Tucker nació en Capac, Michigan, y cuando tenía 16 años dio muestra de su talento restaurando un auto prácticamente inservible. Después, y mientras estudiaba ingeniería se unió a la policía con el principal motivo de acceder a autos de alta potencia. Sin embargo, debió abandonar la institución luego de que sus superiores comprobaran que había instalado instrumentos no reglamentarios en su vehiculo.
De regreso en Michigan, Tucker recibió un pedido del gobierno holandés para reconstruir un tanque ligero que nunca llego a Europa porque lo alemanes invadieron holanda antes que el modelo estuviera listo.
El tanque de Tucker se movía a 130 km/h y tenia una torreta con tanta capacidad de movimiento que el pentágono las ordeno usarla en barco de guerra y bombarderos. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno norteamericano encomendó a Tucker la administración de un astillero.
Terminada la guerra, Tucker comenzó a trabajar en su propio proyecto: un auto diferente de los modelos norteamericanos de la época, principalmente en su concepción técnica. Tucker compró una planta industrial que pertenecía a Dodge, en Chicago y contrato al estilista Alex Tremulis para el diseño de la carrocería del vehiculo, que era muy grande (distancia entre ejes de 3,25 metros), pero también muy bajo (1,52 metros) y muy liviano (1290 kg), lo que significaba 460 kg menos que cualquier otro auto de la misma longitud. Esto se debía a la masiva aplicación de estructuras de aluminio. El 31 de diciembre de 1946 Tucker aprobó el diseño del modelo Torpedo.
Por medio de la venta de acciones, Tucker reunió 28 millones de dólares y fundo, en 1948, la Tucker Corporation. De inmediato comenzó la producción. Técnicamente hablando, El Tucker estaba adelantado varias décadas a los modelos de Ford, Chrysler y General Motors. Por ejemplo, su motor de aluminio de seis cilindros opuestos enfriados por aire iba colocado atrás, tenia inyección de nafta y un sistema de sellado de enfriamiento. Este motor contaba con salida de potencia por ambos extremos del cigüeñal, y la misma se transmitía a las ruedas por medio del convertidor de par. Así, se eliminaba la transmisión convencional, incluyendo cardan y diferencial. El piso del auto era plano. El motor erogaba 166 CV y permitía una velocidad máxima de 160 km/h.
Tucker también puso énfasis en la seguridad y equipo al Torpeo con frenos de disco (derivados de los aviones) en las cuatro ruedas. El tablero de instrumentos estaba acolchado para reducir los riesgos de heridas y el parabrisas era eyectado en caso de un choque fuerte. El faro central variaba su posición al tomar las curvas, siguiendo el recorrido de las ruedas, una solución que adopto Citröen una década después y que ahora es habitual en muchos modelos aunque los faros no estén en el centro.
El principio del fin para los Tucker llego cuando, según muchos historiadores, intervinieron los grandes fabricantes de Detroit, quienes al parecer, no podían soportar que semejante alarde técnico proviniera de un pequeño fabricante.
Según se dice en los libros, en diferentes testimonios y en la propia película, se instigo al fiscal general de la justicia, Otto Kerner, para que se iniciara un juicio a Tucker con la acusación de que el modelo no existía y que nunca existiría. Después del receso de Navidad de 1949 el jurado declaro inocente a Tucker, pero el daño ya estaba hecho y fue irreparable, tanto que Tucker falleció siendo aun joven y dejo como herencia 51 unidades de su creación.
Revista Parabrisas (Diciembre 2006)