Especialmente supersticioso es el mundo de la escena. Como explica Julio Bravo, además de las específicas de cada actor —y suelen ser muchas— existen otras compartidas por el grueso de la profesión, como el color amarillo o regalar claveles, son sinónimo de mal fario en los escenarios.
Especialmente conocida entre los profanos es la que impide a actores y actrices desearse buena suerte antes del comienzo de alguna obra, lo que lleva a su sustitución por expresiones como «rómpete una pierna» o «Mierda». Ambas se remontan al teatro isabelino británico y su origen es incierto. La primera podría referirse a que a los actores, tras una buena actuación, se les arrojaban monedas al escenario; los intérpretes, entonces, se arrodillaban y «rompían la línea de la pierna» para recogerlas. La segunda parece referirse a los excrementos que dejaban los caballos de los carruajes de los asistentes al teatro. Cuanto mayor era la «mierda» alrededor del teatro, mayor éxito suponía para la obra.
Otra superstición, mucho menos conocida, tiene que ver con «Macbeth» de William Shakespeare, cuyo título es una palabra prohibida para las gentes de la escena, que en caso de pronunciarla deben salir del teatro, escupir en el suelo, girar sobre sí mismo tres veces y pedir a gritos poder volver a entrar en la sala para esquivar el mal fario. Una de las hipótesis que tratan de explicarla afirma que hay tanta violencia y armas en la obra que no es difícil que surjan accidentes durante los ensayos o tras el estreno.