspecto esquelético, como un dragón de huesos, y las cuencas de sus ojos iluminadas.

Su creación es inmensamente útil; además de la magia innata, cuenta con su enorme tamaño y fuerza, y con el hecho de que es invulnerable, excepto si se destruye su fetiche. Pero es que además, posee las ventajas de un muerto viviente; es inmune a enfermedades, a venenos, a magia de control mental, etc.

Puesto que inspira verdadero respeto y terror, también es muy útil para controlar a las masas de muertos vivientes y, al igual que los liches, encabezar a sus ejércitos.



Momia




Una momia es un cadáver reanimado y conservado a través de los siglos mediante oscuros y secretos rituales.

El proceso de momificación consiste en el mantenimiento del cuerpo evitando su descomposición y, puede ser natural; si cadáver se ha conservado en una atmósfera enrarecida, por ejemplo, en un denso pantano, o artificial; si el cadáver se ha conservado a través de pócimas y ungüentos mágicos.



El proceso de reanimación de la momia es celosamente guardado por sacerdotes y chamanes que dan culto a oscuros dioses del desierto.

La momia resultante suele estar totalmente envuelta en vendajes funerarios que cubren un cuerpo reseco y de color oscuro, de hecho, la palabra momia viene del persa mummia, que significa betún.

Durante los rituales de reanimación la momia queda ligada a una determinada tumba o templo, que protegerá de por vida, y sus acciones son dirigidas por los espíritus y energías mágicas empleados durante dicho ritual. Las momias son, pues, las eternas vigilantes de tumbas.

Son fuertes y aptas para luchar cuerpo a cuerpo pero sus movimientos son muy lentos ya que los procesos de momificación aumentan la rigidez de su cuerpo. Sin embargo, su determinación a la hora de defender su territorio hace que los ladrones de tumbas se lo piensen bien antes de enfrentarse a la eficaz momia.

Además, al ser muertos vivientes son inmunes al dolor, a las enfermedades y a los venenos… pero tienen un punto débil; y es que son muy vulnerables al fuego.



Sombra




Las sombras son muertos vivientes que se forman en las tinieblas y drenan la fuerza a los seres vivos.

Son tan oscuras que sólo son detectables con una luz muy brillante, el resto del tiempo parecen sombras comunes.



Su origen es mágico; un mago arrojó una maldición a un muerto enemigo y de ahí surgió la primera sombra. Las sombras merodean desde entonces por ruinas, cementerios y mazmorras.

Las sombras habitan entre dos planos; en el plano material primario (en el que vivimos los humanos y el resto de los seres vivos), bajo la forma de una sombra, y en el plano material negativo, bajo la forma del ser vivo que era antes de su muerte.

Cuando atacan, su contacto frío hace que se entumezcan las articulaciones de la víctima, que queda casi paralizada, perdiendo, además, los sentidos del olfato, el tacto y el oído. En ese momento, las sombras comienzan a drenar y consiguen dejar a su enemigo sin energía. La víctima pasa al plano material negativo, dejando sólo su sombra en el plano material primario. Algunas víctimas mueren antes de llegar a ser drenadas por completo y, entonces, son abandonadas por la sombra.

Las sombras son seres de inteligencia baja, sin embargo, tienen una excelente movilidad por lo que pueden levitar a voluntad y pasar desapercibidas. Son inmunes al frío y a ciertos hechizos y conjuros, como el del sueño.



Vampiro




Un vampiro es un muerto viviente dotado de una enorme fuerza y poder, que mantiene su inmortalidad bebiendo la sangre de seres vivos.

El origen de los vampiros


Los vampiros o, como les gusta autodenominarse, los vástagos, existen desde los tiempos más antiguos que recuerda el hombre. Sobre su origen hay dos teorías principales:



La primera señala a Lilith, Reina de la Noche, Madre de los Demonios y primera mujer de Adán, como la auténtica y primigenia vampiresa. Creada por Dios a la vez que Adán, resultó tener un alma demasiado oscura y retorcida. No engendró más que espíritus del mal, por lo que fue apodada “Monstruo de la Noche”. Eran famosos sus festines de sangre noche tras noche e, incluso, se dice que seducía a hombres mientras dormían para conseguir aumentar su diabólica descendencia, conocida como súcubos.

La segunda teoría señala a Caín como el vampiro original, de ahí que los vampiros también sean conocidos como “cainitas”. Cuando Caín mató a su hermano Abel fue desterrado a las tierras de Nod y allí fue condenado a vagar llevando consigo una maldición. Temería al sol de por vida y sentiría una sed insaciable de sangre. En su exilio coincidió con Lilith, que le enseñó a canalizar el poder de la sangre para aumentar su fuerza como vampiro.

Aunque la historia de los vampiros se remonta milenios atrás, su máximo apogeo se produjo entre los siglos XV y XVI en Europa, principalmente en Rumanía y Hungría. De hecho, Transilvania, región central de Rumanía, es conocida por ser la cuna de los vampiros y donde pasó gran parte de su vida el más famoso de todos ellos; el conde Vlad Drakul, más conocido como conde Drácula o, también, como “el Empalador”, apodo que ganó debido al gran placer que sentía comiendo ante los cuerpos empalados de sus enemigos. Vlad Drakul fue uno de los más crueles vampiros de la historia y extendió su mal por Alemania y, más tarde, al resto de Europa.

Vampiros y murciélagos


Los vampiros se han relacionado desde siempre con la figura del murciélago. Esta asociación también puede tener su origen en las zonas transilvanas, donde los murciélagos mordían a seres vivos para succionar su sangre. Se piensa que transmitían la rabia y por eso los humanos infectados comenzaban también a succionar y a transmitir la enfermedad al resto de seres vivos.

Otra leyenda habla de un tipo especial de vampiro-murciélago llamado azemán, muy frecuente en Sudamérica, que tiene la forma de una mujer durante el día y por la noche se transforma en un murciélago. Cada noche sale de caza en busca de nuevas víctimas para arrancarles un dedo del pie. Cuando la sangre brota, el vampiro bebe hasta quedar saciado y, al llegar el día, vuelve lleno de vida a su forma de mujer.



Lo cierto es que algunos vampiros son capaces de transformarse en murciélagos de forma natural, como lo hace un licántropo. Esta forma les permite escapar rápidamente de un enemigo o, incluso, entrar en las casas de mortales sin su consentimiento, cosa que no pueden hacer cuando están en su forma de vampiro, al no ser que reciban una invitación formal.

Detectar a un vampiro


Existen signos inequívocos para saber que estamos ante un vampiro. A los días de fallecer el sospechoso se abre la tumba y se examina el cuerpo. El cadáver de un vampiro no se descompone, y, a pesar de su palidez y rostro ojeroso, sobre todo si no se ha alimentado recientemente, presenta un aspecto casi saludable que persiste por más que pasen los días.

Los nuevos vampiros siempre vuelven a su tumba durante el día, pero con los años pueden descansar en casas y mansiones que habilitan para este fin y donde ubican sus ataúdes.

El beso del vampiro


La forma de generar un nuevo vampiro no es muy complicada si se tiene el suficiente autocontrol. Solamente un vampiro puede crear a otro mediante “el beso del vampiro”; cuando una víctima se encuentra ante un vástago es muy fácil que quede hipnotizada y seducida por éste, entonces el vampiro busca la arteria carótida de su víctima (los vampiros prefieren la sangre limpia), a la que accede fácilmente desde el lateral del cuello, y clava sus colmillos con una gran precisión. De este modo puede beber de la víctima todas las veces que necesite sin que se desangre excesivamente. Este proceso puede durar varios días o algunos minutos, dependiendo del beso, pero suele concluir de la misma forma; la víctima muere de debilidad. Una vez que ya no queda sangre del mortal, justo en su último hálito de vida, el vampiro creador llena con su propia sangre el cuerpo de la víctima. Una sola gota de sangre vampírica sobre la boca del fallecido es suficiente para que despierte la Sed y comience a beber. Pasados unos días o, puede que incluso unas pocas horas, el muerto despierta en su tumba como un nuevo vástago.

No todos los “besos de vampiro” acaban con un nuevo vástago. Si el mortal no es desangrado y no muere, pero ha bebido la sangre de un vampiro, sigue viviendo normalmente aunque adquiere una nueva fuerza y vitalidad. Le afecta menos el paso del tiempo y su aspecto es de lo más saludable, pero se crea una dependencia con el vampiro de manera que podríamos decir que pasa a ser su “esclavo”, creando también un vínculo sexual, y haciendo todo lo que el vampiro le pida por un poco más de su sangre.

Nueva “vida” para el vampiro




El nuevo vampiro conserva el mismo aspecto que tenía cuando estaba vivo, aunque los más observadores notarán una mirada distinta, más primaria, cruel y salvaje. La mirada de un depredador cuyos sentidos son ahora más agudos. Su cuerpo no proyecta sombra alguna y desaparece su reflejo en el espejo. También empiezan a destacar sus alargados incisivos, normalmente contraídos hasta el momento de la caza, las orejas ligeramente más puntiagudas, el mal aliento y, en algunos casos, el vello abundante en las palmas de las manos.

Al cuerpo del neonato llega, también, la muerte de los órganos. El corazón no late, los pulmones no respiran y el estómago tampoco hace la digestión. De ahí que el único alimento que necesita un vampiro sea la sangre de un ser vivo, y la necesita, precisamente, para impedir que continúe el proceso de putrefacción de su cuerpo mortal. Esta sangre no pasa ya por venas ni arterias, si no que se distribuye homogéneamente por el interior del cuerpo mediante ósmosis. La sangre pasa a ser el único fluido presente en el cuerpo del vampiro, y por esto lloran oscuras lágrimas de sangre. Es algo paradójico que se diga de los vampiros que son inmortales, porque realmente lo son mientras encuentren sangre que permita que no se descomponga su cuerpo. Un vampiro también tiene sus propias luchas internas. Siente una obsesión, por no decir adicción, a la sangre. El Hambre del vampiro nunca descansa y lo lleva a estar siempre al límite, en eterno conflicto sobre alimentarse o dejarse llevar totalmente para saciar la Sed. Es duro convivir con la Bestia dentro que, constantemente, lucha para ser liberada y cometer los crímenes más atroces. Sólo los vampiros con gran autocontrol muestran esa poca humanidad que, a veces, parecen tener.

Cómo acabar con un vampiro y otros mitos


Se piensa, erróneamente, que para matar a un vampiro basta con clavar una estaca de madera en su corazón. Este acto es necesario pero no suficiente, ya que clavando la estaca podemos dejarlo bloqueado temporalmente pero, para que realmente muera, es necesario quemarlo después en una hoguera o exponer su cuerpo al sol durante varios días. Las balas, cuchillos y demás armas sólo causan heridas que sanan con asombrosa facilidad en el cuerpo de un vampiro. Hay otras teorías sobre cómo dar muerte a un vampiro como, por ejemplo, abrir su ataúd durante el día, clavar una estaca en el corazón y enterrarlo en una tumba cavada en un cruce de caminos, pero esta estrategia no siempre tiene el éxito deseado.

Hay otros símbolos y objetos que también son usados para herir o ahuyentar a los vampiros como, los crucifijos, el agua bendita y el ajo. Nada de esto daña realmente a un vampiro, como mucho lo distrae temporalmente. El sol los debilita y los quema, pero no tan rápido como se pudiera pensar, aunque quedan muy desorientados y se vuelven mucho más lentos, perdiendo su celeridad habitual (esa gran velocidad que hace parezcan un torbellino cuando se mueven). Sólo los vampiros poderosos aguantan varios días al sol.

También existen algunos mitos que son, simplemente, falsos, como que los vampiros no pueden cruzar aguas en movimiento. Si esto fuera cierto, no se habrían extendido por todo el mundo, aunque hay leyendas que explican que sí pueden hacerlo portando tierra de su tumba en el ataúd.

El vampiro en sociedad


La sociedad vampírica, lejos de lo que pueda parecer, está perfectamente estructurada y se rige según las normas impuestas por los vampiros más antiguos. Se organizan en clanes, al frente de los cuales suele haber un príncipe. Este príncipe se encarga de mantener el orden en su zona geográfica. Por encima de los príncipes está el Consejo, una agrupación de los vampiros de las primeras generaciones que se encarga de mantener cierta paz entre clanes.

Los que apoyan la teoría de Caín como primer vampiro tienen definidas las generaciones de vampiros existentes en función del nacimiento del primer vampiro. Es decir, Caín, sería el primer y único miembro de la generación primera, y su descendencia directa formaría la segunda generación, así como la descendencia de ésta formaría la tercera, etc. Se calcula que, en la época actual, los vampiros recién nacidos forman parte de la 13ª generación.

Sobra decir que el poder de un vampiro es mayor cuanto más viejo es, no sólo por el control y aprendizaje que acumula durante los años, si no porque los más viejos pertenecen a las primeras generaciones y tienen la sangre más pura, siendo su poder inmensamente mayor que el de un vampiro de generaciones posteriores.

Teniendo esto en mente, los vampiros están clasificados así:



Neonato: Vampiro recién creado y presentado al príncipe del clan al que pertenece. Existen algunos vampiros recientes que no pertenecen a ningún clan en concreto. Éstos se denominan Caitiff.

Ancilla: Son vástagos jóvenes pero prometedores por su disciplina y control de su poder. Son preparados para ocupar el puesto de Antiguos con los años.

Antiguos: Son los vástagos que están al poder de la sociedad vampírica. Tienen entre 200 y 1200 años. Se encargan de que se cumplan las normas.

Matusalén: Esta posición la ocupan vampiros cuya edad alcanza los 1200 años. Se produce un cambio realmente palpable. Pasan a parecer menos humanos, más ancianos y físicamente están más delgados. La Bestia en ellos ha tomado el control y no tienen prácticamente humanidad. Son enormemente fuertes y fieros.

Antediluvianos: Los más antiguos y se piensa que sólo existen en Europa. Son la descendencia directa de Caín y llegan hasta la tercera generación. Son tan fuertes, sabios y poderosos que su simple mención genera auténtico terror entre sus vástagos. Afortunadamente, son realmente raros y escasos.

La supremacía del cazador


Según crece y cumple años, el vampiro aprende a desarrollar la fuerza y aumentar los poderes. Algunos de los primeros atributos que adquiere son el carisma y un gran magnetismo sexual, pero son tan sutiles que un mortal no se da ni cuenta, aunque sienta el deseo de acercarse al vampiro. Si unimos estos rasgos a su capacidad de manipulación comprenderemos que un vampiro es capaz de deshacerse de su víctima sin apenas usar la violencia. Pueden usar la hipnosis y conseguir que el mortal pierda su voluntad con sólo una mirada.

Tienen también otros talentos que no dudan en usar cuando una víctima les planta cara. Son muy fuertes y atléticos, poseen una gran celeridad en sus movimientos y son realmente astutos. Siempre mantienen un estado de alerta, incluso cuando descansan, por lo que es casi imposible encontrarlos desprevenidos.



Otra cualidad que les es muy útil para la supervivencia es su sigilo. Un vampiro puede aparecer en un lugar rápidamente y, pese a eso, pasar desapercibido. De hecho, puede estar horas camuflado en la oscuridad sin que ningún otro ser lo perciba gracias a su poder de ofuscación.

Algunos vampiros son capaces de aumentar sus poderes mentales hasta el punto de comunicarse mediante telepatía. Consiguen, además, inspirar temor, causar inmovilidad e, incluso, introducir una idea en la mente de su víctima sin que ésta se percate. Estos vampiros también son capaces de desvanecerse y hacerse invisibles.

Los escasos vampiros matusalén y antediluvianos poseen, además, otros recursos realmente demoledores, como la capacidad de transformarse en cualquier monstruo o animal que deseen, o la llamada “máscara de las mil caras”, que consiste en hacer creer que eres otra persona o cosa sin necesidad de cambiar de aspecto. En este caso, quien mire al vampiro no le vería, sino que vería la imagen que el vampiro pretende mostrar.

Los vampiros y la paz


Durante el periodo de la Inquisición se consiguió mermar considerablemente el número de vampiros en Europa. Éstos, viendo la supervivencia de su especie más que amenazada, decidieron ocultarse y pasar desapercibidos, como cualquier otro mortal. Llegó el momento de la Mascarada, en el que los vampiros sólo mostraban su auténtico aspecto cuando estaban de caza, pero siempre evitando que nadie, excepto su víctima, los descubriese.

De este modo, han conseguido convivir también con los hombres lobo, de quienes son auténticos enemigos y por los que sienten un verdadero desprecio. Aunque cuando un vampiro está cerca de un hombre lobo y viceversa, se huelen, se presienten y se descubren.



Zombi




Un zombi es un muerto viviente cuyo cadáver ha sido devuelto a la vida a través de un oscuro ritual.

El origen de los zombis


Desde hace cientos de años, hechiceros y chamanes han levantado cadáveres a través de rituales de vudú con el único fin de convertir estos cuerpos putrefactos en esclavos.

La magia negra y la nigromancia consiguen convertirlos en verdaderos autómatas que, privados de toda inteligencia o humanidad, son capaces de llevar a cabo las órdenes más perversas.

El verdadero zombi


Es fácil confundir a un zombi con un “infectado”. En apariencia, ambos son cadáveres vivientes, sin embargo, las diferencias son notables; un zombi no necesita alimentarse. Se mantiene “vivo” gracias al siniestro ritual que lo despertó. Un infectado es el resultado de un cadáver que ha fallecido por causas víricas y que, debido a este mismo virus, vuelve a la vida con necesidad de alimentarse, pero con unas funciones neuronales básicas. Sólo la parte más primitiva de su cerebro está en funcionamiento y mantiene al cadáver alerta, en busca de carne fresca y vísceras, que no duda en arrancar incluso del cuerpo vivo de su víctima. De este modo, mantiene su metabolismo muy activo y el cuerpo a una alta temperatura.



También es interesante distinguir a un zombi de un necrófago; los necrófagos han sido alzados por magia mucho más poderosa de la que se usa para levantar a un zombi. Generalmente, suele realizar el ritual un nigromante o un hechicero consagrado a un dios de la muerte. Gracias a esta poderosa magia, en la que está involucrada el alma de la propia víctima, el necrófago conserva su inteligencia, pero no su voluntad, que está supeditada a ese dios. El precio de este alzamiento se paga en almas, las almas de las víctimas del necrófago, que pasan a pertenecer al dios tributado. Los necrófagos sí que buscan alimentarse de cuerpos y carne fresca y, para ello, se ayudan de la habilidad de paralizar a sus víctimas, llegando, en algunos casos, a convertir a su víctima en un nuevo necrófago.

Cómo distinguir a un zombi


Normalmente, son levantados de sus tumbas pasados unos días de la muerte, por lo que su estado de parcial o avanzada descomposición los delata como zombis. También es muy característico el olor a podrido que los envuelve, así como la piel despegada, los gusanos que brotan de todas partes de su cuerpo y el aspecto harapiento. Sin embargo, una vez alzado, el proceso de putrefacción se detiene gracias a la energía del conjuro.

Otra característica es la mirada perdida. Sus ojos, en el caso de conservarlos, no siguen a los movimientos ni a la luz.



Hay quien piensa que los propios nigromantes asesinan a los vivos para convertirlos en sus esclavos zombis. Sea así o no, algunos cadáveres son devueltos a la vida inmediatamente después de su muerte. En estos casos, apenas se distinguen del resto de seres vivos, por lo que hay que prestar atención a ciertos detalles. Por ejemplo, en la oscuridad se mueven con total normalidad ya que, a diferencia de los seres vivos, no necesitan ver.

Características del zombi


No se sabe el motivo, pero suelen actuar en la oscuridad y es más frecuente verlos merodear durante la noche.

Un zombi no experimenta emoción alguna, ni siente dolor. Su sistema nervioso no funciona, por lo que sus movimientos son dirigidos o programados por quien lo alzó. No pueden enfermar ni ser envenenados, y tampoco necesitan descansar ni dormir.

Son anormalmente fuertes y presentan una resistencia y aguante que sólo la magia negra puede explicar. Sin embargo, sus movimientos son lentos y, en ocasiones, bastante imprecisos.

Sus habilidades dependen del creador y de lo que éste considere útil para su esclavo zombi. Pueden ir desde manejar al ganado y llevar una granja, hasta el uso de armas, así como saber construir o improvisar las suyas propias.

El zombi alzado debe ser programado con instrucciones concretas y sencillas. Si el creador del zombi muere, se quedan con la última orden de por vida.

Los zombis pueden convertirse en seres más peligrosos de lo que parecen, incluso para su propio creador, ya que existe la posibilidad de que otro hechicero o nigromante reprograme al zombi, haciendo que se vuelva contra su creador original.



Artificiales


Gárgola




Las gárgolas son monstruos mágicos muy feroces y de aspecto siniestro.

Estas criaturas voladoras tienen alas de murciélago, los ojos incandescentes, unos pequeños cuernos y la piel muy dura y cubierta por una capa de mineral que les permite pasar desapercibidas en las fachadas de edificios. De hecho, suelen confundirse con parte de la ornamentación de catedrales, torres y cementerios.



Originariamente, las gárgolas eran desagües esculpidos con formas de animales a los que un mago dio vida. Al ser creadas artificialmente no necesitan comer ni beber, así que cuando atacan lo hacen por el simple hecho de hacer daño.

Habitan en cualquier zona subterránea, donde acumulan los tesoros de sus victimas. Es típico encontrarlas entre ruinas o cavernas.

Pueden atacar por sorpresa; permanecen inmóviles, como estatuas, hasta que su víctima está lo suficientemente cerca. Realizan entonces un ataque sorpresa para desconcertar al enemigo. Otra manera de atacar es lanzándose en picado; esta forma la usan cuando se encuentran en movimiento y es tarde para el ataque sorpresa.

Existen dos subespecies de gárgolas:

Kapoacinth.


Es una gárgola marina que habita en cuevas submarinas. Sus principales enemigos son los elfos marinos, sirenas…

Márgola.




Son gárgolas verdaderamente feas, con la piel muy parecida a la piedra, de hecho, es bastante difícil distinguirlas de las demás rocas. Tienen garras muy poderosas que utilizan es sus ataques.



Golem




Un golem es un ser creado mágicamente a partir de fuerzas elementales.

Existen manuales arcanos donde se explica el proceso de formación de un golem. Se cree que el primer golem creado fue de carne en un intento de animar a un muerto. Después se fue probando con distintos materiales como madera y metales para conseguir un golem más fuerte.

Los golems tienen que estar hechos de algún tipo de material elemental y, de momento, sólo de conocen los golems hechos a partir de materiales terrestres. El cuerpo del golem debe ser previamente tallado, ya sea de piedra o de metal.

La fuerza impulsora de un golem es un espíritu elemental de tierra cuya naturaleza es desconocida. Este espíritu queda ligado al cuerpo inerte del golem para darle “vida”. El proceso de animación de un golem es bastante largo, requiere un mes completo sin interrupción. En este proceso pueden usarse objetos para conjurar como varas y pergaminos para que la “vida” llegue al golem.

Los distintos tipos de golem que se conocen son:

Golem de carne:



Es el más fácil de animar puesto que se trata de materia orgánica. Las piezas de golem deben estar cosidas entre sí y no deben estar muy descompuestas. Estos golems son los únicos que presentan una inteligencia mínima.

Golem de arcilla:



Estos golems sólo pueden ser animados por sacerdotes y es necesario un cuerpo esculpido en un solo bloque de arcilla.

Golem de piedra:



Se usa un solo bloque de piedra muy dura, como el granito, y debe estar tallado adecuadamente.

Golem de hierro:



Este tipo de golem es el más difícil de animar. Se requiere una espada para ser incorporada al golem. Pueden usarse también otros metales.



Homúnculo




Un homúnculo es un diminuto ser creado artificialmente en un laboratorio.

La creación de estos seres se produce a través de un ritual en el que se necesita material genético del creador, normalmente sangre y algún trozo de piel, que se mezclan con una poción especial a base de arcilla, cenizas, raíces de mandrágora y agua de manantial.



El resultado es un clon idéntico en forma al creador, pero de unos 8 centímetros de altura.

Los creadores suelen ser alquimistas o magos que usarán al pequeño ser como ayudante de laboratorio o como sirviente. También existen homúnculos que han sido usados como espías y mensajeros, aunque esto es más difícil ya que la mayoría de los homúnculos hablan un lenguaje propio que sólo el creador comprende.

La relación creador-homúnculo es muy estrecha, con una gran empatía que permite al creador saber si el homúnculo está triste, herido, furioso o alegre. Suelen desarrollar también un cierto grado de telepatía.

Estos seres se alimentan de la sangre de su creador y necesitan beberla todos los días al menos 3 veces. Para succionar la sangre perforan el pezón de su amo y se alimentan durante la noche, mientras éste duerme.

Si el creador muere, el homúnculo también lo hace, ya que sólo la sangre de su amo puede alimentar al diminuto ser.

Suelen ser seres muy traviesos, algo torpes y, a veces, son más un estorbo que una ayuda en el laboratorio. Su carácter y personalidad son muy parecidos a los del creador. Si el mago es malvado o benevolente, el homúnculo también lo será.

Podría decirse que otra función del homúnculo es actuar como “perro guardián”. Necesitan dormir muy pocos minutos, así que pasan la noche dando vueltas por el laboratorio y vigilando.

Si se ven amenazados son capaces de escupir una especie de fango venenoso como defensa, al que su amo es inmune.

El primer homúnculo que se conoce en la historia fue el fabricado por Paracelso, que quería demostrar que la arcilla es el extracto del que nacen todas las cosas y, también, el cuerpo humano.



Seres Interplanares


Banshee




Las banshees son las hadas irlandesas de la muerte, procedentes de las leyendas y la mitología celta.

Su nombre significa “mujer hada” y “mujer de las colinas”, ya que en ocasiones aparece caminando errante por las colinas, donde incluso permanece varios días sin rumbo fijo.



Su apariencia es la de una mujer etérea, en ocasiones una joven doncella y, en otras, una bruja vieja y repugnante. Su cara es pálida y tiene los ojos enrojecidos, casi ensangrentados, por el dolor y el llanto. Según la leyenda, suele vestir de verde o azul y lleva una capa gris.

Las banshees anuncian con su llanto y su grito que la muerte está cerca. Su canto es estridente y aterrador, otras veces es un sollozo horrible que hiela la sangre y que sólo puede escuchar la persona que va a morir.

Algunas banshees que están emparentadas o vinculadas con una familia concreta, y su canto se escucha cada vez que perece algún miembro dicha familia. En estos casos, no sólo son escuchadas por el moribundo sino por todos los familiares.

Hay veces en que sólo se las oye y otras en que, además, se las ve. Aparecen también en los funerales, acompañando el alma del cadáver al plano de los muertos.

Las banshees que están unidas a una familia no desaparecen inmediatamente tras la muerte, sino que se quedan algunos días después del fallecimiento, lavando en algún río o arroyo lejano las mortajas del miembro fallecido.



Cancerbero




El cancerbero es el vigilante de la puerta que conecta el plano de los seres vivos con el Hades.

El Hades es una región tenebrosa donde reinan Perséfone y Hades, los gobernantes de la ultratumba, y es el lugar donde van las almas de los muertos. El cancerbero se encarga de manera contundente de que ningún mortal pase al plano de los muertos y de que ningún espectro pase al plano de los vivos.

Es un ser muy fiero con la forma de un perro de tres cabezas y una cola con serpientes. Los ojos son rojos y están iluminados por una luz sobrenatural. De sus colmillos se desprende un veneno negro y mortal.



Es temido por su fuerza y su agresividad a la hora de vigilar la puerta que tiene encomendada. Cada una de sus cabezas cuenta con afilados colmillos y, además, suele ayudarse con las serpientes de su cola para ejercer constricción sobre los seres a los que se enfrenta.

Tiene dos puntos débiles; la miel y la música. Por increíble que parezca, la música amansa a las fieras y, por lo tanto, también al cancerbero, que sólo ha sido vencido en dos ocasiones. Una de ellas fue Orfeo que encantó al cerbero con la música de su lira, dejándolo sumido en un dulce sueño. La segunda vez fue Hércules que, con su fuerza descomunal, logró doblegar al animal y encadenarlo, consiguiendo así uno de los “doce trabajos de Hércules”.

La miel es la otra debilidad del perro guardián. Los pocos que han conseguido ver al cerbero y han vuelto cuentan que sólo con tortas de miel se consigue aplacar al fiero animal. Si un viajero no lleva una buena provisión de tortas de miel el cancerbero se lanzará al ataque y el mortal quedará a merced del perro de por vida.



Elementales




Los elementales son fuerzas de la naturaleza que dominan a los elementos.

El plano material primario está compuesto por 4 elementos; el fuego, la tierra, el aire y el agua. Los elementales son seres que, en el plano material, están compuestos por uno de los 4 elementos. Distinguimos así a los elementales de fuego, tierra, aire y agua.

Estos seres, normalmente, habitan en un plano interno y se presentan en el plano primario cuando son invocados por medios mágicos. No son muy inteligentes, y ésta es precisamente la razón para que sean invocados tan frecuentemente, ya que otros seres más listos presentarían más resistencia a la invocación.

Un elemental puede ser invocado mediante conjuros, con una vara o con otro objeto invocador. Lo más importante al invocar a un elemental es mantener el control de éste al llegar al plano material, ya que los elementales odian alejarse de su plano residencial y, al llegar al plano material, lo hacen muy cabreados. Si el elemental es destruido vuelve al plano interno del que procedía.

Si la persona que invoca pierde el control del elemental pueden pasar dos cosas; que el elemental le ataque o que decida volverse a su plano de origen. El control de un elemental puede ser robado a la persona que lo invocó mediante un conjuro específico para disipar magia.

Los 4 tipos de elementales son:

Elemental de aire.




Deben ser invocados en un lugar aireado y con ráfagas de viento. Aparecen como una nube deforme que resulta bastante indistinguible del ambiente. Atacan con un chorro de aire y, si no es suficiente para derrotar al enemigo, adoptan forma de torbellino. Ésta es la forma más poderosa de un elemental del aire.

Elemental de tierra.




Son invocados sobre tierra o roca. Su forma es la de un humanoide gigante formado por piedras, metales preciosos y gemas. Es lento en los movimientos, pero incansable. Su sonido es el de un terremoto y es capaz de destruir fortificaciones con facilidad si están hechas de piedra. Sin embargo, es menos efectivo luchando contra criaturas en el aire o en el agua.

Elemental de fuego.




Deben conjurarse en una llama abierta de buen tamaño. Aparecen como un humanoide con los rasgos faciales en fuego azul, y el resto de su cuerpo como una llama común. Son muy agresivos y feroces, y la única forma de escapar de sus llamas es con agua. Un lago cercano es una posible solución, ya que los elementales de fuego son incapaces de actuar en el agua.

Elemental de agua.




Deben ser invocados en un río, lago o mar, aunque pueden servir otros líquidos acuosos. Emerge del agua en forma de ola con una cresta en la parte superior y unos brazos formados por olas más pequeñas. Una vez invocado, el elemental puede fundirse con el agua y volver a reaparecer más tarde. Son una amenaza para los barcos que se crucen en su camino. Pueden luchar también en tierra firme, pero con menos destreza.



Fuego Fatuo




El fuego fatuo es un ser malvado, de naturaleza óptica, que habita en pantanos y marismas.

Su apariencia es la de una bola de luz con un débil brillo, por lo que pueden ser confundidos fácilmente con alguna fuente de iluminación. Los fuegos fatuos pueden cambiar su forma y color a voluntad.

Son seres de ágil vuelo que pueden flotar, inmóviles, en la misma posición, el tiempo que necesiten. También pueden moverse tan rápidamente como un rayo de luz.

Los fuegos fatuos miden cerca de un metro y poseen una inteligencia excepcional. Rara vez luchan cuerpo a cuerpo ya que prefieren engañar a sus víctimas y atraerlas hacia pantanos. Si luchan cuerpo a cuerpo su luz se vuelve azul, verde o violeta. Usan una poderosa carga eléctrica para combatir a sus víctimas.

Tienen un sistema de comunicación basado en la intensidad de la luz; emiten destellos de distinta intensidad tan sutiles que sólo pueden ser percibidos por otros fuegos fatuos. Para comunicarse con los demás seres vibran tan rápidamente que consiguen emitir sonidos fantasmales.

Se alimentan de la energía que desprenden los cerebros de sus víctimas al verse presas de la muerte. Conducen a sus víctimas hasta pantanos y zonas de arenas movedizas para hacer más larga y aterradora su muerte.

Los fuegos fatuos presentan bastante resistencia a la magia y sólo algunos conjuros consiguen afectarles.



Genio




Los genios son seres mágicos que viven en los planos elementales de aire, fuego, tierra y agua.

Los podemos encontrar frecuentemente en el plano material primario, aunque pueden viajar, además, a cualquier plano elemental y al astral. Cuando se encuentran el plano material primario suele ser por invocación de algún hechicero o sacerdote.

Los principales tipos de genios son:

Djinn




Es el genio del plano elemental del aire.

Pueden formar torbellinos de aire con los que atacan a sus enemigos. Su agilidad en el vuelo les hace ser casi incapturables. Son de carácter amigable, aunque pueden llegar a ser bastante despectivos con los seres que, a diferencia de ellos, necesitan alas para volar.

Su magia les permite crear comida y bebida, crear objetos de madera o metal, crear ilusiones, hacerse invisibles y adoptar forma gaseosa.

Los Djinn nobles son un tipo de genios que conceden 3 deseos y, una vez concedidos, quedan libres de servir a su invocador.

Efreet




Son los genios del plano elemental de fuego y están hechos de basalto, bronce y llamas.

Son de carácter neutral, pero se llevan bastante mal con los Djinn.

Si un Efreeti es capturado o invocado debe servir durante 1001 días o hasta conceder 3 deseos.

Su magia les permite transformarse en forma gaseosa, polimorfizarse, crear muros de fuego, producir llamas y otros efectos pirotécnicos. Habitan en la llamada “Cuidad de Bronce”, que es una enorme cuidadela flotante donde vive el Gran Sultán que gobierna a los Efreet.

Dao




Es el genio del plano elemental de tierra.

Los Dao son malvados y de inteligencia media. Les gusta presentarse en el plano material primario para hacer el mal. Su magia les permite hacerse invisibles, adoptar forma gaseosa, crear una fuerza espectral, crear muros de piedra y causar errores en la orientación de sus víctimas.

Estos genios habitan en un gran laberinto subterráneo, en el centro del cual vive el Kan (el Dao elegido para gobernar). Entre los enemigos de los Dao se encuentran otros genios como los Djinn. Los Efreet negocian frecuentemente con los Dao, por lo tanto se toleran mutuamente.

Marid




Los Marids son los genios del plano elemental del agua, y son también los genios más poderosos que existen.

Son seres muy soberbios, egoístas e individualistas. Rara vez se muestran en el plano primario, y aún más difícil es que un Marid acate órdenes, por lo que estos genios no suelen ser invocados para servir.

Pueden comunicarse con cualquier ente o criatura de cualquier plano mediante telepatía.

Su control sobre el elemento agua es espectacular. Pueden subir y bajar las aguas a voluntad, crear enormes muros de agua contenida, polimorfizarse en agua, crear agua de la nada, transformar el aire en agua…



Pesadilla




Las pesadillas son corceles malvados que habitan en planos inferiores, donde el mal es más poderoso.

Su aspecto es muy parecido al de un gran caballo, generalmente negro, con ojos brillantes y rojos, al igual que los orificios nasales. Sus crines son llamas anaranjadas y sus cascos son ascuas ardientes.

Suelen ser monturas de otros seres malvados; muertos vivientes y grandes señores del mal que se encuentran, al igual que la pesadilla, en los planos más bajos. Como monturas son leales a sus jinetes, con los que no necesita comunicarse verbalmente ya que la pesadilla detecta el estado anímico del jinete y sabe actuar consecuentemente.

Es un error considerar a la pesadilla como un simple caballo, no sólo por la elevada inteligencia que muestra, si no por la naturaleza no biológica de la pesadilla. Se piensa que, en origen, fue un sirviente humano al que las fuerzas oscuras dieron forma de caballo para poder ser montado.



Las pesadillas obedecen sin reparos a las criaturas más perversas, aunque podrían servir también a seres de naturaleza más noble siempre y cuando consigan adiestrarlas con los conjuros adecuados. Aun así, el poder de estos conjuros es corto y apenas supera los 3 días.

No necesitan alimentarse ni respirar, lo único que toman es una especie de viruta que está compuesta principalmente por platino. Los seres que intentan domar mágicamente a la pesadilla deben dar este “alimento” al corcel para lograr que éste les obedezca.

Una pesadilla no es nada despreciable como enemigo. Son muy fuertes y pueden atacar con sus cascos ardientes provocando quemaduras y heridas mortales. Además, mientras se encuentran en plena lucha se desprende de sus orificios nasales un gas tóxico que paraliza a sus contrincantes.

Las pesadillas también actúan como mensajeras, llevando noticias y conclusiones de los concilios oscuros.



Valquiria




Las valquirias son diosas de la mitología nórdica, hijas de Odín y poderosos espectros guerreros.

Tienen el aspecto de una joven y bella guerrera nórdica; alta, con marcada musculatura, ojos grandes y azules, cabello rubio, largo y trenzado. Les gusta ir ataviadas con cascos de guerra con cuernos.



Suelen cabalgar a lomos de caballos voladores y son unas amazonas fabulosas. Son hábiles con la lanza, con el arco y con la espada. Su fuerza es sobrehumana, divina, al igual que su resistencia y agilidad.

Habitan entre el plano de los vivos y el de los dioses, conocido como Asgard. En este plano existe un lugar llamado Valhalla, el salón de los muertos en combate, donde son recibidos los héroes que perecen durante una batalla.

Las valquirias presienten la muerte de los guerreros valerosos, de modo que cuando se libra una batalla se presentan en el plano de los vivos. Desde el cielo contemplan la lucha y cuando ésta llega a su fin las valquirias eligen a los muertos que serán conducidos hasta el Valhalla. Pero no sólo acompañan a los muertos en su viaje a Asgard, sino que también los cuidan durante su estancia en el Valhalla, tal y como lo dispone Odín.

Las valquirias están capitaneadas por Brunilda, la más fuerte y poderosa de las valquirias. Cuando descienden de los cielos y encuentran una batalla Brunilda las dirige y las lidera.

Brunilda tiene la capacidad de convertir a las valquirias en musas de la guerra, inspirando a los guerreros para luchar, aumentando su sed de sangre, y haciéndolos entrar en frenesí, de manera que no sienten dolor ni sangran por sus heridas. Una vez termina el combate el frenesí desaparece y el guerrero muere.

Se dice que algunas valquirias pasan grandes temporadas en el plano terrestre, dejando su habitual forma de guerrera espectral para vivir bajo la forma de un enorme y bello cisne.



Extra


Arconte




Los arcontes son seres celestiales enviados por una deidad para cuidar, vengar o juzgar las injusticas que se producen en nuestro plano material.

Un poder antiguo


Los arcontes son verdaderas autoridades de la moral y la ética, y han existido desde el nacimiento de los dioses. De hecho, la palabra arconte, del griego “archai”, significa origen o comienzo.

En la antigua Grecia se conocía como arcontes a los habitantes destinados a convertirse en la autoridad suprema, fuese política o religiosa. Dictaban las normas, las hacían cumplir e impartían castigos a los descarriados.

Un punto de vista más mitológico




La figura del arconte ha sido reconocida en numerosas mitologías y civilizaciones como la celta y la azteca, y algunas han conseguido nombrar hasta 12 arcontes. Esto no significa que no haya más, sino que nunca se han materializado en nuestro plano.

Los arcontes son eficaces y poderosos intermediarios. Son la conciencia y, en cierto modo, el ente físico que se encarga de llevar a cabo todo lo que el dios necesita ejecutar. Son La Autoridad.

Es lógico pensar que estos seres poseen un gran poder, pero hay mucho más. Su fuerza y gracia son celestiales, divinas. No necesitan hablar, aunque lo hagan, y no necesitan luchar, aunque porten armas arcanas. Su mera presencia es una revelación que despeja la mente y el espíritu.

Características del arconte


Suelen aparecer bajo la forma de un humano, hombre o mujer, de piel y cabello azul, blanco o dorado. La mayoría posee enormes alas angelicales aunque no las necesitan para volar y moverse a voluntad. Pueden teleportarse y estar a cada segundo en un lugar distinto.

Los arcontes hablan su propia lengua celestial y la lengua infernal. Aun así, pueden comunicarse con cualquier otro ser usando su empatía, de manera que se hacen entender aunque no se conozca ni una palabra del idioma angelical.

El aura del arconte es una de sus cualidades más llamativas. Cuando el arconte se manifiesta, su aura es de pura bondad y sus ojos se muestran comprensivos y llenos de amor. Si el arconte debe tomar una actitud más correctora, su aura se transforma en un amplio halo luminoso de protección para sí mismo y para las criaturas de buen corazón que estén presenten. Si el arconte debe mostrarse hostil ante una criatura malvada, su aura se convierte en halo amenazador sediento de justicia al que muy pocas criaturas infernales escapan, ya que debilita y merma la voluntad.

Un arconte presenta también la capacidad de atravesar la oscuridad y la penumbra con su mente, permitiendo a sus ojos ver todo lo que esconden las sombras.

El arconte en acción


Un arconte procura no hacer nunca daño. Es raro que luche contra un enemigo y, si lo hace, usa su poder para neutralizar, no para dañar. Sin embargo, si su oponente es realmente malvado, pruede provocar la temida ira del arconte. En ese momento el arconte se convierte en la venganza personificada y no dudará en usar todos sus recursos para atacar y castigar a la criatura.

Parte de este enorme poder es amplificado por el arma que portan. Suelen usar espadas, tridentes o lanzas rúnicas. Estas runas arcanas poseen la capacidad de ampliar los poderes sobrenaturales y celestiales del arconte hasta el punto en que pareciera que el mismo dios que envía al arconte se hubiese personado. Es por eso que estas armas no se usan realmente para la lucha cuerpo a cuerpo. Los arcontes no necesitan luchar físicamente, aunque pueden hacerlo si lo desean.

Los arcontes presentan, además, ciertas resistencias naturales que los hacen más invulnerables. Pueden crear círculos mágicos contra el mal y no se ven afectados por los elementos como el frío, los rayos, etc.









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