bienvenidos a un nuevo post.esto es para aquellos que les gusrtan las pelis de zombis pá que tenga :
La noche de los
muertos vivientes
(George A. Romero, 1968, EE UU)
La película que marcó el antes y el después en el género, sentando las bases de todo lo que vino luego. George A. Romero, el director más influyente en películas de muertos vivientes, zanjó firmemente las líneas por las que discurrirían estas criaturas en los años venideros: andares de sonámbulo (piernas arrastrando, brazos levantados), insaciable instinto de comer carne humana, plaga de tintes apocalípticos y escala mundial, y campamentos creados por los humanos como único refugio seguro para los supervivientes.
Como la mayoría de las películas de terror de culto, el film fue rodado con unos medios bastante precarios: en celuloide de blanco y negro de 16 mm., con un presupuesto de 114.000 dólares y la mayoría de los actores amateurs, muchos de ellos amigos y familiares del propio director. El resultado fue una cinta de atmósfera macabra y enfermiza que no haría sino mejorar el resultado final de la producción, que desde su primera escena da la impresión de que las cosas no van a ir sino a peor. Fue motivo de dos secuelas de Romero, ‘Zombi’ y ‘El día de los muertos’, y de un remake de Tom Savini en los años 80. La fiesta había empezado.
Zombi
(George A. Romero, 1978, EE UU)
Cuando la plaga ya ha alcanzado a toda Norteamérica, un puñado de desesperados supervivientes se refugia en un centro comercial donde tendrán que enfrentarse no sólo a los muertos vivientes que les asedian desde fuera, sino también sus propios miedos y obsesiones. De esta forma, George A. Romero continuaba la saga más celebrada del género en la que muchos consideran como la primera película ‘gore’.
Gran parte de su éxito se lo debe a Tom Savini, colaborador habitual de Romero que además hacer un cameo, se encargó de los Efectos especiales. Pese a su título original, ‘Dawn of the dead’ (‘El amanecer de los muertos’), en nuestro país se tradujo como ‘Zombi’. Fue objeto de un acertado remake de Zack Snyder en 2004
(George A. Romero, 1985, EE UU)
Romero cerraba su trilogía sobre zombies (a la que años más tarde, ya con el nuevo milenio, añadiría dos nuevos títulos) con ‘El día de los muertos’. En esta tercera entrega se centraba en la crítica al ejército a través de una pareja de jóvenes que consigue refugiarse en una base militar subterránea, donde los militares tienen impuesta su ley marcial mientras experimentan con los no-muertos.
Lo que en principio iba a ser un proyecto mucho más ambicioso tuvo que ser adaptado a la mitad de presupuesto a cambio de una clasificación X, y Romero tan sólo pudo esbozar muchas de las ideas que tenía planeadas (los zombies como víctimas de los humanos, su entrenamiento para ser enfrentados a otros muertos vivientes…), las cuales terminaría de desarrollar años más tarde en ‘La tierra de los muertos’.
Tiene un tono más rudo y seco que las dos predecesoras, con total ausencia de humor, y vuelve a contar con Tom Savini para las labores de maquillaje. Es la cinta menos celebrada de la trilogía y la que peores críticas ha recibido, pero aún así resulta imprescindible para cualquier amante del género, su influencia está implícita en multitud de películas posteriores y contó con un remake en 2008 a cargo de Steve Miner.
La noche de los
muertos vivientes
(George A. Romero, 1968, EE UU)
La película que marcó el antes y el después en el género, sentando las bases de todo lo que vino luego. George A. Romero, el director más influyente en películas de muertos vivientes, zanjó firmemente las líneas por las que discurrirían estas criaturas en los años venideros: andares de sonámbulo (piernas arrastrando, brazos levantados), insaciable instinto de comer carne humana, plaga de tintes apocalípticos y escala mundial, y campamentos creados por los humanos como único refugio seguro para los supervivientes.
Como la mayoría de las películas de terror de culto, el film fue rodado con unos medios bastante precarios: en celuloide de blanco y negro de 16 mm., con un presupuesto de 114.000 dólares y la mayoría de los actores amateurs, muchos de ellos amigos y familiares del propio director. El resultado fue una cinta de atmósfera macabra y enfermiza que no haría sino mejorar el resultado final de la producción, que desde su primera escena da la impresión de que las cosas no van a ir sino a peor. Fue motivo de dos secuelas de Romero, ‘Zombi’ y ‘El día de los muertos’, y de un remake de Tom Savini en los años 80. La fiesta había empezado.
Zombi
(George A. Romero, 1978, EE UU)
Cuando la plaga ya ha alcanzado a toda Norteamérica, un puñado de desesperados supervivientes se refugia en un centro comercial donde tendrán que enfrentarse no sólo a los muertos vivientes que les asedian desde fuera, sino también sus propios miedos y obsesiones. De esta forma, George A. Romero continuaba la saga más celebrada del género en la que muchos consideran como la primera película ‘gore’.
Gran parte de su éxito se lo debe a Tom Savini, colaborador habitual de Romero que además hacer un cameo, se encargó de los Efectos especiales. Pese a su título original, ‘Dawn of the dead’ (‘El amanecer de los muertos’), en nuestro país se tradujo como ‘Zombi’. Fue objeto de un acertado remake de Zack Snyder en 2004
(George A. Romero, 1985, EE UU)
Romero cerraba su trilogía sobre zombies (a la que años más tarde, ya con el nuevo milenio, añadiría dos nuevos títulos) con ‘El día de los muertos’. En esta tercera entrega se centraba en la crítica al ejército a través de una pareja de jóvenes que consigue refugiarse en una base militar subterránea, donde los militares tienen impuesta su ley marcial mientras experimentan con los no-muertos.
Lo que en principio iba a ser un proyecto mucho más ambicioso tuvo que ser adaptado a la mitad de presupuesto a cambio de una clasificación X, y Romero tan sólo pudo esbozar muchas de las ideas que tenía planeadas (los zombies como víctimas de los humanos, su entrenamiento para ser enfrentados a otros muertos vivientes…), las cuales terminaría de desarrollar años más tarde en ‘La tierra de los muertos’.
Tiene un tono más rudo y seco que las dos predecesoras, con total ausencia de humor, y vuelve a contar con Tom Savini para las labores de maquillaje. Es la cinta menos celebrada de la trilogía y la que peores críticas ha recibido, pero aún así resulta imprescindible para cualquier amante del género, su influencia está implícita en multitud de películas posteriores y contó con un remake en 2008 a cargo de Steve Miner.