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Historia: La carne

Paranormal5/10/2014


Cada poro de su cuerpo sangraba, no tenía fuerzas para continuar, las ganas de vivir le habian abandonado. A pesar de que en partes del cuerpo no le quedaba carne, no sentía dolor pues en ese mundo tan irreal nada dolía, al principio cuando se dio cuenta de que su piel se desprendia a cachos habia sentido tal desesperación que se cubrio la parte sin carne de la pierna con esa extraña tierra, gemia y lloraba viendo a todos lados como cuando un niño intenta cubrir alguna travesura que sabe le costara una buena tunda. Cada día que pasaba en ese bizarro mundo le consumía, le devoraba lentamente como si quisiera fundirse con él. ¿Cómo había ido a parar ahí? no lo sabía, lo último que recordaba era haber apagado la luz para poder dormir, tenía que descansar porque a la mañana siguiente presentaría el examen de ingreso a la universidad, solo un parpadeo y se sumergió en esa pesadilla, si tan solo pudiera salir de aquel lugar tan rápido como había llegado, a un parpadeo de casa se encontraba…

Lo único que se oía eran sus gritos, lamentos llenos de desesperación, era un lugar digno de una película de terror pero no era así, ¡el maldito lugar era real! no hacía calor ni frío, era mas bien una atmósfera asfixiante, no percibía ningún olor, solo cuando llego pudo distinguir un extraño aroma que le producía nauseas, era como respirar el miedo en su estado más puro, quizás ese aroma desprendía él y pudo captarlo porque aun tenia el sentido del olfato, en lo que se podría llamar cielo había una luz de color rojizo que nunca se movía pero que de vez en cuando se tornaba rojo obscuro dando paso a lo que imaginó seria la noche.
El horizonte siempre mostraba lo mismo, un paisaje desértico carente de gracia, en lugares color arena y en otros entre verde mohoso y rojo carmesí. No era tonto, sabia que no saldria de ese lugar pero aun así corrio como poseso tratando de encontrar algo que le indicara que no estaba solo, que no moriría. Después de un tiempo sus piernas protestaron por el esfuerzo y se negaron a seguir sosteniendolo cayendo de bruces sobre lo que pensó sería un suelo duro pero no fue así, la tierra era suave y fría, era tan suave como la piel de un bebe pero fría como el mármol. Al sentir la extraña textura pego un alarido que le impulso a levantarse, era como tocar la piel de un muerto, la sola idea lo aterro pero era solo eso, una idea, debía tranquilizarse y no enloquecer en ese espantoso lugar. Alguien lo buscaría, su familia se preocuparía, sus amigos notarían su ausencia, no podía desaparecer así como así sin que nadie lo notara. Con esa idea en mente se sentó junto a lo que parecía una piedra del tamaño de un auto compacto, estaba agotado y el cuerpo le dolía, su mente estaba hecha un caos y el miedo se estaba colando con más fuerza en su débil alma.

Poco a poco abrió los ojos, no sabia cuanto había dormido pero no podía seguir descansando debía continuar caminando. Se negaba a la idea de quedarse atrapado en aquel lugar así que con un poco de pereza se levantó y continúo. Además de no tener hambre se sentia extraño, su cuerpo parecia diferente quizás el haber dormido en aquella posición tan incomoda le habia adormecido el cuerpo por eso se sentía como si estuviera en agua, mas ligero y a la vez cubierto por alguna tela suave que le tapaba… pero no sentía calor, ni frío en si no sentía nada de la cintura para abajo. Trato de no prestar atención de ese detalle y continuo con su marcha, tal vez este día tendría mas suerte y encontraría a alguien o a lo mejor algo que se pudiera comer, aun cuando no sintiera hambre debia alimentarse y beber algo lo más pronto posible o se quedaria sin fuerzas y entonces si, adios a toda pisca de esperanza de encontrar una forma de salir de ahí o de ser rescatado.

Recorrio quien sabe durante cuanto tiempo aquella zona carente de vida, en todo el recorrido no se topó con ningún ser vivo ni siquiera un insecto, no había nada en ese lugar a parte de él por supuesto, aunque a estas alturas estaba seguro que si tuviera un espejo para mirarse su aspecto seria como el de muerto viviente. Había caminado quien sabe cuánto tiempo y aunque sus piernas no le dolian y no sentía cansancio tenia que parar, el tener el cuerpo adormecido le daba algo de miedo, no quería caminar demasiado y terminar con horrorosas yagas en los pies porque si se le infectaban seria algo muy doloroso y moriria de una fuerte infeccion quien sabe cuantas bacterias había en ese extraño lugar, al menos esta vez no le tomaría por sorpresa la textura del suelo, busco con la mirada un sitio que se viera lo bastante “cómodo” para pasar la noche. Aun había luz pero lentamente se iba desvaneciendo, tomo lugar junto a una extraña formación rocosa y se dispuso a inspeccionar sus pies, ahora lo recordaba había estudiado mucho aquella noche y se fue a dormir sin quitarse la ropa ni siquiera se molesto en retirarse las zapatillas deportivas solo se recostó y apago la luz.

Observo con atención sus pies no los sentía pero sabia que estaban ahí, podía verlos, con un movimiento un tanto brusco se deshizo de los nudos de las agujetas aflojo el amarre y deslizo el calzado. Por ultimo retiro los protectores negros con una pequeña palomita blanca y miro con detenimiento sus pies… 1, 2, 3, 4, 5… 1, 2, 3, 4, 5 soltó un sonoro suspiro luego de haber verificado que todos sus dedos estaban donde siempre, no pudo evitar que una risita nerviosa escapara de su boca ¿como se le había ocurrido algo tan tonto como contar sus dedos? Pero no era algo nuevo siempre que se estresaba lo hacia era una forma de tranquilizarse algo tan tonto y sencillo lo relajaba. Estiro un poco los pies y luego se coloco de nuevo los protectores y el calzado, trato de acomodarse e intentar dormir pero no podía escuchaba un ruido extraño, como un silbido muy lejano, de alguna forma le era perturbador, se oía muy tenue como si estuviera a una gran distancia y al mismo tiempo como si fuese al otro lado de la roca donde se había acomodado, la curiosidad le carcomía quizás era algún animal que solo salía de noche así que se despabiló el ruido comenzaba a hacerse más fuerte ya no parecía un silbido era otra cosa, camino lentamente rodeando la roca y entonces frente a él apareció la cosa más espantosa y asquerosa que había visto en toda su vida. Sus ojos eran testigos de cómo la tierra se removía como si de un gusano se tratase parecía quejarse con una voz aguda que podría haber jurado que eran el conjunto de miles de bocas gritando a coro por un dolor indescriptible parecían sufrir horrendas torturas, de repente empezó a tomar forma, parecia un fenomeno de carnaval, con forma semi humana de la cintura para arriba. Tenia dos enormes extremidades que se movían de la misma forma en que lo hace un animal en descomposición repleto de gusanos, el lugar donde debía estar su boca era solo un orificio que le recordaba a un pedazo de papel mal cortado por un niño de primaria y por si eso no era suficiente esa cosa estaba repleta de ojos que lo miraban todo. Como pudo corrió, alejándose de esa cosa que alargaba las extremidades para tomarle y quien sabe que cosas hacerle, aun escuchaba esos gritos desgarradores pero por nada del mundo iba a voltear.

Lentamente fue bajando el ritmo estaba lo suficiente lejos ya no alcanzaba a oír nada. Estaba muy asustado, ¿que había sido eso? Con forme pasaba el tiempo mas se fundía con ese lugar, le estaba consumiendo arrancándole lentamente lo que aun le quedaba de humanidad, sus sentidos poco a poco se habían perdido. Intento llorar, sacar algo de su dolor y frustración pero ya no podía, la desesperación era lo unico que le quedaba. Era como caer en un abismo y no saber si pronto sentirás tus huesos quebrarse al impactar con el suelo.

Grito tanto como sus pulmones le permitieron, grito tan fuerte que su garganta se desgarro haciendo que se ahogara con su sangre, que era oscura como esa luz en el cielo que daba señal de ser la noche. El haber ido a parar a ese lugar le había condenado a morir lentamente, que importaba cual fuera la causa de su desdicha, moriría y no podía evitarlo. Miro a su alrededor y algo en su cerebro hizo clic… ¿que acaso no era ese el color de los cadáveres en descomposición? no lo había notado, el estudiaría para ser medico forense, tanto tiempo leyendo libros y viendo documentales no le habían servido de nada. La lógica le decía que algo no estaba bien cuando noto esa extraña coloración en el suelo era demasiado peculiar. Todo comenzaba a aclararse, había ido a para a una especie de purgatorio, como un basurero donde se reciclan a personas que no deberían estar en el mundo, seres que no tienen cabida entre las personas, ceros a la izquierda y como tal seres desechable, pero ¿Por qué él? Quien le condeno a morir así en ese lugar maldito… No, el no moriría ahí, el ya estaba muerto.
Una oleada de ansiedad se apodero de su ser y como poseso se despojó de sus ropas, arrancando trozos de tela y los tiraba para seguir con su trabajo, otro pedazo mas y pronto estuvo desnudo, reviso cada parte de su cuerpo cuando de pronto vio lo que buscaba, justo en su pierna hacia falta un pedazo de carne, podía ver su hueso, el área estaba seca se estaba fundiendo.

Cuatro días habían pasado desde que aquel monstruo le enseño cuál sería su destino, al menos era lo que él contaba por los momentos de oscuridad, cuatro días en los que su carne se iba desprendiendo poco a poco, desde entonces había permanecido hecho un ovillo en aquel sitio, con forme pasaba el tiempo su piel tomaba un color mas parecido al del suelo donde estaba acostado, no solo a su pierna le hacia falta carne, también a sus brazos, torso, muslos y mejilla.
Había tenido tiempo de sobra para pensar en lo maravilloso que seria el final, la desintegración de su cuerpo, no le podía llamar muerte a lo que le sucedería actualmente, sería tonto decirle así, pues la muerte era encontrar la paz que no había en ese lugar.
Podía ver a través de su mano derecha, veía las falanges, los huesos… Su mano era un esqueleto con uno que otro rastro de carne putrefacta, el vacío que le provocaba verse en ese estado lo había arrastrado a lo mas profundo de su mente donde no existía el raciocinio, su psique se había desquebrajado por completo. Como un acto reflejo cerro los ojos quizás esta vez no lograría despertar antes de que la tierra lo reclamara como algo suyo.

Un golpe, seguido de uno mas fuerte… una voz familiar que le apuraba a despabilarse y bajar por el desayuno antes de asistir a su examen.
Lentamente abrió los ojos, por un segundo observo el techo del lugar en donde estaba, el mismo que veía todos los días, un largo y profundo suspiro escapo de entre sus labios que estaban secos no como su cuerpo que se encontraba empapado de sudor, solo fue un entupido sueño una carcajada acompaño aquel pensamiento. Al levantarse de la cama se froto los ojos y miro sus manos unos segundos, para haber sido solo un sueño las cosas le parecían muy reales y horrorosas, miro el reloj y se levanto a buscar algo de ropa limpia para ducharse. Mientras se bañaba pensaba en cada momento de angustia vivido en aquel lugar, cada detalle repugnante lo recordaba a la perfección, aun sentía esa angustia en su pecho como si en cualquier momento se diera cuenta que solo era una alucinación cruel. Con la toalla en la cintura se dirigió al lavabo para cepillarse los dientes; el cepillo y la pasta en su mano fue lo ultimo que pudo ver con claridad, su mejilla se desprendía como un pedazo de pan con jalea de uva de un plato, intento evitar que ese pedazo se desprendiera pero solo consiguió arrancarse un trozo de nariz… ahí en ese instante antes del caos total su mente conjugo un ultimo pensamiento sensato: debía suicidarse, porque en este lugar si sentiría el horrendo dolor de pudrirse en vida.




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